viernes, 7 de junio de 2013

Ruta de Senderismo: La Sierra de Árcena desde el sur

La sierra de Árcena o Arcena es la línea montañosa que cierra el valle de Tobalina por el norte y que a su vez la separa de la singular jurisdicción de San Zadornil. Esta corta pero marcada dorsal ofrece un gran contraste entre sus dos vertientes: mientras que al norte los cortados rocosos forman una cuenca que alberga una vegetación atlántica, al sur el paisaje es sumamente quebrado ofreciendo una interesante y poco conocida diversidad, siendo los inacabables pinares el nexo de unión. Hoy alcanzaremos su punto culminante, el Cueto, a 1367 metros, gracias a una preciosa ruta incluida dentro de la red de senderos del Parque Natural de Montes Obarenes-San Zadornil.
 
Dificultad: Alta
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 5 horas y media (19 kilómetros).




Situación

La ruta parte del pueblo de San Martín de Don. Para llegar allí desde Burgos tal vez la opción más recomendable sea tomar la N-I en dirección norte hasta Ameyugo. Allí seguimos la carretera regional que se dirige hacia Orduña. Pasado Puentelarrá y ya en tierras alavesas, tomamos la carretera que remonta el Ebro pasando por Sobrón. Tras recorrer todo el lado norte del embalse, el primer cruce a mano derecha nos lleva en unos instantes a nuestro destino. Cruzamos todo el pueblo siguiendo la calle de la Fuente, dejando el vehículo al final del mismo, en una plazoletilla.
 
Puntos de interés
 
Pueblo de San Martín de Don. Diversidad botánica. Aristas y barrancos de la cara sur. Vistas sobre las hoces y embalse del Sobrón. Vistas desde el pico Cueto. Vistas sobre el valle de Tobalina.


Descripción de la ruta
 
Desde la plazoletilla indicada nacen dos caminos. Seguimos el principal, que se encuentra más a la derecha, y empezamos a ascender suavemente dejando atrás la localidad, siguiendo las indicaciones de pintura. Caminamos entre tierras de labor flanqueadas de almendros, acacias y serbales. A nuestra derecha tenemos la parte más oriental del valle de Tobalina, bajo la oscura sombra del pico Humión, que será nuestro vigilante durante toda la jornada.

Pronto aparecen los primeros pinos, acompañados esta vez de quejigos. Descendemos un poco mientras se nos une una variante del GR-99. Volvemos a ascender pasando por un primer vallejo en donde se empiezan a observar encinas, madroños e incluso un sorprendente castaño. La pendiente se endurece visiblemente permitiéndonos ganar en perspectiva.
 
Tras una marcada curva a izquierdas, en torno al tercer kilómetro de recorrido, aparece frente a nosotros un marcado barranco. Siguiendo la señalización tomamos un sendero que se dirige hacia el mismo abandonando la pista por donde regresaremos dentro de unas horas. A partir de aquí apreciamos más claramente la diversidad botánica de la zona, que a cada momento amenaza con tragarse la senda. Atentos en todo momento a la señalización y al sendero más marcado ganamos altura con facilidad.
 
Las primeras hayas no tardan en aparecer, acompañando a los sempiternos pinos. Esto tiene como ventaja el que el sendero tiene menos vegetación. Evitamos un par de derivaciones poco marcadas hacia la izquierda y llegamos a una dura y larga rampa que se desvía un poco hacia la derecha. Con calma y esfuerzo la vamos solventando hasta desembocar de nuevo en una pista, que tomamos hacia la derecha continuando la ascensión. Como alivio señalaremos que la que acabamos de superar es con diferencia la rampa más dura de la jornada.
 
En efecto, la pendiente se suaviza considerablemente. Seguimos avanzando entre hayas y pinos hasta que pronto realizamos un cambio de vertiente que notamos por la aparición de encinas y bojes sustituyendo a las hayas. A nuestra derecha intuimos la gran depresión de las hoces de Sobrón, aunque de momento la vegetación nos impide disfrutar plenamente de la panorámica.
 
Tendremos que recorrer aún cerca de un kilómetro en dirección sur hasta que a la altura de una cerrada curva observemos la empalizada de un precioso mirador desde el que observamos todo el cañón, así como paisajes más alejados. Un poyete de piedra y unos paneles explicativos son elementos que también invitan a hacer un pequeño descanso.
 
Desde la curva la pista gira bruscamente hacia el norte. El paisaje se ha despejado claramente, con pinos y encinas más dispersos y achaparrados. Hemos superado los 1000 metros de altitud y seguimos ascendiendo paralelos ya al límite con la provincia de Álava. Unos centenares de metros después llegamos a un marcado cruce en el que hemos de seguir hacia la derecha. No mucho más adelante alcanzamos una pequeña torre de comunicaciones. En este punto nos separamos del GR-99 que por fin ve una oportunidad de volver a acercarse al Ebro mediante un espectacular descenso hacia Sobrón alto.
 
