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martes, 14 de septiembre de 2021

Riocavado de la Sierra

Riocavado de la Sierra es una localidad serrana como pocas en la provincia. Dispone de un amplio territorio que desciende desde las cimas de la Demanda, cubierto de extensos bosques otrora ocupados por los pastizales de una amplia cabaña ganadera. Uno de nuestros ríos más emblemáticos, el Arlanzón, nace en sus dominios, pese a discurrir en la vertiente contraria de la sierra.

Al respecto existe una curiosa leyenda: se cuenta que los vecinos de Pineda y Riocavado decidieron acabar con las riñas territoriales organizando una carrera entre dos viejas. Cada una de ellas partiría de su pueblo al canto del gallo, estableciéndose el nuevo límite en el punto en donde se encontrasen. No me resisto a incluir en su integridad este bonito romance con una de las versiones de la leyenda:

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Árboles singulares: El Haya-roble de Riocavado de la Sierra

 En Burgos no sólo tenemos un Pino-roble; también tenemos un Haya-roble, aunque este ejemplar es mucho menos conocido que el primero. Se encuentra dentro del término municipal de Riocavado de la Sierra, un pueblo agraciado con una preciosa iglesia románica, un bonito casco urbano y un exhuberante bosque.

Este bosque crece tanto en áreas de solana como en umbrías, lo que favorece que en muchos puntos puedan crecer mezclados hayas y robles, tanto como para dar lugar al fenómeno objeto de este artículo. Uno de estos puntos es el área recreativa de Nonzabaya o Fonzabaya, a tres kilómetros del pueblo en dirección a Pineda de la Sierra, y muy cerca de la Vía Verde de la Sierra de la Demanda.

 
Se trata de un lugar delicioso, tal que como muestran estas dos imágenes.


 
Caminando unos pasos desde el área recreativa en dirección a la Via Verde encontramos el ejemplar, a unos poco metros del trazado. Como en el caso del Pino-roble, la semilla del "invasor" (en este caso un hayuco), ha logrado nacer en la misma cruz del roble. En el ejemplar que nos ocupa el haya aún es pequeña y no tiene aún el mismo protagonismo que el "huésped"; pero "tiempo al tiempo". 


 
Nótese el esbelto tronco de haya y la combinación de ambos tipos de hoja





 

martes, 20 de octubre de 2020

Árboles singulares: El Acebo centenario de Huerta de Arriba

 Pensaba yo que sería difícil encontrar en la provincia acebos más grandes quelos de Tolbaños de Abajo o el de las cimas de Ordunte, pero este de Huerta de Arriba los supera a todos. 

Para llegar hemos de tomar la pista asfaltada que comunica el citado pueblo con Neila. Pasados tres kilómetros hemos de aparcar el coche y tomar uno de los vallejos tributarios del rio Tejero que corren perpendicularmente a la carretera, bajando desde la parte alta de la Sierra de Neila.

Puente sobre el tejero en el inicio de la senda hacia el Tejo

Remontamos este valle unos dos kilómetros dejando el curso de agua (generalmente seco) a nuestra derecha. El sendero está relativamente marcado y no hay vegetación espesa que dificulte el avance. El acebo se encuentra muy cerca de la confluencia de este vallejo con otro que viene de frente; de hecho hay que cruzar hacia el mismo.


Este acebo, con nada menos de seis metros de perímetro, se encuentra seccionado en dos por la probable acción de un rayo. Se le conoce como Acebo de Elera.





miércoles, 14 de octubre de 2020

Un árbol singular: El roble borracho de Barbadillo del Pez

Este árbol, con un perímetro del tronco superior a los 7 metros y una edad estimada superior a los 500 años, es unos de los más famosos de la sierra burgalesa. Pero la fama del árbol no proviene tanto de su tamaño como de las historias asociadas al mismo.
 


Aunque hay muchas variantes de explicaciones del curioso nombre, la más común parece estar relacionada con que en este punto se unían los caminos que, desde el valle de Valdelaguna y desde Monterrubio, conducían hacia Burgos. En el viaje de regreso, cuando los carreteros llegaban al punto de separación, lo celebraban con un último trago de la bota…o unos cuantos. 
 


El roble se encuentra en las cercanías de la pequeña ermita románica de Santa Julita, con la cual también se asocian historias populares; en un entorno de gran belleza.
 
