El Monumento Natural de Monte Santiago es con bastante probabilidad el hayedo más interesante de toda la provincia. Esta especie está singularizada en un especimen de unos quince metros de altura que se encuentra junto a la Casa del Parque, incluído dentro del catálogo de especímenes singulares de Castilla y León.
A tan sólo unos metros del citado árbol se encuentra un arce casi seco, que en su momento debió mostrar un porte bastante interesante. Se eleva junto a los restos del monasterio medieval de Santiago de Langrériz, que da nombre a este entorno natural.
En la próxima entrada, aprovechando que se nos echa encima el otoño, os describiré un recorrido a pie por este espacio realizado hace casi un año.
Artículo elaborado con ayuda de la información suministrada por el personal de la Casa del Parque del Monumento Natural de Monte Santiago.
Ya cerca del final de nuestro recorrido hacemos una parada en Arcos de la Llana, localidad que dada su cercanía a Burgos ha visto recuperada buena parte de su vitalidad. En las afuerta del pueblo, en su vertiente este, encotramos los restos del Castillo o Torre de los Gallo (familia procedente de Escalada).
De las antiguas murallas que rodeaban la localidad quedan dos arcos. Este es el arco de abajo, con el escudo de Carlos V.
El monumento más significativo de Arcos es su iglesia de San Miguel, una interesante mezcla de estilos.
Esta portada es de estilo barroco.
Esta es de estilo románico tardío.
Sobre la misma vemos unos cuantos interesantes canecillos.
Pero lo más interesante sin duda es su torre mudéjar de ladrillo, un caso prácticamente único en nuestra provincia. Consta de tres cuerpos superpuestos y puede ser fechada en el siglo XIV.
Junto a la iglesia se levanta el maltratado edificio del Palacio Arzobispal, que sirvió como residencia temporal de los prelados de Burgos desde el siglo XVI. En los años 40 fue enajenado para ser usado como almacén pero, dato curioso, las columnas de su patio renacentista fueron regaladas al "caudillo" para ser usadas en la restauración del palacio de la Moncloa. En efecto, esa imagen de la fachada del palacio presidencial que hemos visto tantas veces se ve adornada por este elemento expoliado del patrimonio burgalés.
Así nos lo cuenta Gonzalo Santonja en su libro "Museo de Niebla". También se pregunta que pasaría con estas columnas si procedieran, por ejemplo, del Ampurdán.
Hasta donde yo sé, hace unas décadas el edificio fue adquirido por un particular con más sensibilidad artística, el cual ha puesto un mayor esfuerzo en mantener y recuperar este patrimonio.
Según algunas versiones, en este edificio es donde permaneció Juana la Loca durante el año y medio que estuvo en Arcos con el cadáver de su esposo. Los vecinos llevan a cabo una representación teatral todos los veranos para recordar este hecho.
Para no ir dejándome cosas en el tintero voy a ver si termino con los lugares visitados en esta ruta realizada hace ya unos meses por el norte de la comarca del Arlanza. La siguiente parada la realizo muy cerca de Villangómez, junto a estos escasos muros que apenas destacan de los cultivos de cereal, y que corresponden a los restos de la Granja de Basconcillos, abandonada hace unos cincuenta años.
Al parecer alguno de sus antiguos vecinos se reúnen de vez en cuando en el entorno del lugar. Una crónica, breve pero humana, la encontrábamos en este artículo publicado en Diario de Burgos hace algo más de un año.
No creo necesario hacer un esfuerzo por describir aquí todos los contenidos de Monacatus, la exposición de las Edades del hombre en Oña, pues ya existen otros estamentos dedicados a ello, así que me limitaré a dar unas cuantas impresiones personales por si pueden serle de utilidad al posible interesado. Por cierto que en principio la fecha de clausura es el 4 de Noviembre.
