miércoles, 19 de mayo de 2021

La original iglesia de Santa Olalla

Santa Olalla es un barrio de Espinosa de los Monteros separado de la capital municipal, aunque a tiro de piedra del maltrecho castillo de los Velasco. En el disperso casco urbano encontramos algunos edificios de interés, como esta casa con dos escudos. 


Sin embargo, si nos hemos acercado al lugar es para hablar de su pequeña iglesia de Santa Eulalia. Su modestia exterior no hace sospechar que nos encontramos ante uno de los edificios más sorprendentes de todo el románico burgalés. Y es que nada más franquear la portada nos encontramos con el cuerpo de la nave románica, interiormente articulados sus paramentos por altas arquerías decorativas de arcos de medio punto sobre pilastras prismática. 
 
 


La extrema simplicidad y la excepcional articulación del muro han hecho suponer orígenes prerrománicos para este templo, relacionándolo incluso con el arte asturiano. Y es que aun cuando pudiera parecer desatinado derivar de la arquitectura del reino astur (Santa María del Naranco, Santa Cristina de Lena) esta articulación muraria, no encontramos ni geográfica ni cronológicamente más claro referente para este templo de Santa Eulalia, sin menoscabo de una posible inspiración aragonesa. 



Sorprendería, en cualquier caso, esta recurrencia a modelos altomedievales en un templo consagrado en la tercera década del siglo XII, como constata la inscripción grabada en un sillar y parte de otro del exterior del muro meridional de la nave, hoy incluido en la sacristía. De caracteres algo descuidados, recuadrados por una incisión y dividida en siete renglones, reza:
 


ERAMCLXFVITCONSECRATA EC(c)L(esi)AS(an)C(t)A EVLALIA NOTVMDIE IDVS MARCII GUNDISALVVSPR(e)SB(ite)R ET PEREGRINVS AB EP(iscop)OMICHAEL TIRASONA FECIT CONSESECRARE

La traducción de esta consecratio sería: “En la era de 1160(año 1122) fue consagrada esta iglesia de Santa Eulalia, en el señalado día de los idus de marzo (15 de marzo). Gonzalo, presbítero y peregrino la hizo consagrar por el obispo Miguel de Tarazona”. 


Aunque resulta una incógnita el motivo por el que se recurrió a un obispo aragonés para la consagración del templo, es probable que la causa radique en la cierta violencia impuesta en el reino y su obispado principal por Alfonso I el Batallador en estos años, constando además la intervención del impetuoso aragonés en diversas donaciones a San Salvador de Oña y otros monasterios del norte de Castilla. Miguel fue el primer prelado, entre 1119 y 1151, de la recién recuperada Tarazona. 


Conserva el edificio otras dos inscripciones. La primera, inacabada, se grabó en la zona alta de la pilastra entre el tercer y el cuarto tramo de la nave y en ella leemos: +TELLU/ ABA FU, es decir “el abad Tello (¿fundó?)”. La otra inscripción, más completa pero de difícil lectura, se grabó en un sillar del mismo muro septentrional, sobre la pilastra que divide el segundo y el tercer tramo. En ella acertamos a leer, con muchas reservas:

+ TELLUABAPETRUSPASCANTOMA(g)IST(e)R FUN/AV... DAVE

La clara alusión a un abad llamado Tello del anterior epígrafe se completa aquí con otra a un maestro Petro Pascanto, por lo que encuentra nuevos argumentos un origen monástico del templo, anterior a la consagración de 1122.
 

 

miércoles, 12 de mayo de 2021

GR85 (PLUS): Bercedo - Villasana de Mena

Tercera y última etapa de mi propuesta de “cierre” del GR-85. Trascurre en su gran mayoría por el Valle de Mena, aunque por la poca conocida parte sur de alto valle del río Cadagua. Si quieres ver la anterior etapa entra en este enlace.

Dificultad: Baja, la derivada de la longitud.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Regular. Hay muchos cruces en los que hay que estar atentos.
Belleza: Media
Tiempo y distancia: cinco horas y media y 19 kilómetros.



Puntos de Interés 

Paisajes de prados y borde de bosque. Vistas hacia los cantiles rocosos de Montija y Valle de Mena. Camino de las Enderrozas y cascadas de Irús. Torre y otras casas de Concejero. Monolito dedicado al nombre de Castilla.


Descripción de la Ruta 

Empezamos a caminar desde la iglesia por la calle principal, en dirección noreste. Una vez fuera del casco urbano y antes de incorporarnos a la carretera general seguimos recto por la antigua carretera en dirección al cementerio. A su altura giramos hacia la izquierda y pronto cruzamos la vía del tren. Continuamos más o menos en la misma dirección en ligera subida, que pronto se convierte en llano. A nuestra derecha los cortados rocosos de la Merindad de Montija, que continúan con los del Valle de Mena. 

