miércoles, 22 de septiembre de 2021

Iglesia románica de Quintanarruz

La iglesia de Santa Leocadia de Quintanarruz es una de tantas de la geografía burgalesa que, sin ser obras maestras en su género, conservan numerosos elementos de interés.


El edificio que contemplamos actualmente es resultado del añadido durante los siglos XVI o XVII de sendas capillas laterales a la primitiva nave románica. Por lo tanto, las partes más nobles del edificio coinciden, como en muchos otros casos, con el ábside semicircular y la portada. 



Respecto a esta última, se configura sobre una serie de arquivoltas con decoración geométrica bastante elaborada. Los capiteles muestran a su vez una decoración variada en la que, pese a estar un tanto deteriorada, podemos distinguir con facilidad elementos como águilas o arpías enfrentadas, un personaje a caballo, otro al que unas manos parecen taparle la boca y una mujer al que unas serpientes parecen morderle los pechos; representaciones todas ellas bastante habituales. 



 En el ábside de Quintanarruz las semicolumnas adosadas no abarcan todo el muro, sino el tercio superior, apoyándose en un contrafuerte prismático. Este ábside recordará así al de Tabliega.




Tal vez el elemento más original sea la roseta de una ventana cegada, decoración que presenta ciertas equivalencias con otras iglesias de la zona como Abajas y Castil de Lences. En general, la iglesia se puede incluir dentro de un estilo común conocido como Escuela de la Bureba.


Tanto interior como exteriormente, los paramentos de los tramos van animados por grandes arcos ciegos que adelgazan el muro, recordando a lo que puede verse en los cercanos Tobes y Rahedo y en las ruinas de la iglesia de Melgosa. 
 
Las columnas sobre las que reposan los fajones presentan tosca decoración vegetal, a base de hojas lisas de puntas vueltas y nervadas, grandes hojas rematadas en enormes volutas, brotes recurvados que parten de tallo central. Sólo una de las cestas, correspondiente al muro norte, se decora con dos parejas de aves afrontadas de alargado penacho sobre sus cabezas.
 




 

La iglesia fue restaurada recientemente, aunque la intervención se limitó a los elementos estructurales y no tanto los artísticos. Podéis informaros más sobre este templo (y otros) en la excelente web Románico Digital.



Por otro lado, el viajero atento no puede obviar la presencia de un monumental moral a la vera del templo, al que ya hicimos una pequeña referencia hace un tiempo.

martes, 14 de septiembre de 2021

Riocavado de la Sierra

Riocavado de la Sierra es una localidad serrana como pocas en la provincia. Dispone de un amplio territorio que desciende desde las cimas de la Demanda, cubierto de extensos bosques otrora ocupados por los pastizales de una amplia cabaña ganadera. Uno de nuestros ríos más emblemáticos, el Arlanzón, nace en sus dominios, pese a discurrir en la vertiente contraria de la sierra.

Al respecto existe una curiosa leyenda: se cuenta que los vecinos de Pineda y Riocavado decidieron acabar con las riñas territoriales organizando una carrera entre dos viejas. Cada una de ellas partiría de su pueblo al canto del gallo, estableciéndose el nuevo límite en el punto en donde se encontrasen. No me resisto a incluir en su integridad este bonito romance con una de las versiones de la leyenda:

jueves, 9 de septiembre de 2021

Iglesia románica y prerrománica de Tolbaños de Abajo

Ya hemos venido con anterioridad a este lugar del encantador del Valle de Valdelaguna para ver su singular dehesa. Bien merece la pena parar para ver su también singular iglesia románica y prerrománica bajo la advocación de San Quirico y Santa Julita.



La iglesia de Tolbaños de Abajo, situada en el extremo oriental del caserío y algo distanciada del mismo, representa uno de esos ejemplares que tipológicamente se escabullen de los convencionales corsés aplicados a la historia del arte. La cabecera tiene un indudable carácter prerrománico pero es imposible concretar su periodo de construcción más allá del que transcurre entre los siglos X y XI. Se levanta en mampostería con refuerzo de sillares en los esquinales, mientras que en el centro de cuyo testero plano se abre una ruda saetera.



 
La nave corresponde ya con el periodo románico, como lo atestigua una maltratada portada y la pila bautismal que alberga su interior. La torre se alza al norte de la iglesia, independiente y distanciada aproximadamente medio metro del muro norte de la nave. De planta cuadrada, se levantó en mampostería con sillares de esquina, salvo el probablemente rehecho cuerpo de campanas. Se observan perfectamente los mechinales que permiten identificar las cinco andamiadas de la obra primitiva –altomedieval o románica– frente al carácter más moderno del remate. 



 

miércoles, 25 de agosto de 2021

Santa Cruz de Juarros

Dedicamos unas líneas a este pueblo de la zona de Juarros. En la primera imagen, desde el sendero minero, observamos los edificios de la iglesia y la ermita de San Pedro. Los indicios indican que esta última se corresponde con la iglesia del desaparecido castillo del antiguo alfoz altomedieval de Juarros. 
 
 

 
Un par de imágenes del casco urbano, con edificios a base de la típica arenisca serrana.

 
 
La iglesia de San Martín, con algunos restos románicos. Entre ellos una pila bautismal procedente de la citada ermita.
 







 
la curiosa Fuente de Arriba, compuesta por la unión de cuatro manantiales. Este tipo de surgencias son abundantes en la localidad, como ya vimos en la conocida como Senda de los Manantiales.



miércoles, 18 de agosto de 2021

Iglesia románica de Encio


La iglesia de San Cosme y San Damián se encuentra sobre un promontorio que domina la localidad de Encio. El edificio era la parroquial del antiguo barrio alto, que fue abandonado entre los siglos XIX y principios del XX, y del que aún quedan restos.

La iglesia antes de la restauración

El ábside románico es el elemento más interesante. Es de excelente construcción y se levanta sobre un pedestal y dos gruesas columnas, que partiendo de un basamento prismático, lo dividen en tres paños. En el tramo central se abre una pequeña ventana, rodeada por un arco trilobulado. También son interesantes algunos canecillos. 
 







La portada de medio punto aparece semioculta por modificaciones posteriores. Sobre el hastial occidental se alza una espadaña por debajo de la cual se sitúa una ventana cuyos relieves han sido profanados, aunque aún conserva un original arco en zig-zag. 
 



 El interior es muy austero, y apenas pueden reseñarse algunas pinturas murales de época posterior.
 








 
El devenir de esta iglesia en las últimas décadas ha sido ciertamente curioso. Antes un riesgo de ruina en 2005 se realizó una primera intervención que llegó poco más que para actuar parcialmente en el tejado. Han tenido que pasar casi quince años más para que se terminaran los trabajos. La sensación es que los trabajos no han sido demasiado cuidadosos; quizás más propios de la albañilería que de la restauración del patrimonio.