martes, 22 de diciembre de 2009

Libros: Aguas Abajo, un recorrido por la cuenca del río Nela

Sin duda el Nela es el río de las Merindades; no sólo porque las recorra transversalmente, desde su nacimiento en la Matanela a su desembocadura en el Ebro en Trespaderne, sino porque sus afluentes ocupan la mayor parte de la extension de la comarca, salvo su extremo más nororiental y la franja del río Ebro.

Un buen libro de consulta para recorrer la comarca es el texto de Fernando Peña "Aguas abajo, un recorrido por la cuenca del río Nela", que de forma amena y evocadora nos muestra muchos de los valores tangibles e intangibles de la zona. El documento fué editado en el año 2003 por Ediciones Larra.

No voy aquí a desgranar ninguna de las historias que narra el libro; lo dejo para el lector y para futuras visitas individualizadas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Perros

Entre el páramo de Bricia y el puerto de Carrales se recorre una amplia vaguada que supone el comienzo de un pequeño vallejo prácticamente desconocido, recorrido por el arroyo de la Pisa, y que termina en el espectacular paraje de Las Palancas.
 
En el valle, cubierto en la actualidad de un espeso bosque caducifolio, se encuentran tres pueblos. Villanueva Carrales y Munilla aún aguantan; prácticamente a medio camino entre ellos, Perros ya es poco más que un recuerdo.
 
El acceso es bastante más sencillo desde la carretera de acceso a Munilla. Poco antes de llegar al pueblo y en pleno descenso, encontramos un camino a la derecha bastante bien marcado (en verano de 2009 se podía recorrer incluso con coche) que en aproximadamente un kilómetro y medio nos lleva a lo que queda del lugar.
 
En realidad, el hecho de que los pocos restos estén bordeando el camino es lo que evita que nos pasemos de largo. La estampa de un otoño glorioso y exhuberante contrasta con la absoluta desolación de estos restos.





 
Según nos cuenta Elías Rubio en su libro "Burgos: los pueblos del Silencio" fue precisamente aquí, hace ya bastantes años y mientras realizaba una catalogación de una necrópolis cercana, cuando pensó por primera vez en un trabajo sobre los pueblos abandonados de Burgos, en recoger un legado que se iba a perder al dejar de existir gente que lo mantuviera.
Corría el año 1967 y entonces aún quedaba una casa abierta. Sus habitantes llevaban más de diez años viviendo sólos en el pueblo y poco después la desgracia, una explosión de la botella de butano, los obligó a emprender el viaje sin retorno, para dejar el pueblo a su suerte.

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Añadido Abril de 2011: aquí tenéis un interesante vídeo sobre el pueblo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Ermita visigótica de Quintanilla de las Viñas

No se puede decir que el monumento que muestro hoy en el post sea desconocido, pero desde luego no está suficientemente valorado toda vez que se cuentan con los dedos de la mano los restos de este tipo que quedan en la península.

Estamos hablando de los restos de una antigua iglesia (hay quien dice colegiata) originalmente de planta basilical de la que sólo nos habría llegado los restos de su ábside, aunque basta recorrer el lugar para detectar los basamentos del primitivo templo.



Lo primero que destaca en el edificio son los sólidos sillares con los que está construido, que contribuyen a realzar la sensación de que se está ante un lugar especial. Por otro lado, tal vez lo más original de todo el templo sea el doble friso que recorre la parte exterior del ábside, cuya decoración está compuesta fundamentalmente por racimos de uva (de ahí el nombre del lugar), pero también por animales fantásticos y siglas para las que se han sugerido diversas interpretaciones.




Como del interior del templo en teoría no se pueden hacer fotos os pongo un par de imágenes de la página de arteguías, de la Junta de Castilla y León.


Como véis lo más llamativo del interior es un arco triunfal, sostenido por columnas de mármol, que aún conserva la decoración original, con capiteles cúbicos que representan el sol y la luna (reministencias de cultos paganos, tal vez, o alegorías de Dios y la Virgen). En la base del templo existen otros dos capiteles de tamaño similar, probablemente originalmemente en ubicación elevada en el templo primitivo.