 
El camino que lleva a la ermita de Santa Julita nace desde el núcleo de Barbadillo del Pez, justo enfrente de la carretera que lleva Huerta de Arriba y Neila; aunque la primera impresión es que es una calleja sin salida al cabo de callejear un poco salimos a un camino que asciende directamente al monte. Como a un kilómetro, poco después de pasar por un depósito de agua, el camino se bifurca debiendo tomar el camino de la izquierda. Otro kilómetro más y llegamos a la altura de la ermita a la que se llega tomando un camino que nace a la izquierda. Para llegar al árbol debemos seguir por el camino principal unos 200 metros. Poco después de que el mismo empeore considerablemente. El roble está junto al camino.
 
 
Unas fotos "con bicho"



Si quieres saber más sobre esta historia y otras historias de los árboles singulares de Burgos, te aconsejo leer el libro Árboles singulares de la provincia Burgos. También puedes leer el post genérico que publiqué hace algunas semanas.

miércoles, 8 de julio de 2020

Árboles singulares: Los castaños y el roble de La Parte de Sotoscueva

 A la entrada (o salida, según se mire) del pueblo de La Parte de Sotoscueva, encontramos un roble llamado Roble Cadalso. Recibe este denominación al situarse en la calle de dicho homónima. Cadalso es sinónimo de patíbulo, o bien de estrado, pero Cesar Javier Palacios (autor del libro "árboles singulares de la provincia de Burgos") no encontró en la memoria del lugar recuerdos de la existencia de tal lugar en el pueblo.



Parece que fue un guarda forestal el que convenció a los vecinos para que no transformaran el árbol en traviesas para el cercano ferrocarril de FEVE. Otros 20 robles vecinos de la campa no tuvieron la misma suerte.

El perímetro del árbol a 1,3 metros ronda los 5. La edad se puede estimar en unos 500 años y su estado de conservación es regular tirando a malo. Presenta varias grandes ramas ya secas y un lateral pelado, probablemente por los efectos de un rayo o un incendio. En todo caso van pasando los años y ahí sigue.

El castaño es un árbol que siempre ha atraído las leyendas populares. Su longevidad (para mucho expertos, es el árbol que más años puede vivir), el tamaño que puede adquirir y sus formas caprichosas, siempre a punto para servir de cobijo, han sin duda contribuido a su integración en la cultura popular.

En contra de lo que suele apuntarse, el castaño es un árbol autóctono en España, como así lo atestiguan diversos restos fósiles. Su distribución actual comprende fundamentalmente la franja más noroccidental de la península.

No es Burgos tierra de castaños, es más habitual encontrarlo en regiones más norteñas como Cantabria, Asturias y Galicia. Sin embargo, como encrucijada climática que es nuestra tierra, no podían faltar ejemplos tampoco de castaños. Y los que hay son de tamaño sorprendente. Se encuentra fundamentalmente en la Merindad de Sotoscueva y en Espinosa de los Monteros, y parecen tener su origen en una plantación preferente en los bordes de las praderías hace ya centenares de años (no hay que olvidar que la castaña fue la herramienta para huir del hambre en muchas zonas peninsulares).

El Castaño Calderas es aparentemente humilde y muestra un estado lamentable. Se encuentra a escasos 100 metros del Roble Cadalso.Nos cuenta Cesar Javier Palacios en su libro que el nombre proviene de un antiguo propietario que se dedicaba a fabricar calderos. Sus aproximadamente 5 metros de perímetro permiten pronosticar una edad en torno a los 400 años. 


 
Desde el tristón Castaño Calderas podemos acceder a una ladera en la que nos vamos a encontrar con sorprendentes ejemplares. Pasamos una valla por la portilla a tal efecto y entramos en un prado semiabandonado, cubierto de helechos y vegetación espinosa, que no promete mucho.
No obstante tras ascender un poco por la loma y sin alejarnos en demasía del curso situado a nuestra izquierda, (hay marcas de sendero evidentes), llegamos al castaño del Arroyo.

Aunque a cierta distancia el árbol no parece gran cosa, ya sabemos que los castaños muestran todo su esplendor en su tronco más bajo. Ya junto al mismo vemos su enorme tamaño pese a que una descomunal rama se ha desgajado (y ya ha sido aprovechada).


"Con bicho" y "sin bicho"
Aquí se aprecia mejor el tamaño del Gigante.