Siguiendo el camino más evidente pasamos bajo unas líneas de alta tensión, giramos un poco hacia la izquierda y llegamos a un cruce en donde debemos girar a la derecha, por una vereda algo menos evidente. Tras superar varias portillas en dirección noreste llegamos a una plantación de pinos. El camino más claro parece tomar altura, y decidimos bajar dejando dicha plantación inicialmente a nuestra izquierda. 

El descenso es evidente mientras aparece ante nosotros la parte más occidental del valle de Mena. Llegamos a un cruce, justo a la altura de las líneas eléctricas, en donde giramos hacia la izquierda, de modo que el descenso vuelve a suavizarse. Sin mayores novedades alcanzamos las escasas edificaciones del poblado de Laya. Desde aquí seguimos un ramal de la antigua carretera hasta una curva. Aquí un camino nos permite enlazar con un nuevo ramal que nos lleva sin problemas hasta Irús.

Una vez en el pueblo seguimos las indicaciones en dirección a la conocida ruta de las cascadas de Irús y el camino real de las Enderrozas; no sin antes contemplar las recias casas del pueblo y su iglesia acastillada. Se trata de un delicioso y sombreado sendero, siempre descendiente, que aprovecha un antiguo camino empedrado y que además se ve sazonado por varias cascadas. 

Superada la última cascada el sendero va saliendo poco a poco del bosque hacia una zona de praderías, en ligera ascensión, hasta alcanzar el pueblo de Arceo. Desde aquí seguimos por la carretera que hacia la derecha nos vuelve a conducir al río. Tras un estrechamiento llegamos a las primeras casas de Concejero. Cuenta este pueblo con una restaurada casa-torre (algo alejada del sendero) y con algunos otros edificios de interés que quedan a la vera de la carretera. 

Dejando atrás las casas la carretera gira hacia la derecha, momento en el que nosotros la abandonamos para subir por una rampa cementada relativamente llevadera. Se abre ante nosotros la parte principal del valle de mena, con sus ondulaciones, prados y bosquetes. Es esta una zona relativamente soleada, por lo que son abundantes las encinas y robles, junto con otros tipos de árboles y arbustos. 

Sin mayores novedades alcanzamos el reducido lugar de Hoz de Mena. Cruzamos entre dos casas más bien hacia la izquierda y bordeamos un huerto dejándolo a nuestra derecha de modo que giramos hacia dicha dirección. Entramos en un sendero relativamente limpio en suave ascenso hasta que alcanzamos el cruce con la carretera que conduce al barrio principal de Taranco, a la altura de una casa aislada. Nos limitamos a cruzar la carretera y pronto observamos la corta bajada hacia el emplazamiento del monumento y ermita del lugar del Monasterio de Taranco en donde por primera vez se citó el nombre de Castilla

Tras unos minutos de obligada reflexión tomamos la carretera que asciende hacia nuestra derecha; la cual muere al llegar a dos casas. A la altura de la primera de ellas (que muestra algunas ventanas geminadas de posible origen medieval) nace un camino hacia la derecha que tomamos. Al principio la hierba está algo alta pero pronto avanzamos sin problemas, con un prado hacia la derecha. El camino muere junto a la carretera que conduce a Ordejón de Mena; aldea que alcanzamos tras un fuerte repecho. 

Desde este pueblo, con buenas vistas del valle y de “la Peña”, tenemos dos opciones. La primera y más sencilla es continuar recto para tomar el camino que poco a poco va girando a la derecha hasta llegar a la carretera Caniego-Hornes. Sin embargo, el camino “oficial” llega hasta la parte central del pueblo hasta que vemos un pequeño tramo cementado que sale hacia la derecha. Lo tomamos y vemos como desaparece en una bifurcación de senderos. 

Seguimos el que desciende algo más hacia la izquierda entrando en el tramo más complicado de la etapa ya que está algo cerrado de vegetación. Muy pronto alcanzamos un pilón mientras que el sendero se cierra más junto a una portilla ganadera. No queda otra que abrir y pasar por la portilla. Desde aquí podemos buscar un punto en mejores condiciones del sendero anterior (luego girará hacia la derecha) o bien cruzar en diagonal el pequeño prado hasta un punto en el que es fácil de superar el vallado. 

Al otro lado buscamos el sendero hacia la derecha y vemos como sorprendentemente a los pocos metros se vuelve cómodo (en parte por ser muy sombreado). Subimos un poco y empezamos un largo descenso primero con prados a la izquierda y luego a los dos lados. Tras el largo descenso, con los montes de La Peña frente a nosotros, alcanzamos una bifurcación. Parece más clara la opción derecha, pero hemos de tomar la izquierda para subir suavemente. Al poco la pendiente se hace más acusada mientras entramos de nuevo en una zona sombreada.


