martes, 8 de noviembre de 2016

Antiguos monasterio burgaleses: Santa María la Imperial de Obarenes

En el mismo corazón de los montes Obarenes, sistema montañoso que quizás recibió tal nombre por la importancia de este cenobio, se encuentran los malogrados restos de lo que fuera el Monasterio de Santa María la Imperial de Obarenes. No tengo mucha información sobre este lugar, y la disponible es en buena medida dudosa, pero intentaremos hacer un bosquejo de su historia. A finales del siglo XVII Gregorio de Argáiz describía así este lugar.

“Entre la ciudad de Frías y las villas de Pancorbo y Santa Gadea tiene su sitio el devoto y retirado convento de Santa María de Obarenes; en lugar en un valle pequeño rodeado de cuestas bien ásperas aunque de pastos abundantes mucho para los ganados mayores y menores. El puesto es frío, tiene abundancia grande de leña, con que se defiende y repara de sus rigores. Las nieblas con que se ve rodeado desde los llanos de Santa Gadea le representan melancólico, mas en el verano es alegre y paga con su amenidad y frescura lo que hace padecer en el invierno, porque goza de regaladas, frías y copiosas fuentes, que juntándose con las de Hontoria, tan celebradas, se hacen río. Tiene bastante género de frutas y legumbres para sustento y alivio de los religiosos. Y al fin la primavera es alegre, el estío templado en los ardores y el otoño apacible y saludable"
 
Vista de lo que queda del monasterio de Obarenes, con la niebla a medio levantar

 
Existe un interesante documento fechado en el año 867 que recoge la fundación del Monasterio de San Juan de Orbañanos a cargo del abad Guisando, bajo el amparo del obispo de Valpuesta. El texto es uno más del grupo en el que se hace referencia al territorio de Castilla y refleja el proceso de expansión desde la sede episcopal hacia el sur.

Ruinas de la iglesia románico-gótica de Orbañanos. En posible que en su erección se utilizasen materiales del templo prerrománico.
Partiendo de la lectura de este documento, algunos autores quieren relacionar esta fundación con otro monasterio en Obarenes. En el texto se hace referencia a las faldas del monte Recuenco y el pago de San Mamés, lugares ambos en el entorno de Obarenes. Además, existe constancia de una antigua calzada que une ambos lugares, en realidad no muy alejados. Es bastante probable que en estos años el propio abad Guisando apadrinase de alguna manera la integración en la órbita de Valpuesta de otros núcleos de devoción; algunos de los cuales incluso pudieran existir previamente. Como datos de interés, podemos referir que el futuro monasterio de Obarenes tendría posesiones en Orbañanos y que su iglesia disponía de un altar dedicado a San Juan.
 
Vista de los restos de la ermita de San Mamés
Entre estos núcleos queremos hacer mención precisamente a la existencia de un eremitorio de San Mamés, cuyos restos aún se encuentran en un intrincado lugar en la espesura del monte, no lejos de Obarenes. Es factible pensar que aquí estuviese el germen del futuro monasterio. De hecho, parece que la advocación original estaba dirigida a los santos Lorenzo, Mamés, Justo y Pastor y Caprasio, antes de su adscripción a Santa María en pleno siglo XII.
 
eremitorios rupestres en el enclave de San Mamés
 El padre Argáiz, (autor que ha sido refutado frecuentemente, pero que muchas veces es el único que nos ofrece información al haber tenido acceso a documentación posteriormente desaparecida), al consignar la repoblación del Monasterio de San Juan de Pancorbo, asolado en una de las incursiones de los muslimes entre 903 a 924, dice que se llevó a efecto con ayuda de los monjes de los montes o valle de Obarenes. Precisa aún más y dice procedían de San Mamés, probable precursor del de Santa María, por ser entonces el más floreciente y el más próximo a Pancorbo. Era además al que más favorecían los nobles de la región, como atestiguan varias escrituras posteriores.
 
