miércoles, 1 de julio de 2020

Ruta de senderismo: El cañón del Rudrón

Eclipsado ante la fama del cercano cañón del Ebro, el cañón del Rudrón es mucho menos conocido. Tal vez desde el punto de vista visual sea menos rotundo, pero lo compensa en buena medida con una naturaleza más indómita y pura.

Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 11 kilómetros y 3 horas.


miércoles, 24 de junio de 2020

Iglesia de Colina de Losa

Nuestra otra parada en Traslaloma la vamos a realizar para ver la iglesia de Colina de Losa, que así a primera vista no parece gran cosa.



Sin embargo, lo primero llamativo de este templo es su advocación: Nuestra Señora de la Expectación del Parto o Nuestra Señora de la O. Hace referencia a la preparación de la Virgen para la venida de Cristo, y lo de "la O" proviene de un salmo relacionado que se cantaba en adviento ("O sapientia, O Adonai...") que con la costumbre vino a simplificar la denominación de la festividad.

En todo caso, cuando vemos la parte trasera del edificio, comprobamos su estructura original románica,  modificada eso sí.


Y lo más valioso sin duda es su portada, una de las más curiosas del románico burgalés.



La parte superior está formada por un guardapolvo y dos arquivoltas. La primera de ellas muestra cabecitas de león, manos y algunos tallos. La segunda  círculos concéntricos. 





El primer capitel muestra una bailarina desnuda, con los brazos en jarras, acompañada de una sirena-pez masculina que toca un instrumento musical. El segundo muestra leones pareados.






En la derecha tenemos en primer lugar dos peces y un batracio, mientras el otro capitel está compuesto de un fondo de hojas planas sobre el que se ubica un hombre sentado con las piernas cruzadas.
 





Pero lo más llamativo de la portada es la profusa y estética decoración de los fustes de las columnas. Los dos primeros se decoran con bandas en sentido helicoidal adornadas con pequeñas flores bastante redondeadas y escamas colocadas de modo imbricado (o bien el tronco de una palmera);y en la derecha, círculos perlados tangentes unos a otros y labores de encestado muy tupido.

En el interior se conserva la estructura de la cabecera, algo modificada. De los capiteles queda uno triple en el muro norte en el que llama la atención una carátula con la boca abierta. 



Pero resulta más curioso otro capitel que ahora se utiliza como pila de agua bendita. En el mismo se muestran la matanza de los inocentes y la degollación de San Juan bautista, iconografía que hace pensar en que pueda provenir de otro edificio.



La forma de trabajar se parece un tanto a la de los templos de Bercedo, Almendres y Soto de Bureba pero supera a los mismos en cuanto a la calidad de la talla de fustes y jambas que, sin ser espectacular, sí está muy bien rematada consiguiendo con ello mucha plasticidad.

miércoles, 17 de junio de 2020

Neila

Merece la pena dedicar al menos unos minutos a conocer el patrimonio urbano de este pueblo. Aquí vemos la iglesia del barrio de San Miguel, que conserva el ábside y torre románicas. Convertida ahora en la casa del Parque de las Lagunas de Neila, puede visitarse su interior por el precio de 1 euro. También luce una interesante y trabajada pila bautismal.






En el barrio principal de Neila se encuentra la caudalosa surgencia del río Neila, que pasados unos kilómetros se convertirá en el río Najerilla, de gran importancia en la configuración geográfica riojana. La cavidad tiene un recorrido de unos 500 metros de interés espeleológico.



Neila creció y se desarrolló alrededor del negocio de la Lana y la Trashumancia. De aquella época provienen los palacios que se conservan. Aquí tenemos La Casa de los Márquez, llamada también del Cura Merino, pues según la tradición aquí se refugiaba entre ataque y ataque a las tropas francesas.



La Casa de los Fernández de la Cuesta.



 La casa de los Márquez de Prado.



Precisamente hace unos años se puso en marcha el Museo de las Trashumancia. La visita deberé dejarla para otra ocasión.




miércoles, 10 de junio de 2020

La fiesta de "El Colacho" en Castrillo de Murcia

Si hay alguna festividad tradicional singular en la provincia de Burgos (exceptuando, tal vez, la Virgen de las Nieves) esta es la denominada fiesta de “El Colacho.” 