Palacios le da unos 8 metros de perímetro nominal y unos 700 años de vida. No está mal.



Desde este punto resulta posible intuir la existencia de otros grandes ejemplares, siguiendo el arroyo o en otro arroyo que se sitúa más hacia el oeste. Decido probar esta opción siguiendo el pequeño arroyo hacia abajo unos metros y localizando una senda más o menos marcada que lo cruza. Subimos un poco y enseguida encontramos tres buenos ejemplares. Os pongo unas fotos del que parece de mayor tamaño.


Como vemos tiene un aspecto mejor que el recién visitado. Aquí junto al pequeño curso de agua que le sirve de sustento.



Y como siempre, hasta que no tenemos referencia no es posible apreciar el tamaño real, que es comparable al anterior.


Nos alejamos del lugar rodeados de brezos en flor.


miércoles, 22 de enero de 2020

La Sequera de Haza

A tiro de piedra de Hontangas, en el confín sureño de la provincia, se encuentra la localidad de la Sequera de Haza. Paramos aquí para ver su centenario moral, si bien desde hace tiempo no tiene un aspecto muy impresionante. Parece más bien un cocodrilo arrastrándose por el suelo.


Según los indicios existentes, el moral pudiera tener más de 300 años. El peso de sus ramas lo fue bajando poco a poco hasta tirarlo en el suelo. Además, hasta hace unas décadas era mucho más grande, pero un año hubo que cortarle las ramas porque al pasar los carros con la mies ocupaba toda la calle y no era posible pasar.

Según datos adicionales recogidos por Cesar-Javier Palacios, en su libro "Árboles singulares de la provincia de Burgos", en el pasado la recolección de sus abundantes moras estaba regulada. El gran moral tenía clavado en su tronco con la inscricpión “Vedado de Moras”. La tabla la ponía un herrero y el texto lo escribía el secretario del Ayuntamiento.
No es que no se pudiesen probar la moras, sino que lo que se trataba de lograr era un reparto igualitario. El 25 de julio se reunía a todos los chicos en la escuela; y  a cada uno se le daba un bote o dos del suculento fruto. Se trataba de un importante aporte de vitamina en tiempos mucho más complejos que los actuales. Ahora hay moras de sobra para los pocos que se interesan por ellas, y los tordos dan cuenta del resto. Palacios denomina al moral como, "Moral de las Tormentas". Parece que tiene ese nombre porque con cierta frecuencia las tormentas de verano arramplaban con todo pero el moral resistía.

A escasos metros del moral "de las Tormentas" hay otro ejemplar, aunque este es de otra especie; un moral blanco muy sensible a las heladas (de hecho lo vemos con un aspecto más bien pocho). Cuando Palacios recorrió el lugar en la búsqueda de información encontró a un vecino que aún recordaba el momento en el que este ejemplar fue plantado por el secretario; hace unos 100 años.


No acaban aquí los elementos patrimoniales de la localidad. En un pequeño altozano en las cercanías del pueblo se localizan ruinas de la ermita de San Nicolás. Aparentemente apenas los muros descarnados de un edificio con elementos del primer románico, como así atestigua su ábside cuadrado con satera. 





Sin embargo, como fruto de recientes campañas arqueológicas, promovidas por un profesor universitario oriundo de la zona, se han descubierto varios indicios de un poblamiento anterior, visigodo o prerrománico. En estas imágenes se observan los restos de silos.




Tambien se han descubierto varias tumbas antropomorfas.



Y tambien una estela altomedieval similar a estas que vemos sobre los muros del cementerio.



Y posteriormente a mi visita, en la campaña de verano de 2019, se ha localizado indicios de un horno de metales también altomedieval..

Desde las ruinas se tiene una interesante vista del "cotarro" de Moradillo de Roa, donde cursamos la correspondiente visita hace ya algún tiempo.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

Árboles singulares: el doncel del Monte Santo

Sobre una pequeña loma en las afueras de la localidad ribereña de La Aguilera se encuentra un pequeño rodal de pinos entre los que destaca, en su parte más alta, un ejemplar de tipo "doncel", el Doncel del Monte Santo. Tiene cerca de cuatro metros de perímetro y dieciocho de altura.


Pero ¿de donde viene su nombre?. Una pista nos la da esta cruz que se encuentra muy próxima.