 
La imagen anterior muestra sólo uno de tales capiteles, los dos superiores, más pequeños, fueron robados hace no mucho (tal vez precisamente por su menor tamaño). Recuerdo que en la colección de cromos de hace muchos años "conoce tu provincia" salía una de estas imágenes. Ahora sólo queda precisamente eso, la imagen.

Los expertos estiman la construcción del templo original en fechas que oscilarían entre finales del siglo VII y principios del VIII, esto es, muy poco antes de la invasión musulmana. Podemos imaginarnos lo poco probable que resulta la superviviencia de estos templos en esta zona que quedaría prácticamente despoblada durante más de siglo y medio y asolada por las "razzias" musulmanas.

La presencia, a escasos tres kilómetros, del legendario castillo de Lara, hace plausible cierta vinculación entre este templo y la nobleza local, tanto antes como despues de iniciada la reconquista, tal y como parecen atestiguar determinados documentos altomedievales.

Hay muchas páginas con más información técnica, por ejemplo la de la Wikipedia.

Para terminar os pongo unas fotos de los escasísimos ejemplos de este tipo. Merece la pena visitarlas entre otras cosas por estar situadas en provincias hermanas en el olvido institucional: San Pedro de la Nave, en Zamora (que tiene la anécdota de que fue trasladada piedra a piedra al construirse el pantano de Ricobayo) y San Juan de Baños, en Palencia.



 

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Peñahorada

En el post de hoy os acerco unos breves datos sobre esta localidad, cercana a la capital provincial, y situada en una pequeña garganta utilizada para la práctica de la escalada.
Llegando al pueblo desde Burgos, nos encontramos con esta bella y rústica fuente.
Ya en el centro de la localidad, este antiguo comercio: Vinos y Licores "Las dos hermanas", con un bello escudo reaprovechado.


La razón del nombre la descubriremos tomando el camino que parte hacia el oeste, en dirección a Ubierna. Cruzamos la antigua vía del tren observando a los lejos la casa del guarda de agujas.

Y al cabo de aproximadamente un kilómetro, observamos en el centro de una tierra de cereal, unas rocas aisladas cual si de menhires se tratara. Estamos ante las buscadas "Dos hermanas". Este nombre se debe a que la tradición popular quiere ver en estos cantos a dos jóvenes que, desoyendo las órdenes de sus padres, salieron de su casa y como castigo se convirtieron en piedra.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Libros: El alfoz de Muñó

Traemos a colación hoy este libro de Braulio Valdivielso sobre esta comarca burgalesa comprendida aproximadamente entre los cursos bajos del Arlanzón y el Arlanza.
Lo que hoy se conoce como campo de Muñó o simplemente como Can de Muñó es la comarca heredera de uno de la aproximadamente veintena de alfoces en que se organizó el primitivo condado de Castilla.
Su control se ejercía desde el Castillo de Muñó, cuyos herencia se puede intuir en la ondulada loma que se eleva sobre el pueblo de Villavieja de Muñó.
Como en otros libros ya comentados en el blog, el texto incide especialmente sobre los aspectos históricos de "alta alcurnia" y no precisamente de la época contemporánea. También reserva una importante atención a la riqueza artística, especialmente religiosa, de la comarca, que destaca especialmente por una inusual concentración de pilas románicas.
Con todo, es interesante su lectura y a través de sus páginas podemos descubrir algunos interesantes vestigios y curiosidades del pasado que aún permanecen, de alguna manera, en el presente, y que tanto son del gusto del autor de esta página.
(Foto del ártículo publicado en su momento en Diario de Burgos)

jueves, 10 de diciembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Torres de Arriba

Si circulamos por la tradicional carretera a Santander (conocida antiguamente como de "peñas pardas"), a la altura del mágico hayedo de Carrales, nos encontramos con un cartel que nos indica el camino de Torres de Abajo.

Pasando una y otra vez, uno se pregunta, lógicamente, ¿Y Torres de Arriba?. Pero nada, oye, uno toma la carretera una y otra vez, y no encuentra señal de ningún pueblo antes de llegar a Torres de Abajo.

