miércoles, 3 de junio de 2009

Regreso a los pueblos de silencio: Huidobro





Hacía muchos años que no venía a Huidobro, desde que descubrí la excepcional y sorprendente exuberancia de los bosques de la Hoya de Huidobro. El otro día, tras recorrer las parameras y tomar la carretera de acceso, descubrí al bosque más bonito de lo que recordaba.
Un auténtico dosel de sombras producido por el Hayedo (en la vertiente sur) y el quejigar (en la vertiente norte). Luego pensé que el cada vez mayor abandono del campo podía ser una de las principales razones del buen estado del bosque.
 

Antes de llegar al núcleo se localizan junto a la carretera una especie de cuevas que resultan ser unas antiguas explotaciones de mineral de cobre. También cerca del pueblo se localizan lo restos de las que resultan ser las primeras exploraciones petrolíferas en la península, realizadas en los albores del siglo XX.

Apenas tenía recuerdos del pueblo. Sí que había visto la fotografía de la iglesia y conocía su historia de uso como como establo ganado, pese a su innegable interés como monumento. También tenía la imagen de un pueblo granja, incómodo para el visitante. No ocurre esto ahora pues los animales no son tan abundantes y los perros están atados. Veo hoy que apenas quedan restos de lo que antes fueron casas. Por ello destacan aún más las dos construcciones habilitadas. Una en la que vive la única familia del pueblo y otra, en proceso de construcción, con todos los signos de convertirse en segunda vivienda.



Dirijo mis pasos al símbolo del pueblo; la iglesia románica o lo que queda de ella. Un ejemplo citado muchas veces del abandono al que sometemos nuestro patrimonio. Veo en el exterior restos de excrementos pero todo parece indicar que ya no se usa o se usa esporádicamente. Probablemente no se deba a un mayor respeto al edificio como que el mismo amenaza un colapso inminente. En todo caso sería muy peregrino culpar al ganadero del estado actual del edificio.

 


Las arquivoltas y capiteles de la iglesia aún agradecerían una consolidación. Aún se está a tiempo de salvar algo. Los árboles comienzan a estrechar su cerco. El ábside está acompañado de una acacia que a la vez le ahoga. La hiedra empieza a hacerse notar.




 
Vuelvo a contemplar el panorama de la hoya. Es hora de marcharse. Lamentablemente luego descubrí que es muy fácil acceder a la peña Otero (la más alta de la zona) desde el punto donde termina el hayedo subiendo por la carretera. Tendrá que ser para la próxima ocasión.


 
 
Os dejo aquí esta imagen del Google Earth en la que se aprecia la configuración de este accidente orográfico, su diferencia con el páramo circundante y su única salida natural hacia el norte. Por último aquí tenéis el enlace a una ruta de senderismo por este valioso bosque.




6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace años, en uno de los viajes por el norte de Burgos, bajé a conocer este pueblo. Cuando llegamos a las primeras casas salieron a "saludarnos" unos enormes perros sueltos con muy malas intenciones. Si nos quedamos cinco segundos más nos revientan los neumáticos a mordiscos. ¡Madre mía, para haber ido andando!

Montacedo dijo...

A mí me pasó lo mismo. Ahora la cosa es diferente, yo he ido un par de veces en los últimos 3 años y perros hay, pero no tan fieros.

Anónimo dijo...

Gracias por el comentario. Veo que no he sido el único en esas circunstancias. Sería allá por el 2004 ó 2005: tenía curiosidad por ver "el hundido", y quizás su única salida natural hacia el Ebro. Independientemente de que sean más o menos fieros, ¿está permitido tener esos perros sueltos? Y no es algo exclusivo de este pueblo, también pasa en otros muchos. En mi opinión es algo muy peligroso.

Anónimo dijo...

yo subi en mi querida aprilita a peña otero desde Nocedo, con unas vistas espectaculares de la hoya y alrededores... Jode con las antenitas !!Esta subida desde Nocedo vino a cuento de un pasaje leido en un libro que todavia estoy buscando por casa en el que dice algo asi como que los viejos muros de piedra se caen por el olvido de viejos que viven olvidados en grandes urbes...

Anónimo dijo...

Ah, el pasaje del libro es acerca del mismo pueblo escondido de Nocedo. Llevo mucho tiempo intentando descubrir donde estaba el Castrillo del Butron, a ver si alguien sabe algo
APRILIO

Montacedo dijo...

Hola. Hace tiempo leí un libro titulado "en el lugar de la desolación" de Jose Antonio López Hidalgo, que trata sobre esta zona y esta temática; a lo mejor es ese.