jueves, 4 de agosto de 2016

Árboles singulares: el enebro de Baños de Valdearados

Hace aproximadamente un año, dedicábamos un artículo a la expoliada, y aún así excepcional, villa romana de Baños de Valdearados. Hoy juntamos unas letras para difundir la existencia de un curioso arbolito que se encuentra EN la ermita del Cristo de la misma localidad. Y resaltamos lo de "en", porque hunde sus raíces en el propio tejado de la iglesia.


 
 
Este sencillo ejemplar, apenas un matojo, que ha crecido espontáneamente, es sin embargo el árbol más famoso y querido del pueblo. A nadie se le ocurriría arrancarlo pese a que se han hecho sucesivos retejos. Incluso tiene su propio refrán:

“el santo Cristo el Consuelo,
ha hecho un milagro,
que ha nacido un enebro
en su tejado. "


Según los vecinos, ni crece ni se seca, está siempre igual.
En verano se pone un poco amarillo pero luego reverdece. Los vecinos más mayores simple lo han visto así, remontándose su historia al menos al siglo de existencia. Algunos dicen que como la ermita antes tenía las vigas de enebro habría nacido de una de ellas. 

La ermita es la antigua parroquial, del siglo XV, pero al crecer la población se construyó en la parte baja una en estilo barroco, siglos más tarde. Desde entonces es una simple ermita que acoge las imágenes del Cristo del Consuelo y de la Virgen del Castillo. El cristo del Consuelo es una imagen muy querida para los vecinos, encomendándose a su protección tanto ante la sequía como ante las tormentas.


Respecto a las mismas existía una curiosa tradición de bendecir unas piedras que luego los vecinos guardaban en sus casas. Dichas piedras en su momento eran arrojadas contra las nubes para alejar o deshacer las tormentas. Durante el rito también se procedía al tradicional tocado de campanas al tentenublo.

martes, 2 de agosto de 2016

El Moral de la Sequera de Haza

A tiro de piedra de Hontangas se encuentra la localidad de la Sequera de Haza. Paramos aquí para ver su centenario moral, si bien desde hace tiempo no tiene un aspecto muy impresionante. Parece más bien un cocodrilo arrastrándose por el suelo.

 
Según los indicios existentes, el moral pudiera tener más de 300 años. El peso de sus ramas lo fue bajando poco a poco hasta tirarlo en el suelo. Además, hasta hace unas décadas era mucho más grande, pero un año hubo que cortarle las ramas porque al pasar los carros con la mies ocupaba toda la calle y no era posible pasar.

Según datos adicionales recogidos por Cesar-Javier Palacios, en su libro "Árboles singulares de la provincia de Burgos", en el pasado la recolección de sus abundantes moras estaba regulada. El gran moral tenía clavado en su tronco con la inscricpión “Vedado de Moras”. La tabla la ponía un herrero y el texto lo escribía el secretario del Ayuntamiento.
 
No es que no se pudiesen probar la moras, sino que lo que se trataba de lograr era un reparto igualitario. El 25 de julio se reunía a todos los chicos en la escuela; y  a cada uno se le daba un bote o dos del suculento fruto. Se trataba de un importante aporte de vitamina en tiempos mucho más complejos que los actuales. Ahora hay moras de sobra para los pocos que se interesan por ellas, y los tordos dan cuenta del resto. Palacios denomina al moral como, "Moral de las Tormentas". Parece que tiene ese nombre porque con cierta frecuencia las tormentas de verano arramplaban con todo pero el moral resistía.

A escasos metros del moral "de las Tormentas" hay otro ejemplar, aunque este es de otra especie; un moral blanco muy sensible a las heladas (de hecho lo vemos con un aspecto más bien pocho). Cuando Palacios recorrió el lugar en la búsqueda de información encontró a un vecino que aún recordaba el momento en el que este ejemplar fue plantado por el secretario; hace unos 100 años.

jueves, 28 de julio de 2016

La ermita-santuario de la Virgen de la Cueva en Hontangas

En la misma base del páramo de Corcos, en pleno valle del río Riaza, encontramos el pueblo de Hontangas. En el casco urbano se encuentra la ermita-santuario de la Virgen de la Cueva (sí, la de la famosa canción). Según parece por esta zona no llueve mucho, pero son relativamente frecuentes las tormentas.
Ermita de la Virgen de la Cueva. Al lado zona de bodegas y por encima se intuye la torre de la iglesia

 Fácilmente identificable por su llamativa espadaña de finales del siglo XVI, sorprende ver como el interior es una auténtica cueva, sujeta por varios pilares ante previsibles desplomes en la roca. En la parte más interior, protegido por una reja, se encuentra el retablito con la titular: una imagen de finales del siglo XIII o principios del XIV.