La clave nos la da, como en tantos otros casos, Elías Rubio en su libro "Los pueblos del Silencio". En efecto Torres de Arriba es un pueblo abandonado, pero no fué la emigración la que acabó con él...fué la guerra. Este sector de la geografía burgalesa fué uno de los frentes más activos y duraderos de la contienda del 36 (aún quedan varios vestigios); tanto que, para evitar males mayores se decidió evacuar a todo el pueblo, el que no tenía familiares cercanos, a Cantabria.

Y la precaución estaba justificada, el pueblo quedó reducido a escombros. Esto fué lo que encontraron los pocos vecinos que intentaron regresar, y que tuvieron que volver a buscar su futuro en otro lugar. En todo caso, he encontrado una noticia que señala un vecino inscrito todavía en 1956.

Con esta información en la mano y con un poco de paciencia podemos encontrar lo que aún queda de lo que anteriormente fue el pueblo, restos de muros y cercas, y en una pequeña loma, los escombros amontonados del sector central de la localidad, recortados sobre el alargado perfil del bosque.



 
En la parte baja, lo que pudieron ser las huertas, ahora invadidas por la vegetación (buen sitio para coger endrinas)
 
 
Los vecinos podían disfrutar de un espectacular paisaje en el otoño, aunque mucho me temo que no tuviesen mucho tiempo ni ganas.


jueves, 3 de diciembre de 2009

Árboles singulares: El Castaño Calderas

El castaño es un árbol que siempre ha atraído las leyendas populares. Su longevidad (para mucho expertos, es el árbol que más años puede vivir), el tamaño que puede adquirir y sus formas caprichosas, siempre a punto para servir de cobijo, han sin duda contribuido a su integración en la cultura popular.

En contra de lo que suele apuntarse, el castaño es un árbol autóctono en España, como así lo atestiguan diversos restos fósiles. Su distribución actual comprende fundamentalmente la franja más noroccidental de la península.

No es Burgos tierra de castaños, es más habitual encontrarlo en regiones más norteñas como Cantabria, Asturias y Galicia. Sin embargo, como encrucijada climática que es nuestra tierra, no podían faltar ejemplos tampoco de castaños. Y los que hay son de tamaño sorprendente. Se encuentra fundamentalmente en la Merindad de Sotoscueva y en Espinosa de los Monteros, y parecen tener su origen en una plantación preferente en los bordes de las praderías hace ya centenares de años (no hay que olvidar que la castaña fue la herramienta para huir del hambre en muchas zonas peninsulares).

En este y próximos post nos ocuparemos brevemente de los castaños que pueden encontrarse en el entorno de la localidad de la Parte de Sotoscueva. Ya adelanto que existen más de una docena de ejemplares de gran porte de los que apenas mostraremos cuatro.

Empezamos hoy por el Castaño Calderas, aparentemente el más humilde y el que peor estado muestra. Se encuentra a escasos 100 metros del Roble Cadalso, que mostrábamos en un post anterior, justo detrás de la casa que aparece en la foto.



Su estado actual es tan lamentable, que podemos pasar junto a él sin detectarlo. Ha sido muy maltratado, y parece como si la leña que se apila junto al mismo estuviese dispuesta para acabar definitivamente con este árbol que no sabemos por qué ha sido maldecido por algún dios.

Nos cuenta Cesar Javier Palacios en su libro que el nombre proviene de un antiguo propietario que se dedicaba a fabricar calderos. Sus aproximadamente 5 metros de perímetro permiten pronosticar una edad en torno a los 400 años.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Iglesia de Lomas de Villamediana

Lomas de Villamediana, junto con su vecino palíndromo Villamediana de Lomas, Linares, Valderías y Presillas de Bricia se encuentran ladera abajo del páramo de Bricia, por lo que geográficamente están más relacionados con Valderredible aunque pertenecen al Ayuntamiento de Alfoz de Bricia, en Burgos.

Tradicionalmente el acceso a estos pueblos se ha realizado por una carretera que los recorre consecutivamente y que se toma bien desde San Martín de Elines, bien desde el puerto de Carrales, opciones ambas que implicaban recorrer varios kilómetros por tierras cántabras. Afortunadamente hace unos años se abrió una carretera de acceso directo desde el páramo, por Cilleruelo de Bricia, a Villamediana de Lomas.

