miércoles, 30 de septiembre de 2015

Historias de Frontera

En todo el extremo norteño burgalés nos encontramos con una divisoria formada por la serie de elevaciones montañosas que componen la parte más oriental de la Cordillera Cantábrica. A la altura de la Merindad de Montija se generan dos líneas montañosas que discurren prácticamente en paralelo: Los Montes de Ordunte, por un lado, y los Montes de la Peña, por otro, teniendo estos últimos continuidad a través de Sierra Salvada.
 
En toda la divisoria es nota común, entre otras cosas porque ello resulta natural y facilita el establecimiento de límites, que la vertiente sur, generalmente más tendida y menos húmeda, pertenezca a Burgos y la vertiente norte, casi siempre más escarpada, pertenezca, bien a Cantabria, bien al País Vasco.
 
Pero esto no ocurre en todas las zonas. Precisamente en la parte más oriental, en Sierra Salvada, el País Vasco avanza hacia el sur desde la línea de cortados hasta establecer un límite marcado, aproximadamente, por la línea recta que tiene por extremos el monumento a la Virgen de Orduña y el Puerto de Angulo. Son unas 1900 hectáreas pertenecientes al Valle alavés de Ayala.
 
En esta sección de mapa se aprecia el contraste entre el límite provincial (y regional) y el límite de la sierra. Obsérvese la ubicación de la ermita de Valcorta y el pueblo de Villaño, de los que se hablará en este mismo artículo.


El origen de esta situación, hasta donde he podido buscar, es un tanto confuso. Lo cierto es que ya en el siglo XVI el rey Carlos reconoce el título de Provincia de Ayala a un territorio heredero del  antiguo Señorío de Ayala; en la que ya se incluía la posesión de estas hectáreas en la parte alta de la sierra; cuyo disfrute era mancomunado entre los 36 pueblos pertenecientes a la provincia. Es interesante remarcar que esta provincia, desde el punto de vista jurídico y administrativo, estaba asociada a la Corona de Castilla y tenía unos fueros diferentes a los de las provincias de Álava y Vizcaya. En estas condiciones, lo que ocurría es que la Corona de Castilla “avanzaba” hacia los valles vascos, y por lo tanto no era cuestión de perder ese privilegio.

Sin embargo, tras la caída del antiguo régimen y la división administrativa de principios del siglo XIX, no se contempló ningún cambio para restaurar esta anomalía geográfica; de modo que la parte alta de la Sierra acabó estando integrada dentro del nuevo municipio de Ayala, en la provincia de Álava, y así continúa hasta el día de hoy.
 
Pero la situación no acabó de estabilizarse del todo; pues además de las fronteras territoriales entraban en juego los derechos de pasto. Los mismos aparecen regulados por curiosas y seculares normas de compleja interpretación, en ocasiones contradictorias entre ellas. Ello ha llevado a permanentes conflictos durante los últimos cien años, conflictos que aún continúan, y en los que además entra en juego el enclave vizcaíno de Orduña.
 
De manera resumida, lo que parece reclamarse por parte de vizcaínos y alaveses es el derecho a usar los pastos de determinadas demarcaciones del municipio burgalés de Villalba de Losa. Es preciso tener en cuenta que el paisaje por el que transcurre el actual límite es impreciso, una planicie inclinada hacia el sur surcada por algunas cárcavas y en la que es difícil establecer puntos de referencia. Todo ello contribuye a que sea fácil que los ganados de un lado pasen al otro.
 
Como ejemplo de esta rivalidad podemos citar el caso de la romería de la ermita de Valcorta, ubicada en un idílico y apartado paraje cercano al pueblo de Llorengoz (el más norteño de Burgos en Sierra Salvada, y por ello el más cercano a la divisoria). La ermita es un edificio muy sencillo perteneciente a un desaparecido pueblo que ya aparece citado en la documentación en el siglo XII y que se encontraba junto a una antigua ruta que comunicaba Ayala con Valdegobía.
 
 


En la ermita de Valcorta se celebra desde tiempo inmemorial una concurrida romería el fin de semana más cercano al 31 de Mayo, Santa Petronila. Según la tradición su fama viene de su intercesión en curar a unos niños afectados por la peste. A la romería acudían también muchas personas de Valdegobía y Ayala, pero según parece acababa surgiendo muchas veces el conflicto territorial llegándose en más de una ocasión a las manos; de modo que los de Álava dejaron de asistir.

 
Las fotos que aparecen junto a este artículo fueron tomadas a finales de junio, fecha en la que tiene lugar otra romería que casualmente coincidió con mi visita. Pese al delicado acceso hasta la ermita observé una asistencia más que aceptable. Lo más llamativo es una curiosa fuente-pilón que se nutre de una surgencia que brota directamente de una grieta la roca; si bien en esta época generaba apenas un hilillo de agua. Por cierto, que uno de los asistentes me confirmó que se sigue celebrando la romería en mayo, y que los vascos ha vuelto a acudir, así que la sangre afortunadamente no llega al río.
 
Un caso con ciertas similitudes lo tenemos en el cercano pueblo de Villaño. Ya hemos citado alguna vez en este blog el curioso caso de los aforados de Losa y Moneo: un grupo de pueblos que durante siglos, hasta finales s del siglo XIX, se rigieron por la legislación de Vizcaya pese a estar situados en el norte burgalés. Mejor explicado lo encontraréis en este artículo del excelente blog 7 Merindades.
 
Pues bien, tal vez el ejemplo más extremo de este “aforamiento” sea el de la llamada “cerca de Villaño”, en donde la anomalía no se extendía ni siquiera a un pueblo, sino exclusivamente a una finca en la que existía una única casa. . Esta casa también perteneció en su momento a los señores de Ayala, por donación de Carlos I.
 
Siendo el privilegio más evidente y más popular del aforamiento la exención de la obligación del servicio militar, se acabó convirtiendo en evento cotidiano el que las mujeres parturientas de Villaño y de pueblos cercanos acudiesen a esta casa a dar a luz; pues con ello los niños nacían “oficialmente” en terreno vizcaíno. De hecho en la zona se conocía y aún se conoce a esta casa, aún en pie pero arruinada, como “casa de la partera” o “la parturienta”.

Dos imágenes de la "casa de la partera". La "cerca" se extiende a la derecha de esta primera foto.
 
Originariamente de propiedad particular, la “cerca de Villaño” acabó pasando a propiedad del Ayuntamiento de Orduña, el cual acudía cada cierto tiempo a hacer acto de posesión y a reconocer lo mojones. Se ha verificado el desarrollo de estas tareas entre los años 1778 y 1951. Desde entonces se han dejado de ejercer estas prerrogativas y desconozco el estatus actual de la propiedad; aunque por lo que parece determinados sectores del PP vasco están intentando poner en marcha una reclamación formal.
 

2 comentarios:

amador dijo...

Me gusta toda esa zona del valle de losa tan poco conocida ,pero no tenia ni idea sobre esta historia de fronteras,me ha gustado mucho esta entrda,un saludo.

Montacedo dijo...

A mi también me gusta mucho. Tiene una belleza especial, un poco tosca e intranquilizadora, pero que a la vez invita a volver.