miércoles, 4 de diciembre de 2013

Castil de Lences

Es Castil de Lences un pueblo pequeño pero muy cuidado donde el arroyo que baja desde el monte juega un papel predominante.
  

Obsérvense las preciosas manzanas que cuelgan del árbol.

El antiguo molino






Un centenario olivo ha sido colocado en un lugar predominante, pero tal vez mas evocadores son el moral y los cipreses que rodean a la iglesia románica del pueblo, formando un todo armonioso. Según Javier Palacios, el moral podría tener unos 200 años.



La iglesia tiene ciertas similitudes con otras cercanas como las de Valdearnedo, Quintanarruz y Carcedo. Construida a base de toba calcárea, el elemento más característico es su ábside.


Existe abundante escultura en portada, canecillos y capiteles. En general los motivos son bastante simples, pero como vemos hay algunos más elaborados e interesantes.



La portada, muy abocinada, tiene una decoración bastante sobria. Parece algo posterior al ábside y nave.



Al exterior, cabe destacarse también esta ventana. En el interior llama la atención una curiosa pila bautismal de copa cuadrada.


Pero en Castil de Lences la construcción más visible es su amplio pero sencillo Monasterio de la Asunción, ocupado por Monjas Clarisas.


Este monasterio fue fundado en 1282 por doña Sancha de Rojas (familia esta de gran protagonismo en La Bureba durante el medievo). Se vivía el auge de la orden de Santa Clara y las cuatro primeras monjas vinieron desde el existente en la capital burgalesa.
Como vemos, el caudaloso arroyo que cruza el pueblo también atraviesa el terreno del monasterio

La carta fundacional aún se conserva en el monasterio. La hacienda del convento comenzó con una generosa dotación inicial, a la que posteriormente se añadirían propiedades en más de una cuarentena de localidades burgalesas, especialmente en las cercanías.
Superado un primer pasadizo se llega a una especie de patio

El monasterio posee un claustro muy sencillo del primer gótico. Tal vez nunca fue esplendoroso, aunque consecutivos incendios hicieron aún más mella en el mismo (al parecer disponía de un artesonado). Tampoco la iglesia tiene elementos de gran originalidad o relevancia.
La clausura nos impide seguir más allá de este punto
La humildad y el aislamiento del monasterio le permitió ser ignorado durante la "francesada".  Incluso se refugiaron aquí otras monjas como las de Vileña y de Vivar del Cid. Hasta hace unos años las monjas vivían de tejer tapices y otras telas.

Escudo de los fundadores.

Vista general del monasterio y de su cuidada huerta

Aunque es menos conocido que el moral citado, a unos cientos de metros del pueblo hay un imponente ejemplar de quejigo, muy probablemente el de mayor grosor de la provincia (aunque como vemos su estado es bastante malo).


Para acceder al árbol hemos de salir por la carretera en dirección a Lences, y al llegar a una suave curva a la izquierda, tomar el marcado camino que nace a la derecha. Tras unos 200 metros de avance, descubriremos el árbol en una linde a mano izquierda.


Sorprende la existencia de este ejemplar aislado, sin estar acompañado de congéneres ni siquiera de un tamaño similar; y muy próximo a campos de labor y no a bosques. Tampoco conozco historias relacionadas con este árbol. De acuerdo con el catálogo de árboles singulares de la Junta de Castilla y León, el perímetro a 1,5 metros del árbol es de unos cinco metros.



En el mismo catálogo lo denominan como Roble de Santa Eufemia. Quizás pueda tener algo que ver con la existencia de una antigua ermita, aunque esto es sólo una especulación mía. 

4 comentarios:

Miquel dijo...

Las figuras decorativas del ábside no tienen desperdicio ¡¡¡
Muy bellas....
salut

Montacedo dijo...

Gracias de verdad por seguir dejando comentarios.

Anónimo dijo...

Castil de Lences es uno de los pueblos mejor cuidados de la zona, y el arroyo que lo cruza le da encanto. Llegar en bici desde cualquiera de los pueblos de alrededor es una gozada.
Aitor

Anónimo dijo...

Bajar del paramo hacia La Bureba por cualquiera de estas carreteras es un chollo , un delicatessen pa los sentidos : cualquiera de sus pueblos merece ser conocido, el paisaje siempre diferente (por lo menos si no vas todos los dias), cada rincon de paisaje le gana al mejor jardin. A veces , al parar un rato en cualquiera de estos pueblos pienso que podria estar horas ahi sentado, mirando....
que pena el tiempo y las prioridades...