miércoles, 17 de diciembre de 2014

Iglesia de Boada de Villadiego

Continuando desde Coculina hacia Villadiego encontramos, un tanto apartada de la carretera, la pequeña localidad de Boada de Villadiego. Presume este pueblo de una interesante iglesia románica que, al elevarse sobre una pequeña loma, destaca en el paisaje circundante.
 
 

 

Sin llegar a tratarse de una edificación singular, sorprende que este templo apenas figure en las propuestas sobre el románico burgalés. Conserva en lo esencial su estructura románica de buena piedra de sillería, centrada fundamentalmente en un trabajado ábside, aunque quizá lo más característico del exterior es una espadaña truncada sobre la alguna vez se elevó un cuerpo de campanas.
 

 
Dentro de la sencillez de la nave principal (que se extiende a la portada) el observador aventajado observará una serie de canzorros que se sitúa a media altura de los muros; señal esta inequívoca de la anterior existencia de un gran pórtico que nos hace evocar obras maestras como la de Rebolledo de la Torre.
 

Pero, como decimos, la vista se nos va hacia un armonioso ábside en donde lo más destacado son sus ventanas y, más en concreto, el trabajo de relieve en arquivoltas y fustes. La decoración es eminentemente vegetal y geométrica, aunque pueden verse algunos otros motivos típicos, como el de la pesca milagrosa.
 
 

Lamentablemente esta iglesia no suele figurar en los programas de apertura de monumentos, con lo que no es fácil visitar su interior. Si lo hiciéramos, observaríamos como la belleza del interior del ábside no sólo no desmerece, sino que complementa a la del exterior.

 
Destaca especialmente el precioso grupo de circo arcos que quedó visible tras la retirada del retablo; y los elegantes y bien conservados capiteles del arco triunfal, representando respectivamente a San Miguel con el dragón y a un personaje que interviene en una lucha entre dos caballeros. Por muchas ilusión que nos haga, la policromía que los cubre no es la original, pues data del siglo XVI o XVII.



 
En definitiva, es claro que en la parte escultural del edificio trabajó un taller con habilidad técnica, posiblemente el mismo de los cercanos pueblos de La Piedra y Fuenteúrbel .
 
Para más información puedes consultar la correspondiente ficha de la web Románico Digital (las fotos del interior corresponden a dicha publicación).

1 comentario:

Juan Gonzalo Miguel Martínez dijo...

No conocía ni el pueblo ni su iglesia. Gracias por la información. Merecen una visita.