Finalmente desaparece el desnivel y minutos después alcanzamos el pueblo de Caniego. Aquí tomamos la carretera hacia la derecha pero unos 100 metros después, cuando la carretera gira un poco hacia la derecha, buscamos un ramal cementado un poco hacia la izquierda, junto a una gran casa cúbica. El camino cementado baja suavemente transformándose en un cómodo y bastante sendero que nos conduce con comodidad hasta Villasana de Mena.

Comentarios 

Ruta sencilla aunque algo larga; el sube baja de la parte final se puede hacer algo pesado. En general algo monótona, aunque con algunos tramos de interés y en general el paisaje verde del Valle de Mena. Aunque coincidimos en la práctica totalidad con el “Camino Olvidado” (ramal que pasa por Villasana), la señalización es escasa. En algunas partes habría que hacer una limpieza periódica para que no crezca demasiado la hierba. No obstante todo esto queda un tanto en entredicho puesto que hasta el momento (mayo de 2021) el Ayuntamiento del Valle de Mena se desentiende de esta ramal del Camino de Santiago.

Track para GPS.


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Vídeo con imágenes del recorrido

miércoles, 5 de mayo de 2021

GR 85 (PLUS): Quintanilla del Rebollar - Bercedo

Continuamos con la segunda etapa de mi particular propuesta para hacer totalmente circular el sendero de largo recorrido GR-85. Puedes ver la descripción de de la primera etapa aquí.

Dificultad: Baja. Algunos sube-baja no muy largos. Puede haber tramos embarrados
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Regular. Hay muchos cruces en los que hay que estar atentos.
Belleza: Media
Tiempo y distancia: cinco horas y media y 20 kilómetros.
 

 

Puntos de Interés  
 
Casco urbano de Quintanilla del Rebollar. Paisajes de prados y borde de bosque. Vistas hacia las conchas de Sotoscueva. Algunos edificios populares y casas montañesas en las localidades visitadas. Plaza de Espinosa de los Monteros. Robledal de Villasante. Iglesia románica de Bercedo.
 
Descripción de la Ruta  
 
La primera parte de la ruta tomará como referencia la parte baja de los senderos de pequeño recorrido PRC-BU-37 y PRC-BU-38, en dirección este camino de Espinosa de los Monteros. De este modo las señales de color amarillo y blanco nos servirán como referencia; amén de algunos carteles indicadores.
 
Tomamos como referencia para esta segunda etapa la plaza que se abre junto al original y valioso lavadero-abrevadero de Quintanilla del Rebollar, aunque se puede seleccionar otro punto que se considere oportuno. Desde aquí avanzamos en dirección este pasando junto a un edificio que funciona como Posada Rural y salimos del núcleo por una pista asfaltada.  
 
Nos acompañan ya los ricos pastos que dominarán la etapa, especialmente llamativos en la primera mitad de la misma. Al poco llegamos a una bifurcación, a la izquierda llegaríamos al barrio de El Rebollar, pero nosotros seguimos hacia la derecha. Pronto llegamos a otro cruce. Ignoramos una primera opción muy clara hacia la izquierda camino de un grupo de casas; y unos metros después sí giramos hacia la izquierda aproximándonos mucho a la vía del tren siguiendo un camino poco marcado.  
El nuevo camino se une a otra carretera en la que de nuevo hemos de girar claramente a la izquierda, superando las vías férreas y llegando al pueblo de Redondo. Tras dejar atrás el caserío siguiendo las señales mantenemos cierta altitud, con lo que seguimos teniendo buenas vistas del Valle de Sotoscueva y sus peculiares “conchas” o peñas calizas.  
 
Siguiendo caminos tradicionales, siempre paralelos a las vías de “La Feve” acabamos llegando a barrio de Para, ya en el término de Espinosa de los Monteros. Este núcleo está relativamente bien conservado. En todo caso más adelante seguimos igual, paralelos a las vías, aunque algo por encima de las mismas. Tras aproximadamente un kilómetro llegamos a una pista que tomamos en sentido ascendente hasta alcanzar el barrio de Santa Olalla. Seguimos subiendo ya entre las casas hasta la altura de la iglesia; aunque sin llegar a la misma giramos hacia la derecha y bajamos alcanzando en unos minutos el lugar en donde se levanta las tristes y aún así orgullosas ruinas del Castillo de Los Velasco o “torre ilustre”.  
 
Alcanzamos el borde del río Trueba, que tendremos como referencia buena parte del resto de la etapa, y lo cruzamos por el puente de la carretera. Callejeamos en dirección a la inconfundible silueta de la torre de la iglesia de Santa Cecilia. Justo a la altura de su entrada hemos de girar hacia la derecha, pero antes podemos asomarnos hasta la plaza y observar el imponente Palacio de Chiloeches. Siguiendo la calle indicada, girando ligeramente hacia la izquierda llegamos a otro puente que cruzamos para dejar atrás la localidad.
 