El culto a esta virgen está bastante extendido en la zona; no en vano es la patrona de la Comunidad de Villa y Tierra de Haza; una agrupación de origen medieval que hoy en día comprende dieciséis pueblos de Burgos y Segovia. No está muy claro cuando se inició el culto a esta imagen, aunque evidentemente se retrotrae al menos hasta la construcción de la espadaña. 

 La tradición es mucho más jugosa a la hora de explicar el origen de este culto. Se cuenta que los señores de Haza (o sus soldados, según versiones) divisaron desde su castillo una luz que salía de una cueva (de Haza y su castillo ya hemos hablado, y se sitúa a varios kilómetros). Al acercarse a ver de qué se trataba encontraron la talla de la Virgen, que quisieron llevarse a Haza en un carro de bueyes, quienes por más fuerza que hiciesen no conseguían mover el carro. Otra versión atribuye a los vecinos de Adrada de Haza el intento infructuoso de trasladar la imagen.

Así, decidieron crear allí mismo la ermita de la Virgen de la Cueva. Las personas que allí acudieron para admirar la virgen formaron el pueblo de Hontangas. De hecho, a unos 700 metros del actual casco urbano se encuentras los restos de la ermita tardorrománica de San Mamés. Es bastante plausible que en torno a la misma existiera un poblado medieval y que la imagen estuviera originalmente en dicho templo.

Pero esto no es todo. Como ya hemos visto en los casos de Fuentelisendo, Fuentemolinos o Adrada, estos páramos calizos favorecen la existencia de profundos manantiales de caudal relativamente estable. No es una excepción el caso que nos ocupa, pues junto a cueva existió desde siempre un manantial, ahora encauzado hacia una fuente alejada unos metros. Los vecinos acuden con frecuencia a recoger agua de la misma ensalzando su calidad. No en vano el propio nombre de Hontangas es alusivo a la abundancia de fuentes.

Ahondando aún más; resulta que, aunque no lo recogí en las fotos, la pila de agua bautismal es en realidad parte del fuste de una antigua columna romana; por lo que no es descartable que estemos hablando de un antiguo santuario precristiano o incluso indígena. No en vano en la misma cueva se encontró un ara del siglo I A.C. con alusión al dios celtibérico AEIO DAICINO, divinidad de tipo acuático. En realidad, está constatado que el actual pueblo de Hontangas se ubica sobre un extenso yacimiento arqueológico.

martes, 26 de julio de 2016

Ruta de senderismo: Entre desfiladeros

Sencilla ruta incluida dentro de la red de senderos del Espacio Natural de Ojo Guareña. Podremos conocer en entorno de las “conchas” de Sotoscueva” y de dos de los desfiladeros que las separan.

Dificultad: Baja. Solo molesta un poco algún tramo con la hierba alta, dependiendo de la época del año.

Orientación (sin GPS con cartografía o track): Fácil, sobre todo si la señalización se mantiene en buenas condiciones.
Belleza: Normal.
Tiempo y distancia: 2 horas y media (9,5 kilómetros). (No incluye ramal de ida y vuelta a Quintanilla del Rebollar, que sería 2 kilómetros adicionales)




Situación

Para llegar desde Burgos hemos de salir por la N-623 hasta Sotopalacios. Aquí se toma hacia la derecha la C-629 hacia Villarcayo. Al poco de superar esta localidad buscamos el desvío hacia Cornejo y Sotoscueva. Tras dejar atrás Mozares y Torme llegamos a Cornejo. Aparcamos junto a la iglesia.


Puntos de Interés

Partes sombreadas y cuidadas del sendero. Vistas desde el desfiladero de la Hoz. Las diaclasas.


Descripción de la Ruta


Empezamos a andar retomando la carretera por la que hemos venido. En el pueblo observamos algunos edificios de interés, tanto construcciones populares de tipo montañés como otras más señoriales; incluso con portalada de acceso. Tras dejar atrás las últimas casas llegamos a la altura del acceso al cementerio, a la izquierda. Desde aquí nace un camino que continúa en la misma dirección subiendo poco a poco y alejándose paulatinamente de la carretera.

