martes, 16 de junio de 2009

Regreso a los pueblos del Silencio: Ceniceros



Los pueblos de La Lora resisten a duras penas ante la total despoblación, pero al menos conservan un estado digno merced a la recuperación de la segunda residencia. Menos suerte tuvo Ceniceros, que cuando llegó esta fase llevaba varias décadas abandonado.



Ya nos referíamos a Ceniceros hace unos días como punto de paso de la excursión por los cañones del Rudrón. Ciertamente, desde una perspectiva turística la ubicación de Ceniceros resultaría interesante, pero lo cierto es que sus últimos pobladores nunca pudieron aprovecharse de esta industria, y de hecho tampoco de una carretera digna ni de luz eléctrica, ni siquiera de agua, que tenía que ser traída desde las profundidades de la garganta, 200 metros más abajo.



Al borde del río se situaba también un molino de curioso nombre, Rasgabragas, en donde además de moler la harina necesaria para la alimentación, en verano se podía disfrutar de agradables tardes, con sesiones de partidas de bolos incluidas.

 
La forma más cómoda de acceder a Ceniceros es desde San Andrés de Montearados (otro pueblo con apenas una familia) . Unos 100 metros antes de llegar al pueblo vemos un amplio y agradable camino que nace a la derecha (apto incluso para el coche) acompañado por un bosque de quejigos, que asciende a la loma suavemente, gira a la derecha y nos deja en poco más de un kilómetro en Ceniceros.


 
Lo cierto es que los restos del pueblo son cada vez menores y uno corre el riesgo de pasar de largo sin darse cuenta. Es curioso como la maleza parece cebarse con los pueblos abandonados, como si quisiera hacerlos desaparecer antes de que el hombre se replantee el recuperarlos.
El primer edificio es la iglesia, aunque algo apartado hacia la izquierda, atravesando un antiguo prado señalado por un cartel de restricción medioambiental para evitar molestias a las rapaces (no serán los vecinos de Ceniceros los que lo hagan). Ya hablamos de las espectaculares vistas desde el frontal de la iglesia. Por lo que hace referencia al edificio, se ha hundido su techo excepto el pequeño ábside cuadrado, que conserva los restos de lo que pudieron ser pinturas.
 



El resto del pueblo sólo vestigios de muros y muchas zarzas. Llaman la atención los árboles frutales, frondosos pero de los que ya nadie cuidará ni recogerá los frutos. Otro pueblo perdido.


 En la página no oficial del Ayuntamiento de Sargentes de la Lora aparece reproducida una enternecedora carta enviada al Diario de Burgos en el año 1986. En la misma se recoge la historia del pueblo de Ceniceros narrada a modo de memorias de un anciano a punto de fallecer. Podéis leerla aquí.

5 comentarios:

Faustino dijo...

Enhorabuena por el blog. Estas haciendo un muestrario completisimo y muy interesante sobre la provincia de Burgos.
Te felicito por acordarte de un lugar como Cenicero que ni sale en los mapas, ni en ninguna señalización de carretera, y del que dentro de algunos años ya no quedara ni un triste recuerdo de que alli alguna vez hubo vida y solo quedara en la memoria de quienes lo habitaron ó lo visitaron alguna vez.
Un saludo.

Montacedo dijo...

Gracias por el comentario. Esa es la idea en cuanto a los pueblos abandonados, y en general trato de informar sobre el patrimonio material e inmaterial que hay en esta provincia frecuentemente ignorado (más allá de los fenómenos de masas).

La pena es que no tengo suficiente tiempo para visitar lugares, porque las posibilidades son casi inagotables.

Por cierto, enhorabuena también por tu blog, no se si conoces el otro blog ttp://www.pueblosabandonados.es y el libro "Burgos: los pueblos del silencio", en el que basan mis visitas.

Esteban Ceniceros dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Esteban Ceniceros dijo...

Gracias por el detalle de Ceniceros del Rudrón. Hace años, allá por el 1994, me tiré un viaje a las ruinas de Ceniceros. Pernoctaba en casa de unos amigos de Miranda de Ebro y alquilé un coche para viajar por la zona. Mi interés valía el origen de mi apellido "Ceniceros", topónimo curioso que existe o ha existido en diferentes localidades de la geografía peninsular ibérica. Una señora de San Andrés de Montearados me explicó como llegar al pueblo. Mi primer intento de llegar a Ceniceros me llevó a Moradillo del Castillo. Evidentemente había tomado el camino equivocado. Por fin llegué a lo que debía haber sido Ceniceros. Era un pueblo reducido a escombros que se abandonó ya por la década de los 1950s. Caminé un poco por las ruinas de la vieja capilla y regresé a Sargentes de la Lora dónde el párroco D. Joaquín Cidad Pérez me contó lo que él sabía de Ceniceros. Confirmó: En ningún momento vivieron vecinos ni en Ceniceros ni en otra aldea del páramo que llevasen el apellido Ceniceros. No obstante, el viaje valió la pena. La zona denominada Hoces del Alto Ebro y Rudrón es un paisaje espectacular. Lástima que ha sido difícil para los vecinos sobrevivir en esta tierra dura. Un saludo cordial. PS: Los orígenes de mi apellido los encontré río abajo en Cenicero en La Rioja.
http://estebanceniceros.blogspot.de/

Anónimo dijo...

Esteban, yo me llamo Tomas Ceniceros y averiguando los orígenes de mi apellido todo me lleva al pueblo CENICEROS, de la Provincia de Burgos, he estado y disfrutado del pueblo Cenicero, en La Rioja, ero nada indica que el apellido tenga origen en este pueblo.
Averiguando a traves de la heráldica dan el apellido Ceniceroscon origen en el pueblo del mismo nombre en Burgos.

Un saludo.

Tomas Alberto Ceniceros

tomasceniceros@yahoo.com