miércoles, 3 de abril de 2019

Ruta de senderismo: En torno a Orbaneja del Castillo

Hoy os presento un recorrido por la zona del cañón del Ebro más próxima a Orbaneja del Castillo, que no tiene mucho que envidiar al sendero típico de unos kilómetros más abajo. Esta ruta, que últimamente está cogiendo bastante predicamento, implica internarse durante un buen tramo en territorio de Cantabria.

Dificultad: Media. Se concentra en la zona de ascenso a las cascada del Tobazo, zona en la que podemos realizar una aproximación más parcial.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil en general, salvo en la zona del páramo en la que se hace muy recomendable el apoyo GPS.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 4 horas y media y 15,5 km. Si no se asciende a la cascada de El Tobazo se gana un buen rato.


Situación.

Hay que salir de Burgos por la carretera N-623 hasta el kilómetro 61 hasta el cruce que a mano izquierda conduce a Escalada y Orbaneja del Castillo. Cubrimos los kilómetros que nos separan de este pueblo y aparcamos en alguno de los espacios destinados a tal efecto.

Puntos de Interés

Localidades de Orbaneja del Castillo y Villaescusa de Ebro. Cascada de Orbaneja. Pueblo de Orbaneja. Senda paralela al río. Cascada de El Tobazo. Chozos o cabañas del páramo de Orbaneja. Diversas vistas del cañón de Ebro.






Descripción de la Ruta

Decidimos dejar para el final la exploración al pueblo de Orbaneja del Castillo. Tomando como referencia el punto en el que el arroyo de Orbaneja cruza la carretera, caminamos por la misma unos 200 metros hasta encontrar un camino bien definido que se acerca al río y a un puente bien habilitado para superarlo. 


Con esta maniobra nos incorporamos al trazado del sendero de largo recorrido GR-99, sendero del Ebro, que tomamos en sentido ascendente. Al otro lado del río tenemos una bonita perspectiva del pueblo de Orbaneja encaramado a la ladera (podemos subir un poco para mejorar esta vista). El sendero transita por un agradable sendero de ribera muy cómodo y sin apenas desnivel. La única dificultad puntual es tener que superar algún pequeño arroyo o algún árbol caído.



A medida que acompañamos al río en sus meandros vemos los cambios en la vegetación en función de la insolación de cada ladera. En cuanto al cañón, apenas podemos apreciarlo debido a la tupida vegetación. El río baja en general tranquilo merced al control que se lleva a cabo mediante el embalse del Ebro, aguas arriba.

Sin mayores novedades vamos cubriendo distancia y sin darnos cuenta entramos en la provincia de Cantabria, más o menos a la altura de una zona en la que aparece una pared rocosa a nuestra izquierda. No mucho después alcanzamos el edificio de la antigua central hidroélectrica de “El Tobazo” que se nutría del agua que mana a buena altura en la ladera, punto hacia el que nos vamos a dirigir. 

Superamos un puentecito y tenemos dos opciones. La más sencilla consiste en continuar por el camino de ribera. No obstante es del todo recomendable ascender por unas piedras a una especie de pradera intermedia. Muy cerca tenemos una de las cascadas principales de “El Tobazo” si bien el río baja en torrentera desde muy arriba. Tras contemplar este punto podemos retomar el camino inferior o seguir ascendiendo.

Hay varios senderos más complicados o más sencillos en función de que queramos ir más cerca del arroyo o no. Nosotros optamos por la versión más agreste, llegando a subir por una encajonada torrentera seca hasta alcanzar un robusto haya aislado. Desde aquí podemos acceder a una especie de balconada que ha formado la piedra caliza y también vemos nuevas perspectivas de los diversos saltos de agua que forma el torrente en su caída.

Desde la zona del haya se puede subir un poco más, hacia unos eremitorios altomedievales e incluso hasta el propio nacimiento del manantial desde el interior de la peña. Una vez vistos estos lugares retrocedemos un poco y vemos a nuestros pies el pueblo de Villaescusa de Ebro. En esta zona se ve que el cañón tiende a abrirse, anticipando el acceso al valle de Valderredible. Podemos intuir que si seguimos por la ladera hay un sendero que baja paulatinamente hacia el pueblo.

Tomamos el mismo pero al poco decidimos bajar por un empinado tramo, intentando no resbalar. Tomamos esta decisión para tener una perspectiva global de la parte alta de la cascada de El Tobazo. Vemos que recientemente una buena parte de la “ceja” rocosa se ha disgregado alterando un tanto el aspecto original de la cascada, que ahora cae fundamentalmente por la grieta formada por la misma.

Ahora sí giramos en dirección al pueblo buscando los borrosos senderos que nos permiten ir perdiendo altura, hasta que nos incorporamos al camino, más bien una pista, muy cerca del pueblo. Entramos en la localidad, que parece tener buenos ejemplos de arquitectura popular de tipo montañés, y buscamos la calle que transita junto al río. Sin mayores novedades alcanzamos el puente y lo cruzamos.

Justo al otro lado, junto a la caseta de un antiguo fielato, encontramos un camino que asciende, al otro lado de la carretera. Subimos por el mismo sin demasiada dificultad y aprovechamos los descansos para tener nuevas perspectivas del pueblo y el valle. Encontramos una señalización “antiguo poblado” que ignoramos y accedemos a una zona de pradera más abierta.

