lunes, 28 de febrero de 2011

Vídeos: Caleruega, paraiso cetrero

No será muy habitual que en este blog veáis referencias a las prácticas cinegéticas, pero hoy hacemos una excepción para citar esta práctica milenaria que más bien se pudiera considerar un arte, recuperado para la España moderna por un burgalés, Félix Rodríguez de la Fuente.
Os pongo un enlace al vídeo del programa de Jara y Sedal de hace aproximadamente un año, dedicado al único coto de cetrería intensiva de todo el país, ubicado en la villa de Caleruega (pulsa sobre la imagen para acceder).

viernes, 25 de febrero de 2011

Canal de Castilla en Burgos: Esclusa 14

El Canal de Castilla apenas roza la provincia Burgalesa (apenas 10 kilómetros) pero en los mismos se concentra buena parte de la esencia de esta malograda obra, hoy cargada de nostalgia.
Apenas internado en territorio burgalés, llega el canal a la esclusa que hace el número 14 de su recorrido, siendo una de las mejor conservadas. Fue construida hacia 1770 y aquí la observamos en todo su esplendor, al encontrarse cerrada para alimentar el canal de riego aledaño.




Vista al norte.


Vista la sur. Se aprecian perfectamente los caminos de sirga, hoy trasegados por ciclistas y andarines. En la parte inferior derecha la plataforma de parada del barco que recorre el canal.


El puente de servicio y la casa del esclusero, que está siendo rehabilitada para convertirse en Centro de Recepción de Visitantes (noticia Diario de Burgos).




La reseña indica el mes de septiembre de 2010 como fecha de finalización, pero yo tomé la foto ya en octubre y como véis aún le quedaba bastante. Una foto del edificio de hacia 1930.



Anexo a la casa del esclusero hay edificio que originalmente funcionó como molino maquilero y luego como pequeña central hidroeléctrica, un bello ejemplo de nuestro patrimonio industrial que merecería más atención.


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Este fin de Semana los cantos de las marzas en varios pueblos de la provincia. Aquí la noticia de Diario de Burgos y aquí la pequeña entrada que le dediqué en su momento.

jueves, 24 de febrero de 2011

Desolación en San Martín de Villahizán de Treviño

(Actualizado verano de 2017)

De un tiempo a esta parte se han reducido bastante en este blog las entradas de denuncia de abandono del patrimonio burgalés, ha sido la dinámica propia de visita de lugares. Pero ya es con tiempo de desplazarse a ese occidente olvidado que linda con la provincia de Palencia, en donde las grandes extensiones de cultivo y carreteras de las de antes...


...para llegar a Villahizán de Treviño, pedanía (una de tantas) del municipio de Villadiego. Aquí podemos ver un templo de proporciones generosas de época gótica con retazos de románico. Vamos, casi lo estándar de nuestra provincia.




Aprovechando que estaban restaurando el retablo, pude deslizarme a su interior.

Pero no es ésta la razón de desplazarme a este lugar. Mi objetivo eran unas monumentales ruinas que aún resistían en pie en uno de los extremos del pueblo, las de la primitiva iglesia de San Martín, que tiene el triste honor de figurar en la Lista Roja del patrimonio en peligro.


Aunque el tejado ha colapsado totalmente, destacan los enhiestos muros de la torre y el ábside. Algo parece indicar que la ruina no es de hace tanto.


En lo alto de lo que fuera la torre ni las cigüeñas se atreven a anidar.


Al interior la ruina por doquier.



Abside y torre aparecen vallados por seguridad.


Alberto Calderón, en su blog tristemente inactivo, nos ofrecía hace años una auténtica joya, unas fotos de la monumental iglesia aún en pié


La historia del devenir de la Iglesia de San Martín nos la ofrece Alkaest en su blog Picota y Cepo, del que me permito copiar algunos datos.



El templo de San Martín existía desde mediados del s.XII, dedicado a san Martín. Fue reformado, durante el s.XVI, para convertirlo en un gran edificio, conservando únicamente su ábside románico y algún otro elemento antiguo empotrado en la nueva construcción. Persistió como parroquial de un barrio hasta 1875, en que falleció su párroco, y la titularidad pasó al otro templo del lugar, Santa María (que es el que vimos al principio).




