viernes, 13 de noviembre de 2009

Libros: Rollos, picotas y Cruceros de la Provincia de Burgos

Nos los encontramos por doquier, pero rara vez nos fijamos en los mismos. Y, sin embargo, Burgos es una de las provincias de España que cuenta con un mayor número de monumentos de este tipo.
 
Santiago Tárrega, antiguo presidente del Colegio de Aparejadores, recorrió nuestra geografía para catalogar estos monumentos, plasmándoles en el libro "Monumentos menores de la provincia de Burgos: Inventario de picotas, rollos y cruceros". Cada monumento viene acompañado de una pequeña ficha, en general muy breve o técnica, pero que en ocasiones refleja curiosas historias relacionadas con cada ejemplar, lo que dejo para la lectura.
 
Así, en una lista que el propio autor reconoce que podría no ser completa, se identifican 12 picotas, 15 rollos, 15 picotas-rollos, 101 cruceros, 8 rollos-cruceros y 5 humilladeros.
 
Respecto a cada uno de los monumentos, no se está seguro sobre el origen de la picota, destinada a ajusticiar a los reos, y fácilmente identificable por las cuatro ménsulas de su parte superior, que servían para sujetar las sogas con las que se ataba al reo. El nombre tal vez tenga cierta relación con su culminación en forma de pico.
 
En cuanto al rollo, a veces confundido con la picota, en principio era un símbolo jurisdiccional testimonio de los lugares de realengo, aunque frecuentemente este simbolismo se acabara perdiendo. Este tipo de monumentos se prestaba más a variaciones artísticas y por ello son los que más mérito poseen, como son los casos de los de Peñaranda de Duero (el único declarado BIC), Jaramillo de la Fuente, Presencio, Villahoz, Vadocondes o Santibáñez de Esgueva. Con cierta asiduidad, rollos y picotas pasaban a integrarse, aunque hay ejemplos en los que en una misma localidad se encuentran ambos tipos por separado.
 
 
Como dato interesante, citaremos que las cortes de Cadiz obligaron a la demolición de todos los símbolos de vasallaje pertenecientes al antiguo régimen. Es evidente que estas órdenes no tuvieron excesivo éxito, tal vez porque muchos cambiaron de función al situar una cruz encima y pasar a tener un valor religioso. En todo caso, se tiene noticia de la desaparición, por una causa u otra, de rollos o picotas en unos cuantos pueblos.
 
 
El crucero es sinónimo de encrucijada, de cruce de caminos, lo que deriva de cruz. Situados por tanto en cruces de caminos, con el tiempo se erigieron en diversos sitios señalados, lugares con cierta significación o bien erigidos por orden de determinadas personas, recordadas en las correspondientes inscripciones, con motivos conmemorativos, votivos o mandas testamentarias. Están constituidos por un pedestal, un fuste y una cruz a modo de culminación, con o sin imágenes. A veces son todavía más simples, constituidos por una sencilla cruz.
 
 
Se especula que las cruces cristianas vendrían de la sacralización de hitos de épocas anteriores, como los miliarios. La ubicación preferente en cruces de caminos y entradas de poblaciones ha sido relacionada con la política de la iglesia bajomedieval de integrar cultos, creencias o elementos populares paganos en la vida espiritual. El crucero sacralizaría las encrucijadas, que desde la antigüedad han tenido connotaciones religiosas, funerarias o demoniacas y cuyo carácter mágico aflora en pasajes de obras tan representativas como la Celestina o Las novelas ejemplares de Miguel de Cervantes. La cruz por tanto cumpliría la doble misión de indicar el camino correcto e incitar a la oración antes de tomar el mismo.
 
 
Siguiendo esta argumentación, las existentes a la entrada de los pueblos servirían para protegerlos de los males (por ejemplo las pestes tan comunes en la epoca en que se erigieron muchas de ellas), en altozanos como faros para el caminante, al lado de la iglesia para remarcar el valor sagrado, en los lugares de reunión de vecinos...
 
Algunos cruceros están o han estado cobijados bajo una cubierta, apoyada en pilares, dándoseles el nombre de humilladeros. Son pocos los que la conservan en la provincia aunque hay evidencias de ciertos cruceros que perdieron la protección original. De estos algunos se han terminado convirtiendo en ermitas, entre los que hay que resaltar sin duda el magnífico ejemplo de la ermita del Humilladero de Sasamón.
 

En mis correrías, siempre menos frecuentes de lo que quisiera, trataré de buscar y mostrar algunos de los ejemplos más interesantes. En la imagen, la excelente picota de Hacinas.

7 comentarios:

alfonso dijo...

En Santa Gadea de Alfoz existe solamente el emplazamiento llamado "LA PICOTA" se supone que allí existió una de ellas. Un saludo

Montacedo dijo...

Igual el nombre le viene de tener forma de pico. Si vives por Santander, seguro que te suena la picota de Liencres.

Anónimo dijo...

Bonito rollo el de Presencio.

Montacedo dijo...

Gracias por el comentario.

Ines dijo...

Los únicos cruceros que conozco son los que te llevan por distintas partes del mundo y playas paradisiacas!
No sé si a otros barcos también se lo llamará así.
Saludos

Ele Bergón dijo...

Hola

Estoy interesada en el libro que mencionas de Santiago Tarrega ¿Donde lo puedo encontrar?

En Pardilla (Burgos) existe un rollo, pero por las caracteristicas que mencionas creo que debe ser picota, ya que tiene las cuatro mensulas. Me gustaria tener mas informacion sobre este rollo o picota. Si me puedes ayudar te lo agradeceria

Mi e-mail es: olmoluz@gmail. com y mi blog En un acorde azul

Agustina González Alonso dijo...

Muy interesante! Estuve en una ruta con la Ubu y nos hicieron mención de este libro.