lunes, 30 de septiembre de 2013

Regreso a los pueblos del silencio: Betarres

Betarres se encuentra a unos pocos kilómetros al sur de Gobantes. De hecho sus antiguos términos territoriales son colindantes. El acceso se realiza siguiendo otra carretera que conecta Criales con Medina; más estrecha pero que en las fechas en que se escribe este artículo está siendo remozada.

El paisaje es de suaves lomas y también hay abundante vegetación, aunque abundan algo más las tierras de cultivo. El pueblo como tal es minúsculo, pero observamos con agrado como la mayoría de las casas han sido rehabilitadas.


Los últimos vecinos abandonaron Betarres en el año 1965, pero tan sólo diez años después algunos propietarios empezaron a recuperar las casas. No ocurrió lo mismo con la iglesia: los restos de mayor valor fueron trasladados al cercano pueblo de Bóveda y el edificio actual es una completa ruina.


La población de este pueblo rondó los 40 habitantes hasta mediados del siglo XX. Hoy (2012) hay una persona empadronada.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Regreso a los pueblos del silencio: Gobantes

Como veis la etiqueta despoblación aparece en muchos de los artículos que estoy publicando últimamente. Un examen un poco en detalle de la despoblación del medio rural burgalés evidencia que, de forma casi matemática, cuanto más al noreste se encuentra una comarca, más le ha afectado la despoblación. Evidentemente ello se debe a que más cerca se encuentra el polo de atracción del País Vasco: esa tierra en la que al parecer se sigue sufriendo la opresión del estado español, por más que a algunos nos cueste entenderlo. 

No podían por tanto faltar las referencias a los pueblos despoblados o semidespoblados. Son tantos y con tan diferentes perfiles, que últimamente me limito a recoger los que aparecen en el libro de Elías Rubio "Los pueblos del silencio" (como siempre, recomiendo su lectura). En la comarca de Losa hay unos cuantos; de los cuales de momento he visitado sólo algunos que tienen un acceso más o menos cómodo. Irán apareciendo en el blog en los próximos meses

El acceso a Gobantes se realiza desde la carretera comarcal BU-551, recientemente mejorada, que conecta Medina de Pomar con Criales de Losa. Una corta pista de menos de dos kilómetros a lo largo de un precioso y arbolado vallejo (se observan incluso algunas hayas) nos conduce a Gobantes.


En el reducido núcleo se observan unas cuantas casas en diferentes fases de ruina que son asediadas por la vegetación.



Pero el edificio en ruinas que más destaca es probablemente la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, que aún conserva algunos restos de un románico muy sencillo en portada y ábside.



No obstante, también hay algunas casas en buen estado a las que sus propietarios acuden durante el buen tiempo para disfrutar de la belleza del paisaje y aprovechar los recursos de la tierra.



Gobantes tiene hoy (año 2012) dos personas empadronadas. Hasta mitad del siglo XX los habitantes rondaron la cincuentena y hasta bien avanzados los 70 tuvo población estable. De los habitantes de Gobantes no se tenía muy bien concepto, pues por la zona se comentaba eso de:

Si vas a Gobantes, 
lleva pan antes, 
que encontrarás quien te lo coma 
pero no quien te diga toma

lunes, 23 de septiembre de 2013

La ermita de Nuestra Señora de Castro

Ya puestos vamos con otra ermita con una historia y ubicación original, que se encuentra a unos 6 kilómetros en línea recta de la ermita de Nuestra Señora del Somo; se trata de la ermita de de Santa Petronila o Nuestra Señora de Castro. Se localiza dentro del terreno de Momediano, en las proximidades de la carretera que conduce a Perex.

La referencia la da una gran casa bastante cuidada que es heredera de un antiguo molino harinero construido a finales del siglo XIX. Desde aquí ya se ve la ermita, a la cual se accede por un corto camino en regular estado. Aparcado el coche vemos que el edificio se encuentra en un pequeño montículo que se corresponde, como bien reza su nombre, con un antiguo castro prerromano.



