lunes, 16 de noviembre de 2015

Vallejo de Mena

Valle de Mena tiene dos joyas románicas. De la de Siones ya hemos hablado, hoy toca escribir sobre Vallejo de Mena. Construida entre finales del siglo XII y principios del siglo XIII, si tenemos que definir de manera sucinta en templo de San Lorenzo diríamos que su apariencia es original y ofrece cierta sensación de obra inacabada.
 
La iglesia se eleva por encima de las casas, pero aún así se empequeñece bajo la sobra de Peña Mayor, el punto culminante de los Montes de la Peña.
 

Tal vez su exotismo se deba a un origen asociado a la orden de San Juan de Jerusalén. Así lo denotan ciertos hechos, como una inscripción de donación y la constancia de que un miembro de la orden esté enterrado en el edificio. Esta congregación tenía en la Edad Media un carácter hospitalario, señal de que por esta zona transcurría un antiguo ramal del Camino de Santiago.
 
 
La  mayor originalidad del templo la encontramos en un monumental y desproporcionado ábside. Ofrece una sensación de pesadez debido a los haces de columnas que aparecen entre los diferentes paños, sensación apenas mitigada por las ventanas y los elegantes arcos polilobulados.
 
 
 
En consonancia con la apariencia del ábside, la zona del transepto también destaca por su robustez. Los desproporcionados pilares tenían como misión, con bastante probabilidad, soportar una torre que nunca llegaría a construirse. Por otro lado, en toda esta zona encontramos buena escultura tanto en capiteles como en canecillos, aunque tiende a pasar desapercibida por la contundencia de la arquitectura.
 

 
 
En contraste con las partes citadas, la nave se muestra con apariencia mucho más esbelta e incluso el tipo de piedra parece diferente (con bastante probabilidad se ejecutaron en periodos distintos). En la misma se abren hasta tres portadas, hecho muy poco habitual en templos de carácter rural. Sobre la del muro sur, que hoy en día es el acceso más habitual, encontramos una curiosa galería de catorce arcos.
 


 
La del lado norte recibe el nombre popular de Puerta del Perdón. Según parece cumplía los mismos objetivos que la que encontramos en Villafranca del Bierzo: Se abría en año santo y concedía el jubileo a los peregrinos que por enfermedad no podía llegar a Santiago.
 
 
 
Pero sin duda la más interesante de las tres portadas en la del lado occidental. Entre las numerosas representaciones iconográficas de la misma sobresalen las figuras de peregrinos  con sus típicos atributos jacobeos e identificables por la tradicional concha.
 




 
 
El interior muestra una arquitectura más homogénea que nos permite prestar mayor atención a la variada y original escultura. Abundan los capiteles adornados con bolas, racimos y piñas...pero hay otros relieves más interesantes y enigmáticos: el pez labrado en el centro de una columna, los dragones de siete cabezas, la lucha de guerreros, los personajes abriendo un sarcófago que podría ser el del apóstol Santiago...
 










 
También merece la pena fijarse en la madera que soporta el coro, pues parte de la misma denota una innegable antigüedad que no sabemos hasta que siglo podría remontarse.
 
 
 
Como todos los templos de cierta importancia, especialmente si tienen cierto carácter enigmático, hay varias páginas en la red que analizan esta iglesia de Vallejo. Aquí os dejo el enlace a la web "Románico Digital".
 
Abrumados por la densidad del templo, no deberíamos abandonar el pueblo sin al menos echar un vistazo a su puente medieval y a su cercano molino, que según parece conserva todavía su maquinaria original y funcionando parcialmente.