miércoles, 2 de septiembre de 2015

Ruta de senderismo: Caminos de la Sonsierra

Recorremos en esta ruta una versión abreviada de uno de los senderos del espacio Natural de Ojo Guareña, en el entorno de la afamada villa de Espinosa de los Monteros.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 3 horas y cuarto (12,5 kilómetros)
 

 

Situación y acceso
 
El acceso a Espinosa de los Monteros desde Burgos se realiza siguiendo hacia el norte la N-627 y la C-629. Pasado Villarcayo y el portillo de Bocos llegamos al pueblo de Baranda. Desde aquí nace una carreterita que nos permite atajar el tramo hasta Espinosa. Alternativamente podemos seguir algo más hasta la glorieta de El Crucero. Una vez en la villa atravesamos todo su casco urbano en dirección a Soncillo. Nada más cruzar el río Trueba y dejar a un lado el aún altivo castillo de los Velasco encontramos una pista que nace hacia la derecha, junto a un parque infantil, en donde podemos aparcar el coche.
 
Puntos de interés
 
Castillo de los Velasco. Paisajes de prados. Vistas de “las conchas” de Sotoscueva. Rodales de Bosque. Castaño centenario. Tramos de sendero tradicional.
 
Descripción de la ruta
 
En este punto encontramos un cartel explicativo de la ruta de hoy. Tras contemplar el castillo de los Velasco, cuyo porte e historia bien merecería un trato mejor, empezamos a caminar por la pista. Dejamos a un lado una pequeña área de esparcimiento a la vera del Trueba y ascendemos hacia la izquierda; hacia el cercano barrio de Santa Olalla.
 
En este tramo empezamos a ver el paisaje que va a definir la ruta. Un amplio valle cerrado al sur por las peculiares “conchas” de Sotoscueva: una serie de elevaciones sucesivas separadas por tramos más bajos (dos de ellos son desfiladeros y el tercero forma el paisaje único del Ojo del Guareña). La última elevación hacia el este es la más alta y emblemática, el pico Bedón, cuyas vistas merecerán un futuro acercamiento.

Enseguida llegamos a Santa Olalla, cuya iglesia guarda trazos prerrománicos que no son apreciables por el visitante inexperto. Pasamos entre los primeros edificios y llegamos a una zona ancha. Aquí giramos hacia la derecha para salir del pueblo. El cemento se convierte en tierra, pero hemos de dejar el camino para ascender por una roca lisa hacia unos cercanos depósitos.
 
A partir de aquí se puede seguir un sendero que deja a la derecha un maltratado vallado de piedra. Este sendero cada vez es más claro y acaba uniéndose a una ancha pista. Los siguientes dos kilómetros se caracterizan por un ascenso constante pero llevadero en dirección este, ignorando las diferentes derivaciones. El tramo nos permite reflexionar sobre las características del paisaje que nos rodea: la progresiva y continua deforestación en la búsqueda de pastos, y el posterior abandono de los mismos ha llevado a un panorama dominado por arbustos, sobre todo espinosos, que empobrecen lo que otrora debió ser un gran bosque.
 
En este entorno se intentan políticas de repoblación forestal en las que se suele optar por el fácil pinar, el que cuenta con más posibilidades de éxito. No obstante queda margen para la esperanza en algunas zonas, sobre todo en las cercanías de los arroyos y ríos, en donde el bosque autóctono resiste con fuerza.
 
Hacia la cota de 1000 metros (hemos partido de 750) llegamos a un pequeño descansillo que nos ofrece una perspectiva muy parcial y sin excesivo interés del valle del Trueba. Siguiendo siempre el sendero principal ascendemos un poco más y tras alcanzar los 1070 metros descendemos un poco llegando a un cruce. Tomamos el camino de la izquierda que empieza a descender hacia Sotoscueva.
 
Tras un par de cambios de dirección y aproximadamente un kilómetro de descenso llegamos a una zona en donde el pinar se sitúa sólo a nuestra derecha. Aquí el camino gira bruscamente a la izquierda, pero nosotros nos mantenemos junto al pinar tomando un sendero poco definido que nace a la derecha del camino.
 
