jueves, 18 de marzo de 2010

Una tierra de Leyenda (VIII): La Virgen de Covadonga

Contaba el anterior arzobispo de Burgos, Santiago Martínez Acebes, en una misiva, que estando con un amigo asturiano, este le comentó “tienes que llevarme a visitar un día la virgen de Covadonga”. Creyendo no entender el prelado, le dijo. “¿será al revés, no?” y entonces esté le narró la historia.

 
La tradición indica que los dominios de los monjes de Oña se extendían hasta las mismas tierras del principado. Quisieron los abades mandar hacer dos imágenes iguales: Una para quedarse en Covadonga y otra para para su monasterio de origen primigenio. Es decir, no Oña, sino San Juan de la Hoz.
 
Un día, ya en el siglo XVIII, un incendio abrasó la imagen asturiana, y los monjes del santuario recordaron que en Burgos estaba la gemela e hicieron una a semejanza de esta. Es decir la virgen de Cillaperlata es la imagen más antigua que se conserva, hoy en día, de “la santina”. Esta talla, originalmente como decimos en el monasterio, acabó, tras la desamortización y abandono del cenobio y como tantas otras piezas, en la parroquial, que además adoptó dicha advocación
 
Pero de donde surge la inquietud es en relación al origen de las imágenes, es decir, sobre qué imagen es anterior a la otra. La historiografía tradicional concluye que ha de ser la asturiana la que generara la burgalesa, como parte del proceso de repoblación.
Pero una teoría más osada afirma precisamente lo contrario, esto es, que la devoción a la virgen de Covadonga es originaria de Cillaperlata y sólo después se trasladaría a Asturias.
Hablamos en todo caso de los primeros años de la reconquista, con lo que lógicamente las tallas originales que debieron existir ya se han perdido. Lo cierto es que de vez en cuando grupitos de asturianos se acercan a visitar la imagen y al parecer el propio Arzobispado de Oviedo ayudó a la rehabilitación de la iglesia como contraprestación a la cesión de la imagen para una exposición en 2001.
En las imágenes, distintas tomas del entorno de la iglesia de Cillaperlata, tanto la portada como los canecillos proceden con mucha probabilidad del antiguo monasterio (ver esta entrada)

2 comentarios:

María Natividad Morón Moreno dijo...

Está bien me hubiese gustado saber el ¿Por qué de las cabezas en los pies de la imagen?, GRACIAS.

Montacedo dijo...

No entiendo la pregunta.