La iglesia de Lomas de Villamediana es incluída sistemáticamente en los folletos de Abrimos en Verano y Abrimos en Semana Santa, dentro de la ruta Románico Norte. La estructura actual del templo se corresponde a una ampliación llevada a cabo en el siglo XVI, quedando como restos del periodo románico un ábside sencillo pero de buena estructura, una portada interior de arco ya apuntado y, tal vez lo más interesante, una pila bautismal de decoración sobria aunque evocadora. Las fotos se corresponden con estas dos últimas. Más información podemos tener en la página web Románico digital.

Otro dato de interés, aunque no específicamente relacionado con el templo, es la existencia de un pequeño tejo en una de las paredes del cementerio.



El programa "Abrimos..." tiene lugar gracias al esfuerzo coordinado de la Junta de Castilla y León, las diócesis y, sobre todo en los pequeños pueblos, de personas desinteresadas (muchas veces no cobran nada o se queda como donativo a la iglesia).
De hecho mi visita tenía como segundo objetivo tener una escusa para conversar, siquiera fuera unos instantes, con una persona de la zona. Al parecer, Lomas tiene una vida relativamente activa y puede presumir de que algunas casas pemanecen abiertas todo el año.



Y digo presumir porque no se puede decir lo mismo del resto de pueblos citados. Villamediana cuenta con tan sólo un habitante y Linares, Valderías y Presillas están ya deshabitados (hablando siempre de población estable). Tiempo habrá de dedicarle unas líneas a los mismos.

Otro hecho fácilmente constatable es que el bosque se esta literalmente "comiendo" el paisaje. Los antiguos prados y dehesas ahora estan colapsados por una vegetación muy cerrada, especialmente formada por roble albar. De hecho, mi intención era buscar el roble Nales, otro monumental ejemplar en la comarca, pero me aconsejaron no intentarlo (lo conseguí tiempo después).

Y todo esto es una pena, porque la zona es realmente preciosa. Pese a que tengo claro cuales son mis raíces, uno no puede evitar preguntarse si no les hubiera valido más a estos pueblos haber pasado a pertenecer a Cantabria.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Libros: autobiografía del río Arlanza

Fray Valentín de la Cruz, cronista oficial de la provincia, ha glosado sobre numerosos temas de nuestra tierra.

Muchos los conocemos a través de la colección "Paginas para nuestro pueblo", que año tras año regalaba la Caja de Ahorros Municipal. Tal vez los temas fueran abordados muchas veces de una manera simplista y tratando de convertir la leyenda en historia... pero a ver dónde no se hace esto hoy en día.
Lo curioso es que, pese a que esta persona nos contó tantas historias, no he podido encontrar en la red siquiera unas líneas describiendo su propia trayectoria. A ver si alguien sabe algo más.
En fin, yendo al grano, os escribo hoy estas líneas sobre este libro que creo que será casi desconocido para muchos. Escrito ya hace más de 40 años, sigue mereciendo muy mucho su lectura.
Si podemos encontrarlo en alguna librería o biblioteca, podremos acompañar en su evocador y poético transitar al río Arlanza, desde su nacimiento en Fuente Sanza a su desembocadura ya en tierras palentinas, y pasando por esos hitos de nuestra historia como son San pedro de Arlanza, Covarrubias o Lerma...pero quizás aún más agradables son otras pequeñas historias que el río descubre aquí y allá.
En definitiva, y pese a los cambios producidos en todos estos años, un buen acompañante si hacemos una excursión por estas tierras.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Villalta

Siempre ha estado ahí, pese a que cada vez desviemos menos la mirada hacia sus restos. Tanto más ahora que la carretera ya no pasa por su centro, como si le diera vergüenza ser testigo directo del declive.


En el centro del páramo de Masa, en un altozano de la ya alta meseta, se encuentra el pueblo, fácil explicar su nombre, de Villalta. Nuestros mayores al referirse al mismo nos solían añadir lo de "el pueblo más frío de la provincia de Burgos". De hecho existía un dicho popular, bastante cruel, entre los pueblos del contorno:

Villalta, la villa más alta.
hombres sin conciencia,
mujeres sin alma.
donde hasta trillan con manta,
y el verano dura
de Santiago a Santa Ana.
(Santiago: 25 de Julio, Santa Ana: 26 de Julio)
 
Pero, ¿a qué se debe la ubicación de un pueblo en este punto?. Pues precisamente a que está situado en medio del páramo y justo junto al centenario camino que une Burgos y Laredo. Efectivamente, el lugar nació y tuvo sentido como parada técnica en el largo y duro tramo de travesía del páramo.


