miércoles, 29 de junio de 2011

Ruta de senderismo: El sendero Minero

Cambiamos totalmente de zona y empezamos con alguna de las rutas que he podido hacer las últimas semanas. Y lo hacemos con un recorrido que por su sencillez, su cercanía a Burgos y su peculiaridad se ha convertido en un clásico de los recorrido senderistas. El trazado nos lleva a una parte representativa de los restos de las actividades mineras desarrolladas en la zona hasta los años 70, y ello a través de unos sorprendentes bosques de roble rebollo.

Dificultad: fácil
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo: 3 horas (10 kilómetros)

Situación.

Para acceder a San Adrián desde Burgos tomaremos la carretera N-120 dirección Logroño. A la altura de la urbanización de Los Tomillares encontramos la carretera que hacia la derecha nos conduce a la zona de Juarros. Llegados a San Millán nos desviamos por la carretera que por Mozoncillo y Salguero nos conduce al lugar de partida. En el centro del pueblo existe una amplia plazoleta para aparcar el vehículo.

Puntos de Interés

Restos de bocas de minas y pozos mineros. Robledales y praderas. Arquitectura popular. Calera de Brieva. Surgencia de Brieva.

Descripción de la Ruta

Como podemos ver en San Adrián, estos pueblos de la comarca de Juarros han conservado un entramado urbano bastante interesante a base de piedra arenisca y teja árabe. Además por su cercanía a Burgos el aspecto en general es muy saneado, aun cuando la población permanente tampoco es muy alta.

En esta plazoleta se localiza una caseta en la que podemos encontrar información sobre rutas guiadas por el sendero, y un cartel explicativo. Junto al mismo encontramos el camino de comienzo, que se inicia con una portilla preparada para el paso de peatones por su lateral (lo mismo nos ocurrirá con el resto de portillas, uno de los signos de lo bien trabajado que está este sendero).


Tras subir un poco llegamos a unas añejas tenadas entre las cuales discurre el camino. Superamos enseguida otra portilla y a continuación tenemos una bifurcación en la que nos decidimos por el camino de la derecha.


Se asciende un poco más, pasando junto a esbeltos robles. En el punto más alto nos encontramos con otra portilla y una señalización hacia la Mina del Conde (no merece la pena acercarse a este punto). Tras el vallado descendemos un poco y accedemos a una gran pradera. A la derecha aparece una gran nave ganadera. De frente continúa el sendero hasta la curva a la derecha que se observa al final, en ligera cuesta, en donde abandonaremos el camino por su lado izquierdo.

Desde aquí las señas del sendero nos llevan por la parte derecha de la pradera, sin entrar en el bosque, hasta alcanzar al final de la pradera un manantial y un nuevo camino. De hecho, una opción alternativa es recorrer la pradera de manera transversal, tomando el camino que aparece en la dirección inversa a la nave ganadera, de forma paralela a un pequeño arroyo.
 

El nuevo camino asciende por la parte derecha del pequeño valle que se va formando. En el lado contrario observamos una gran replantación de pinos. Alcanzamos un mirador de madera que forma parte del equipamiento del recorrido.


Se sube un poco más y cambiamos a un nuevo vallejo situado más a la derecha. Por esta zona avanzamos ya por el bosque de pinos, aunque como vemos se está llevando a cabo una inteligente y progresiva práctica de corta de pinos a favor del bosque autóctono.
 
En el punto más bajo llegamos a una bifurcación. Tomamos el camino de la derecha y enseguida llegamos a la boca de la mina el Travesal y un panel explicativo. El camino que sigue a la derecha nos llevaría a seis restos de minas adicionales, pero nosotros tomamos un sendero que nace junto al río. En unos pasos llegamos a un pequeño puentecito enfrente del cual se abre la mina esmeralda.



 
Un poco más adelante vemos los restos de un molino que aún conserva la piedra de moler y algo más allá llegamos a la sencilla ermita de las nieves, del siglo XVIII y con esta curiosa leyenda:

Virgen pura de las Nieves
Danos por nuestro consuelo
Copos de gracias del cielo
Pues a clemencia te mueves


Desde la ermita ya se vislumbra el cercano núcleo de Brieva de Juarros, que se desparrama por una ladera rocosa al pie de la cual está en generoso manantial que da lugar al arroyo de Brieva. Desde aquí podemos conectar con la Via Verde de la Sierra de la Demanda, que discurre a apenas unos kilómetros.


