Hoy mostramos un lugar más o menos conocido, el sumidero del río Guareña, el cual forma uno de los sistemas de cuevas más importantes de la península, con más de 100 kilómetros. Durante la mayor parte del año se trata de un pequeño riachuelo que de repente desaparece tragado por la tierra. Sin embargo, en época de crecidas puede apreciarse mejor el modo en el curso de agua cae por el sumidero.
Cuando las riadas son especialmente intensas, el sumidero llega a colapsar anegando el entorno. Pasado este momento vuelve a bajar dejando una evidente capa de barro. Algo de lo mismo se ve en las últimas fotos.
Vista hacia el sumidero. No se puede avanzar más pues la capa de barro empieza a ser considerable.
Merece la pena dedicar al menos unos minutos a conocer el patrimonio urbano de este pueblo. Aquí vemos la iglesia del barrio de San Miguel, que conserva el ábside y torre románicas. Convertida ahora en la casa del Parque de las Lagunas de Neila, puede visitarse su interior por el precio de 1 euro. También luce una interesante y trabajada pila bautismal.
En el barrio principal de Neila se encuentra la caudalosa surgencia del río Neila, que pasados unos kilómetros se convertirá en el río Najerilla, de gran importancia en la configuración geográfica riojana. La cavidad tiene un recorrido de unos 500 metros de interés espeleológico.
Neila creció y se desarrolló alrededor del negocio de la Lana y la Trashumancia. De aquella época provienen los palacios que se conservan. Aquí tenemos La Casa de los Márquez, llamada también del Cura Merino, pues según la tradición aquí se refugiaba entre ataque y ataque a las tropas francesas.
La Casa de los Fernández de la Cuesta.
La casa de los Márquez de Prado.
Precisamente hace unos años se puso en marcha el Museo de las Trashumancia. La visita deberé dejarla para otra ocasión.
El río Cadagua, el único de los burgaleses que desemboca en el Cantábrico, tiene su nacimiento en un espectacular emplazamiento a los pies de los montes de la Peña, junto al pueblo al que da nombre.
La violencia con la que brota el agua de la surgencia ha hecho que al lugar se le denomine "La Cencerrona". Es una lástima que no lo podáis apreciar en las fotos.
la cueva propiamente dicha ha sido explorada hasta unos cincuenta metros.
Se trata de un lugar en el que ponerse en contacto con las fuerzas de la naturaleza.
Otra foto.
La última.
Para acceder dejamos el coche en una especie de plazoleta del lugar de Cadagua. seguimos por la calle principal hasta tomar un camino que desciende ligeramente. En la primera curva una indicación nos orienta hacia un prado que hay que atravesar... y ya estamos allí.
Vídeo del lugar, con el que nos podremos hacer una idea del sonido.
El Rudrón es el principal tributario del Ebro en su tránsito por las parameras burgalesas, y contribuye con el mismo a la característica configuración del Parque Natural de las Hoces del Ebro y Rudrón. Presenta este río una peculiar configuración en su curso más alto, fruto de fenómenos cársticos, cuyos elementos paisajísticos describiremos a continuación.
Difícil es determinar cual es la fuente principal de este río. Algunos apuntan a que debería considerarse como tal la cueva de Villaescobedo (también tratada en este blog) al ser el punto más alejado de su desembocadura; aunque por caudal quizás sea más propio tomar como tal los arroyos configuradores del río Valtierra o Rudrón; y en especial Fuente Abar (emplazamiento del que toma su nombre el pueblo de San Mamés de Abar).
En todo caso lo más original del curso del Valtierra viene poco después, pasado Basconcillos del Tozo, al discurrir durante algo más de un kilómetro bajo tierra y resurgir ya con el nombre de Rudrón. Curiosamente este fenómeno supone una especie de trasvase natural, de la cuenca del Duero a la del Ebro.
El punto donde desaparece el río es un anfiteatro rocoso de gran belleza, dando lugar a la llamada Cueva del Agua o de Basconcillos, con más de tres kilómetros de recorrido total incluyendo una sala de más de 10.000 metros cuadrados.
En la superficie se encuentran algunos hundimientos del terreno, posiblemente relacionados con derrumbamientos en las cavidades inferiores. De la geología configurada por estos hundimientos el elemento más peculiar es el puente del Hoyo.
Justo al lado del Puente del Hoyo se localiza un importante desnivel. En la base del mismo se sitúa la llamada Cueva de los Moros, seca durante la mayor parte del año pero que ocasionalmente ofrece el espectáculo del surgimiento de gran cantidad de agua como rebosadero del caudal proveniente de la Cueva de Basconcillos.
El impresionante, casi atemorizador aspecto, de la cueva de los Moros ha servido de base para la construcción de una leyenda del ciclo cidiano. Se dice que aquí habitaba una gigantesca serpiente, tan grande que formó el puente del Hoyo en uno de sus periplos, y que la misma fue abatida por la poderosa pata de Babieca, el caballo del Cid. El rastro de tal mito ha quedado grabado en las mentes de las gentes de la zona de manera que hasta incluso la misma ha sido también conocida como "La Patada del Cid".
Volviendo a lo prosaico, lo cierto es que la mayor parte del año es suficiente la Fuente del Molino para dar salida al agua. Al lado de la misma se erige un edificio de ciertas dimensiones que a punto estuvo de convertirse en hotel con ocasión del boom del petróleo, y que hoy duerme en sueño de los justos.
A decir verdad, en el cercano pueblo de Barrio Panizares al Rudrón se le suma otra importante aportación de agua procedente del Río Fuentes, pero esa es otra historia que describimos en otro artículo. Cerramos este con un pequeño vídeo que tal vez sea más ilustrativo.
Cueva de Juarros recibe su nombre de una caudalosa surgencia, ya descrita por Madoz, que nace junto al pueblo y que da lugar al río Cueva. La exploración de la cueva se ha extendido hasta 52 metros.
Aguas abajo, se levanta sobre una pequeña loma la ermita de la Virgen del Cerro. Este humilde edificio presenta
claros indicios de origen prerrománico (siglo IX) en sus formas, muros y en los
restos de sus dos portadas, vinculados todos ellos con el prerrománico
asturiano.
Aspecto de los ábsides cúbicos
Portada original prerrománica del ala oeste, hoy tapiada
Curiosa disposición en zig-zag de parte de las piedras de los muros
El tejado, parte del ábside y los
canecillos pertenecen ya al periodo románico, aunque algunos de estos últimos
tienen un aspecto arcaizante.
En el interior destacan algunos
capiteles y relieves en las columnas, hoy repintados.
Existe constancia de la
existencia de una cofradía asociada a esta ermita al menos desde el siglo XVI.
Todavía hoy se sigue celebrando la romería cada mes de Mayo, a la que acuden
varios pueblos de la zona.
Vista del pueblo desde la ermita.
A la izquierda la roca donde se ubica la surgencia.
De vuelta al pueblo nos abren la
iglesia; datable en el entorno del siglo XVI. Podemos mencionar el retablo, una Virgen con niño
(en realidad la propia Virgen del Cerro), un cristo crucificado y,
especialmente, una pequeña pila bautismal (hoy usada como pila de agua bendita) del periodo románico.
Terminamos el artículo con un vídeo de la surgencia.