Al poco la pista, que en realidad ha trazado una revuelta, vuelve junto al sendero; pero no volvemos a la misma, sino que nos mantenemos en el sendero hasta que se vuelve a separar del camino. Al poco gira bruscamente hacia la izquierda para descender por una especie de cortafuegos. Siguiendo el mismo entramos en un robledal más agradable a la vista; y sin mayores novedades nos acercamos al pueblo de Redondo. En los primeros cruces elegimos los caminos de la izquierda hasta que llegados a un abrevadero giramos hacia la derecha para entrar en el pueblo.
 
Este lugar no presenta una arquitectura de gran interés. Parece más bien estar constituido por antiguas cabañas que han sido transformadas pensando más en la practicidad que en el gusto estético. Intentamos seguir la calle principal, más bien con tendencia hacia la izquierda y en descenso, hasta llegar junto a una casa con una pequeña escalinata. Hacia la derecha de la misma se seguiría el enlace hacia la casa del Parque en Quintanilla del Rebollar, pero nosotros nos limitaremos a completar la parte circular del recorrido señalizado; y por ello giramos hacia la izquierda.
 
Tras bordear por la izquierda una casa con llamativas contraventanas rojas salimos de la aldea. Con un poco de atención encontraremos a nuestra derecha el gran tronco de un castaño de unos 5 metros de perímetro que, si bien ha perdido la mayor parte de sus ramas, aún es capaz de producir fruto.
 
Desde aquí se alternarán tramos de bosque con otros más abiertos hacia las praderías y el paisaje del valle. Ya entre los robles llegamos a una bifurcación en donde seguimos por la derecha. El nuevo camino nos acerca a las vías de FEVE, pero justo antes de cruzarlas vemos que continúa otro camino hacia la izquierda. En este entorno creció hasta hace unas décadas otro gran castaño, probablemente el mayor de la provincia: El castaño de la Reina.
 
El nuevo camino remonta entre el bosque hasta llegar junto a una finca particular. Un bonito sendero tradicional permite bordearla por el lado derecho. Acabada la finca volvemos a incorporarnos a un camino que muy pronto nos deja en el pueblo de Para. Subimos por la calle que pasa junto a la iglesia y vamos tomando las calles principales que se sitúan más hacia la izquierda, mientras comprobamos que este pueblo, ya perteneciente a Espinosa, tiene unas casas más cuidadas y atractivas para el caminante.
 
Hacia el final del pueblo, pasada una casa con muchos balcones, una pista asciende por la ladera; pero justo en este punto debemos localizar una vereda, algo más hacia la derecha, que tras superar una portilla nos permite seguir sin ganar ni perder altitud. Desde aquí el sendero es muy bonito y cuidado. Durante un kilómetro disfrutamos del mismo hasta volvernos a acercar a las vías del tren.
 
Aquí giramos un poco hacia la izquierda, superamos pequeño arroyo y llegamos enseguida a la pista asfaltada que da acceso por el sur a Santa Olalla. Subimos hacia la parte central del pueblo y a la altura de un roble tomamos la calle de la derecha. Tras dejar atrás una casa con dos bonitos escudos llegamos a la plazoleta en la que ya estuvimos al principio. Desde aquí sólo queda desandar el corto espacio que nos separa del punto donde dejamos el vehículo.
 
Comentarios
 
La ruta descrita se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-CBU 38, incluido dentro de la red de senderos del Espacio Natural de Ojo Guareña; si bien se ha recortado el tramo de enlace hacia/desde la Casa del Parque en Quintanilla del Rebollar, lo que significaría unos cuatro kilómetros más. Hay que tener en cuenta que este tramo de enlace coincide en su mayor parte con el que ya recorrimos en el PRC-BU37. La señalización en general es correcta y suficiente; si bien al limitarse a marcas de pintura, no muy abundantes, hay que estar muy atentos si no llevamos GPS.
 
El recorrido coincide también con un pequeño tramo del llamado camino Olvidado o Camino de la Montaña; una variante del camino de Santiago que se está intentando recuperar.
 
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Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información).


 
Vídeo con imágenes del recorrido.