A partir de este punto vamos a seguir unos kilómetros el trazado de la senda local de Monte Edilla (color azul y blanco) y del GR 1006 Senda de los Monteros (color blanco y rojo), lo cual facilitará la orientación; amén del ya citado camino olvidado. Subimos un poco y vamos girando un poco hacia la izquierda. Pasamos junto a una charca para uso ganadero y poco a poco vamos subiendo hasta que tras un giro a la derecha afrontamos una subida fuerte aunque corta, siempre siguiendo las indicaciones.  
 
Salimos así a una especie de meseta más abierta de vegetación, en la que nos incorporamos a un camino que viene por nuestra derecha. Pronto llegamos al borde de un cortado bajo el que vemos de nuevo el río. Minutos después, en las proximidades de una nave ganadera, tenemos la opción de bajar hasta el borde del río, pero mejor seguimos recto hasta alcanzar la carretera Espinosa – Baranda. Aquí, casi enfrente aunque un poco hacia la izquierda, vemos el nacimiento de una pista que continúa hacia el este paralela al río. Desde este punto termina nuestra coincidencia con el sendero del Monte Edilla.  
 
Entramos así en una zona mucho más abierta de vegetación. La pista hace el avance rápido aunque monótono. La nota de color la tenemos hacia nuestra izquierda, con el río a nuestros pies y al otro lado la espesura del robledal del monte Edilla. Vamos cubriendo kilómetros sin novedad entrando en el municipio de Merindad de Montija, hasta que tras un suave ascenso alcanzamos la parte alta de Loma de Montija.  
 
Bajamos hacia la parte baja, junto al río. Justo antes de cruzar el puente dejamos de compartir trazado con el sendero GR-1006, que gira decididamente hacia el sur. Pasado el puente giramos hacia la derecha y al poco hacia la izquierda, atravesando con ello la carretera BU-542. Al otro lado continuamos en dirección noreste en ligero ascenso por una zona sin especial interés, hasta alcanzar la parte occidental de Villasante.  
 
No entramos en este pueblo, sino que avanzamos paralelos a su calle principal atravesando una llamativa dehesa de robles que según parece se conservó porque durante la guerra sus troncos se llenaron de balas haciendo poco rentable su corta. Terminado el robledal seguimos hacia el norte hasta que a la altura de unas naves (es fácil despistarse) tomamos hacia la derecha un camino cuyo piso se ha rellenado de escombros.  
 
Nos queda una nueva rampa, que a estas alturas se hace algo pesada, hasta que ya vemos bajo nosotros la localidad de Bercedo. Sólo queda continuar hasta el punto en el que se cruza la N-629. Llegamos así al borde del cauce del río Cerneja, que hemos de cruzar siguiendo la calle principal del pueblo. Terminamos esta etapa a la altura de la interesante iglesia románica; cuyo elemento más llamativo es una portada profusamente decorada.

Comentarios

Ruta sencilla aunque algo larga. Es más interesante la primera mitad ya que se avanza por senderos más tradicionales y está más sombreada.

Track para GPS:


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Vídeo con imágenes del recorrido:


martes, 27 de abril de 2021

GR85 (PLUS) - Puentedey - Quintanilla del Rebollar.

En algunos momentos de mis excursiones por el sendero de largo recorrido GR85 (Sendero de las Merindades); me ha llamado la atención el hecho de que este trazado no se hubiera diseñado para completar de modo circular. Es más, más de una vez he visto descripciones de personas (especialmente ciclistas) que tras realizarlo se planteaban la necesidad de retornar desde el punto final (Puentedey) hasta Villasana de Mena; para recoger su vehículo

Durante las próximas semanas voy a mostrar un propuesta para completar "el círculo"; que desde luego no es la única ni quizás la mejor; todo ello como escusa para seguir recorriendo nuestra variada y extensa provincia. Al finalizar haré una pequeña recapitulación.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Fácil
Belleza: Media
Tiempo y distancia: cinco horas y media y 18 kilómetros.



 
 
Situación.

Hay que salir de Burgos por la C-629 dirección Villarcayo hasta alcanzar dicha localidad. En este punto tomamos la carretera que remonta el Nela hasta Puentedey. Aparcamos en cualquiera de los parkings habilitados.

Puntos de Interés

Arco natural de Puentedey. Cascada de la Mea (opcional). Quintanilla-Valdebodres. Pozo del Infierno. Barrancos del Dulla y de la Mata Villamartín de Sotoscueva. Ermita de Ojo Guareña. Sumidero (opcional). Quisicedo. Paisajes del valle de Sotoscueva. Vivero forestal de Quintanilla del Rebollar (opcional). Casco urbano de Quintanilla del Rebollar.

