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viernes, 23 de abril de 2021

Regreso a los pueblos del Silencio: Hormicedo

Ya comentábamos hace unos cuantos posts, la cercanía entre dos de los pueblos abandonados de Burgos, Icedo y Hormicedo, teniendo como eje la localidad de Villanueva de Puerta. No obstante, pese a distar tan sólo 2 kilómetros de esta última localidad, el acceso es un tanto complejo al haberse desfigurado el camino. De este modo, la vía más fácil pasa a ser la que parte de Villalbilla de Villadiego.

No sabía yo esto cuando me puse a andar desde Villanueva de Puerta aunque, bien pensado, si el camino se hace a pie y se conoce el camino, se sigue tardando menos. En todo caso el recorrido es como sigue.
Al llegar al cartel de Villanueva desde Villadiego sale un carreteril de acceso al centro del pueblo a la derecha. Sin tomar la pista, en este punto un camino asciende a la izquierda en dirección a una inesperada báscula. Se deja el coche aquí.
Nace un camino que se aleja de la carretera y se interna en un incipiente robledal. En unos 100 metros dejamos un primer cruce a la izquierda e inmediatamente llegamos a una bifurcación en V en la que tomamos la opción de la izquierda. Se gira en esta misma dirección y al poco el camino se difumina. Tomanos una senda que se introduce en un tramo algo más espeso pero en unas decenas de metros se acaba la zona arbolada y vemos de frente un pequeño collado hacia el que debemos de ascender.

Desde aquí el camino desaparece con lo que la referencia será la línea de matorral (vestigio del primitivo camino) que va en ese sentido, pudiendo alternar entre las tierras de labor que se encuentran por encima y por debajo de la línea indicada. Una vez se alcanza el collado vislumbramos al fondo de un cruce de vallejos los restos de la iglesia de Hormicedo.

Descendemos hacia la misma por un camino que de nuevo puede desaparecer entre las tierras de labor. Ya casi en el fondo nos incorporamos consecutivamente a dos caminos más marcados, ambos hacia la izquierda, cruzamos dos pequeños arroyos y llegamos a lo que queda de esta antigua localidad.


En realidad en el pueblo quedan los restos cada vez más difusos de la iglesia y de una casa anexa.




También hay una pequeña edificación de servicio a una huerta.



Gracias a la información recogida por Elías Rubio en su libro "Los pueblos del Silencio" sabemos que los pinos que se observan por las laderas fueron plantados a finales de los años 50 por colonias de portugueses, una estancia que luego se convertiría en el canto del cisne del lugar. 



 
Por aquí pasaba el camino que unía Villadiego con Valderredible, con lo que el pueblo era lugar de paso de muchos transeuntes, en especial los que se desplazaban a las distintas ferias de ganado. Muestra el libro también una foto de antiguos vecinos, que se reunieron junto a la iglesia para recordar viejos tiempos. Comparada con su estado actual, la verdad es que se ha deteriorado muy rápidamente. Más cosas cuenta el libro, pero os lo dejo para su lectura. 
 

Dos fotos más de la iglesia

 

miércoles, 3 de marzo de 2021

Regreso a los pueblos del Silencio: Loranquillo

 

La mayoría de los pueblos que conozco que alguna vez estuvieron deshabitados, evolucionan en alguna de estas dos direcciones: o bien son engullidos más o menos rápidamente por la vegetación o bien la mayoría de sus casas son más o menos rehabilitadas pasando a tener un aspecto más o menos convencional independientemente de que tengan población estable o no. Pero hay un tercer grupo de pueblos que parecen quedarse anclados en el tiempo, con la ruina evolucionando lentamente pero quizás más tristemente. 


Loranquillo está relativamente bien comunicado, se encuentra no muy lejos de la carretera que conecta Briviesca con Cerezo de Rio Tirón. Así hablaba del humilde lugar Madoz a mediados del siglo XIX:

"en un barranco rodeado de cuestas, donde reinan con especialidad los vientos N y O, y cuya circunstancia hace que el clima sea frío y que las enfermedades más comunes sean los catarros y las pulmonías. Tiene unas 20 o 30 casas, inclusa la consistorial, una escuela de primera educación concurrida por 12 o 14 niños, y dotada con 24 fanegas de trigo, una fuente de aguas salobres dentro de la población. Iglesia Parroquial (San Miguel) servida por un cura párroco y un sacristán, y una ermita (San Vítores) colocada junto al pueblo y el pié de una cuesta. El territorio es estéril, los caminos se hallan en mediano estado. La correspondencia se recibe en Belorado por medio de las personas que van a este pueblo y su diligencias. Los productos son cebada y trigo, ganado lanar merino y churro. " 
 
 
Como hemos visto en buena parte de los pueblos deshabitados recorridos por este blogero, Loranquillo tenía un factor adicional que dificultaba la ya de por sí dura vida rural: la circustancia de que las aguas no fuesen potables debido al carácter yesífero de los suelos. 
 

