viernes, 4 de septiembre de 2009

Entre todos la mataron y ella sola se murió; o crónica de un ultrajante expolio.

Entre los varios atractivos de la localidad de Tubilla del Agua no parece figurar, salvo para algunos frikis como yo, los restos de los que fue iglesia de San Miguel y que aparecen en la imagen. En todo caso, nos fijaremos en la cercana iglesia parroquial, de un protogótico muy remodelado y con escaso interés artístico.




Sin embargo, cuando uno da con la fuente de información apropiada, muchas veces se encuentra que las cosas son más de lo que parecen. En primer lugar cabe decir que hasta finales de los años 60 el templo ahora en ruinas mostraba aún una estilizada silueta románica, afeada sólo parcialmente por los efectos de un rayo caído en los años 20, tal como demuestran estas imágenes:






Antes de continuar, quisiera que el lector prestase atención sobre la figura que aparece en el parteluz de la ventana de la torre, conocida cariñosamente en el pueblo como "La Vieja".

Pues bien, el siguiente paso en esta crónica es un recibo que data de 1968, emitido por el arzobispado de Burgos a favor de un anticuario de Reinosa:

“He recibido de don Aurelio Ruiz Hoyos la cantidad de doscientas cincuenta mil pesetas en efectivo y cincuenta mil en un cheque, como precio de una torre en Tubilla del Agua, las cuales serán destinadas a reconstruir la Iglesia Parroquial que se encuentra en estado semi-ruinoso en dicho pueblo. Burgos, 10 de mayo, 1968. Firmado Don Buenaventura Díez Díez. Vicario General”.

Ojo con la fecha, no hablamos de los años 40 o 50, hablamos de antesdeayer, como quien dice. En todo caso hasta aquí la situación, con ser sangrante, no dejaría de ser una más de esas ventas de patrimonio tan frecuentes en la época en las que el que vende lo hace acuciado por necesidades y sin ser muy consciente del valor de lo que tiene entre manos (si no, probablemente ni vendería) y en las que el que compra tiene la sartén por el mango.

Pero no, no, el caso tiene mucha más miga. En primer lugar, hay constancia de que el dinero no se empleó para el fin descrito, ya que la iglesia no se arregló hasta muchos años más tarde, con un coste muy inferior y con dinero procedente de otra partida.

Y en segundo, porque la transacción consistía tan solo en la torre, pero en realidad el comprador se apropió de todo cuanto de valor había en el templo dejándolo en el estado en el que se encuentra actualmente, y el Arzobispado consintió en ello. Antes más, la autoridad se aseguró de que no hubiesen incidentes durante el traslado, ya que se esperaba un vecindario hostil. Considerando que la venta no la hacía un pobre párroco, sino todo un arzobispo, la historia entera parece muy sospechosa.

Aun con todo, la cosa no acaba ahí. Por "casualidades de la vida" resulta que nada menos que el siniestro coleccionista Frederic Marès, nombre que suscita tenebrosos pensamientos en cualquiera que ame el patrimonio castellano, adquirió los derechos del anticuario cántabro cuando, con sólo leer entre líneas, es más que evidente que el anticuario actuaba desde el principio por mandato del catalán.

Marés apareció por Tubilla con un técnico en arte para asegurarse del correcto traslado de la verdadera joya de la iglesia, de mucho más valor que la evocadora imagen de "La vieja"... Se trataba nada menos que de unos frescos románicos en excelente estado de conservación, que había adquirido a precio de saldo (aún más, se llevaba "de gorra").

Si uno viaja a Barcelona y, sabiendo lo que le espera, tiene estómago suficiente para entrar en el Museo Marès, podrá ver en lugar preeminente a la otrora querida imagen de "la vieja", que representa a un enigmático personaje encadenado, junto con algunos restos más.


Pero que no espere ver los frescos. A decir verdad, no es posible saber donde se encuentran actualmente. Posiblemente duerman el sueño de los justos en alguno de los sótanos (mas bien catacumbas) del museo. De hecho, si no fuera por un estudio hecho en los años 30 por un profesor de Harvard, ni siquiera existiría constancia de su existencia. Esta es la única imagen que circula por la red de dichos frescos.



Actualización de 2016: Al parecer este fresco pasó por la razón que fuera a manos del empresario Antonio Gallardo que acaba de donar la obra, transferida a tela, al Museo Nacional de Arte de Cataluña. Aquí la imagen aparecida en noticias digitales:


Desde 2004, el alcalde de Tubilla y un grupo de vecinos, constituidos como asociación cultural, reclaman a la Generalidad de Cataluña la devolución de las piedras, fraudulentamente adquiridas por el Museu Marès, según ellos. El Museu Marès, por su parte, alega la compra legal, pero “no encuentra” otros documentos de esa transacción más que el recibo de don Aurelio dado por el Arzobispo, cuando lo lógico sería tener un recibo dado por don Aurelio al señor Marès. Del anticuario, no queda ni rastro. Y el Arzobispado de Burgos guarda silencio.

