miércoles, 15 de julio de 2015

Regreso a los pueblos del silencio: Villota de la Ribera y Villanueva de Rosales

Desde Trespaderne parten dos carreteras relativamente importantes hacia el norte: una de ellas conduce a Medina de Pomar y el Crucero; la otra hacia Quincoces del Yuso y el puerto de Angulo. La comarca delimitada por ambas vía y los Montes de la Peña, montuosa y mal comunicada, es una de las más azotadas por la despoblación en la provincia de Burgos.
Aunque ya han aparecido algunos lugares de la zona en este blog; en los próximos artículos haremos referencia a varios pueblos abandonados o semiabandonados en esta área.
 
Partimos para empezar desde el pueblo de La Cerca, justo desde su valiosa iglesia románica en precario estado . En poco más de un kilómetro siguiendo una pista alcanzamos un vallado y un portón metálico que restringen el acceso al antiguo pueblo de Villota de la Ribera, o simplemente Villota (tal vez el “apellido” sirva para distinguirlo de otro pueblo, Villota de Losa, que curiosamente también está despoblado y también he mostrado en este blog).
 
 
El lugar, por tanto, y como otros, ha pasado a convertirse en finca privada. Nos cuenta Elías Rubio en su libro “Los pueblos del Silencio” que el pueblo se despobló en el año 1967, momento en que sería adquirido por un particular. Al parecer, las campanas de este pueblo y las de otros cercanos abandonados, fueron fundidas y con ellas se fabricaron unas nuevas que fueron regaladas por España para la catedral de Brasilia. Los bienes muebles acabarían en la iglesia de Boveda.
El sitio se encuentra muy cerca del Santuario de Nuestra Señora del Somo (del cual también tratamos hace un tiempo), desde donde también se observa que las escasas edificaciones presentan buen estado.
 
 
Dentro de la misma finca, pero ya inaccesible a la vista, se encuentra también lo que fuera el pueblo de Villanueva de Rosales, el cual fue abandonado un poco antes, en 1965. Según parece el acceso a este segundo pueblo fue siempre malísimo, hasta que fue arreglado por los propios vecinos en los años 50; poco antes de su despoblación. Los datos de habitantes de la primera mitad del siglo pasado rondaban la treintena en cada una de las localidades.