El ábside románico es el resto más evidente de la ermita de San Mamés
En este sentido, en 957 el presbítero Adolfo al hacerse religioso en San Mames, dona al Monasterio cuantas posesiones le pertenecen en Silanes, Bureba, Ribarredonda, Vallarta, Pancorbo, Bercejo, Villanueva y Tobalina. Este mismo Adolfo llegó luego a superior o Abad de aquel Monasterio y le sucedió el Abad Juan. Del tiempo de este abad, o sea, de 1008 y 1009 se encuentran en el Becerro de San Millán varias escrituras según las cuales el susodicho Abad Juan y otros nobles caballeros se hacen monjes en el Monasterio de San Mames y le ofrendan varias heredades, animales, muebles y aperos de labranza. Según parece la ermita perduró como tal hasta mediados del siglo XVIII, cuando fue destruida por un incendio.
 
portada principal de la iglesia. Parece que ha habido cierto trabajo de desbroce.
Argáiz nos proporciona una serie de informaciones valiosas, aunque imposibles de contrastar. En primer lugar indica que el Monasterio fue reedificado y en cierta medida refundado el año 1151, según leyó en una donación hecha ese mismo año al Monasterio de Nuestra Señora de Sobrado. Indica también Argaiz que el impulsor de la restauración fue el Emperador Alfonso VII, y que por ello se llamó en adelante este Monasterio Imperial abadía de Nuestra Señora de Obarenes. También señala que el centro sufrió una importantísima inundación ese mismo siglo XII, lo cual fue causa de la desaparición de todos los documentos anteriores a esa fecha.
 
Portada principal de la iglesia. Vista más cercana.
La historia documentada del monasterio comienza por ello algo después, en 1184. En esta fecha se produce una importante donación de D. Lope de Mendoza. Esta donación, junto con otras constatadas en las siguientes décadas, demuestra que ésta fue la época de mayor esplendor. Las propiedades y derechos que se iban acumulando se extendían fundamentalmente en la zona del monasterio o en el entorno más próximo, en lugares como La Molina, Piedraluenga, Santa Gadea, Valluércanes, Zuñeda, Vallartilla, Pancorbo, Altable, Ventosa o Villanueva de los Judíos (antiguo barrio de Pancorbo). No obstante también se obtuvieron privilegios en lugares más alejados, como por ejemplo la exención de pagar derechos reales por las eras de sal que poseía en Salinas de Añana.
 

Es lógico relacionar este esplendor con la construcción de la iglesia monacal, que data precisamente del siglo XIII y que hoy en día, aún estado ruinoso, es el resto más evidente del monasterio. Presenta una sola nave, cubierta con bóveda de crucería, un marcado crucero y aparece rematada por tres elegantes y esbeltos ábsides. Es de estilo gótico, con algunos elementos cistercienses, y luce una portada con arquillos trilobulados, baquetones, dientes de sierra y florones.

Dos vistas del interior de la iglesia. No progresamos más ante eventuales riesgos
No obstante, y pese a las amplias rentas, ya desde principios del siglo XIV tenemos noticias de estrecheces económicas en el convento, situación que se extendería prácticamente hasta su desaparición mediado el siglo XIX. A ello contribuyeron numerosas causas: en primer lugar los convulsos periodos históricos que se fueron sucediendo periódicamente, con saqueos de las reservas monasteriales y abandonos de la producción, en segundo lugar, los continuos y costosos pleitos que los monjes debían afrontar para mantener los derechos adquiridos y, probablemente el que de manera latente era más importante, la dejadez y mala gestión de las propiedades.
 
Espadaña barroca
Una de las principales consecuencias de las limitaciones económicas fue el hecho de que el cenobio nunca contó con una alta comunidad profesante, con frecuencia por debajo de la decena, asistida eso sí por buen número de legos. Aunque reducido el número de monjes a principios del siglo XV, todavía ejercía influencia en la comarca, y por eso el año 1408 intervino su Abad, comisionado por el antipapa Benedicto XIII, en la erección del cercano Monasterio de Nuestra Señora del Espino.
 
Portada de acceso al recinto monasterial; hoy bastante modificada
Los diversos intentos por organizar el funcionamiento del monasterio tuvieron resultados muy limitados, incluyendo el acogimiento a los dogmas centralizadores de la Congregación de San Benito, a principios del XVI. Antes bien los derechos y posesiones se fueron reduciendo poco a poco. Llama la atención el intento de la congregación de establecer, en 1693, un Colegio de Artes y Teología, pero las malas cosechas y lo abrupto de los accesos impidieron que esto fuera una realidad.
 