Para empezar comentaré que desde el principio he notado cierta sensación de hacerlo todo como a última hora, no por parte de los onienses, sino por parte de la organización e instituciones colaboradoras. Baste decir que faltando unos días para su inicio no sólo se desconocía el contenido concreto, sino incluso la fecha de inauguración y los programas de actividades paralelas se publicitaron cuando la exposición ya estaba en marcha.
Pero vayamos a la exposición en sí. La entrada cuesta 3 euros pero para cojerle un poco el hilo creo que hay que apuntarse a las visitas guiadas (1 euro), coger una audioguía (2 euros) o comprar el folleto de la exposición (1 euro). Yo no lo hice pero al menos mis conocimientos previos me sirvieron para sacarle bastante partido al recorrido, aunque me faltó la impresión de conjunto.
Para empezar diré que si no conocemos la iglesia y monasterio o hace mucho que no vamos, la exposición es una excusa perfecta para hacerlo. Algunas piezas, como el coro, no se aprecian igual de bien con la exposición, pero por el contrario otras se encuentran expuestas de manera más eficaz. No entraré mucho a hablar de lo que tenemos de continuo en el lugar, lo cual ya hice en mi serie dedicada a este antiguo monasterio (ver esta entrada y las siguientes).
Precisamente, tal vez la parte más interesante para mí de la exposición es la presencia de una serie de piezas que complementan a aquellas que tenemos en Oña de continuo, como son:
- Una copia de la carta fundacional del monasterio, encontrada en el archivo parroquial de Mijaralengua.
- El cartulario del Monasterio elaborado en el siglo XIV, y que ahora se encuentra en el Archivo Provincial de Cantabria.
- La historia del monasterio de Oña, recopilada por Fray Alonso de Madrid en 1484.
- El retablo elaborado por el Maestro de Oña en 1500 para acompañar a la talla conocida como "Cristo de Santa Tigridia", de 1200. Este retablo se encuentra actualmente en una ermita de Espinosa de los Monteros.
- El enorme sagrario de 1575 trasladado a la iglesia de Campo (Villarcayo) con ocasión de la reforma de la iglesia.
Y tenemos unas cuantas piezas más de gran interés procedentes de otras ubicaciones de Burgos, algunas de las cuales ya han sido mencionadas en este blog (o lo serán en el futuro). Entre ellas cabe citar:
- De Santo Domingo de Silos, un facsímil del Beato de 1091 (el original está en Londres), el Smaragdo con las reglas de San Benito, del año 945 y varias arquetas. Por cierto que existe una pantalla en la que podemos visualizar todas las páginas de éste y otros Beatos.
- De San Pedro de Cardeña, un facsímil del Beato de 1180 (el original en el Museo Arqueológico Nacional) y la Biblia de 910 (ahora en la catedral de Burgos)
- La Biblia de Burgos, 1170, depositada en Biblitoeca Pública de Burgos y respecto a la que ha habido cierta polémica durante las obras de reforma de la misma.
- La lápida sepulcral del eremita Fermín, siglo IX, encontrada en Tartalés de Cilla. (ver esta entrada relacionada)
- Algunos excelentes capiteles procedentes del antiguo Monasterio de San Pedro de Gumiel de Hizán, de actualidad en los últimos meses.
- La talla en Alabastro de San Vítores cefalóforo, de Felipe Bigarny, ahora en la iglesia de Cerezo de Río Tirón pero procedente del antiguo monasterio de San Vítores de Fresno de Río Tirón (espero poder hablar de este tema en un futuro).
- Varias piezas del Museo de Burgos y del Museo del retablo.
Y así hasta un total de unas 140 piezas, la mayoría en pintura. En definitiva una exposición de tamaño más bien pequeño, lo cual según se mire es una ventaja o un inconveniente. Por cierto que os podéis hacer una idea más o menos aproximada haciendo una visita virtual en la página www.monacatus.es.
En el mismo Oña, podemos hacer una visita a una exposición paralela con los facsímiles de Siloé y los trabajos de investigación de los cartularios de Valpuesta. También se puede visitar la casa del Parque natural Montes Obarenes-San Zadornil y los jardines anexos.