Merece la pena entrar en este pequeño y casi despoblado pueblo. Entre sus casas podemos distinguir un sencillo crucero y una iglesia con evocaciones románicas en bastante mal estado.

Continuaremos por el camino que nace en la otra orilla del arroyo de Brieva, y a apenas unos metros nos encontramos con la bastante bien conservada calera de Brieva, de gran valor como arqueología industrial.

Seguimos el camino que pasa junto a un gran ejemplar de roble y nos introducimos en una nueva zona boscosa. En el cercano cruce seguimos hacia la derecha, pasamos junto a una nueva boca de mina y llegamos a una zona más abierta y a la carretera de acceso a Brieva.


Tomamos la carretera hacia la izquierda por la que avanzaremos poco más de 200 metros, al cabo de los cuales tomamos un nuevo camino hacia la izquierda. Nos espera un tramo de ascenso un poco más duro que los anteriores. Al final de este tramo llegamos a una nueva bifurcación. Seguimos por la derecha (por la izquierda llegaríamos a la mina Armonita). Unas grandes placas de hormigón tapan los antiguos acceso a las Minas la Escalera y el Pozo San Lorenzo.


Decenas de metros más adelante encontramos la boca de la mina El Buey y grandes montones de la antigua escoria. En la parte más alta llegamos a una bifurcación más, tomando la opción derecha (algo menos marcada).
 

Se nos ofrece enseguida la opción de ascender al Pico Sauce, pero nosotros seguimos hacia el Pozo San Ignacio, que es el único de la zona que aún conserva la torreta de extracción. Cerca ya del pozo pasamos junto a un bello roble que recibe el nombre del Roble de la Paz.
 

Contemplamos el pozo tanto por su parte superior como por su parte inferior, con una gran ladera cubierta por escoria. Desde aquí ya vemos las tenadas del inicio del recorrido pero alternativamente podemos buscar hacia nuestra derecha la base del montón de escorias. Vemos una portilla para superar un vallado ganadero. Al otro lado encontramos un camino que seguimos en su descenso y que en unos instantes nos lleva a San Adrián.

Comentarios

Para no saturar el blog de fotos y aprovechando que me "he echado" una cámara un poco mejor os pongo un vídeo recopilatorio. Incluye más fotos, entre ellas las de los principales cruces y un pequeño vídeo de La Calera. La calidad no es muy buena pero intentaré mejorarla para próximas ediciones.

La ruta se corresponde con el Sendero PR-BU-56 y se encuentra muy bien señalizada y equipada, al menos en el momento de escribir esta descripción (ojala otros senderos burgaleses recibiesen la mitad de atención). Es muy sencilla e incluso existen opciones para acortarla. Algunos tramos coinciden también con el trazado del Sendero de Largo recorrido de La Demanda (GR-82).
 
Para hacernos eco un poco más en profundidad de la actividad minera que existió en esta zona dedicaremos un próximo post. Track de la ruta.


martes, 28 de junio de 2011

Árboles singulares: El pino Redondo

Antes de dejar esta zona sureña vamos a hacer una mención a uno más de nuestros árboles singulares catalogados: el pino Redondo de Fuentecén.

A la salida del pueblo según se avanza hacia Valladolid existe una pequeña loma ocupada por un pinar y las inevitables bodegas.

 
Justo en el centro de estas ancestrales construcciones se erige este centenario pino, con un grosor en torno a los 4 metros de perímetro de tronco. Su nombre le viene de la copa perfecta que lució hasta hace unas décadas, pero con los años ha ido quedando mutilado hasta mostrar su estado actual.

 
Volvemos a consultar nuestro libro de apoyo, "Árboles singulares de Burgos" de Cesar-Javier Palacios y descubrimos que este árbol era aprovechado para ejecutar una broma pesada a los incautos.

Ensalzado el grosor del ejemplar ante el visitante desprevenido, se le señalaba que no era posible rodearlo entre tres personas y se le ofrecía comprobarlo. Una vez enlazada la víctima con dos lugareños, era sujetado por los mismos mientras que los compiches procedían a bajarle los pantalones (o subirle las faldas, según sexo) e incluso a administrarle algunos correazos.

Nos señala Palacios otro pino de este paraje, el Pino Matahombres, algo más pequeño, que recibía este apodo por el número de personas que habían resultado dañadas al intentar coger su abundante cosecha de piñones. No obstante un lugareño me informó que un vendaval acabó con este ejemplar en torno a 2010.

lunes, 27 de junio de 2011

Tórtoles de Esgueva

Terminamos este recorrido por el suroccidente burgalés en este pueblo de Tórtoles de Esgueva, siguiendo los ecos de otro monasterio muy poco conocido, el de Santa María la Real de Tórtoles. De hecho el propio pueblo permaneció bajo el domino de esta abadía hasta bien entrado el siglo XVI.