Colocando a los niños en el altar de la plaza principal del pueblo

El "Colacho" salta con mucha holgura sobre los colchones
En Castrillo de Murcia y durante la Octava del Corpus se celebra la fiesta del Colacho, reminiscencia ancestral de alguna celebración pagana que como en tantas otras ocasiones se ha visto integrada en la celebración cristiana. Los investigadores no hallan una respuesta concluyente sobre el origen de esta tradición. Enmascarado y vestido con una botarga de colores vivos, el Colacho lleva en sus manos una cola de caballo, con la que se dedica a fustigar a las gentes del pueblo, durante las "corridas".



Tras el salto se reza ante el altar y se bendice a los niños.
El domingo siguiente al Corpus, la población se engalana, levantándose altares a lo largo del recorrido de la procesión. Esta parte de la celebración es análoga a la de muchas otras localidades cercanas; pero en esta ocasión adicionalmente ante los altares se colocan a niños de corta edad que, según la tradición, quedan librados de hernias para toda su vida cuando “El Colacho” salte sobre ellos. Tradicionalmente eran niños nacidos en Castrillo en el último año, pero por la abundancia de chavalería supongo que se ha abierto algo la mano en cuanto a edad y lugar de nacimiento. 


Dos instantes del salto de "El Colacho".
Lo curioso es que El Colacho parece representar al demonio vencido por la Eucaristía, y que en su huida y mediante un salto deja a los niños libres de su influencia maléfica y recibiendo seguidamente la bendición del Santísimo, que los hace posesión y protección suya. Lo cierto es que los expertos no encuentran en la literatura ejemplos de ritos ni siquiera similares.


Castrillo de Murcia ni siquiera tiene Ayuntamiento propio sino que es pedanía de Sasamón. No obstante, su relativa cercanía a Burgos y el renombre que ha alcanzado esta fiesta hace que cada año aumente el número de visitantes...y el de niños a bendecir. No es extraño ver reporteros de televisiones extranjeras recogiendo al evento. 


Danzantes y autoridades permanecen arrodillados mientras se realizan las bendiciones


Un análisis etnográfico de la fiesta se hizo hace ya bastantes años en la Revista de Folklore. También se puede leer el artículo de la Wikipedia. Para el que pueda acceder al texto recomiendo la lectura de las páginas dedicadas a este rito en el libro "Creencias y supersticiones populares de la provincia de Burgos".

Terminamos el artículo con un pequeño vídeo que creo que refleja bien las características y el ambiente creado.

miércoles, 3 de junio de 2020

Ruta de senderismo: El circo de Río Frío

Cambiamos durante unas entradas de zona para dirigirnos al extenso y poco poblado territorio perteneciente al municipio de Neila, sobre todo conocido por sus lagunas glaciares. Pero en la parte más suroriental existe un gran circo montañoso en torno al Río Frío y cuyo punto culminante es el pico Muñalba. Con sus 2074 metros es la tercera cima de la provincia, después del San Millán y El Trigaza.
 
El paisaje dominado por las desgastadas cimas, el pinar y los prados de montaña recuerda en cierta medida a los lejanos paisajes pirenaicos. Con esta ruta de esfuerzo acumulado podremos recorrerlo en su totalidad, si bien nos quedarán pendientes interesantes rincones para otras excursiones.

Dificultad: Muy Alta
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil en días despejados.
Belleza: Alta
Tiempo: 6 horas (21,5 kilómetros)


miércoles, 27 de mayo de 2020

Cillaperlata y el antiguo monasterio de San Juan de la Hoz


La localidad y municipio de Cillaperlata tiene dos accesos por carretera: uno directamente desde la N-629 y el otro desde el pueblo de Palazuelos de Cuesta Urria. Esta última opción obliga a superar un estrechísimo paso sobre un pequeño embalse de suministro hidroeléctrico. Remontando unos metros río arriba del Ebro tenemos una curiosa visión parcial de la localidad, incluyendo dos pequeñas oquedades bajo el casco urbano.





Una de las mismas “La Cueva” tiene acceso desde las casas del pueblo, si bien es la otra “El covanuto” la que presenta mayor indicio de actuación humana en un lejano pasado, en relación con otras oquedades cercanas como las del entorno de Tartalés de Cilla. Quien sabe si las mismas tienen alguna relación con la tradición de que el semilegendario duque Pedro de  Cantabria (el de la Batalla del Negro Día) fue enterrado precisamente en Cillaperlata.