Fachada principal del monasterio, posiblemente fruto de la reconstrucción del siglo XVIII.

A mediados del siglo XVIII, como se desprende de una declaración Jurada hecha con fines fiscales, poseía el Monasterio fincas en una extensión de 172 fanegas de sembradura que llevaban a partes iguales los vecinos de Obarenes, y pagaban de renta en junto 102 fanegas de trigo y 106 de cebada. Poseía además suertes de montes en una extensión de 50 fanegas con encinas y 80 con hayas en la Molina de Obarenes; 60 fanegas de encinas y robles en El Andalar; 60 fanegas de carrascas en la Aspera;; 3 majadas, 4 corrales, 1 prado; 224 carneros, 59 vacas, 39 novillos, 11 casas, 3 molinos.

Para colmo de desgracias, del 9 al 11 de febrero de 1781 un horroroso incendio redujo a cenizas y escombros gran parte de los edificios claustrales. Cuatro años más tarde, ya estaban restaurados gracias a la ayuda de todas las casas de la Congregación. Pese a los maltratos sufridos durante la guerra de la Independencia y el trienio liberal, continuó habitado por monjes hasta la exclaustración de 1835, en que corrió la suerte de los otros monasterios de la provincia. Años después sus puertas se cerraron para siempre a los religiosos. Al respecto de la Guerra de la Independencia, parece ser que los franceses almacenaron en el Monasterio una importante cantidad de obras de arte que planeaban trasladar a su país durante su retirada de 1813, las cuales fueron afortunadamente recuperadas.

Tampoco dispongo de mucha información posterior a la exclaustración. Según parece siguieron permaneciendo en el lugar los antiguos labriegos. En los años cincuenta de pasado siglo un nuevo incendio redujo a cenizas todas las antiguas dependencias monacales y el claustro, no quedando en pie más que las paredes y la iglesia. La sillería de sala capitular del Monasterio de San Pedro de Cardeña procede de este convento.
 
El constructor que compró en 1973 la finca de Santa María de Obarenes planeo una explotación pecuaria basada en vacuno de leche, pero los herederos no siguieron con el proyecto. Una gran parte de la finca, de 201 hectáreas, está ocupada por pastizales y monte.

6 comentarios:

Amador dijo...

Lo he visitado en un par de ocasiones,me dio mucha pena el estado de abandono y desidia en el que se encuentra.¿entrastes dentro para hacer las fotos?.Buff,da un poco de miedo,me gusta tu entrada.SALUDOS.

Montacedo dijo...

Gracias por el comentario. Sí que entré, pero sólo hasta el final del coro, por si había desprendimientos. La pena es que con las prisas y el nerviosismo me salieron las fotos un poco borrosas.

ZáLeZ dijo...

Hola Montacedo. Muy currada la documentación y referencias históricas que has aportado. Tal vez ya sepas que "casi" en la misma línea de ubicación del Monasterio de Obarenes, el eremitorio de San Mamés y Pancorbo hay unas ruinas muy interesantes que se han identificado con el priorato de San Salvador . Tubo que haber una estrecha vinculación y relación con el de Santa María de Obarenes, pero existen muy escasas referencias. Mira a ver qué te parecen. A mí me resultaron muy interesantes y me resulta extraño su olvido. Saludos,
http://zaleza.blogspot.com.es/2015/10/las-desconocidas-ruinas-del-priorato-de.html

Saludos,

Montacedo dijo...

Sí, recuerdo haber la crónica de vuestra exitosa exploración (uno más de tus descubrimientos que ya podían valorar las administraciones). Me quedó la impresión que pilla cerca de la vertical del desfiladero. En todo caso a mi en particular no me atrae especialmente localizar y divulgar sitios muy difícil de localizar o de acceder, salvo caso especiales (por ejemplo que tengan una historia interesante detrás). Bueno es que no todos nos interesemos exactamente por lo mismo. Un saludo.

Borja dijo...

Yo lo conocí con mi hermano hace unos diez años...era majestuoso,inquietante y magnético.
Desgraciadamente una vez más invadido por el ganadero de turno......incapaz de discernir
el alcance de tamaña profanación.....El monasterio,en su nobleza,acoge y da cobijo a reses
que por lo menos se guarecen de la intemperie.

Montacedo dijo...

Gracias por comentar