Por último, no se pueden sacar fotos en el interior. Las imágenes corresponden a claustro. En éstas os muestro los capiteles citados y la detallada imagen en alabastro del Cardenal Mendoza.
Como hemos visto en las anteriores entradas, es prácticamente imposible, a día de hoy, seguir el GR1 burgalés sin GPS o al menos sin mapas topográficos detallados. El paso por zonas bastante humanizadas y la pérdida de antiguos caminos aumentan las posiblidades de perderse. Tal vez ayudarían algo en este sentido algunos cambios sugeridos en los comentarios de cada una de las etapas.
No existen lugares para pernoctar al final de las etapas, salvo que se llegue a algún acuerdo para que nos vayan a buscar a los puntos de finalización de cada etapa. En este sentido, si nos sentimos con fuerzas podemos agrupar el recorrido en tres etapas: las dos primeras de en torno a 35 kilómetros, con finales en Quintanilla de Pienza y Villamartín de Sotoscueva, y la tercera algo más corta hasta el puerto del Escudo.
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Actualización del 22-10-12. Según nos comunican desde la empresa SOLETA SENDAS, durante este verano se ha procedido a la reseñalización de todo el trazado.
Terminamos con esta etapa el recorrido del GR1 por Burgos. Una etapa de claro pero suave ascenso por los castigados y aún así interesantes paisajes del alto Valdeporres.
Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil
Belleza: Normal
Tiempo: 5 horas y cuarto (20 kilómetros)
Puntos de Interés
Robledales. Vistas de Dulla y el Mazo de Argomedo. Prados de Altura. Pueblos de Busnela y Ahedo de las Pueblas. Vistas desde la sierra del Escudo.
Descripción de la Ruta
Empezamos a caminar cruzando el puente sobre el río Engaña y la vía de FEVE. Seguimos la señal de Dosante pero unos metros después, a la altura de una casa rural, nos desviamos por la derecha de manera que empezamos a caminar paralelos a la vía ferrea.
Recorremos una alargada calle que pasa junto a la estación de Pedrosa y que acaba dejando atrás el pueblo. Cuando la pista se encamina a volver a cruzar la vía seguimos por un senderito a este lado de la misma. Poco después la pista vuelve a nuestro lado. Instantes después llegamos a la altura del pequeño lugar de San Martín de Porres. Dejamos la iglesia a nuestra derecha y llegamos a la altura de unas casas de muy buen porte (incluso existe una torre muy modificada). Tomamos la calle que va bordeando la finca con la torre a su derecha de modo que nos volvemos a acercar a la vía, pero luego elegimos la calle que ya se aleja por la izquierda.
Salimos así del pueblo camino de la ermita de la Ribera, pero unos cincuenta metros antes localizamos un camino menos marcado hacia la izquierda. El nuevo camino gira al poco hacia la izquierda y se introduce en un robledal. Al poco llega a una portilla ganadera y se transforma en un sendero (elegimos el de más a la izquierda). El bello sendero serpentea en un llevadero ascenso (elegiremos siempre el más marcado).
Tras aproximadamente un kilómetro de ascenso llegamos a una zona más despejada. Este tramo es un poco más confuso eligiendo aquel que no se desvía hacia la izquierda. Desde aquí empezamos a tener vistas del entorno de la meseta de Dulla, la maza de Argomedo y los montes del Somo. Llegamos así a una nueva portilla ganadera. Al otro lado el sendero está bastante difuso pero en un momento llegamos a un camino mucho más marcado que tomamos hacia la derecha.
Este camino será el protagonista durante unos cuantos kilómetros de nuestro recorrido de hoy. Ascendemos suavemente tomando siempre el camino más marcado en dirección noroeste y hacia un tendido eléctrico. Cuando alcanzamos el mismo llegamos a otro camino aún más marcado que volvemos a tomar hacia la derecha. Estamos en el entorno de un gran pinar de repoblación ya en el valle alto del Nela. A lo lejos los parques eólicos ya nos hacen intuir el final de la ruta.
