miércoles, 17 de abril de 2013

La misteriosa senda de los Moros

De regreso desde el Churrión y al volver la vista atrás, pude apreciar sobre el mismo lo que parecía una especie murete o línea a lo largo de la peña, a media altura de la misma. Como no era cuestión de volver de nuevo decidí informarme mejor y volver otro día.

Y resulta que lo que yo había visto no era para nada desconocido para los habitantes de la zona. Se trataba de la llamada “Senda de los moros”. Como sabemos los que seguimos un poco la tradición oral, con mucha frecuencia se atribuye a la época de la dominación musulmana los restos visibles en el paisaje que quedan fuera de la comprensión popular. Y tal vez uno de los más difíciles de interpretar sea precisamente esta “senda de los moros”, para la cual hoy en día aún no existe una explicación comúnmente aceptada.


Dos imágenes en las que se aprecia la línea de la "Senda de los moros"

La senda de los moros consiste en una “caja” tallada en la roca a media altura de la peña que alberga la estrechísima garganta que forma el arroyo de los Molinos antes de verter sus aguas a través de la cascada del El Churrión. La caja tiene una profundidad de unos 70 centímetros y un discurrir prácticamente horizontal a lo largo de unos 300 metros.

Acceso por el lado sur

Debido a su escarpada ubicación y la existencia de algunas interrupciones, se hace imposible transitar por la misma si no se dispone de un equipamiento adecuado. A medio camino, más o menos, existe una oquedad de cierto tamaño que se conoce como cueva de los Moros. Para contemplarla mejor, tanto en detalle como en perspectiva, es mejor acercarse al lugar desde el lado sur, por una fácil aproximación que parte desde el pueblo de Tejada (no obstante para ver la senda tendremos que emplear algo de esfuerzo y habilidad).

Imagen señalando el trazado de la "senda de los moros". Al fondo la ubicación aproximada de Solarana

Perspectiva más próxima. A la izquierda la "cueva de los moros".

La tradición popular ha relacionado estos restos con los de un antiguo camino (de época celta o árabe) que servía para acceder a la cueva. Se utilizaría por tanto el lugar como un refugio escondido en momentos de acoso.

Sin embargo, en el año 1996 se realizó un interesante estudio sobre el lugar, publicado en el Boletín de la Institución Fernán González. En él se hacia notar que la oquedad tiene un perfil en forma de “C”, con una altura no superior al metro, lo que hacía esta construcción poco adecuada para el tránsito de personas, salvo que avanzaran a gatas. Además hubiera sido más práctico hacer un camino más adaptado al trazado de la garganta, sin necesidad de conservar el plano horizontal.
 
La senda desde el fondo de la garganta, en las proximidades de la cueva.

Además resaltaron dos aspectos fundamentales del yacimiento: El hecho de que la “senda” estuviese tallada prácticamente en horizontal (en realidad con una pequeña caída) y la existencia en la boca superior del desfiladero de una angostura que permitiría con cierta facilidad la construcción de una pequeña presa. De hecho hace unas décadas se construyó un pequeño murete con fines recreativos que aún puede verse.


Dos perspectivas de la "senda"

Así pues, la hipótesis que plantean estos autores es que la llamada “senda” sea realmente el resto de una canalización que aprovechaba lo restos de esta antigua presa. Como desarrollo de la teoría, y suponiendo la construcción de época romana, se ha sugerido que esta canalización daría servicio al poblamiento de Solarana (el cual mencionamos hace unos cuantos artículos), que se sitúa a unos 12 kilómetros en línea recta.

Hipotética presa. En la parte superior se observa el inicio de la "senda"

Siguiendo las curvas de nivel del terreno, y suponiendo una leve caída paulatina, resulta factible que esta canalización efectivamente llegase hasta Solarana. Sólo se habría conservado este pequeño tramo al ser el menos afectado por la erosión y al haberse realizado sobre la base de roca viva. En unas excavaciones realizadas en 1948 por el Padre Saturio González se hablaba de restos de cerámica posiblemente prerromana y algunas maderas que podrían formar parte de la canalización original.

Murete reciente, casi colmatado.

No obstante, aún surgen algunas dudas. La más evidente determinar  porqué razón sería necesaria una canalización tan larga cuando en principio en las cercanías de Solarana hay suficiente suministro de agua. En todo caso la fascinación que producen la propia configuración del desfiladero, la cascada y la senda bien merecerían un mayor interés científico y turístico.

Para más información podéis leer el interesante artículo publicado al respecto en la Wikipedia.

2 comentarios:

Javier Alonso dijo...

Algunas precisiones:
.El recorrido de la "Senda de los Moros" prácticamente se asienta sobre el término municipal de Tejada.
.La utilidad de estas aguas es más fácil pensar que estuvieran dirigidas a alguno de los dos despoblados focalizados en las vegas de Tejada que no al asentamiento romano de Solarana.
.La cota de la presa estaría en los 1040 metros como máximo, sin embargo en el presunto recorrido hacia Solarana habría que superar cotas que superan los 1045 metros.
.La primitiva presa y punto desde donde arranca esta "senda" estaría localizable algo más de cien metros aguas arriba.

Montacedo dijo...

Ya comento en el artículo que no hay una explicación totalmente aceptada. Aquí queda tu aportación.