Descripción de la Ruta


Dejamos para otro momento el contemplar con calma el sobrecogedor puente natural de Puentedey, además del resto de puntos de interés de la localidad, y empezamos a caminar por la pista asfaltada dirección Quintanilla Valdebodres. Tras una curva cerrada a izquierdas encontramos el acceso a la singular cascada de la Mea, bastante estacional, que implica algo más de medio kilómetro adicional entre ida y vuelta.
 
Al poco llegamos al citado pueblo que aún muestra interesantes muestras de arquitectura popular basada en la piedra plana en seco. No obstante, el elemento más característico del sitio es el manantial del llamado Pozo del Infierno. Seguimos las marcas amarillas y rojas de PR y GR, respectivamente partiendo de la iglesia y perpendicularmente a la carretera. Estos primeros kilómetros se corresponden con el trazado del GR1, con el que el GR85 convencional ya ha coincidido en tramos anteriores.

Así entramos en el barranco principal de Dulla, aunque al principio este hecho es menos perceptible al estar el mismo poco encajonado todavía. El sendero se sigue con facilidad, aunque a veces hay que salvar el curso de agua (dependiendo de la época del año) o estar atentos a algunos desvíos. Tras un par de kilómetros y casi sin darnos cuenta entramos en un barranco secundario hacia la derecha, el barranco de la Mata.

Poco a poco el vallejo se encajonando y ganando interés. Debemos superar el pequeño arroyo en varias ocasiones hasta que las señales se alejan claramente del cauce hacia el lado derecho. Afrontamos un claro pero llevadero ascenso hasta un collado. A nuestras espaldas queda el barranco que hemos superado, hacia la izquierda la imponente muela del Dulla, de frente la meseta intermedia que nos separa del valle del alto Nela y hacia la izquierda se vislumbra la torre de la iglesia de Villamartín de Sotoscueva.

Seguimos las marcas de sendero bajando inicialmente un poco hacia la izquierda, pero pronto el sendero gira y se encamina hacia unos depósitos de agua por una zona bastante descarnada. Superamos una portilla y enseguida alcanzamos la localidad. En este punto abandonamos ya el trazado del GR-1.
 
Encontramos algunas edificaciones de sabor popular entre el disperso caserío. En ligera bajada alcanzamos la zona principal, en la zona de una fuente. Al poco se inicia el asfalto, pero seguimos de frente siguiendo ahora las marcas amarilla y blanca que indican 2,5 kilómetros hasta el alto de la Concha (Ojo Guareña), ya que hemos entrado en la red de senderos de Monumento Natural de Ojo Guareña. Las correspondientes señales nos guiarán el resto de la etapa.

Salimos del pueblo por el norte y entramos en un bosquete de pequeñas carrascas, primero en suave ascenso y luego el suave descenso. Sin mayores novedades alcanzamos el citando Alto de La Concha, el aparcamiento de visitantes de Ojo Guareña. Bajo nosotros los prados de Sotoscueva con el fondo de los Montes de Somo. Bajamos hacia la ermita rupestre, una de las estampas más características de la provincia, y continuamos bordeándola y bajando por unas escaleras de gruesas piedras.

Entramos en un bonito y sombreado sendero mientras que bajo nosotros el Guareña se hunde en el Ojo que da nombre al lugar. Existe alguna derivación que permite acercarnos. En todo caso nosotros hemos de continuar por esta senda en ligero descenso, que nos lleva rápidamente hasta el pequeño pueblo de Cueva. Alcanzamos una especie de plazoleta junto a la bolera. Aquí el sendero se desvía hacia la derecha buscando la dirección Quisicedo.
 
El espacio lo completamos siguiendo un tramo totalmente asfaltado, aunque esto no le quita belleza al paisaje de prados cerrados por las redondeadas moles calizas conocidas como “Conchas” de Sotoscueva. Llegamos al pueblo de Quisicedo a la altura de una voluminosa casa de corte indiano, pero sin cruzar aún la carretera seguimos hacia la derecha bajando un poco, saliendo del pueblo y cruzando consecutivamente la carretera y la vía del ferrocarril de vía estrecha.

Inmediatamente abandonamos el camino recién comenzado, tomando un sendero paralelo a la vía del tren, algo confuso al principio y que en el día de hoy tiene bastante punto parcialmente encharcados. Por cierto, a partir de aquí y durante la práctica totalidad del trazado que nos queda hasta Villasana, seguiremos en sentido inverso el trazado del llamado “Camino Olvidado”, una variante del camino de Santiago reconocida como tal recientemente. De vez en cuando encontraremos señales específicas.

