jueves, 6 de octubre de 2016

Bisjueces y la leyenda de los jueces de Castilla

El relato histórico tradicional de la construcción de Castilla como nación ha incluido dentro de su mitología la existencia de dos jueces que impartían justicia en los periodos iniciales de la creación de la identidad castellana. El fundamento de la institución vendría dado por el deseo de los habitantes de la zona norte de la actual provincia de Burgos de evitar los engorros derivados de la dependencia judicial de Asturias (traslados, costes, retrasos…). 
 
Así, se habría conseguido obtener de parte de los reyes asturianos y leoneses una autonomía parcial en el ámbito judicial. Para ello los habitantes escogieron a dos prohombres: Laín Calvo y Nuño Rasura, para que administraran justicia basándose en la costumbre y en leyes orales de tradición visigoda e incluso prerromana.
 
Hoy en día parece demostrado que estos supuestos jueces (que tiene dedicados a su nombre varias calles y monumentos) nunca existieron. Su aparición en el relato histórico tiene su origen a finales del siglo XII, como parte del proceso de construcción de la identidad castellana. Así, los Jueces de Castilla se constituían como una justificación de la relativa autonomía de la que supuestamente había disfrutado desde antiguo el territorio. No sólo eso, estos dos personajes le daban “empaque” a su vez a los dos personajes más importantes de la primitiva Castilla: Fernán González y el Cid Campeador, que descenderían genealógicamente de los primeros.
 
Aceptada la falsedad del grueso de la leyenda, soy de los que prefiere meditar sobre la posibilidad de que contenga algo de realidad. ¿Por qué esta leyenda y no otra?¿Pudo existir algún tipo de organización judicial independiente en la zona en unos años (finales del siglo IX y principios del X) en los que el reino vivía años de confusión? En todo caso al autor de este blog lo que le gusta es más bien rastrear los rastros físicos que estos hechos (ficticios o reales) han dejado hoy en día. 

Iglesia de Bisjueces. En las siguiente imágenes, tomas de la portada y su pórtico.
 
Hace ya bastante tiempo que hacíamos mención al pueblo de Villalaín (supuesto lugar de origen de Laín Calvo) y a su ermita de Torrentero (en donde habría sido enterrado). A tiro de piedra de Villalaín se encuentra Bisjueces, cuya toponimia parece inequívocamente aludir a los dos jueces “de marras”. Nos recibe la sorprendente e imponente portada de su iglesia, atribuida a Juan de Vallejo y Simón de Colonia, tanto más llamativa por el gran pórtico que la protege. 
 
 
 
Obra del siglo XVI, al igual que el resto de la iglesia, las trazas de la portada parecen recordar lejanamente al arco de Santa María de la capital. En la parte baja de la misma aparecen sendas estatuas sedentes de los dos personajes a los que dedicamos este artículo. Según la leyenda, los jueces se reunían para sus deliberaciones y sentencias en un estrado cerca de un lugar llamado Fuente de Onzapata, Fuente Zapata o simplemente Fonzapata; y el lugar terminó llamándose Bisjueces como señal de recuerdo y respeto a los dos dirigentes.
 
 
 
 Contradiciendo al anterior discurso, parece que este pueblo no se llamó Bisjueces hasta al menos finales de la Edad Media (tal vez poco antes de la construcción de la actual iglesia). En 1171, según un documento del Cartulario del monasterio de Rioseco, su nombre era “Uizozes” o “visoces”. Casi doscientos años más tarde, en el libro Becerro de las Behetrías de 1352, aparece como “Viruezos”. Para comprender la evolución de este lugar es preciso tener en cuenta que durante siglos fue paso obligado entre la meseta y Medina de Pomar. Su prosperidad hizo incluso que fuera propuesto como capital de las siete Merindades de Castilla, aunque finalmente se optó por Villarcayo.
 
 
 
El caso es que en el pueblo sigue existiendo un manantial llamado fuente de Onzapata; a escasos metros del casco urbano. Aunque la vegetación y la imposibilidad de una mejor perspectiva hagan parecer lo contrario, tiene un caudal relativamente importante. Tanto como para estar vallado y servir aparentemente de suministro a la localidad. Para ayudar a la mente a abstraerse aún más, me contó un anciano del pueblo que hace bastantes años existía un gran roble junto a la fuente y era frecuente lugar de reposo. No estaría de más un pequeño lavado de cara al lugar.
 

Fuente de Onzapata y vista de la iglesia desde la misma
 
De hecho, en el año 1997 la Asociación de Amigos de Villarcayo de la Merindad de Castilla la Vieja erigió un monolito dedicado al lugar de Fuente Zapata. Pero no lo busquéis aquí, se encuentra en un pequeño bosquete en la divisoria entre Bisjueces y Villalaín. Según parece estos segundos también se atribuyen como propio el lugar de Fuente Zapata; y para evitar suspicacias se decidió ubicar el monumento en lugar neutral. Sea como sea, ambos lugares permanecen hoy en día en el anonimato para la mayoría de la gente, incluso de la zona. 
 

Monolito en recuerdo de Fuente Zapata
 

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