Al parecer, las piedras con las que se han adecentado algunas mesas proceden del antiguo yacimiento

No podía faltar la bolera
 
Se trata de un edificio muy sencillo a base de sillarejo con un origen románico, tal y como apreciamos especialmente en su ábside semicircular.



Del mismo destaca especialmente su preciosa y trabajada ventana y en menor medida los rústicos canecillos, entre los cuales todo el mundo se fija en uno en que aparecen un hombre y una mujer en actitudes provocativas.




 En el interior destacan los capiteles del arco triunfal. En general la decoración guarda bastante relación con la de la cercana iglesia de San Pantaleón de Losa.


Se dio la casualidad y la suerte de que nos encontramos a los vecinos de Momediano en los preparativos previos a la romería con paellada que celebran todos los años a finales de junio (de otra manera hubiese sido casi imposible ver el interior de la ermita). Estuvimos hablando un poco con ellos acerca de las vicisitudes de la zona (la mayoría de los vecinos ha debido emigrar, pero aún se juntan varias docenas de personas cada año).


También les preguntamos acerca de una tradicional “Fuente de la Salud”, a la que se le atribuían propiedades curativas. La fuente como tal parece que está prácticamente perdida, pero sí nos enseñaron un fresco manantial muy cercano que aprovechan para refrescar las bebidas usadas en la festividad. Según parece, en mayo se hace otra romería algo más concurrida, a la que acuden también vecinos de otras localidades próximas.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Ermita de Nuestra Señora del Somo

Aquí os llega una nueva entrada de “mis” ermitas. La de nuestra Señora del Somo o de Santa Isabel hace honor a su denominación, pues se encuentra en un altozano que domina toda la zona y que nos ofrece bellas panorámicas. El acceso se realiza desde Villamor por un camino apto para el coche.




 El templo como tal no ofrece nada especial, un sencillo edificio de principios del XVIII. Parece seguro que es heredero de otro anterior; pues en el interior hay una imagen de la titular del siglo XV. Es probable que la erección del nuevo templo tuviese por objeto dar cabida a un número más alto de asistentes. De hecho esta ermita tiene un tamaño relativamente grande.



Está documentada la existencia de una cofradía desde al menos 1703. Tiene su sede en el edificio anexo a la ermita, construido, tal y como reza su dintel, en el año 1820. De la misma formaban parte nueve pueblos, que luego se quedaron en siete. Hoy estos pueblos suman menos de 100 habitantes. En todo caso aún mantienen la tradición de subir en romería cada primer domingo de julio.


Hoy se limita a una ocasión para la celebración común y el encuentro de unos vecinos muchas veces alejados por devenires de la vida, pero en el pasado los romeros acudían en rogativa a la virgen para remediar los males o solicitar favores. A la intercesión de Nuestra Señora de Somo se atribuyen innumerables milagros, algunos de ellos recogidos en los libros de la cofradía.
 La Granja Villota (antiguamente pueblo), se encuentra a los pies de la ermita

Cartel anunciador de las fiestas del presente año


miércoles, 18 de septiembre de 2013

Iglesia de La Cerca

El pequeño pueblo de La Cerca se diferencia de otros de la zona en un cierto desarrollo urbanístico fruto de su relativa cercanía (7 kilómetros) respecto a Medina de Pomar. En todo caso una situación menos ventajosa que la que tenía hasta mediados del siglo pasado, cuando fue cabeza de un Ayuntamiento que contaba con unos 1500 habitantes y 16 unidades de población. Hoy en día, la población de estos 16 pueblos suma poco más de 200 habitantes y tres de los mismos se han trasformado, tras su despoblamiento, en granjas.

El mayor ejemplo de esta decadencia es el gran edificio del antiguo Ayuntamiento, hoy abandonado, y que fue edificado originalmente en el siglo XVII como palacio de los Hierro-Salinas. De hecho el lugar fue motivo de disputa desde la baja Edad Media entre las familias nobiliarias de la zona, siendo uno de los principales baluartes de la familia Salazar.