Son casi cuatro kilómetros los que nos faltan hasta Quintanilla, por un bosque bastante cerrado, y en los que habremos de superar varias veces los arroyos que bajan desde el monte usando rústicos puentes. Ello le confiere mayor interés a este último tramo, aunque contribuye a hacerlo algo pesado. La referencia de la vía paralela, de la cual a veces nos alejamos un poco, reduce las posibilidades de perderse.

A menos de un kilómetro del destino una estructura de madera nos permite acercarnos hacia un antiguo vivero forestal del que ya hemos hablado en este blog. Finalmente superamos un paso ganadero, un puente sobre la vía del tren, y alcanzamos el edificio de la Casa del Parque de Ojo Guareña. Para bajar al pueblo hay una pequeña senda en las cercanías del campo de fútbol. Terminaremos la etapa a la altura del valioso y original lavadero-abrevadero.

Comentarios
 
Ruta bastante llevadera en la que el único tramo de ascenso de cierta entidad es más o menos al principio. Orientación fácil. Si quieres conocer más acerca del sendero GR85, puedes consultar los artículos que publicamos a lo largo del mes de junio de 2014.

Track para GPS (pulsar para más información):


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Vídeo con algunas escenas del trazado.

viernes, 23 de abril de 2021

Regreso a los pueblos del Silencio: Hormicedo

Ya comentábamos hace unos cuantos posts, la cercanía entre dos de los pueblos abandonados de Burgos, Icedo y Hormicedo, teniendo como eje la localidad de Villanueva de Puerta. No obstante, pese a distar tan sólo 2 kilómetros de esta última localidad, el acceso es un tanto complejo al haberse desfigurado el camino. De este modo, la vía más fácil pasa a ser la que parte de Villalbilla de Villadiego.

No sabía yo esto cuando me puse a andar desde Villanueva de Puerta aunque, bien pensado, si el camino se hace a pie y se conoce el camino, se sigue tardando menos. En todo caso el recorrido es como sigue.
Al llegar al cartel de Villanueva desde Villadiego sale un carreteril de acceso al centro del pueblo a la derecha. Sin tomar la pista, en este punto un camino asciende a la izquierda en dirección a una inesperada báscula. Se deja el coche aquí.
Nace un camino que se aleja de la carretera y se interna en un incipiente robledal. En unos 100 metros dejamos un primer cruce a la izquierda e inmediatamente llegamos a una bifurcación en V en la que tomamos la opción de la izquierda. Se gira en esta misma dirección y al poco el camino se difumina. Tomanos una senda que se introduce en un tramo algo más espeso pero en unas decenas de metros se acaba la zona arbolada y vemos de frente un pequeño collado hacia el que debemos de ascender.

Desde aquí el camino desaparece con lo que la referencia será la línea de matorral (vestigio del primitivo camino) que va en ese sentido, pudiendo alternar entre las tierras de labor que se encuentran por encima y por debajo de la línea indicada. Una vez se alcanza el collado vislumbramos al fondo de un cruce de vallejos los restos de la iglesia de Hormicedo.

Descendemos hacia la misma por un camino que de nuevo puede desaparecer entre las tierras de labor. Ya casi en el fondo nos incorporamos consecutivamente a dos caminos más marcados, ambos hacia la izquierda, cruzamos dos pequeños arroyos y llegamos a lo que queda de esta antigua localidad.


En realidad en el pueblo quedan los restos cada vez más difusos de la iglesia y de una casa anexa.




También hay una pequeña edificación de servicio a una huerta.



Gracias a la información recogida por Elías Rubio en su libro "Los pueblos del Silencio" sabemos que los pinos que se observan por las laderas fueron plantados a finales de los años 50 por colonias de portugueses, una estancia que luego se convertiría en el canto del cisne del lugar. 



 
Por aquí pasaba el camino que unía Villadiego con Valderredible, con lo que el pueblo era lugar de paso de muchos transeuntes, en especial los que se desplazaban a las distintas ferias de ganado. Muestra el libro también una foto de antiguos vecinos, que se reunieron junto a la iglesia para recordar viejos tiempos. Comparada con su estado actual, la verdad es que se ha deteriorado muy rápidamente. Más cosas cuenta el libro, pero os lo dejo para su lectura. 
 

Dos fotos más de la iglesia

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Un emprendedor en las Loras Burgalesas

Hoy voy a dedicar el artículo a un personaje que tuvo mucha influencia en esta comarca de Burgos durante la primera mitad del siglo XX; una persona de la que hasta hace poco no tenía noticia; no sé si por mi ignorancia o por haber caído su historia en el semi-olvido.  

Casa familiar en Rioparaiso y finca aneja, que se extiende bastante hacia el lado ziquierdo. En el centro de la foto se aprecia la parte alta del monolito en recuerdo de nuestro protagonista. Foto tomada desde el campanario de la iglesia.