Caminamos por un bosque bastante abierto de encinas, quejigos y enebros; mientras ignoramos algunos ramales que ascienden más directamente. Hacia la derecha observamos el valle del frecuentemente seco río Trema. En la otra vertiente está cerrado por elevaciones de cierto volumen. Llegados a una bifurcación nos decidimos por el camino menos marcado, hacia la izquierda, que empieza recorriendo una especie de placa rocosa. Pronto el camino se convierte en sendero y el bosque se hace más cerrado e interesante.



Por momentos la pendiente es algo más acusada, pero siempre llevadera. Alcanzamos un pequeño vallejo en el que hay que descender un poco para afrontar a continuación una fuerte rampa. Superada la misma termina el ascenso y enseguida alcanzamos un precioso mirador hacia el desfiladero de la Hoz, que es el que comunica Hornillalastra con Hornillalatorre. A los lados encontramos dos de las peculiares “conchas” de Sotoscueva; elevaciones con perfil rocoso hacia el norte y planta semicircular. En concreto a la derecha se sitúa Peña Caballera y a la izquierda Peña Oricedo.



Empezamos a bajar por el sendero, que en este primer tramo muestra evidentes signos carretiles, con base empedrada y muro de contención. De frente el amplio valle de Sotoscueva cerrado por los montes de Somo y al fondo la cima de Picón Blanco con sus restos constructivos. Como tantas otras veces, la cara norte de los relieves burgaleses es mucho más húmeda que la cara sur. Pronto el descenso acaba y entramos en una fase de senda muy bonita con abundante sombra.



Sin mayores novedades llegamos a las proximidades de Hornillalatorre. Entramos en el pueblo por un camino elevado que nos conduce directamente a la iglesia. Justo al lado de la misma giramos bruscamente a la izquierda y salimos rápido del pueblo. A la altura de la última propiedad encontramos un sendero algo borroso que la bordea por su lado izquierdo. De hecho durante los siguientes cientos de metros la vegetación molestará ligeramente al avance. A nuestra izquierda tenemos una marcada ladera culminada por los paredones calizos de peña Oricedo. Justo bajo los mismos vemos una estrecha franja de hayas.



Ignoramos todas las derivaciones de modo que avanzamos hacia el oeste y en ligero descenso. En un momento dado empiezan a aparecer prados no sólo a la derecha, sino también a la izquierda. Tras una fuerte curva desembocamos en una ancha pista que seguimos de frente. En terreno más bien llano y abierto observamos de frente cómo nos estamos acercando a una nueva confluencia de dos “conchas”.

No tardamos en llegar a un nuevo cruce. Hacia la derecha tenemos un enlace hacia el pueblo de Quintanilla del Rebollar y la casa del Parque Natural; pero nosotros seguimos hacia la izquierda. Muy pronto encontramos un sendero señalizado que nace en el lado izquierdo. En unos instantes la vereda vuelve a introducirse en terreno sombreado y muy agradable. Nos vamos poco a poco acercando al desfiladero del río Trema. Ya muy próximos a la carretera aún podemos evitar unirnos a la misma un poco más siguiendo un ramal que enseguida acaba confluyendo de todas maneras hacia la pista.

Tras caminar por la carretera unas decenas de metros tenemos dos opciones: la primera consiste en seguir por la carretera unos 500 metros hasta llegar a nuestro destino. Alternativamente podemos buscar el mejor punto para bajar al cauce del río, casi siempre seco. Buscamos un sendero que nos permite pasar al otro lado buscando las señales de cuevas y cerramientos de madera (probablemente tengamos que remontar un poco el cauce).




Este proceso no debería ser nada complejo. Con esta maniobra llegamos a la entrada de unas cavidades conocidas como “Las diaclasas” que forman parte del sistema de cuevas de Ojo Guareña, siendo uno de sus antiguos sumideros. Un sendero bordea las diferentes entradas. Finalizadas las mismas y el desfiladero, el sendero afronta un fuerte ascenso serpenteando por el bosque. Pronto dejamos de ascender y desembocamos en otro sendero más marcado que desciende hacia la izquierda.

El nuevo sendero, con evidentes signos de paso ganadero, termina en una pista asfaltada ya en la entrada de Cornejo. Podemos seguir la alargada calle hasta encontrar un puente o aprovechar alguno de los pasos practicables para pasar al otro lado del río. En cualquiera de los casos llegaremos al punto en donde dejamos nuestro vehículo.

Comentarios

El recorrido se corresponde con el trazado del sendero PRC-BU-40 “entre desfiladeros”, incluido dentro de la red de Senderos de la Red del Monumento Natural Ojo Guareña, salvo el enlace hasta Quintanilla del Rebollar (2,4 km adicionales entre ida y vuelta), que es la salida estándar del mismo y como figura en los folletos informativos. En el momento de realizar la ruta la señalización es buena.