Este relativo esplendor acabó siendo muy perjudicial para el principal motivo de nuestra visita al lugar: el templo románico de Nuestra Señora de la Asunción. Con el paso de los siglos se proyectó su engrandecimiento, acabando con buena parte del templo original, del cual sólo queda el ábside.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Ruta de senderismo: Hayedo de Ayoluengo

Dentro de los periódicos artículos dedicados a rutas de senderismo he decidido empezar a mostraros aquellas que pude realizar el pasado otoño, con vistas a que si lo consideráis oportuno los incluyáis en vuestra planificación. En todo caso el año pasado no tuve demasiada suerte, en parte porque no hubo muchos fines de semana con buen tiempo y en parte porque no acerté demasiado en la selección de las rutas.
 
En todo caso empezamos por acercarnos al pequeño y poco conocido hayedo de Ayoluengo. El hayedo de Ayoluengo ocupa una estrecha franja de unos tres kilómetros de largo y tan sólo unos 100 metros de ancho rodeado de páramos de vegetación mucho más continental. En esta ruta hacemos una aproximación como pista para que aquellos a los que les parezca poco hagan una exploración más personalizada.
 
Dificultad: Baja
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 1 hora y media (6 kilómetros).



Situación
 
Desde Burgos tomamos la N-623 en dirección a Santander. Al llegar a San Felices del Rudrón tomamos la carretera que hacia la izquierda asciende hacia Sargentes de la Lora. Al cabo de unos seis kilómetros empezamos a ver las primeras hayas. Si estamos atentos, poco después vemos a la izquierda un pequeño puentecito junto al que dejaremos el vehículo. Hay espacio para tres o cuatro coches. También podemos empezar a andar desde el mismo pueblo de Ayoluengo, al cual se accede desde poco mas adelante.
 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Salinas de Rosío

Aparte de la propia toponimia, (además del pueblo, el río adyacente se denomina Salón) no resulta demasiado fácil encontrar restos físicos de la secular actividad salinera de esta localidad. Del mismo modo, tampoco encontramos mucha información documental, pese a que el poblamiento del lugar se remonta al menos al periodo romano, tal y como lo atestigua un yacimiento estudiado en los años 70.

De este yacimiento, lo más importante fue una gran sala supuestamente empleada para las transacciones de sal, cuyo fondo estaba ocupado por un gran mosaico decorado a base de formas geométricas en color blanco y negro (tonalidad poco habitual).Su cronología es la segunda mitad de la segunda centuria o inicios de la tercera.

El que los romanos se asentaran tan al norte en época tan temprana es muestra clara de la importancia que para ellos tenía esta explotación. El yacimiento hoy se encuentra enterrado y semioculto como mejor modo de conservación; a la espera de algún proyecto que pudiera ponerlo en valor. Podéis saber más sobre el mismo y la interesante historia de su descubrimiento en el número de febrero de 2010 del periódico “Crónica de las Merindades”.

También podría tener un origen romano (ya muy modificado) la bonita fuente que se encuentra cercana a la iglesia.

 El siguiente salto en la historia de esta explotación lo damos hasta la Edad Media. Como en el caso de otras explotaciones más famosas (Poza de la Sal, Salinas de Añana…) la posesión de las diferentes eras de sal fue muy valorada. Encontramos en testamentos y documentos de donación muchas referencias a transferencias de las mismas, en las que el monasterio de las Huelgas aparece mencionado frecuentemente.


 Parece evidente que la riqueza de la producción quedaba en muy pocas manos. En el siglo XV Sancho López (personaje enterrado en la iglesia) fundaba un Hospital de la Misericordia cuyos restos aún se conservan. Por cierto, la citada iglesia fue terminada en el siglo XVI. Tenía unas dimensiones considerables a la vista de sus grandes contrafuertes; y digo tenía porque hace unas décadas se vino abajo y sólo recientemente se ha emprendido una reedificación con menos pretensiones pero aprovechando la piedra original.
 