Poco se sabe del devenir histórico del monasterio. Los fundadores son una familia noble local descendiente directa del conde Fernán González, a finales del siglo XII, aprovechando un enclave con gran abundancia de agua. El cenobio, constituido como monasterio de monjas benedictinas, conseguirá con posterioridad la protección real por parte de Alfonso VIII y Fernando III.

Las monjas permanecerían de manera interrumpida en el lugar hasta los año 80 del pasado siglo, cuando el antiguo monasterio pasa a propiedad particular. Parte de las instalaciones, incluyendo la antigua iglesia y claustro, funcionan desde hace algunos años como Posada Real.

No obstante actualmente (años 2014 y 2015) el establecimiento está pasando un momento complicado, tanto que creo que no está abierto.  A menos podeís ver este antiguo vídeo descriptivo).

Entrada al complejo, por una puerta renacentista.



Vista superior, la amalgama de edificios de diversa índole impiden apreciar el conjunto.


Fotos extraídas del folleto de la posada. Parte exterior del ábside.


Parte más interesante del monasterio. Antigua sala capitular hoy restaurante.


Capilla gótica.


Restos del Claustro.

En Tórtoles podemos contemplar otros monumentos como la iglesia de San Esteban, que destaca por su torre fortificada.


Y por otro lado la conocida como "casa de Juana la Loca", donde según la tradición se alojó durante unos días la reina de Castilla, durante su enajenado peregrinar con el cadáver de su esposo. Cuenta también la tradición que en este lugar se produjo el encuentro de Juana con su padre, el rey Fernando I, y se sentaron las bases para la renuncia de la hija al trono. Este episodio es teatralizado por los lugareños cada mes de agosto.

Como véis, la otrora bella fachada renacentista ha quedado "machacada" por el empeño de los propietarios en abrir dos puertas. Según me contó una vecina al parecer se trata de una familia de "posibles" que quería dividir el edificio y con suficiente mano como para que el destrozo no tuviera consecuencias.

jueves, 23 de junio de 2011

Iglesia románica de Pinillos de Esgueva

La iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción presenta ciertas similitudes con la ermita de Santibáñez, pero se trata evidentemente de un edificion de mayor empaque. La portada muestra cuatro arquivoltas decoradas con motivos geométricos y sostenidas por capiteles historiados. 

El ábside es la parte más importante. Al exterior se articula en una serie de paños divididos por finas columnas adosadas que a su vez sostienen una elegante y llamativa arquería de tipo lombardo. Las ménsulas, los ábacos y los capiteles del exterior estan bien trabajados.



 

miércoles, 22 de junio de 2011

Santibáñez de Esgueva

El río Esgueva es un pequeño curso de agua que nace en las peñas de Cervera y recorre transversalmente alrededor de una cincuentena de kilómetros en el tercio sur provincial; antes de entrar en Valladolid y unirse al Pisuerga en la capital de la Comunidad.

Poco conocido, en las próximas entradas recoreremos algunos rincones de interés de la última parte de su recorrido por tierras burgalesas, empezando desde este lugar de Santibáñez de Esgueva.

En el acceso al pueblo nos encontramos con la sencilla y bella ermita románica de San Miguel. Se estructura mediante una alargada nave única rematada por ábside semicircular. La portada es sencilla de arquivoltas simples. En el ábside tenemos una decoración de arquillos ciegos de influencia lombarda que se apoyan sobre seis columnillas, sistema que se verá repetido en otros monumentos de la zona.



En el centro del pueblo, más que en la iglesia nos fijamos en el elaborado rollo gótico, que está sin duda entre los más interesantes de la provincia. Es de sección octogonal culminado por elaborados chapiteles góticos, las ménsulas laterales son cabezas de león. Se puede fechar en el siglo XV.


En la ladera que desciende del pueblo encontramos una alargada preciosa fuente con pilón tallada sobre la roca y rematada con piedras de sillería. Lo cierto es que en la gran mayoría de estos pueblos del sur se les presta (o se les prestaba) mucha atención a las fuentes.


lunes, 20 de junio de 2011

Gumiel de Mercado

Gumiel de Mercado, recibe su apellido de un antiguo mercado, lo que por otra parte ayudó a distinguirlo del cercano Gumiel de Izán. Conserva un entramado urbano heredero de la estructura típicamente medieval, si bien hoy en día la mayoría de las casas responden a una apariencia contemporánea.