Sobre las diaclasas y sus peculiares leyendas hablamos hace unos años en un artículo específico.

Guarda este artículo como pdf e imprímelo cuando quieras
Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información).

 

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Vídeo con imágenes del recorrido
 

jueves, 21 de julio de 2016

El barrio de Vilga en Arija

El pueblo de Arija se divide en dos agrupaciones urbanas; el barrio antiguo o pueblo principal por una parte, que responde a las características típicas de los pueblos de la zona, y el barrio de Vilga.



En las primeras imágenes; tomas de algunas casas y calles del barrio de Vilga. Las primeras tienen un aire colonial. En las segundas los tilos tienen un papel predominante.

Deriva esta denominación del antiguo río que, partiendo desde la parte burgalesa del actual pantano, formaba el suave valle ahora sumergido bajo las aguas. Se trataba (y se trata) de una zona pantanosa rica en áridos, explotados ya desde siglos, e incluso desde principios del siglo XIX la existencia de yacimientos de carbón cercanos habían permitido la creación de una incipiente industria vidriera. 



La construcción del trazado del ferrocarril de La Robla dio el impulso definitivo para la constitución, en 1906, del complejo fabril de Cristalería Española; la primera fábrica en España de luna pulida. Se trataba de la entrada de la centenaria empresa Saint-Gobain en el mercado español.


Iglesia funcional
Edificios de la antigua fábrica
Estación de FEVE; ubicada a escasos metros de la fábrica
La fábrica de Arija llegó a emplear a más de 1000 obreros, por lo que fue necesario la creación de un poblado de nueva planta. Como en otras ocasiones, se diferenciaron dos zonas claramente delimitadas; una arbolada y de mayor calidad arquitectónica destinada a los altos cargos, y otra de viviendas unifamiliares siguiendo los modelos de las llamadas “casas baratas”.
 
Monumento en recuerdo a Arsenio Brachotte, primer gerente de la fábrica y muerto en Arija en 1921. Fue esculpido por Victorio Macho, el autor, entre otras obras, del cristo del Otero de Palencia.
 
A estas se unieron la capilla, la casa de correos, la plaza, el cuartel de la Guardia Civil, la escuela y otros edificios. La construcción del embalse del Ebro, inaugurado en 1952, fue la disculpa para el cierre de la fábrica en 1953 y su traslado a Avilés. 

 
Antiguas escuelas; hoy en abandono
Quedó en Arija la parte dedicada a la explotación de áridos, en forma de la empresa Arenas de Arija S.A. En el año 1988 pasó a ser accionista mayoritaria la multinacional Sibelco.


Las arenas de Arija también han permitido la existencia de playas naturales, convirtiendo al embalse en un lugar muy adecuado para el baño y los deportes acuáticos.

martes, 19 de julio de 2016

Kite-surf en el embalse del Ebro

Como cada verano, se observan en la parte burgalesa del embalse del Ebro (también en la cántabra) las cometas de los practicantes de kite-surf. Al parecer es una zona idónea para la práctica de este deporte (especialmente para los novatos), por la estabilidad de vientos, la poca profundidad y la falta de conflicto con los bañistas. Es llamativo contemplar a los surfistas a más de 800 metros de altitud, con el fondo de montañas, prados y ganado pastando.
 
Se pregunta uno si no se podría poner en marcha un proyecto para crear unas instalaciones ad-hoc y hacer de esta actividad algo más estructurado; aunque probablemente por el propio perfil de sus practicantes ellos mismos deseen mantener ese halo de deporte alternativo que ahora mismo tiene. Aquí os dejo unas cuantas imágenes y al final un vídeo continuo de dos minutos de duración.
 







 
 
 

viernes, 15 de julio de 2016

Santa Cruz de Juarros

Dedicamos unas líneas a este pueblo de la zona de Juarros. En la primera imagen, desde el sendero minero, observamos los edificios de la iglesia y la ermita de San Pedro. Los indicios indican que esta última se corresponde con la iglesia del desaparecido castillo del antiguo alfoz altomedieval de Juarros. 
 
 
Un par de imágenes del casco urbano, con edificios a base de la típica arenisca serrana.

 
 
La iglesia de San Martín, con algunos restos románicos. Entre ellos una pila bautismal procedente de la citada ermita.


la curiosa Fuente de Arriba, compuesta por la unión de cuatro manantiales. Este tipo de surgencias son abundantes en la localidad, como ya vimos en la conocida como Senda de los Manantiales.