 
En la Edad Moderna la explotación de la sal pasa a depender del Estado, integrándose bajo el control de las Salinas de Poza, de las cuales hemos hablado no hace mucho. De esta época tenemos algo más información. La producción anual rondaba las 20.000 fanegas (aproximadamente una quinta parte respecto a la de Poza de la Sal).

En todo caso en el siglo XIX el lugar gozaba de una humilde pero evidente prosperidad. Había botica, sastrería, médico, prácticante y al menos 70 familias. Existió incluso un balneario del cual no queda ningún resto. Según la guía de balnearios correspondiente a la temporada del año 1912, sus aguas estaban indicadas para escrofulismo, dermatosis, herpetismo, catarros y para diversas enfermedades del aparato digestivo.

Durante la última época de funcionamiento los propietarios eran los vecinos, que gestionaban la explotación bien directamente, bien mediante arrendamiento, de modo muy similar a cualquier tierra de cultivo. La salmuera propiamente dicha provenía de un profundo pozo. Era frecuente que los propios vecinos fuesen vendiendo la sal por los pueblos cercano. Una sal que según las fuentes era más bien parda o por el contrario de gran calidad.



 Hoy de este antiguo modo de vida no quedan apenas rastros. Simplemente un área anexa al pueblo desprovista de cultivos, en donde antes estuvieron las eras de producción. Al parecer, algún vecino aún conserva alguno de los antiguos artilugios.
 
Sin embargo, y a diferencia de Poza, la sal como tal aún se sigue explotando a día de hoy, aunque de un modo menos romántico pero también menos duro. El antiguo pozo está integrando en una pequeña instalación de factura moderna desde donde se realiza el bombeo directamente hacia camiones cisterna, a razón de 4 o 5 camiones diarios, para usarlo como salmuera.

Para terminar el artículo aportamos una valiosa imagen tomada en 1937 por un soldado italiano participante en la Guerra Civil; en la que se aprecian las eras funcionando.



 

lunes, 9 de septiembre de 2013

La iglesia-cementerio de Bárcena de Pienza

Al autor de este blog le gustaría haber dado por terminado el capítulo de “patrimonio en peligro y expoliado”; pero lamentablemente me temo que aún os voy a mostrar unos cuantos ejemplos más; y otros que sin duda se me quedarán en el tintero.

La pequeña localidad de Bárcena de Pienza muestra un entramado urbano bastante disperso, lo que denota que estamos entrando en el Burgos más norteño donde los prados toman un papel más protagonista. Medio escondido entre estos prados, algo alejado del pueblo y con un acceso no especialmente claro, como si no interesase encontrarlo, se encuentra el pequeño cementerio de la localidad. Desde luego sólo llegará al lugar quien quiera ir allí por razones obvias o el que esté previamente informado de un elemento ciertamente original que allí se encuentra.

Lo que aquí ha ocurrido es que la parroquial del pueblo fue edificada en el exterior del pueblo y, existiendo una ermita posterior integrada en el casco urbano, la situación ha derivado con los siglos en el abandono de la primitiva iglesia a favor de un templo más pequeño y accesible, y por ello más en consonancia con una parroquia menguante (de acuerdo con Madoz, a mediados del XIX todavía se usaba la antigua parroquia). Este hecho desde luego no es nada excepcional (en las cercanías de Burgos tenemos al menos dos ejemplos: Quintanaortuño y Rioseras).

viernes, 6 de septiembre de 2013

Granja Ribacardo

Muy cerca de Villarías, el edificio que más llama la atención desde la carretera Villarcayo-Medina es probablemente la torre-palacio de la Granja de Ribacardo. Originario del siglo XV, ha sido acondicionado como establecimiento de turismo rural de cierto nivel.


Al parecer, en sus inicios fue lugar de reunión de judíos ricos procedentes de la judería de Medina de Pomar. Quisiera haberos puesto algún dato más derivado de la página web pero, según mi ordenador, en la misma habita ahora mismo un troyano.
 

