miércoles, 29 de mayo de 2013

Valpuesta (I)

Desde Tobalina saltamos bruscamente al otro lado de la sierra de Árcena para visitar el tesoro desconocido de Valpuesta. Intentaremos, como en otros casos similares, dar unas pinceladas generales deteniéndonos un poco más en algunos datos que me parecen más llamativos o representativos.
 
Ubicada en un recóndito y apartado valle, la localidad de Valpuesta tiene el honor de haberse constituido en sede episcopal en el año 804, como sustituta de la ancestral diócesis de Oca o Auca, que había quedado dentro del ámbito de afección de los ejércitos musulmanes. Sobre la importancia de esta diócesis se ha debatido bastante, teniendo en cuenta que las fuentes de información de la época son confusas y a menudo interesadas.
 
Según la tradición, un obispo llamado Juan fue el que vino a este lugar desde Oca, fundando un pequeño santuario dedicado a la Virgen. Indicios de ello son las cuevas eremíticas que aún pueden descubrirse cerca del pueblo. Al parecer el rey Alfonso II de Asturias, que fue destronado a finales del siglo VIII, se vio obligado a refugiarse en Álava, de donde era su familia materna.

Años después lograría recuperar la corona, y agradeció la ayuda prestada fundando esta diócesis en torno al pequeño monasterio. Los límites de la demarcación eran los ríos Miera y Nervión, los Montes Obarenes y el Cantabrico. Hay quien dice que los símbolos que recorren la parte superior de ábside son pequeñas “Aes” que rinden homenaje al nombre de este rey.





Esta temporalidad diocesana se acabaría prolongando casi tres siglos, durante los cuales entre otras cosas se elaborarían los famosos cartularios, que incluyen algunas de las palabras escritas más antiguas del castellano (desde luego bastante anteriores a las de San Millán de la Cogolla, por más que se les permita presumir de ello). También existió un scriptorium. La mayor parte del mismo se perdió por descuido, robo, destrozos o quemado por los franceses. Estudiosos como Argáiz y Flórez tuvieron acceso a estos documentos.

No obstante la iglesia sigue manteniendo en todo momento la advocación de Santa María, y serán muchas las peregrinaciones y donaciones que se realicen al calor de la misma. También pasó por aquí una de las opciones más antiguas del camino a Santiago.

Reproducciones de dos documentos clave


En 1088 el obispado se traslada definitivamente a Burgos, pasando la localidad a ser sede de un importante y codiciado arcedianato (dos papas y doce obispos fueron antes arcedianos de Valpuesta) en torno a la fundación de una colegiata. Los historiadores han registrado varias crónicas reflejando la avaricia y maquinaciones de grandes personajes para conseguir este puesto y amasar fortuna en él.

Esta institución se extendió hasta 1846, año en que murió el último dejando la plaza sin cubrir. Poco después era suprimida para siempre y la colegiata pasaba a simple parroquial del pueblo. La Colegiata de Valpuesta, antes de su extinción en 1851, estaba gobernada por su Cabildo que llegó a tener en sus mejores tiempos 29 eclesiásticos, de éstos 15 canónigos, con más de 6 niños de coro y un sacristán.
 
De este periodo nos queda una gran iglesia gótica con algunos escasos restos románicos y una serie de añadidos y modificaciones posteriores que han contribuido a empeorar la imagen visual del conjunto. Afortunadamente las diversas intervenciones de restauración llevadas a cabo en los últimos años han paliado en parte esta sensación. Podemos decir en este sentido que el edificio “se encuentra a salvo”, pero que aún necesitaría algún que otro proyecto, especialmente en el interior, para recuperar su esplendor potencial.

Cuando llegamos a la pequeña localidad lo primero que llama nuestra atención es la torre y cúpula neoclásicas. Existió con anterioridad otra torre, que en el siglo XIX amenazaba con derrumbarse lo que condujo a su derribo y sustitución por la actual. Lo más valioso arquitectónicamente es el ábside, que aún muestra su estilizado perfil original.