Sin casi desnivel vamos dejando atrás el pinar mientras observamos en el entorno algunas rocas de formas peculiares. Observamos ahora algunos robles. Al poco se empieza un claro descenso a la vez que se gira hacia la derecha. No mucho después llegamos a una bifurcación en la que elegimos la opción izquierda y casi sin darnos cuenta llegamos a la apartada localidad de Busnela.
Atravesamos el reducido caserío por su calle principal. Esta localidad está despoblada pero no abandonada, como observamos en varios caserones bien conservados. A la altura de la iglesia observamos un poco más abajo una torre eléctrica con transformador. Avanzamos hacia el mismo saliendo de la calle y aquí descubrimos un maltratado camino que gira hacia la derecha y desciende hacia el curso del alto Nela mediante unos zig-zags.
Cruzamos el río por un puente de piedra y ascendemos por la otra vertiente. Desde aquí se acentúa la triste sensación que ofrece el paisaje, donde las continuas quemas, el aprovechamiento ganadero y el abandono posterior han dado como resultado un paisaje muy maltratado donde los arbustos espinosos y ralos dominan casi absolutamente el paisaje. En otras circunstancias más favorables deberíamos estar rodeados de un bosque caducifolio, reducido ahora a la vertiente norte del barranco de Sollondón y a la parte más alta del Nela.
Estamos aproximadamente a mitad de recorrido. El camino asciende cómodamente por el barranco de Lanosa y en aproximadamente un kilómetro alcanza el pueblo de Ahedo de las Pueblas, lo cual se denota por un rodal de arbolado más espeso. La localidad tiene un claro sabor a mundo rural y conserva varios elementos etnográficos y casonas de indianos. Desde la iglesia nace una pista hacia la derecha con la indicación hacia el Puerto del Escudo y Santander.
Tomamos dicha calle y al cabo de unos minutos las señales de pintura nos dan la opción a callejear un poco por la zona alta del pueblo, pero en todo caso al final nos acabamos reincorporando a esta pista al salir del pueblo. Caminamos por el asfalto unos 300 metros hasta que encontramos un camino que sale hacia la derecha. Tomamos el mismo hacia los ya cercanos aerogeneradores que alcanzamos tras algo más de un kilómetros de ascenso llevadero.
Desde aquí tomamos una especie de cordal recorrido por una pista de asfalto que da servicio al parque eólico y que nos sirve para ir ascendiendo. A medida que ganamos altura observamos la zona más arbolada que antes citamos. Sin mayores novedades vamos ganando altura sin demasiado esfuerzo. Tras superar los edificios de control afrontamos la última rampa y ya podemos observar a lo lejos la pirámide del monumento a los italianos del puerto del escudo.
Descendemos un poco y encontramos un camino hacia la izquierda que tomamos. Al momento llegamos a una portilla que cruzamos dejando el camino. Desde aquí se observa el precioso hayedo de Resconorio, ya en tierras cántabras. Descendiendo mediante un par de curvas alcanzamos la carretera que conduce a San Pedro del Romeral, justo a la altura del puerto de la Magdalena.
Avanzamos por la carretera en dirección Burgos cruzando un poco el hayedo. Al cabo de un kilómetro la carretera traza una pronunciada curva hacia la izquierda, justo a la altura del cartel de entrada en Castilla y León. Hacia la derecha encontramos dos senderos. Buscamos el que se encuentra en la vertiente burgalesa cruzando una portilla.
Desde aquí ya se observa buena parte del embalse del Ebro y el final de nuestro recorrido pero precisamente es cuando las cosas se complican. Al principio el sendero sigue claramente por encima de unas rocas pero poco después se acaba difuminando. Lo que haremos es tender hacia nuestra izquierda buscando la ladera sur, bajamos un poco tomando como referencia el puerto del Escudo, que ya se ve, y un vallado que nos separa de una zona de replantación de árboles.