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Regreso a los pueblos del silencio: Villarías

A medio camino entre Villarcayo y Medina de Pomar nos encontramos el desvío que conduce al campo de Golf de Villarías. Observando el entorno cuesta imaginarse que hasta hace unas décadas aquí existió un pueblo.

De hecho el primer documento en el que se refiere este lugar es nada menos que el documento fundacional del monasterio de Oña, de 1011, en el que aparece nombrado como como “villa Aresi” o “villa de Ares”. El dominio del monasterio duró varios siglos, y se realizaba a través del monasterio intermedio de San Pedro de Tejada. La iglesia parcialmente románica que ahora observamos y de la que hablaremos más adelante proviene de esta época.

Vista del campo de Golf

En 1392 García Sánchez de Arce adquiere las propiedades de la zona intercambiándolas por otras con el monasterio de Oña. Desde entonces el lugar se convertiría en un mayorazgo que permanece en poder de los Arce hasta 1631, cuando que es vendida a Luis Ladrón de Guevara y María de Padilla, y luego acaba en 1739 en Sebastián de la Cuadra, secretario de Felipe V, que la necesitaba para cumplir las condiciones para la fundación de un marquesado, que recibe precisamente el nombre de Villarias. Es en este momento cuando el marqués edifica el palacio conocido como “Casa Grande”.

Vemos por tanto como durante toda su historia los vecinos de Villarías no fueron propietarios, sino simplemente arrendatarios de unas tierras que no fueron suyas. La propiedad del marquesado se extiende hasta 1968, cuando tres familias se ponen de acuerdo para comprar la propiedad al marqués.

La "casa Grande", hoy restaurante.

Los demás vecinos, que ya para entonces no eran muchos, tuvieron que irse. Los nuevos propietarios iniciaron un proceso de modernización y concentración parcelaria que se llevó por delante todos los edificios menos la “Casa Grande” y la iglesia, quedando no obstante esta última en estado de abandono.

En el año 1990 la familia Alonso-Arenaza compró toda la propiedas, constituyendo la sociedad "Villarías 90, S.L.", e inició el proyecto denominado "Complejo residencial deportivo Villarías".

Vista de la urbanización un viernes de junio. El único coche que se ve es el mío.

En un primer momento se le da a la finca un uso cinegético. En 1992 se restaura la "casa grande", en cuya planta baja se instala un restaurante.  En octubre de 1996 se inauguró un campo de golf,  con un recorrido inicial de nueve hoyos, ampliable a dieciocho. Simultáneamente se restaura la iglesia, proceso que termina en el año 1997.

El proyecto urbanístico hasta ahora ha llegado a la construcción de aproximadamente un centenar de viviendas, aunque los planes de los propietarios son más ambiciosos. Por el momento, en el año 2013 se ha inaugurado un museo de bicicletas en las instalaciones de la hostería.

De los edificios existentes el más interesante sin duda es la iglesia, que conserva del periodo románico una portada muy sencilla y el ábside. Apenas se han conseguido salvar unos pocos bienes del patrimonio mueble, entre los que destaca una pequeña imagen románica de la Virgen sedente con el niño.

 Varias tomas de la iglesia, felizmente restaurada


 
En definitiva, bajo el prisma del que les escribe, sentimientos contrapuestos. Por una parte resulta alentador que aún no se haya cerrado el libro de la historia de este pueblo; convirtiéndose en un proyecto que mira al futuro; y por otro produce cierto rechazo el que se haya convertido en foco de una actividad que sigue siendo, queramos o no, bastante elitista.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Guía de espacios expositivos de la provincia

Recientemente la Diputación Provincial ha editado una guía de los espacios expositivos de la provincia, exceptuando la capital. Son 76 lugares, la mayoría sin grandes pretensiones, pero muy ligados a la historia y tradición de los lugares en los que se ubican. 

Sin duda tiraré de esta guía en mis excursiones pues de algunos no tenía ni conocimiento y de otros no tenía referencia de cómo y cuando visitarlos. Espero que vosotros también le podáis sacar partido. Al parecer se actualizará periódicamente.

Podéis descargaros la guía aquí.