 


La portada aparece precedida por un moderno atrio. Presenta la peculiaridad de tener dos puertas en paralelo, una más de las modificaciones con poca planificación estética. La primera impresión nada más entrar es un tanto triste. Las paredes aún muestran muchas humedades y desconchones y el mobiliario es poco homogéneo y está un tanto disperso.





Superada esta primera impresión, descubriremos algunos elementos bastante valiosos. Podemos empezar por las elegantes vidrieras góticas, que han vuelto a su lugar original tras un largo proceso de restauración (el color negro corresponde a las zonas en donde no se ha podido reconocer el color original).



Inmediatamente debajo de las vidrieras encontramos un meritorio retablo, de altura conscientemente rebajada para no ocultar aquellas. El motivo principal es un apostolado cuyas figuras se atribuyen al taller de Felipe Bigarny, mediante un encargo de hacia 1540. En el resto del retablo intervinieron otros artistas, siendo sin duda lo más interesante el banco o predela inferior, de lo más valioso del arte renacentista burgalés, en donde aparecen unos altorrelieves desarrollando diversas escenas de la vida de la Virgen.





También son interesantes el coro y un precioso órgano que pasan casi desapercibido pese a ser unos de los mejores de Burgos. En las capillas laterales encontramos otro mobiliario de menor interés. Una de ellas está dedicada a Santa María de Valpuesta, si bien la imagen original del siglo XIII hace mucho tiempo que se perdió. Bajo el suelo encontraron eterno descanso muchos ilustres de la nobleza comarcal. En el interior de la iglesia se conservan también algunos capiteles sueltos de la primitiva iglesia románica (o tal vez del claustro).




Desde la misma se puede acceder a un sencillo claustro gótico, sustituto de uno primitivo románico, que durante mucho tiempo fue usado como cementerio local. Ha sido objeto de una de las restauraciones más recientes, construyéndose una cubierta sustituyendo a una original que se encontraba muy dañada.



En este sentido es preciso mencionar la labor de la Asociación de Amigos de Valpuesta y Valdegobía y de la Asociación Platero y Valpuesta,  quienes desde hace bastantes años se han esforzado en poner en el mapa este lugar de tanta significancia histórica, han reclamando actuaciones e incluso han ejecutado ellos mismos algunas; y entre otras cosas más se dedican a mostrar la iglesia de forma muy amable e instructiva.
 
El lugar de Valpuesta tiene otros elementos de interés, pero esos vamos a dejarlos para el siguiente artículo.

8 comentarios:

Miquel dijo...

Magnífico ¡¡¡
Salut

Montacedo dijo...

Muchas gracias

MAC dijo...

Magnífico trabajo con la documentación y las fotos Montacedo :)

A ver si más gente conoce Valpuesta, la verdad que es todavía una gran desconocida en nuestro país, una pena que pille tan a desmano.

Montacedo dijo...

Sí, desde luego no es un sitio que pille de paso

Anónimo dijo...

Si pillara más "a mano" tened por seguro que estaría "engüarrado" a tope; es lo que pasa con la masa en general.
Saludos (y que Valpuesta quede como está)
Brazo de Hierro.

cuidadores activos enkarterri...... dijo...

Bueno....hoy en dia no hay rincones inaccesibles.....disponemos de medios para acercarnos a cualquier lugar.
Al ir a disfrutar de la comida deliciosa de " Canonigos"......por casualidad un grupo la iva a visitar y pudimos verla......realmente es una obra valiosa y la persona que la enseña demuestra un gran entusiasmo y cariño ......
Gracias por su amabilidad.

Arturo Fuente dijo...

Gracias, como siempre. Tras visitarlo siento admiración por el lugar, felicidad por una muy interesante visita, y un fuerte, muy fuerte cabreo.

Montacedo dijo...

Gracias por comentar. Ya lo hemos debatido en el "caralibro"