En su día el caserío estaba rodeado de murallas, de las que sólo quedan dos puertas renovadas en el siglo XVII. Reciben estas puertas los nombres de "Carrasotillo" y "Carramonzón", así llamadas por su localización.





viernes, 17 de junio de 2011

Sotillo de la Ribera

Sotillo de la Ribera es otro pueblo que tiene su nombre asociado al vino y su cultura. Pero además presenta un entramado urbano aún interesante.


Además se pueden singulazar algunos edificios, como la Casa Grande o Palacio de Los Serrano.


Lo mandó construir Don Juan Antonio Serrano Mañero, que fue uno de los personajes más interesantes de Sotillo de la Ribera. Muy pronto orientó su vida hacia la carrera eclesiástica, en la que consiguió importantes cargos: canónigo, penitenciario y Rector de la Universidad de Santiago.
 
Muy ligado a los círculos del poder, lleva a cabo un importante programa artístico en Sotillo e introdujo el neoclasicismo en este municipio: costeó la obra del Retablo Mayor de la Iglesia, promovió el patronato de la capilla de Nuestra Señora del Rosario y construyó una nueva casa solariega para la familia. Además financió también la reconstrucción de la Ermita de la Virgen de los Prados, de fachada neoclásica.

Hoy funciona este edificio como Centro de Turismo Rural y en el se llevan a cabo algunos actos culturales.

Muy cerca encontramos este otro caserón.


Y el sobrio edificio neoclásico del Ayuntamiento


Al otro lado de la carretera encontramos un conjunto de fuente y abrevadero que también data del sigloXVIII. Constituía una parada en el camino Real de Segovia a Burgos.
 


Dicen los pliegos del archivo parroquial que yendo de montería por aquellos parajes el señor Duque de Lerma, sintió sed la dama de su compañía. Prestos los lacayos, trataron de complacerla cogiendo el agua de un arroyuelo que por allí corría. Mas, dándosela con alguna brizna o mácula, rechazóla la dama. Montó en cólera el Duque ante tamaña ofensa. Y por complacer el remilgado paladar de sus amores, mando construir una fuente con agasajo de escaleras y solaz para caballerías.

En las celebraciones de Sotillo de la Ribera merece la pena destacar las procesiones nocturnas que se llevan a cabo en Semana Santa.

jueves, 16 de junio de 2011

Vídeo: Un caballo llamado Losino

Un interesantísimo reportaje emitido en el programa "El escarabajo verde" sobre las peripecias de la manada de caballos losinos en Pancorbo. Aunque la historia está plagada de sombras, al menos el futuro parece esperanzador. En todo caso estamos hablando de un patrimonio burgalés al que se debería prestar mayor atención.


miércoles, 15 de junio de 2011

Premio Sunshine Award

He recibido de Daniel Alonso, compañero bloggero de Fotografías Felices de Cantabria, el premio Sunshine Award. Aunque me pilla un poco fuera de juego, siquiera sea por agradecimiento a Daniel por acordarse de mí procedo a publicar una entrada a tal efecto.


Señalan los cánones que hay que dar el premio a otros doce blogs (lo cual no sé si tiene mucho sentido pero es lo que hay). Al menos así hago memoria y difundo un poco unos blogs interesantes. Me acuerdo de estos doce:


lunes, 13 de junio de 2011

Árboles singulares: El Doncel del Mataperras

En la pista de acceso al Centro de Interpretación de la Lana encontramos esta señal de sendero de pequeño recorrido.

Si seguimos el sendero veremos como éste entre un pinar y unos viñedos hasta llegar (menos de un kilómetro) a una pequeña vaguada ocupada por tierras de labor por cuyo centro circula un pequeño arroyo. Sin cruzar la vaguada seguimos junto al pinar girando hacia el norte (hacia la derecha) y llegamos en unos 300 metros adicionales junto al Doncel de Mataperras, también llamado Pino Gordo, inconfundible por su porte elegante.


Son más de cuatro metros de perímetro de tronco. Por su perfil es símbolo de las bodegas anejas "Marqués de Velilla" e incluso da nombre a algunos de sus caldos.