Don Angel García Vedoya (o Bedoya), nació en el pequeño pueblo de Rioparaíso a finales del siglo XIX. Su padre era médico y natural de Tablada del Rudrón, de donde también era oriundo el también médico y relativamente afamado Missael Bañuelos, que parece mantuvo relación de amistad con Ángel. Su madre era originaria de Rioparaíso, en donde la familia disponía de una casa solariega e incluso contaba con una capilla en la iglesia.

Escudo familiar en una capilla de la iglesia
 

Ángel estudió la carrera de Ingeniería de Caminos y Puertos en Madrid, obteniendo el título en 1921 siendo el número uno de su promoción. Apenas acabada la carrera como ingeniero de caminos, canales y puertos, su vida se derivó hacia la política. En julio de 1928, durante la dictadura de Primo de Rivera, acaba obteniendo el cargo de alcalde de la ciudad; puesto que ocupará hasta la desaparición de la dictadura.  


Las reseñas que encontramos de entonces resaltan su buena gestión, aunque dado las posiciones extremas de aquel entonces es difícil asegurar hasta qué punto responden a la realidad. Políticamente perteneció al partido Unión Patriótica. Siempre llevó a gala sus tendencias conservadoras y su ferviente catolicismo practicante.  


Los dos escudos de la fachada. En este segundo, probablemente reubicado, llama la atención de una representación de ruedas de carro de tipo antiguo o "chillón", sin giro independiente del eje. Estuvo extendido en amplias zonas de España; pudiendo verse aún en la cornisa norte aún algunas ruedas de este tipo.

Lo cierto es que en el periodo que ocupó la alcaldía de Burgos tuvo numerosas iniciativas e hizo numerosas propuestas que, además, se llevaron a la práctica, entre ellas: Propulsor de la municipalización del abastecimiento de agua a Burgos, potenciar el desarrollo de las nuevas asociaciones culturales, deportivas y artísticas, fomento del turismo, impulso del sanatorio antituberculoso, fomento de las obras del Santander-Mediterráneo, apertura del mercado de abastos de la zona sur, actualización en el registro de la propiedad de todos los bienes municipales, terminación del proyecto de encauzamiento del río a su paso por Burgos e impulso del embalse del Arlanzón, además de un largo etcétera.  

Puerta de acceso al jardín, proveniente de la iglesia de un despoblado cercano ya desaparecido
 

Con la caída del General Primo de Rivera quedó destituido de su cargo de alcalde y concejal de manera fulminante, regresando a su trabajo de ingeniero hasta que en 1931, con la caída de la monarquía, se presentó con el Partido Agrario a las elecciones para diputado en Cortes, y fue elegido en segunda vuelta. Ocupará dicho cargo hasta 1936.  

Durante el tiempo que ostentó el cargo de diputado defendió diversas iniciativas como la construcción de un pantano en la cabecera del río Odra, y la toma de una decisión definitiva sobre el pantano de Retuerta. Realizó una proposición de ley relacionada con la declaración por parte del Congreso de considerar como prioridad estatal el abastecimiento de aguas y saneamiento de los poblados rurales, argumentando que, aunque las medidas en vigor estaban traspasadas a los ayuntamientos, estos carecían o de los recursos o de las iniciativas para acometer esta clase de obras, que suponían una mejora en la calidad de vida de los pueblos.  

Angel García Vedoya se trasladó a Madrid tras no resultar reelegido en 1936. Cabe decir que, pese a sus ideas conservadoras, fueron sus planteamientos moderados los que le generaron muchos enemigos entre la derecha y contribuyeron en buena medida a dicha derrota. De poco le ayudó esto en el momento clave; iniciada la contienda acabó siendo fusilado en noviembre de 1936 en el aciago lugar de Paracuellos del Jarama.  


Dos vistas del antiguo molino y central hidroeléctrica de Amaya.

 Su hermano Enrique, en 1939, solicitó al Ayuntamiento de Burgos que se facilitase una cantidad de piedra para la construcción de un monumento a la memoria de Ángel en el jardín de la casa de Rioparaíso, a lo que se accedió. Este monumento hoy perdura. El Ayuntamiento de Burgos en pleno, el 18 de agosto de 1960, le dedicó en la ciudad una calle denominada calle de Ángel García Vedoya (en la placa de la calle figura Bedoya).  

Foto del día de la inaguración. En la franja central se lee "Hidroelectrica Peña Amaya. Harinas García Vedoya Hnos". Fuente: sandovaldelareina.com

 Durante su vida política no se olvidó de la comarca que le vio nacer. Además del proyecto que se ha comentado de la presa del alto Odra, gracias a su trabajo se construyó la carretera de enlace entre Humada y Valdelucio, amén del enlace a su pueblo natal, y promocionó el abastecimiento de agua y luz a los pueblos de la cara sur de Peña Amaya. Se conservan placas conmemorativas al menos en Sandoval de la Reina y Los Barrios de Villadiego.  