De nuevo cerca del bosque de encina carrasca encontramos otra derivación, hacia la derecha (“trincheras”) que también decidimos obviar (intuyo que serán al menos 500 metros de ida y otros tantos de vuelta). Al poco el camino principal gira claramente a la izquierda, pero de frente vemos un sendero que se interna entre las pequeñas encinas. Tomamos esa opción ascendiendo un poco más.

Sin cambiar de dirección cruzamos un camino más marcado y dejamos de ascender. Al poco llegamos a unos restos de lo que parecen ser unas casamatas y unas trincheras de la guerra civil. Unos pasos más adelante (sin el track es muy difícil de localizar) buscamos una borrosa trocha que se interna entre las encinas, a nuestra derecha. Afortunadamente pronto sale del bosquete y se intuye una senda que seguimos. Como referencia parcial, vamos paralelos a los restos de lo que podríamos llamar un arroyo seco. 

Sin cambiar de dirección Este alcanzamos una portilla ganadera que creo que se corresponde aproximadamente con el límite entre Cantabria y Burgos. El sendero es más o menos evidente y la reducción del arbolado nos permite tener una vista más general de la amplia paramera. A lo lejos distinguimos los perfiles de los castros de Bricia y Quintanilla. La vereda desciende hacia una hondonada en donde los humildes prados fueron aprovechados en el pasado para crear unos cercados ganaderos en piedra.

Avanzamos sin cambiar de dirección pasando de un cercado al siguiente, aprovechando los huecos formados en los tramos caídos de las paredes. Al final de los mismos nos encontramos con un camino que cruza transversalmente y que tomamos hacia la derecha. Muy cerca vemos ya los chozos o cabañas de las eras de Orbaneja, un patrimonio agrícola y pastoril de gran valor que merecería algún tipo de conservación.

Tomamos hacia la derecha el sendero que se dirige hacia la zona principal de chozos o chozas (habrá al menos una veintena, unos de planta circular y otros de planta cuadrada). Están realizados a base de piedra en seco, sin argamasa, encajando entre sí las irregulares piedras del páramo. Servían para refugio de personas y animales, así como de almacén para los aperos de las labores del campo; durante los periodos en los que los vecinos de Orbaneja se desplazaban a este entorno a desarrollar las tareas agrícolas imposibles en el fondo del cañon.

Dejamos atrás las construcciones sin cambiar de dirección hasta que poco a poco nos vamos asomando al borde del páramo. Pronto alcanzamos un precioso y serpenteante camino empedrado que comunicaba el pueblo el páramo con el pueblo de Orbaneja. Pronto alcanzamos las empinadas calles de este pueblo de cuento, en el que las casas de piedra se encajan para aprovechar el máximo el espacio. Buscamos el entorno del nacimiento del arroyo de Orbaneja en la Cueva del Agua, y cómo no, la fotogénica cascada mediante que la que el torrente tributa al Ebro es su recorrido de apenas unas docenas de metros.

Comentarios

Debido a la difusión de los últimos años, el pueblo de Orbaneja del Castillo está muy saturado por el turismo convencional. Aconsejamos si es posible visitarlo en días de entre semana, madrugar… en fin intentar ir a la contra de lo que hace el resto de la gente. Resulta curioso no obstante que apenas unos pocos de los centenares de personas que hay continuamente en el pueblo se decidan a subir un poco para disfrutar de alguna de las maravillosas perspectivas de la localidad que tenemos desde los diversos puntos de vista.

La cascada de Orbaneja es bella también en verano, cuando el blanco agua da paso al verde musgo. No así la del Tobazo, que va perdiendo en interés a medida que se avanza por la primavera y el verano. Lo mismo ocurre con las praderas del páramo. 


Justo al llegar a la zona de los chozos, también es posible continuar recto, evitando el último giro a la izquierda. Así tenemos la opción de trazar una amplia curva y entrar a Orbaneja por el camino de Turzo, una visión realmente interesante.

Track del recorrido para GPS (pulsa en el círculo verde para más información):

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4 comentarios:

felix dijo...

Muy bonito Orbaneja del Castillo, realmente merece la pena.

Mark dijo...

MI TIO, FELIX RODRIGUEZ DE LA LLANA, ESTUBO ALLI, SI NO ME EQUIBOCO EL Y SU GRUPO LA DESCUBRIERON Y LA BAUTIZARON,O ASI LO CREO YO
TIO, TE ECHO DE MENOS
EVA

Rober dijo...

Hoy he hecho esta misma ruta, fantástica, muchas gracias por la información, muy detallada.
Me perdí un poco por los páramos, pero llevaba el track del Google Map y brújula y rápidamente dí con la berja que separa Burgos de Cantabria, a partir de ahí no hubo pérdida. La ruta es de las más bonitas que conozco, la hice de niño y después de 15 años la acabo de repetir, qué recuerdos. ¿Conoces la senda del Nansa? ¿La ruta de los puentes en Ucieda?

Montacedo dijo...

Hola Rober, Gracias por tus palabras. La senda del Nansa ya la conozco, aparecerá en el blog "exilio en Cantabria" pasado el descanso invernal, que vendrá a partir de navidades. La ruta de los puentes no la he hecho, pero sí una anexa, la del Haya Corba. Me queda pendiente.

Un saludo.