 

viernes, 10 de junio de 2011

Parque y Centro de Interpretación de la Lana

A medio camino entre La Horra y Sotillo de la Ribera se encuentra este centro de interpretación inaugurado hace un par de años. Estaba prevista su integración en el Parque de la Lana, en donde se ubicarían ejemplares de numerosas especies relacionadas con esta actividad tan tradicional de nuestras tierras.


No os puedo contar mucho más pues cuando llegué estaba cerrado. Con posterioridad a la redacción de este artículo el centro ha sufrido distintos devenires; tanto que a día de hoy no puedo asegurar si funciona o no. La página web está activa (finales de 2015) y en la misma aparece un teléfono de contacto.

jueves, 9 de junio de 2011

Real Sitio de la Ventosilla

Entre las localidades de Aranda de Duero y La Horra, muy cerca del curso del río Gromejón, se extiende el paraje de Ventosilla, cuyo origen se remonta al siglo XII. Ya en aquella época era muy apreciada la riqueza cinegética de su boscoso entorno. Corzos, venados, jabalíes, lobos e, incluso, osos, atrajeron a distintos nobles y miembros de la realeza.

En 1503 el cazadero de Ventosilla fue comprado por Isabel la Católica al conde de Ribadeo por más de dos millones de maravedís. Tras la muerte de la reina y después de una fracasada venta a Francisco de Zúñiga y Avellaneda, conde de Miranda y señor de Peñaranda de Duero, la propiedad pasó por las manos de Felipe I el Hermoso, el regente Fernando el Católico y el emperador Carlos I. Este último se la vendió al abuelo de Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, que acabó siendo su más famoso propietario.

El poderoso valido de Felipe III se hizo construir en medio de la extensa finca un sólido palacete de formas escurialenses que fue diseñado, en los primeros años del siglo XVII, por el arquitecto real Francisco de Mora. El noble edificio de recreo fue frecuentado por el monarca, que se hacía acompañar de músicos, actores y artistas de mucha categoría. Los ilustres invitados del duque de Lerma disfrutan, además de la abundante caza de sus bosques, de los armoniosos jardines con calles arboladas y elegantes fuentes.



Junto al palacete se levanta una sencilla ermita, levantada en los años 50 y procedente de un edificio anterior, que guarda en su interior un interesante retablo de finales del siglo XV y delicado estilo hispanoflamenco. Una talla de san Andrés, bajo un enorme dosel, preside un conjunto con predela y dos cuerpos superiores decorados por filigranas doradas. Las seis tablas inferiores, con cuatro profetas acompañados por santa Catalina y santa Bárbara, son de excepcional calidad y de distinto autor que las ocho pinturas superiores que narran la vida del titular del retablo.  

Cuentan las crónicas que en esta finca se concentró un ejército carlista en 1833 compuesto por más 10.000 hombres bajo las órdenes del Cura Merino, que posteriormente marcharía sobre Burgos. Sería no obstante el principio del fin de nuestro gran guerrillero burgalés.

En el año 1850 el duque de Medinaceli, señor de Gumiel del Mercado vendió La Ventosilla a don Fermín de Lasala Urbieta, quien lo donó a la Diputación Floral de Guipúzcoa hasta que hacia el año 1920 se dispuso la venta del Real Sitio a don Joaquín Velasco Martín. Desde entonces este propietario y sus herederos (nos contaron en Roa que fué propiedad de un americano con excelentes dotes para el canto, casado con una raudense, mecenas de algunas obras que se pueden contemplar en la iglesia de dicha villa)  comenzó a gestar una gran explotación agropecuaria, primero con diversos tipos de ganado. Posteriormente se pondrían en producción los terrenos de cultivo circundantes para autoabastecimiento y llegar a un modelo de gestión que fue considerado modélico durante bastantes años.
En la segunda mitad de los 80 se puso en marcha en proyecto vitivinícola, siendo pionero en toda la zona en cuanto a su extensión y adelantándose incluso a la declaración de la Denominación de origen. Hoy se comercializan estos caldos bajo la propiedad de bodegas Prado Rey, actuales propietarios de la finca,  aunque se sigue manteniendo la explotación agropecuaria bajo altos estándares de calidad (se produce entre otras cosas leche de vaca y queso de oveja). Dispone incluso de una pequeña central hidroeléctrica y un parque fotovoltaico.
Hoy el palacio ha sido convertido en Posada Real. Conserva intacta su estructura exterior con los escudos de los duques de Lerma y Medinaceli. Su oferta hostelera está orientada al enoturismo. A medidados de Septiembre y coincidiendo con las fiestas de Aranda de Duero se organizan unas jornadas de puertas abiertas.