viernes, 22 de junio de 2012

Tordómar

El trazado burgalés de la denominada vía romana de Clunia a Cantabria pasaba por las inmediaciones de Arauzo de Torre, Pinilla Trasmonte, Tordómar, Pampliega, los Balbases y Castrojeriz. La obra de fábrica más importante sigue siendo el puente de 22 arcos que cruza el río Arlanza en las inmediaciones de Tordómar. Aunque ha sido restaurado en diversas ocasiones, aún son visibles los arcos de medio punto y los tajamares romanos dispuestos con amplias dovelas y grandes sillares unidos a hueso.



También son muy esclarecedores los dos miliarios situados en el extremo meridional del puente. El mejor conservado es una elevada columna, rematada con un crucero posterior, en la que se puede leer una inscripción que hace referencia al emperador Trajano y al año en el que fue levantado: 98 después de Cristo. El segundo es más pequeño y luce una leyenda que indicaba a los viajeros las millas, exactamente XXXIII, que les separaban de Clunia. 




Cerca del puente se puede observar un bien conservado tramo de la empedrada calzada y una pequeña alcantarilla con tres arcos.
 

En Tordómar tambien es posible evocar la memoria del desaparecido monasterio de San Pedro de Valeránica, algunos de cuyos restos, de los siglos VIII al X, se encuentran expuestos en el Museo de Burgos. Pese a su relativa importancia, no se ha encontrando ninguna referencia documental más allá del siglo X, con lo que es posible que desapareciese por alguna aceifa musulmana.

En el scriptorium de este cenobio trabajó durante buena parte del siglo X el famoso calígrafo y pintor Florencio. La desaparecida “Biblia de Oña”, el “smaragdo de Córdoba”, la “Biblia de León” (que hoy podemos ver en San Isidoro) y los “Moralia in Job” fueron las obras más importantes de este monje burgalés considerado como el mejor copista hispano altomedieval.

Según la tradición Florencio vino como mozárabe de Córdoba, de donde importó las técnicas árabes. También se hace referencia a otro mozárabe retornado, Omar o Agomar, que hizo construir una torre que acabaría dando nombre al pueblo (Torre de Agomar). Sobre los restos de aquella supuesta fortaleza se habría levantado la gran iglesia gótica.


2 comentarios:

Roser JB dijo...

Precioso artículo y preciosas fotos. Entran ganas de ir ahora mismo. Hace tiempo que te sigo. Un saludo enorme! Roser

Montacedo dijo...

Gracias por unas palabras tan amables.