Nos vamos acercando paulatinamente al vallado pero por aquí el sendero original ha desaparecido. Seguimos paralelos al mismo ascendiendo un poco y acabamos llegando a una valla de piedra ya junto a las cabañas de Venta Nueva. Superamos la valla y bajamos hacia las cabañas buscando un hueco entre las edificaciones que nos deja a escasos metros del Puerto del Escudo.
Aquí termina el periplo por el GR1 burgalés. Coincidimos curiosamente con un acto de una concentración motera de Soncillo. En realidad la etapa sigue hasta la cercana localidad de Corconte, ya en Cantabria.
Comentarios
Tramo bastante llevadero a pesar de que superamos sendos desniveles de más de 300 metros. Los primeros kilómetros coinciden con el sendero de pequeño recorrido PR-BU-54. Luego el camino está muy definido y en general la señalización es bastante correcta salvo los últimos dos kilómetros en donde nos vemos obligados a transitar por un prado.
En este sentido por internet se encuentra información de una variante más moderna que desde Ahedo de las Pueblas conecta con Cabañas de Virtus; aunque que yo sepa no tiene prolongación hacia Cantabria.
La quinta etapa del GR1 burgalés transcurre fundamentalmente por el interesante espacio de los canales de Dulla y el Espacio Natural de Ojo Guareña; para desembocar en el núcleo principal de la Merindad de Valdeporres.
Dificultad: media
Orientación (sin GPS con cartografía o track): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 3 horas (14 kilómetros)
Puntos de Interés
Cascada de la Mea. Quintanilla Valdebodres. Pozo del Infierno. Canal de la Mata. Puerta de Dulla. Paisajes del Somo.
Descripción de la Ruta
El puente desde el que de observa el arco natural de Puentedey es el inicio de la carretera que conduce a Quintanilla Valdebodres. Seguimos la misma durante los dos kilómetros que nos separan de dicho pueblo. Como a mitad de recorrido, hacia la izquierda, podemos acceder a la cascada de la Mea (son unos 500 metros entre ida y vuelta), que sólo tiene agua en épocas lluviosas.
Por una calle que nace perpendicular a la carretera sigue la ruta, señalizada tanto por el GR1 como por el PRC BU 33. En este lugar merece la pena acercarse a la abundante surgencia del pozo del infierno y el antiguo molino al que da servicio. También las casas guardan un sabor popular.
La capa de cemento se dirige a una pequeña ermita pero en una curva cercana al templo encontramos que la ruta sigue hacia la izquierda. Al instante nos vemos rodeados por el dosel vegetal que se extiende por estos valles, en donde las encinas y los quejigos son las especies dominantes.
Por el fondo discurre una fina corriente de agua de carácter intermitente. En la jornada de hoy luce en todo su esplendor, destacando por la limpieza de sus aguas. De hecho será una constante el tener que cruzar una y otra vez el arroyo, e incluso que sendero y arroyo coincidan durante algunos metros.
Al cabo de unos 300 metros nos encontramos con una reproducción de una carbonera, actividad muy extendida en el pasado por estos montes. Desde aquí los rincones bellos se suceden gracias a los serpenteantes sendero y arroyo. Cuando llevamos algo más de un kilómetro llegamos a la unión del Canal de la Mata (de frente, por el que continuaremos) y el Canal de Dulla, el más importante de todos los que cubren esta área geográfica.
El bello sendero que discurre junto al arroyo continúa sin posibilidad de pérdida, mientras que el desfiladero se va haciendo cada vez más profundo. Pasados algo más de dos kilómetros el sendero se separa por la derecha del arroyo para ascender por la suave ladera. Muy pronto llegamos a un collado desde el que se divisa una parte de la Merindad de Valdeporres y en primer término una meseta por donde sigue la ruta.
El camino continúa hacia la nueva vertiente, girando hacia la derecha. Al poco de iniciar el descenso vemos bajo nosotros el pueblo de Villamartin de Sotoscueva. Llegamos a este lugar rápidamente, aunque antes de llegar a las primeras casas vemos el camino que, naciendo hacia la izquierda, permite seguir el recorrido. Tras visitar este pueblo con interesantes elementos etnográficos, tomamos el camino citado, bastante ancho, y empezamos a ascender.