 
Visitando el pueblo observamos algún edificio de interés. Por el contrario la iglesia pasa casi desapercibida, semioculta por una vivienda. Sin embargo, en el atrio de acceso encontramos algunos sorprendentes elementos: Una pila bautismal usada a modo de fuente, un escudo de castilla y León, una portada románica embutida y algunos capiteles románicos descontextualizados.







¿De dónde provienen estos elementos? Pues fundamentalmente de una iglesia desaparecida hacia los años veinte del siglo pasado, la del también desaparecido Barrio de Arriba. Afortunadamente conservamos algunos documentos gráficos que atestiguan esta vinculación. Cabe decir que otras piezas, en concreto algunos interesantes capiteles, acabaron en el Museo de la Catedral de Burgos.




Imágenes del Archivo de la Diputacion Provincial de Burgos. Este último capitel, de excelente factura, se encuentra actualmente en el Museo de la Catedral.
 
Sin embargo, tampoco la iglesia del Barrio de Arriba era el emplazamiento originario de todos estos restos escultóricos. Todo parece indicar que aquella perdida iglesia se alimentó, al menos en parte, a su vez de otra desaparecida construcción: el antiguo Monasterio de San Juan de la Hoz.

El monasterio se encontraba en las cercanías del Barrio de Arriba, al sur del pueblo. Aparece cerrado el paisaje por unas altas agujas, que en realidad esconden un angosto desfiladero u Hoz, recorrido por el arroyo del Coto, y por un antiguo sendero que conducía a Villanueva de los Montes.

Aquí, oculto por “lutos de hiedra y zarzamora” (como dijo el poeta) tenemos olvidado lo poco que queda del antiquísimo monasterio de San Juan de la Hoz. El nombre de la Hoz proviene lógicamente de su ubicación.

Es probable que como continuación del profundo proceso eremítico de la zona se crease este centro monacal y esta es la razón de un antiguo barrio alto de Cillaperlata, lugar cuya existencia es con toda probabilidad anterior a la del monasterio y ha de establecerse en relación con el legendario alfoz de Petralata. (cillaperlata: el monasterio de Petralata). De hecho, a unas docenas de metros de estas ruinas podemos localizar lo que queda de una interesante aunque algo desgastada necrópolis altomedieval.







 
Podemos acercarnos a su historia y leyenda de manos del libro de Inocencio Cadiñanos sobre el Valle de Tobalina. La primera cita documental data nada menos que de 790 (aunque algunos historiadores dudan de la autenticidad del documento), fundado o reconstruido por el abad Alejandro Quellino, posiblemente un mozárabe. Esto le convertiría en el segundo monasterio documentado más antiguo de Castilla, si exceptuamos el de San Miguel de Pedroso, también en Burgos. La leyenda dice que aquí fue enterrado el rey Fruela, tercer rey de Asturias.

Precisamente de aquí partieron las monjas, en 1011, para la fundación, como monasterio dúplice, del muy histórico Monasterio de San Salvador de Oña, con su abadesa Tigridia a la cabeza. Este traslado implicó que San Juan de la Hoz pasase a depender del monasterio recién fundado por el conde Sancho García.

La planta y los escasos restos actuales corresponden a la iglesia edificada en torno al siglo XII, aunque las investigaciones arqueológicas han corroborado una construcción altomedieval (y posiblemente visigoda) anterior. En estos estudios también se encontraron numerosos restos óseos de dichas épocas así como vestigios de las construcciones anexas.

El núcleo principal de Cillaperlata, se encuentra alejado unos dos kilómetros de este cenobio, pero durante toda la pervivencia del mismo vivió en continua tirantez para afirmar su autonomía frente al mismo. Entre las narraciones recogida por Inocencio Cadiñanos, podemos destacar la obligación que tenían los vecinos de acudir a misa a la Iglesia del monasterio en las principales festividades.

El antiguo convento acabaría pagando esta prepotencia en sus últimos años y ya tras su desaparición. En 1810 fue saqueado por el guerrillero Francisco Longa, por supuesto colaboracionismo del prior con los franceses. Tras su abandono el templo fue destrozado definitivamente durante la primera guerra carlista.

Podemos aún imaginarnos la primitiva estampa del antiguo monasterio, al pie de los picachos, con las huertas y cultivos a su vera. Debía ser ciertamente impactante. Lo único que nos queda ahora son estos tristes restos abandonados a una suerte muy poco digna para la historia que encierran.






 
Durante las excavaciones de los años ochenta se encontraron algunos capiteles románicos y prerrománicos, que hoy se encuentran depositados en el museo de Burgos.