De hecho, incluso tuvo una actividad relativamente importante, con cuartel de la guardia civil y varios paradores, de los cuales nos quedan los restos de uno de ellos, una edificación del siglo XVIII.
 
 
Elías Rubio, nos aporta el dato de que el pueblo fue abandonado en 1968, pero que sigue siendo ocupado esporádicamente por algunas personas, que no son descendientes directos de los vecinos del pueblo. Efecticamente vemos algunas edificiaciones en un estado relativamente bueno.
 

Pero lo que más abunda es la ruina, en algunos casos protegida para intentar evitar la rapiña.



Por la misma razón, y para evitar riesgos, la iglesia, de excelente cantería, permanece con la portada tapiada.

Y, detrás de la misma, los restos de lo que una vez fue el cementerio. Imposible no recordar en este punto la imagen que nos trae el propio Elías Rubio, en su otro libro "Burgos en el Recuerdo" de la anciana colocando flores en este cementerio ya abandonado.
 

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El puente Noguerol

Ya hacíamos mención hace unos días, en el blog exilio en Cantabria, a las privilegiadas vistas que desde el pueblo de La Riba se tienen sobre el embalse del Ebro. Pero el observador atento podrá distinguir fácilmente, hacia la vertiente este y en uno de los puntos más estrechos del pantano, una especie de pilastras.

Nos acercamos desde el lado burgalés, aproximación un tanto complicada ya que el último tramo está aislado salvo que el nivel del embalse sea relativamente bajo.


En este caso la explicación más lógica es la correcta. Se trata, efectivamente, de los restos de un puente; en concreto del puente Noguerol.

Pero, a diferencia de lo que pudiera pensarse, no se trata de un puente que quedara abandonado por la construcción de la presa, no. Es más, teóricamente este puente iba a ser una de las compensaciones que recibirían los habitantes de la comarca por la creación del embalse, sustituyendo la antigua carretera de comunicación que, ésta sí, quedaría inundada.

Las imágenes que nos ha llegado de esta época, finales de los 40 y principios de los 50, son ciertamente espectaculares, como éstas que se encuentran en la página web www.arija.org, altamente recomendable.


El caso es que, lleno ya de agua el embalse y estando incluso inaugurada la presa ("queda inagurado este pantano"), los arcos centrales del puente se hundieron, antes incluso de que circulara ningún vehículo.



Aunque no existe una evidencia clara de las razones del hecho, se especula con el empleo de materiales de baja calidad, especialmente teniendo en cuenta la naturaleza arenosa y fangosa del terreno.
El caso es que no sólo no se intentó su recuperación, sino que incluso se dinamitó a conciencia para evitar tentaciones futuras. Así, la única inversión compensatoria para los habitantes de la zona se convirtió en un engaño más, tal vez el más cruel de todos.
La historia, ampliada y mucho mejor contada, la podéis encontrar aquí.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Árboles singulares: El roble Cadalso

Este roble de sugerente nombre se encuentra a la entrada (o salida, según se mire) del pueblo de La Parte de Sotoscueva. Recibe este denominación al situarse en la calle de dicho homónima. Cadalso es sinónimo de patíbulo, pero Cesar Javier Palacios no encontró en la memoria del lugar recuerdos de la existencia de tal lugar en el pueblo.


Parece que fue un guarda forestal el que convenció a los vecinos para que no transformaran el árbol en traviesas para el cercano ferrocarril de FEVE. Otros 20 robles vecinos de la campa no tuvieron la misma suerte.
 
El perímetro del árbol a 1,3 metros ronda los 5. La edad se puede estimar en unos 500 años y su estado de conservación es regular tirando a malo. Presenta varias grandes ramas ya secas y un lateral pelado, probablemente por los efectos de un rayo o un incendio.
 

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Una historia de Porquera de Butrón

Me gustaría tener tantos datos como los del caso similar de Tubilla del Agua, que ya comentamos hace unos meses, pero sólo tengo unos retazos de lo que pasó en Porquera de Butrón hace unas décadas. Resulta que hace una temporada, cuando iba en busca del dolmen de la Cotorrita en Porquera de Butrón, decidí hacer una foto al templo parroquial.