El mastodóntico edificio, en que se había transformado el templo románico, vivió una dorada decadencia durante ciento tres años más. A partir de los años sesenta empezó a notarse un deterioro progresivo de su estructura, y para 1974 ya se lo cita como un templo “en estado ruinoso”.


No se hizo nada, cuando las grietas aumentaron de tamaño los “responsables” se limitaron a sacar cuanto de valor había y trasladarlo a la parroquial. Luego, dejaron que el asunto cayese por su peso. Y vaya si cayó, el templo se vino bajo, en 1988.



Se hundió parte de la torre y, con ella, arrastró las bóvedas de la nave, algunos pilares, la bóveda absidal y la parte norte del ábside románico. El resto quedó en precario equilibrio, lleno de peligrosas grietas y amenazadores desplomes.



Poco queda para que se vengan abajo los últimos restos del templo. Hace unos años hubo una iniciativa vecinal para al menos consolidar lo que queda del templo, pero a la vista está que no ha dado sus frutos. Al menos se ha limpiado el monumento y los sillares sueltos han sido introducidos en un vallado a la espera de mejores tiempos. 

Los sillares e incluso alguna clave aún esperan mejor suerte

martes, 22 de febrero de 2011

Castillo de Mazuelo de Muñó

Muñó fue en época medieval lugar de señores y fortalezas, debido a su estratégica ubicación muy cercana a Burgos y a los caminos de Madrid y Valladolid. 


De los castillos de aquella época seguramente el mejor conservado de la zona, y uno de los más destacados de la provincia, es el de Mazuelo de Muñó.


El responsable de la construcción de su torre fue tal un Pero Carrillo, merino mayor de Burgos, que la comenzó a edificar a mediados del siglo XIV. En 1466, Mencía Carrillo la vendió a los Rojas, que a su vez, 80 años después, se la traspasaron al canónigo y chantre de la catedral de Burgos: Andrés Ortega Cerezo. Al final acabó siendo propiedad de los marqueses de la Rosa. 


El castillo se alza sobre un cerro que preside el caserío del pueblo y la fértil vega del arroyo del Mazuelo. La construcción es imponente por sus dimensiones y altura y por la calidad de los materiales utilizados en su fábrica. 


La fortaleza consta de una torre gótica rodeada, en tres de sus lados, por un recinto amurallado que es posterior, siglo XVI, y que denota un aire totalmente renacentista. En su frente principal luce una barbacana, con dos cubos en sus esquinas, que protege el arco de medio punto de la entrada. 

La torre del homenaje es de planta cuadrada, tiene cuatro pisos y está coronada por una triple hilera de ménsulas, sobre las que descansa un matacán con almenas caladas alternantes. Entre los vanos que se abren en sus recios lienzos destacan varias ventanas ajimezadas, con arcos de medio punto y sus correspondientes asientos interiores labrados en la pared. 


Sorprende encontrar en este pueblo entre las casas los restos difuminados de un edificio de corte eclesiástico del que no he logrado encontrar ninguna información.







lunes, 21 de febrero de 2011

Muñó: Lugar de descanso de José Zorrilla

No es muy conocido que en Muñó pasó numerosas temporadas de estancia el poeta José Zorrilla, al ser su madre nativa del lugar de Quintanilla Somuñó. En la plaza de este pueblo se erige un monumento dedicado al autor, erigido a expensas del Rotary Club de Burgos.


Y también hay una placa en la ermita de Muñó.
Al lugar dedicó el poeta estos versos:
Virgen Santa de Muñó
Soledad de Quintanilla,
En donde mi madre y yo
Orábamos cuando aún no
Se hablaba de mi en Castilla

miércoles, 16 de febrero de 2011

El castillo de Muñó

En el perfil de Villavieja se alza de manera inconfundible un otero presidido por la ermita de Santa María de Muñó, que se encuentra cercana a su cumbre.

En realidad, en lo alto de este cerro se elevaron durante siglos las paredes del castillo de Muñó, la capital de uno de los numerosos alfoces burgaleses de la repoblación: el alfoz de Muñó, aproximadamente en la confluencia de las actuales carreteras de Madrid y Valladolid.