 
Así lo cuenta Elías Rubio en el libro que nos sigue de guía. También hace referencia a las diversas soluciones que empleaban los vecinos para solventar esta gran problemática; desde la recogida del agua de lluvia hasta la instalación de molinos de viento para extraer a mayores profundidades, pasando por su transporte desde los pueblos cercanos.
 
 
A la entrada del pueblo se localizan unas casi desaparecidas ruinas. Son lo que queda de un proyecto un tanto utópico para explotar un manantial localizado a tan sólo unos metros y llamado La Salina. La idea fue de un oriundo del pueblo llamado Fermín Saja, ya que las aguas supuestamente servían para curar el empacho en personas y animales. 
 



Para tal fin, con ayuda de sus paisanos, se excavaron una serie de galerías en el manantial salobre formando un gran depósito con un entramado de galerías subterráneas inundadas que quedaron abandonadas al poco tiempo. Hoy podemos ver una boca cubierta del característico color blanquecino y los signos de la actividad en la parte más externa de la cavidad.



Vista exterior de las galerías del manatial y singular concrección en su boca.


Dos hermanos ciegos fueron los dos últimos habitantes del lugar, ocupación que se extendió durante veinte años y terminó en 1996. Hoy se mantienen en estado habitable algunas casas, ocupadas en cortos periodos vacacionales y durante las labores del campo. Además los allegados al pueblo son lo que consiguen que el mismo se conserve en estado relativamente digno.


 
Y finalmente quizás la mayor singularidad del pueblo: las características puertas de madera con decoración incisa de su calle mayor. 






miércoles, 11 de noviembre de 2020

Regreso a los pueblos del silencio: Ahedo de Bureba

Ya he comentado que cada ver me resulta más doloroso visitar estos pueblos del silencio, pero de cuando en cuando me sigo pasando por alguno. Uno de los más desconocidos es este de Ahedo (o Haedo) de Bureba. El acceso más cómodo se realiza desde la pista que une Caborredondo con Galbarros, tomando un camino que nace hacia la izquierda poco antes del pronunciado descenso hacia este último pueblo; no hay ninguna indicación.


Vemos que son pocas las casas que permanecen pero en estado relativamente bueno.



El punto más interesante del pueblo es su iglesia, aun arruinada.Aquí la vemos desde el sendero que viene desde Galbarros, con el pueblo de fondo. Alguien tuvo la idea de plantar un cedro a su lado, que ahora es enorme.

 
 Lo más interesante es la portada románica, con sus capiteles y un tímpano monolítico de enigmático mensaje y gran originalidad.




Precisamente evitar la pérdida definitiva de este elemento patrimonial ha sido objeto de debate en los últimos tiempos (año 2020). El arzobispado se inclina por trasladarlo al Museo del Retablo mientras que el escasísimo vecindario clama por su consolidación y conservación in-situ. Puedes saber algo más en este enlace.


De acuerdo con el diccionario de Madoz, a mediados del siglo XIX el pueblo contaba con ayuntamiento propio. Se hacía referencia a la baja calidad de las casas y a la inmundicia que cubría las calles; así como a la fuente que aún existe. Contaba por entonces el lugar con 32 habitantes. En 1900 alcanzaría los 47.

Nos cuenta Elías Rubio en su libro "Los pueblos del silencio" que el pueblo quedó deshabitado en 1973. En los últimos años figuran cuatro personas empadronadas en el pueblo. Hoy el Ayuntamiento radica en Galbarros, y forman parte del mismo, además de los citados, San Pedro de la Hoz y Caborredondo. La población teórica en total del municipio ronda la treintena de personas, pero a poco que los recorramos veremos que es difícil encontrar gente en cualquiera de ellos en muchas épocas del año. 
 

miércoles, 8 de abril de 2020

Aldea del Pinar: El Pozo Airón y el aserradero de Agua

Aldea del Pinar es una pedanía del Ayuntamiento de Hontoria del Pinar, prácticamente en el confín que limita con la provincia de Soria. Encontramos en este bonito pueblo aún los rastros de las antiguas casas carreteras, acondicionadas para el descanso de aquellos que se dedicaban a este milenario oficio.


miércoles, 17 de julio de 2019

La Peña Carazo: realidades y leyendas

La peña Carazo está dentro de nuestros principales referentes de tradición popular. Tal vez se deba a que sus más de 1400 metros de altitud se pueden vislumbrar desde la mayor parte del sur provincial.