El ascenso nos llevará unos dos kilómetros. Rechazamos un par de desvíos a ambos lados del camino. Cerca del punto más alto, cuando se ha suavizado notablemente la pendiente, tenemos el desvío señalizado hacia El Ventanón, una gran oquedad natural en el cortado rocoso (hay que calcular unos dos kilómetros entre ida y vuelta) y un poco más adelante una bifurcación. Hacia la izquierda continúa el sendero PR-BU-33 mientras que hacia el GR sigue por la derecha.
Desde aquí se tiene una sobrecogedora visión de los largos farallones de Dulla, que asemejan una fortaleza casi inexpugnable. Primero una empinada ladera herbosa y luego unas paredes de roca de unos veinte metros de altura. En primera visión la Puerta de Dulla, que parece el hueco dejado en una dentadura de gigante. Franqueando la misma se vuelve a los cañones del Dulla, pero eso no nos corresponde hoy.
A pocos metros del cruce anterior debemos prestar atención para no desviarnos demasiado por otro camino que sigue hacia la derecha. Nosotros seguimos paralelos a los relieves de Dulla, en suave pero claro descenso. Caminamos por una gran meseta intermedia conocida como El Paño. Hacia la derecha observamos ya en la lejanía los parques eólicos por los que transcurrirá nuestra última etapa del GR1 burgalés.
Al cabo de cerca de un kilómetro desde el cruce del PRBU33 superamos una portilla ganadera. Aún hemos de caminar cerca de un kilómetro más hasta el cruce más delicado del recorrido (delicado en cuanto a dificultad de localizar). En la fecha en que se escriben estas notas está perfectamente indicado el sendero que continúa hacia la izquierda y que tomamos mediante un fuerte giro. Al poco nos introducimos en un carrascal en el que el sendero serpentea siendo por momentos un tanto difícil seguirlo (aquí las señales son escasas). Como orientación señalaremos que caminamos en dirección norte.
Poco a poco el bosquecillo se va haciendo más espeso y variado y de repente se abre para dar paso al valle de Valdeporres que se encuentra a nuestros pies. Al fondo los montes del Somo y en primer plano el pueblo de San Martín de Porres, que será uno de los que crucemos en la próxima etapa. Mediante unos pronunciados zig-zags perdemos altura con rapidez. El sendero muestra evidentes signos de haber sido en el pasado un camino empedrado. De hecho si miramos nuestro entorno más cercano vemos que este es uno de los pocos pasos fáciles entre los farallones rocosos.
Un poco más adelante, tras superar una portilla ganadera, vemos la parte más occidental de Valdeporres. Al fondo los montes Cantábricos y más cerca la meseta de Argomedo y los pueblos de Cidad y Pedrosa de Valdeporres, del que ya nos separa un pequeño trecho. El último tramo del descenso está un poco cerrado por el árgoma, pero sólo será una pequeña molestia para el que lleve pantalón corto pues se sigue perfectamente. Llegamos a la altura de una carretera que simplemente hemos de cruzar y un poco después al trazado del Santander-Mediterráneo, convertido ahora en Vía Verde, que igualmente atravesamos. Ya nos quedan apenas unos instantes hasta llegar a un área de esparcimiento y al edificio de la residencia de ancianos, que tomamos como referencia para la próxima etapa.
Comentarios.
Tramo bastante cómodo en cuanto a dificultad, señalización y limpieza del sendero. Los ascensos son en general cortos o tendidos. Los siete primeros kilómetros se corresponden con el sendero de pequeño recorrido PRC-BU-33, incluido dentro del Espacio Natural de Ojo Guareña y lo mismo ocurre con los dos últimos. El resto discurre por la meseta de El Paño. Ello contribuye a que la señalización y limpieza de este tramo sea correcta al menos por el momento.