Como ocurre muchas veces en estos casos, todo queda bien montadito para que la culpa no sea de nadie. Ya se sabe lo de entre todos la mataron y ella sola se murió.

La crónica ha sido adaptada del blog Picota y Cepo, sitio altamente recomendable para el amante del arte románico. Las fotos proceden originalmente de la página tubilla.net.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante tu entrada. Un apunte, la institución de gobierno de la Comunidad Autónoma de Cataluña se denomina Generalidad (en castellano, busca en www.rae.es y lee las acepciones 4 y 5). Nos intentan colar el palabro "Generalitat" que en castellano todavía no existe.

Un saludo. Ya me conoces

Anónimo dijo...

A la carcel con estos degenerados: el arzobispo , el cantabro y el catalan! A estos los hacia yo desgraciados para toda su vida en un abrir y cerrar de ojos

Montacedo dijo...

gracias por dejar un comentario.

DORO dijo...

Conozco el tema. Lo conozco directamente. Le falta citar al cura del desfalco: José Luis Gutiérrez Hurtado. Su segundo apellido no es recochineo; es el suyo. De infausta memoria también por su personalidad: arreaba tortazos y más. Ascendió a arcipreste.

Se le propuso restaurar la iglesia y dijo que era muy caro.

Fue auténtico dolor lo que sintieron las gentes del pueblo cuando se lo llevaron. El pueblo no pudo hacer nada; estaba muy reciente los fusilamientos de la guerra.

Este pueblo tiene un estigma: el background que lo rodea es perniciosos, nefasto.

Es el Valle del Rudrón.

DORO dijo...

Se me ha olvidado un asunto. Semejante al anterior pues demuestra que nada ha cambiado.

En Tubilla hay dos iglesias: la de Santa María en La Plaza y la de San Juan en el Barrio Abajo. Vamos con esta última.

Hasta hace 50 años todavía se decía una misa al año. Se fue dejando. Pero no sólo la misa. La iglesia de San Juan se abandonó; empezaron a crecer hierbas, maleza, arbustos; uno hasta en el tejado; ahí sigue ya crecidito.

Se retiraron los retablos y todo lo que había de algún valor. Algún retablo se subió a la de La Plaza. De lo demás ni se sabe.

El abandono continuó y continúa. Nadie hace nada. Se alega que no tiene valor artístico. El arzobispado ni tan siquiera la transfiere al pueblo. Miran la propiedad; dicen que es de ellos.

Los burgalesistas de pro han ido al pueblo a hacerse notar. No hacen más que eso: dejar notar su nombre, apellidos y “iniciativas”, dicen que “culturales”.

La iglesia de San Juan todavía no se ha hundido. Sus arcos cruzados demuestra que el maestro de obra que los construyo sabía lo que hacía. Sólo el campanario no ha resistido. Los burgalesistas ni tan siquiera retiran las zarzas. Eso de la hoz y el martillo nunca ha ido con ellos.

Perdón por utilizar este blog para poner lo que he puesto. Hay más; la historia es muy larga.

Este pueblo tiene un estigma: la atmósfera provinciana que le rodea ejerce un efecto perniciosos, nefasto.

Es el Valle del Rudrón.

Montacedo dijo...

Gracias por dejarnos tus informaciones y opiniones

El de antes dijo...

Montacedo: Gracias a ti por permitirnos dejar información. Otros ponen barreras infranqueables.

Anónimo dijo...

Buenas tardes. Soy un vecino, hijo de un hijo del pueblo. Todo lo que decis, lo veo cada dia. Habeis pasado por alto los impactos ambientales brutales, sufridos por el pueblo. A saber: destrozo en el camino de socastillo para que pasen los coches(tremendo), pasarela del barrio de abajo sobre el rio Hornillo(infame)y por ultimo y el mas reciente, con tan solo unas semanas de existencia, que es el faraónico mirador sobre el rio Hornillo encima de los torcos. Os animo a que vengais a cabrearos un poco. La confederacion Hidrografica, no deja limpiar el rio Hornillo, pero la Junta de castilla y León, pasa de todo, y eso que somos parque natural. Y todo, queridos amigon, para gastar las subvenciones de nuestros queridos politicos. Miles de años de Trabajo de la naturaleza, para destrozarlo en 1 lustro. Descanse en paz Tubilla de Agua.

Montacedo dijo...

Hola. Muchas gracias por tus palabras. He visto lo de la pasarela y las obras del mirador y sinceramente no me parece para tanto, otra cosa es que ese dinero pudiese ir para cosas más necesarias. En todo caso si conociese el pueblo más y fuese vecino igual pensaba de forma diferente.

Anónimo dijo...

AMÉN.

Julio Ruiz Faulín dijo...

Gracias Montacedo por la informacion, una pena lo del espolio me dio mucha rabia cuando me enteré de lo que habia sucedido, lo que es de Tubilla deberia estar en Tubilla o en todo caso en el museo provincial