lunes, 29 de abril de 2013

Montejo de Cebas

La carreterita entre Frías y Montejo de Cebas atraviesa una pequeña garganta por la que circula el río Ebro. Justo al final de la misma nos encontramos con el primer edificio de Montejo, que es el de su antiguo balneario. Como vemos se encuentra en obras, lo mismo que un ala anexo al mismo de factura más moderna.



Según nos cuentan en Diario de Burgos, estas obras responden a un proyecto bastante ambicioso para recuperar el uso turístico de las aguas minerales que manan a pocos metros, incluyendo la apertura de un hotel y varias villas turísticas. Lamentablemente la crisis y ciertas desavenencias con el consistorio tobalinés han dado al traste con la idea, al menos de momento.

Desde “Tierras de Burgos”, y sin conocer de cerca el caso, nos lamentamos de que no se ponga en marcha cualquier proyecto que pueda dar vitalidad al medio rural burgalés. Como ya dijimos hace tiempo, nuestra provincia, que cuenta con numerosos manantiales con aptitudes minero-medicinales, contabiliza actualmente tan sólo un establecimiento abierto y éste, Corconte, sólo es “parcialmente” burgalés.

El lugar de Montejo de Cebas ya aparecía citado en el Diccionario de Pascual Madoz en 1845 con «una fuente llamada de la Salud, en cuyas aguas van a bañarse muchos enfermos». En el siglo XIX se levantó el Balneario Errasti, que aprovechaba aguas medicinales que manan a pocos metros del antiguo edificio a una temperatura de 19 grados centígrados. Según parece el tal Errasti era un ingeniero que trabajó en el arreglo de la carretera y que vio una oportunidad de negocio.

Las instalaciones de los antiguos baños se encontraban ubicadas en un edificio de una planta junto al río y en estado actual de abandono. Junto a este edificio se encuentra un pequeño pilón donde brota el manantial con un caudal escaso a una cota de surgencia de 1 m sobre el nivel del río. Según la “Guía oficial de Balnearios y aguas mineromedicinales de España” de 1946-47, las mismas estaban indicadas para las afecciones del riñón, estómago, hígado y artritismo, vendiéndose también embotelladas. No tengo claro cuando dejó de funcionar este balneario; al parecer hasta hace no demasiado funcionó como colegio veraniego.

A unos centenares de metros del pueblo en dirección NE se encuentra una pequeña necrópolis, la de las “cuevas de los moros”. Sobre el afloramiento rocoso se disponen en hilera cinco tumbas excavadas en la roca, que presentan una orientación E-O. Todas corresponden a individuos adultos, siendo dos de tipo bañera y las otras antropomorfas, una con cabecera rectangular y las otras dos con cabecera de herradura.


En el frente S, en su extremo oriental, se encuentra tallado en la roca un pequeño edículo. Se trata de un posible eremitorio. En el extremo occidental se encontrarían los restos de la posible ermita asociada. La facilidad de acceso del lugar le hace destino de paseos desde los pueblos cercanos; y tal vez por ello se encuentre bastante deteriorado, con erosión de la superficie y profusión de inscripciones contemporáneas.


2 comentarios:

Miquel dijo...

Todas en dirección al Sol...Curioso, pero se da en multitud de culturas.
Muy interesante,
Salut

Montacedo dijo...

Muchas gracias por dejar comentarios. Te has dado mucha prisa.