La tradición sitúa en el siglo X la fundación de este alfoz y castillo, por parte del conde Munio Núñez. No en vano como dijimos el lugar fue de importancia estratégica desde la antiguedad, dominando las vegas del Arlanzón y del río Los Ausines. Llegó a ser sede episcopal, siendo la ermita citada muy probablemente la heredera de aquel templo.
 

Aquí podemos ver el paisaje hacia el Valle del Arlanzón.


Y aquí hacia oriente, bajo la sombra del cerro.

 
Al contrario que en el caso de otras fortalezas, no sabemos mucho de la historia de este castillo. Según algunas fuentes, en este castillo tuvo lugar, a principios del siglo XII, en matrimonio entre la reina Urraca de León y Alfonso I de Aragón. En enlace levantó no pocas ampollas entre los diversos grupos de poder del reino. Incluso hay una leyenda que habla de una maldición de un monje sobre la pareja (que en efecto nunca disfrutó de una relación placentera), que abarcó su extensión hacia el propio casillo. Bonifacio Zamora glosaba:

Del castillo de Muñó
solo quedan en la altura,
para recuerdo, unas ruinas
sobre la tierra insepultas.

Como si la maldición
del monje hubiera, una a una,
pulverizado sus torres,
muros y piedras vetustas.”

 
Ya en siglo XIII vive el castillo un periodo turbulento, cuando es tomado por la familia de los Lara, aliados de los independentistas de León, y luego recuperado por Fernando III el Santo, que paso largas temporadas en el mismo. Pasó a depender al menos desde el siglo XIV de la ciudad de Burgos, que de hecho se hizo con gran parte de los castillos cercanos a la capital para controlar el flujo comercial.

Burgos reformó el castillo para hacerlo más habitable y nombraba alcaldes en el mismo, pero el castillo fue tomado por Sancho de Rojas (propietarios de la casa fuerte de Cabia) hacia 1470. Los Reyes Católicos, aunque en un principio le conminaron a devolverlo, finalmente le ratificaron la propiedad, posiblemente en recompensa por algún apoyo militar.  De hecho los Rojas tuvieron desde antes disputas con Burgos relacionadas con el trasiego de mercancías en el camino a Valladolid.

Se sabe que ya hacia 1520 estaba en lamentable estado. Una copla popular decía:

“Castillo de Muñó
¿quién te derribó?
Bocanegra el de Burgos
Que pudo más que yo”

Aunque bien es cierto que se puede leer dicha copla aplicada al castillo de Lara.
 
En el libro de Isidro Gil, "Memorias históricas de Burgos y Provincia", escrito en 1913, se recoge la existencia de restos de muros, linea de trazado y restos de sótanos hundidos, usados por los pueblos vecinos como cantera en busca de los mejores sillares. De hecho aún a día de hoy aparece la parte superior del cerro totalmente agujereada. Acompaña una imagen de un muro que recuerda, tristemente, al estado actual del picón de Lara, que muy probablemente pronto seguirá la misma suerte.

Parte de los datos han sido tomados del libro "El alfoz de Muñó"

martes, 15 de febrero de 2011

Villavieja de Muñó

Villavieja de Muñó es un lugar que hace honor a su nombre, pues se ha encontrado un extenso campo arqueológico en sus alrededores (unas 25 hectáreas) de época prerromana y romana, que pudiese constituir una  gran villa o una pequeña ciudad.

Para los legos, de aquella época nos queda únicamente la original fuente, a la que los expertos le atribuyen amplias posibilidades de tener un origen romano. Se cuenta que en el momento de restaurarla aparecieron monedas junto a la misma.



Es bastante probable que la antiguedad del lugar quedase en el acervo popular reflejándose en el nombre que le dieron los repobladores: Villavieja.
Cercana a la fuente encontramos esta picota del siglo XVI.


Y también muy cercana la prácticamente desconocida iglesia románica, que muestra en sus canecillos síntomas de pertenecer a un románico bastante primitivo.

En esta foto vemos como el ábside amenaza con colapsar, ante la indiferencia de los que podrían hacer algo.
Abundan los canecillos de formas cúbicas y en general están acompañados de un ornamento a base de formas geométricas o vegatales.


La decoración, aunque un tanto tosca, es muy variada.

Al sur nos encontramos con canecillos más elaborados.


En los muros interiores y exteriores nos encontramos con algunos restos romanos, como por ejemplo esta estela.