lunes, 15 de marzo de 2010

Murió el hombre, mas no su nombre

El pequeño post de hoy va dedicado a Félix y Delibes. Dos hombres que tuvieron en común su carácter marcadamente castellano, su amor al trabajo, su absoluto dominio de la palabra y su incansable defensa de lo rural como raíz para recuperar el vínculo con la naturaleza. Sin ellos Castilla es un poco menos Castilla.

Hemos de recordar que pasaban sus veranos a tan sólo una veintena de kilómetros, los que separan Sedano de Poza, que uno de los hijos de Delibes fue colaborador de Félix, que Delibes dedicó la novela "Los Santos Inocentes" a Rodriguez de la Fuente (fallecido el año anterior a su publicación) y creo haber leído u oído que en Moradillo de Sedano contrajeron matrimonio unos familiares de ambos.
Encontraremos por la red un montón de referencias estos últimos días, como por ejemplo las del amigo Abi o las de Crónica Verde, pero quería añadir las mías.
 
Con respecto a Miguel Delibes, aquí os pongo un pequeño fragmento de El Disputado Voto del señor Cayo.

“Sabes lo que te digo- Dijo Victor de pronto, y su voz se iba caldeando a medida que hablaba-: Que nosotros los listillos de la ciudad, hemos apeado a estos tíos del burro con el pretexto de que era un anacronismo y… los hemos dejado a pie. Y ¿Qué va a ocurrir aquí, Laly, me lo puedes decir, el día en que en este podrido mundo no quede un solo tío que sepa para que sirve la flor del saúco?”

Y también dos reflexiones, que no por oídas dejan de tener mejor valor:
 
La primera, una de las más sencillas y más contundentes maneras de reflejar el apego a la tierra:
"Yo soy como los árboles, que crezco donde me plantan"

La segunda, una necrológica de un mundo ya desaparecido y que existe ya sólo en los libros:
"El mundo tal y como yo he conocido, desapareció cuando la charla del abuelo al nieto fue sustituida por la televisión".
 
Con respecto a Félix Rodríguez de la Fuente, la verdad es que me he pasado los últimos días con una especie de vacío en el estómago, pensando sobre si hay alguna otra persona en España sobre la que exista el sentimiento colectivo de habernos quedado huérfanos, de que nos ha sido arrebatado demasiado pronto...y no he conseguido encontrar otra ¿y vosotros?.
 
Hace ya unos años TVE le dedicó un precioso reportaje, del cual extraigo un pequeño fragmento relativo a su niñez en Poza de la Sal:
 
"...Yo recuerdo, cuando era niño, que cuando me iba a los páramos de mi pueblo de Poza de la Sal y volvía, vencida ya la tarde, con las primeras estrellas, a mi casa, el pueblo olía de una manera especial: Era el fuego de las chimeneas que olían entonces a carbón vegetal, a bojes, a aulagas, a leña...¡El Olor del Pueblo!; mezclado quizá con el olor de pan cocido y el olor, un poco ácido, y cálido, del ganado doméstico. Llevo clavado, en lo más profundo de mi ser, el olor que tenía mi pueblo cuando yo volvía por las tardes..."
 
En realidad Félix Rodríguez de la Fuente nunca ocultó la importancia que tuvieron sus raíces en su vida. Lo vemos por ejemplo en la última entrevista concedida a Diario de Burgos, pocos días antes de su muerte.

2 comentarios:

Abi E. dijo...

Hola Montacedo, bonito y sentido recuerdo para dos personajes que han sobrepasado a la Persona, para vivir por siempre en el recuerdo de todos los de una generación, pero por lo que se ve también de generaciones mas jóvenes, señal de que ambos sabian comunicar y contactar con todo tipo de público.

Un abrazo
el lio de Abi

Amador dijo...

Hola Montacedo , sentido homenaje a estos dos grandes hombres , divulgadores del amor a la naturaleza y las costumbres de castilla . Un abrazo y felices fiestas .