miércoles, 13 de junio de 2018

ruta de senderismo: Las Calderas desde las lagunas de Neila

Con sus grandes y redondeadas moles rocosas; y sus variados saltos y pozas de agua, Las Calderas es probablemente el rincón paisajísticamente más “salvaje” y sorprendente de toda la provincia. Tiene sin embargo un acceso relativamente fácil para las personas acostumbradas a tratar con la montaña, toda vez se guarden un mínimo de precauciones. La ruta propuesta completa el recorrido con la observación de la mayor parte de las lagunas glaciares de la sierra de Neila, pasando por el culmen de la misma, el Campiña, que con sus 2049 metros es la sexta cima provincial. 

Dificultad: Alta. Se concentra en el tramo de descenso y ascenso por las Calderas. 
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Regular. En realidad en algunos tramos deberemos valernos de nuestra intuición y el seguimiento de los hitos, más incluso que del track. 
Belleza: Muy alta 
Tiempo y distancia: 4 horas y media (12 kilómetros) 



miércoles, 6 de junio de 2018

Personajes ilustres del noroeste burgalés (y VI): Manuel Fernández Navamuel y la cabaña de Hijedo

La Cabaña del Monte Hijedo ya aparece citada en un documento del año 1755, en una capellanía fundada por Andrés Fernández Navamuel, cura beneficiado de la villa de Santa Gadea. Debió ser el paradigma de sacerdote rico, cacique y totalitario, en los casi 100 años que vivió. Entre sus muchas propiedades estaba este “prado en el sitio que llaman del monte Hijedo, de 18 carros de hierba, que parte de él está cercado de pared sencilla, y una casa pegando al dicho prado, tejada y en madera, con su alto y bajo y con su corral. Vale la referida casa y corral y prado once mil reales de vellón y su renta anual seiscientos sesenta”.


Vista completa de la llamada "cabaña de Hijedo". El dueño alimentando a sus cabras.

Un heredero de este personaje, un sobrino nieto, fue Manuel Fernández Navamuel, intelectual y político, nacido en 1867. Desde su infancia destacó por su capacidad para estudiar, y pronto le mandaron a estudiar a la prefecturía de Arija, fundada por León de Argueso, personaje del que ya hablamos hace unas semanas. Al parecer iba y venía a pie cada día. Trasladado a Madrid para continuar carrera, donde tenía un pariente, en todo momento tuvo buenas notas y se graduó con facilidad en Filosofía y Letras y en Derecho. Llegó a dar clases particulares a los hijos de los marqueses de Aguilar o de Francisco Silvela, que acabaría siendo presidente del gobierno.

El tejo de "La cabaña"


Llegó a ser teniente de alcalde del Madrid y fue propuesto para ministro de Educación y Ciencia, puesto este que rechazó por su elevada edad. Fue director de la Escuela Normal de Maestros y dedicó muchas publicaciones a la enseñanza. Manuel Fernández Navamuel intervino en la recuperación del patronato de la Escuela de Santa Gadea y en la edificación de una nueva escuela para los niños.

Peculiar fuente de manivela con pilón "altomedieval".


Es bastante probable que la propiedad de La Cabaña fuera enajenada en la desamortización, y que fuera posteriormente adquirida por Manuel a principios del siglo XX. En todo caso, está constatado que el nuevo propietario afronta una reforma integral (casi reconstrucción) dándole su aspecto actual, con el palacio de dos torres, corrales, cuadras y la capilla dedicada a la Sagrada familia. Y es probable que también mandara plantar el característico tejo en esos inicios del pasado siglo.


La capilla es inaugurada en 1922, para lo cual se necesitó la correspondiente autorización del arzobispo de Burgos, y constituye el acto final de la reforma. El palacio parece que ya estaba edificado en 1913. En los anales figura como mayor celebración en el lugar la boda de de la sobrina de don Manuel, que tuvo lugar en 1933.

"La Cabaña" y vista parcial de "la selva" de Hijedo.


A la muerte de don Manuel, sin hijos, la finca es vendida a propietarios ajenos a la familia, en concreto a un vecino de Campo de Ebro. Posteriormente fue traspasada a un habitante de Santa Gadea, cuyo hijo es el actual propietario. Casualmente en mi visita me encontré con el mismo y estuve charlando unos minutos con él.



Hablamos un poco de los osos que parece que vuelven al monte, de las cabras y ovejas que cría, de cómo mantiene la peculiar fuente de manivela que aprovecha un sepulcro medieval para que los transeúntes puedan echar un trago, de que la familia sigue celebrando allí eventos destacados; y de la fiesta comunal que tiene lugar a principios de agosto, en la que la que cede la pradera para que se reúnan en armonía numerosos habitantes de esta preciosa zona fronteriza.