Pero hete aquí que, ya en las cercanías del dolmen, trabé una breve conversación con unos vecinos (venciendo mi habitual reserva) y me contaron que antiguamente en el pueblo existía un calvario que se vendió a cambio de un dinero para arreglar la torre y poner un reloj.

Puesto a investigar un poco, efectivamente dicho calvario está en el tristemente famoso museo Marès de Barcelona. He aquí una imagen de baja calidad.




Aquí podéis ver una imagen ampliada de la torre, que efectivamente muestra diferencias con el resto del edificio. Vosotros opinaréis si el trueque mereció la pena, aunque hay que comprender las circunstancias en las que cada uno tomamos las decisiones.


Por cierto, recientemente (verano de 2014) se está procediendo a restaurar un retablo del templo, lo que ha permitido descubrir unas pinturas murales góticas que estaban detrás del mismo.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Libros: Rollos, picotas y Cruceros de la Provincia de Burgos

Nos los encontramos por doquier, pero rara vez nos fijamos en los mismos. Y, sin embargo, Burgos es una de las provincias de España que cuenta con un mayor número de monumentos de este tipo.
 
Santiago Tárrega, antiguo presidente del Colegio de Aparejadores, recorrió nuestra geografía para catalogar estos monumentos, plasmándoles en el libro "Monumentos menores de la provincia de Burgos: Inventario de picotas, rollos y cruceros". Cada monumento viene acompañado de una pequeña ficha, en general muy breve o técnica, pero que en ocasiones refleja curiosas historias relacionadas con cada ejemplar, lo que dejo para la lectura.
 
Así, en una lista que el propio autor reconoce que podría no ser completa, se identifican 12 picotas, 15 rollos, 15 picotas-rollos, 101 cruceros, 8 rollos-cruceros y 5 humilladeros.
 
Respecto a cada uno de los monumentos, no se está seguro sobre el origen de la picota, destinada a ajusticiar a los reos, y fácilmente identificable por las cuatro ménsulas de su parte superior, que servían para sujetar las sogas con las que se ataba al reo. El nombre tal vez tenga cierta relación con su culminación en forma de pico.
 
En cuanto al rollo, a veces confundido con la picota, en principio era un símbolo jurisdiccional testimonio de los lugares de realengo, aunque frecuentemente este simbolismo se acabara perdiendo. Este tipo de monumentos se prestaba más a variaciones artísticas y por ello son los que más mérito poseen, como son los casos de los de Peñaranda de Duero (el único declarado BIC), Jaramillo de la Fuente, Presencio, Villahoz, Vadocondes o Santibáñez de Esgueva. Con cierta asiduidad, rollos y picotas pasaban a integrarse, aunque hay ejemplos en los que en una misma localidad se encuentran ambos tipos por separado.
 
 
Como dato interesante, citaremos que las cortes de Cadiz obligaron a la demolición de todos los símbolos de vasallaje pertenecientes al antiguo régimen. Es evidente que estas órdenes no tuvieron excesivo éxito, tal vez porque muchos cambiaron de función al situar una cruz encima y pasar a tener un valor religioso. En todo caso, se tiene noticia de la desaparición, por una causa u otra, de rollos o picotas en unos cuantos pueblos.
 
 
El crucero es sinónimo de encrucijada, de cruce de caminos, lo que deriva de cruz. Situados por tanto en cruces de caminos, con el tiempo se erigieron en diversos sitios señalados, lugares con cierta significación o bien erigidos por orden de determinadas personas, recordadas en las correspondientes inscripciones, con motivos conmemorativos, votivos o mandas testamentarias. Están constituidos por un pedestal, un fuste y una cruz a modo de culminación, con o sin imágenes. A veces son todavía más simples, constituidos por una sencilla cruz.
 