Tanto en la peña principal "Sancarazo" como en la Secundaria "San Carlos", se han encontrado evidencias de poblamiento prerromano. En este segundo se encuentra incluso restos de estructuras defensivas que se remontan al siglo XIV, aunque las torres que hoy se pueden ver responden fundamentalmente a las refortificaciones del periodo de las Guerras Carlistas, de ahí el nombre actual de la peña.

miércoles, 13 de marzo de 2019

La Cueva de los Alcaldes

Burgos guarda cierta tradición de antiguos lugares de encuentro de regidores locales. Puntos de gran simbolismo en donde los mismos se acercaban ceremoniosamente para solventar los grandes problemas de la comarca (pastos ganados, caminos...). Eran tiempos en los que ediles y vecinos no formaban dos "etnias" distintas como ahora.


En este sentido, tal vez los lugares más conocidos sean las encinas de Sotoscueva y de Valdivielso, pero existe un lugar en el alfoz de Bricia conocido como "cueva de los alcaldes" (o Cuevaloscalcades, todo seguido, como dicen algunos vecinos) en donde en tiempo pasados se reunían los alcaldes de esta aislada comarca; cuya existencia dio a conocer Elías Rubio en la serie de artículos y libros "Burgos en el recuerdo".



Ciertamente el lugar no se ubica en las rutas más transitadas, pero no es muy difícil localizarlo. Desde el pueblo de Cilleruelo de Bricia se asfaltó no hace mucho un antiguo camino que lo conecta con Villamediana de Lomas.

Posible asiento de la mesa de piedra en torno a la que se realizaban las reuniones

Como a medio camino (unos 2 km) y tras un fuerte descenso llegamos a una zona con grandes ejemplares de roble. Junto a los mismos un macizo de roca arenisca abundantemente horadado que constituye el lugar en el que podemos dejarnos llevar por la imaginación.




Más info en este blog.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Regreso a los pueblos del silencio: Tamayo

Hoy nos toca escribir sobre otro de los pueblos emblemáticos de la despoblación en Burgos. Se trata del histórico núcleo de Tamayo, en las proximidades de la gran villa de Oña. Su todavía desafiante perfil puede ser visto por todos los conductores que circulan por este tramo de la N-232.


Tamayo sorprende por la nobleza de sus construcciones

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Regreso a los pueblos de silencio: Bárcena de Bureba

Desde la primera publicación de este artículo en el blog, allá por el año 2009, no había vuelto a entrar en Bárcena de Bureba, y eso que el acceso no es especialmente difícil, a medio camino de las carreteras de Villarcayo y de Poza de la Sal, entre Abajas y Castil de Lences, al borde del peculiar paisaje de Las Torcas.

Iglesia de Bárcena de Bureba vista desde las cercanías de Abajas. Obsérvese el peculiar paisaje

Lo que queda del pueblo visto desde la iglesia.

Por fin el año pasado (2017) me decidí a dedicarle un rato. Pese a que el avance de la ruina es evidente (han colapsado más edificios, y los rastros de mobiliario han desaparecido), sigue siendo uno de los despoblados burgaleses que da una mayor impresión de que sería "potencialmente recuperables".





De hecho, al menos desde 2010 se ha venido oyendo una cantinela de un proyecto de recuperación del pueblo para convertirlo en algo así como una aldea turística. Desconozco si el tema duerme ya el sueño de los justos o si sigue avanzando de alguna manera. El caso es que como digo aún son varios los edificios que muestran buena parte de su estructura más o menos intacta.





Dirigimos nuestros pasos hacia la iglesia, de trazas románicas, que aún conserva su estructura aunque el techo amenaza con colapsar. A la puerta un pequeño moral, siguiendo una costumbre especialmente frecuente en los pueblos cercanos, como Abajas, Castil de Lences o Cernégula, entre otros.





Cuenta el anecdotario recogido por Elías Rubio que cuando se construyeron los primeros tendidos eléctricos por la zona hubo una votación en el pueblo y se decidió que no compensaba la inversión en esta tecnología tan novedosa, tal vez fue el principio de fin. Es probable que también llegase muy tarde la instalación de una estación del Santander-Mediterraneo en el cercano (y también casi despoblado) pueblo de Arconada. Bárcena de Bureba quedó despoblado relativamente tarde, a principios de los 80.