Canalización y depósito para la recogida de aguas en la zona intermedia o "cincho" de Peña Amaya. Nótese la caída existente hasta el fondo de la llanura.

 Para este último proyecto se embarcó en dos actuaciones realmente innovadoras para la época: construir sendas centrales hidroeléctricas en Amaya y Villamartín de Villadiego; recogiendo el agua de los arroyos de la altiplanicie y aprovechando la gran caída existente merced a depósitos de almacenaje y tuberías de gran longitud. Fueron inauguradas en 1922, al poco de acabar su carrera universitaria.  


Antigua Central hidroeléctrica de Villamartín de Villadiego, al pie de Peña Amaya. Algunos equipos ubicados en el exterior del edificio
 

Los edificios, que aún se conservan aunque modificados y convertidos en viviendas particulares, funcionaban como molinos harineros durante el día y por la noche llevaban una exigua luz a los pueblos, pero que resultaba un paso fundamental respecto a toda una eternidad de oscuridad de la vida cotidiana nocturna. 

Placa de agradecimiento en Los Barrios de Villadiego. Fuente: Sandovaldelareina.com
 

Algunas de estas cosas me contó un vecino de Rioparaíso, que también me dijo que ahora la finca está semiabandonada y que en su juventud pudo ver muchos documentos con los proyectos realizados o ideados por “don Ángel”. También me comentó que su hermano también fue muy querido en la comarca ya que ejerció como médico rural hasta los años sesenta del pasado siglo. 

La fuente principal para la elaboración de este artículo ha sido la página web www.sandovaldelareina.com. Pulsando en el enlace encontraréis más información; incuyendo una interesante entrevista a una persona que trabajó en la Central de Amaya.

viernes, 9 de abril de 2021

El Canal de Castilla en Burgos

El Canal de Castilla apenas roza la provincia Burgalesa (apenas 10 kilómetros) pero en los mismos se concentra buena parte de la esencia de esta malograda obra, hoy cargada de nostalgia.
 
Apenas internado en territorio burgalés, llega el canal a la esclusa que hace el número 14 de su recorrido, siendo una de las mejor conservadas. Fue construida hacia 1770 y aquí la observamos en todo su esplendor, al encontrarse cerrada para alimentar el canal de riego aledaño.
 
 

Vista al norte.

 

Vista al sur. Se aprecian perfectamente los caminos de sirga, hoy trasegados por ciclistas y andarines. En la parte inferior derecha la plataforma de parada del barco que recorre el canal.

 
 
A la altura de la esclusa. Un bonito puente. No debemos olvidar que todas estas construcciones datan de mediados del siglo XVIII y muchas de ellas están construidas con excelente sillería.
 

El puente de servicio y la casa del esclusero, que fue rehabilitada en principio para ser usada como centro de recepción de Visitantes, proyecto que según parece ha quedado a medias.


Una foto del edificio de hacia 1930.



Anexo a la casa del esclusero hay edificio que originalmente funcionó como molino maquilero y luego como pequeña central hidroeléctrica, un bello ejemplo de nuestro patrimonio industrial que merecería más atención.

Unos cuantos kilómetros más adelante, en el punto en el que la antigua N-120 cruza el Canal de Castilla nos encontramos con el excelente puente de Carrecalzada.


 
Este puente sirve de acceso al embarcadero del barco que recorre el la parte burgalesa del canal, bautizado como San Carlos de Abánades. Al lado tenemos un edificio que ha sido habilitado como centro de turismo rural y también da servicio de bar.
 


 
Aproximadamente a un kilómetro de Carrecalzada se encuentra el puente-Acueducto de Abánades, que con sus cinco arcadas es, probablemente la más espectacular de las obras del Canal de Castilla, y permite al cauce salvar las aguas del rio Valdavia. 
 
Se necesitaron cinco años, de 1775 a 1780, para construirlo. Los sillares de piedra fueron labrados a mano uno por uno y colocados con poleas de madera.


así lo describía Jovellanos en 1791:
"el famoso puente-acueducto es de cinco ojos, de treinta y séis pies de luz; todo él tendrá una altura de cintuenta piés y como trescientas varas de largo, incluidas las aletas antes y después de él [...] hay unos diques de tres mil varas de largo [...] se han hecho con la mayor economía, conduciendo en barcos la tierra sacada de la cuesta de cenizales"


El proyecto lo diseñó el arquitecto Fernando de Ulloa.



El barco San Carlos de Abánades (que toma su nombre de un poblado que se creó ex profeso al lado del acueducto) también se acerca hasta esta obra ingenieríl, tal y como vemos en esta foto.