 
Se especula que las cruces cristianas vendrían de la sacralización de hitos de épocas anteriores, como los miliarios. La ubicación preferente en cruces de caminos y entradas de poblaciones ha sido relacionada con la política de la iglesia bajomedieval de integrar cultos, creencias o elementos populares paganos en la vida espiritual. El crucero sacralizaría las encrucijadas, que desde la antigüedad han tenido connotaciones religiosas, funerarias o demoniacas y cuyo carácter mágico aflora en pasajes de obras tan representativas como la Celestina o Las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. La cruz por tanto cumpliría la doble misión de indicar el camino correcto e incitar a la oración antes de tomar el mismo.
 
 
Siguiendo esta argumentación, las existentes a la entrada de los pueblos servirían para protegerlos de los males (por ejemplo las pestes tan comunes en la epoca en que se erigieron muchas de ellas), en altozanos como faros para el caminante, al lado de la iglesia para remarcar el valor sagrado, en los lugares de reunión de vecinos...
 
Algunos cruceros están o han estado cobijados bajo una cubierta, apoyada en pilares, dándoseles el nombre de humilladeros. Son pocos los que la conservan en la provincia aunque hay evidencias de ciertos cruceros que perdieron la protección original. De estos algunos se han terminado convirtiendo en ermitas, entre los que hay que resaltar sin duda el magnífico ejemplo de la ermita del Humilladero de Sasamón.
 

En mis correrías, siempre menos frecuentes de lo que quisiera, trataré de buscar y mostrar algunos de los ejemplos más interesantes. En la imagen, la excelente picota de Hacinas.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Hormicedo

Ya comentábamos hace unos cuantos posts, la cercanía entre dos de los pueblos abandonados de Burgos, Icedo y Hormicedo, teniendo como eje la localidad de Villanueva de Puerta. No obstante, pese a distar tan sólo 2 kilómetros de esta última localidad, el acceso es un tanto complejo al haberse desfigurado el camino. De este modo, la vía más fácil pasa a ser la que parte de Villalbilla de Villadiego.

No sabía yo esto cuando me puse a andar desde Villanueva de Puerta aunque, bien pensado, si el camino se hace a pie y se conoce el camino, se sigue tardando menos. En todo caso el recorrido es como sigue.

Al llegar al cartel de Villanueva desde Villadiego sale un carreteril de acceso al centro del pueblo a la derecha. Sin tomar la pista, en este punto un camino asciende a la izquierda en dirección a una inesperada báscula. Se deja el coche aquí.

Nace un camino que se aleja de la carretera y se interna en un incipiente robledal. En unos 100 metros dejamos un primer cruce a la izquierda e inmediatamente llegamos a una bifurcación en V en la que tomamos la opción de la izquierda. Se gira en esta misma dirección y al poco el camino se difumina. Tomanos una senda que se introduce en un tramo algo más espeso pero en unas decenas de metros se acaba la zona arbolada y vemos de frente un pequeño collado hacia el que debemos de ascender.

Desde aquí el camino desaparece con lo que la referencia será la línea de matorral (vestigio del primitivo camino) que va en ese sentido, pudiendo alternar entre las tierras de labor que se encuentran por encima y por debajo de la línea indicada. Una vez se alcanza el collado vislumbramos al fondo de un cruce de vallejos los restos de la iglesia de Hormicedo.

Descendemos hacia la misma por un camino que de nuevo puede desaparecer entre las tierras de labor. Ya casi en el fondo nos incorporamos consecutivamente a dos caminos más marcados, ambos hacia la izquierda, cruzamos dos pequeños arroyos y llegamos a lo que queda de esta antigua localidad.


En realidad en el pueblo quedan los restos cada vez más difusos de la iglesia y de una casa anexa.




También hay una pequeña edificación de servicio a una huerta.



Gracias a la información recogida por Elías Rubio en su libro "Los pueblos del Silencio" sabemos que los pinos que se observan por las laderas fueron plantados a finales de los años 50 por colonias de portugueses, una estancia que luego se convertiría en el canto del cisne del lugar.
 
Por aquí pasaba el camino que unía Villadiego con Valderredible, con lo que el pueblo era lugar de paso de muchos transeuntes, en especial los que se desplazaban a las distintas ferias de ganado. Muestra el libro también una foto de antiguos vecinos, que se reunieron junto a la iglesia para recordar viejos tiempos. Comparada con su estado actual, la verdad es que se ha deteriorado muy rápidamente. Más cosas cuenta el libro, pero os lo dejo para su lectura.