Siempre ha estado ahí, pese a que cada vez desviemos menos la mirada hacia sus restos. Tanto más ahora que la carretera ya no pasa por su centro, como si le diera verguenza ser testigo directo del declive.
En el centro del páramo de Masa, en un altozano de la ya alta meseta, se encuentra el pueblo, fácil explicar su nombre, de Villalta. Nuestros mayores al referirse al mismo nos solían añadir lo de "el pueblo más frío de la provincia de Burgos". De hecho existía un dicho popular, bastante cruel, entre los pueblos del contorno:
Villalta, la villa más alta.
Hombres sin conciencia,
mujeres sin alma.
Donde hasta trillan con manta,
y el verano dura
de Santiago a Santa Ana.
(Santiago: 25 de Julio, Santa Ana: 26 de Julio)
Pero, ¿a qué se debe la ubicación de un pueblo en este punto?. Pues precisamente a que está situado en medio del páramo y justo junto al centenario camino que une Burgos y Laredo. Efectivamente, el lugar nació y tuvo sentido como parada técnica en el largo y duro tramo de travesía del páramo.
De hecho, incluso tuvo una actividad relativamente importante, con cuartel de la guardia civil y varios paradores, de los cuales nos quedan los restos de uno de ellos, una edificación del siglo XVIII.

Elías Rubio, nos aporta el dato de que el pueblo fue abandonado en 1968, pero que sigue siendo ocupado esporádicamente por algunas personas, que no son descendientes directos de los vecinos del pueblo. Efecticamente vemos algunas edificiaciones en un estado relativamente bueno.
Pero lo que más abunda es la ruina, en algunos casos protegida para intentar evitar la rapiña.


Por la misma razón, y para evitar riesgos, la iglesia, de excelente cantería, permanece con la portada tapiada.

Y, detrás de la misma, los restos de lo que una vez fue el cementerio. Imposible no recordar en este punto la imagen que nos trae el propio Elías Rubio, en su otro libro "Burgos en el Recuerdo" de la anciana colocando flores en este cementerio ya abandonado.