Nosotros seguimos ascendiendo suavemente caminando hacia el norte. Al poco entramos en una zona de suaves vaguadas, en la que vuelven las hayas y los acebos. Un camino secundario que nace hacia la derecha nos permite aproximarnos a un segundo mirador, este totalmente natural, desde el que tenemos otra sobrecogedora vista, esta vez de la parte final de las hoces y de toda la llanura mirandesa, sin entrar a mencionar los picos alaveses y la sierra de la Demanda.
 
Volvemos al camino, que sigue ondulando pero que globalmente sigue ascendiendo. Superada la cota 1200 el camino gira un poco hacia el oeste y llegamos a una calvero que en realidad es ya un collado del cordal de la sierra de Arcena. El camino se difumina un poco pero sigue siendo fácil de seguir. Pronto llegamos a una bifurcación: hacia la izquierda continúa el sendero, pero por la derecha tenemos el pico Cueto, el mayor pico de la sierra, a tan sólo 1 km de distancia y 100 metros de desnivel.
 
Como la tentación es muy grande, decidimos atacar la cumbre, lo cual resulta fácil salvo que tengamos un cansancio acumulado. Cuando hemos avanzado cerca de un kilómetro llegamos a una zona más clara. Aquí giramos hacia la derecha buscando los senderos que nos encaminan a la cercana cumbre. Bordeamos una pequeña torre de comunicación y alcanzamos la cima, marcada con vértice geodésico y buzón montañero.
 
Las vistas, sobre todo al norte, son una vez más estupendas. En el cordal se distinguen a un lado la Mota y el Mojón del Acuchillado, punto este último en donde comienza el territorio de San Zadornil. Bajo los cortados rocosos de la sierra tenemos un extenso pinar que en las partes más altas se convierte en hayedo. Es muy fácil de identificar el espinazo de la peña Carria o Karria, la cima más difícil de toda la provincia (divisoria con Álava). Tampoco es muy difícil localizar Valpuesta, el único pueblo de San Zadornil que se encuentra a la vista. Más a lo lejos tenemos Sierra Salvada y los Montes de la Peña. Hacia el sur las vistas son algo peores al estar dificultadas por la vegetación.
 
Retrocedemos hasta el camino principal que desciende primero de forma suave y luego de forma brusca. Llegamos a un punto en donde el camino se difumina (en realidad es un giro a la izquierda), pero nosotros hemos de buscar la continuidad del sendero en las cercanías de una charca. Desde aquí se inicia un pronunciadísimo y prolongado descenso, que apenas nos permite disfrutar de las agujas calizas y de los tramos boscosos que vamos dejando atrás (se encuentra incluso algunos pequeños tejos).
 
Tras este tramo por fin podemos dejar descansar a nuestras rodillas al llegar a un marcado camino, que seguimos hacia la derecha. Al momento encontramos un área recreativa plagada de símbolos de los ingenieros forestales, auténticos promotores de las grandes plantaciones de pinos que cubren toda la sierra. Pronto pasamos una cancela con más símbolos alusivos y salimos del barranco que hemos venido recorriendo.
 
No mucho después observamos una señalización hacia la ermita de San Francisco, patrón de estos profesionales. Un corto sendero nos lleva hacia este lugar, que es más bien una caseta con una imagen del santo, con estupendas vistas hacia el valle de Tobalina. Recuperada la pista, en unos instantes llegamos al punto en el que la abandonamos al principio de la jornada. Ya sólo queda volver a recorrer los tres kilómetros que nos separan de San Martín.
 
Comentarios
 
La ruta se corresponde fundamentalmente con el PRC-BU-94, sendero incluido dentro de la red del Parque Natural de Montes Obarenes - San Zadornil, con el añadido de unos 3 kilómetros de ida y vuelta hasta el Cueto. La señalización, sin ser mala, es mejorable, especialmente en los tramos en los que no se va por pistas.
 
En todo caso, incluso sin este añadido la ruta tiene más de 16 kilómetros y no se puede calificar de sencilla, tal y como aparece en el folleto explicativo. De hecho la ruta realizada, con casi 20 kilómetros y un desnivel principal de 800 metros, sería más bien dura si no fuera porque en general el ascenso es de pendiente moderada y por camino fácil. En este sentido, si nos sentimos con fuerzas se puede hacer una ampliación siguiendo el camino que conduce al segundo mirador citado, el cual nos lleva a la cima de la Mota, algo más baja que Cueto pero con mejores vistas.
 
Como vemos hay un área recreativa adecuada para la comida en el tramo final del recorrido. En el mismo pueblo también tenemos otra zona acondicionada, junto a un bello lavadero, en la zona en donde hemos dejado el coche. En todo caso, al principio o al final de la jornada merece la pena dedicar unos minutos al recorrer el pueblo, cuya descripción acabamos de hacer en una reciente entrada.

Descarga esta descripción en pdf

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)



Presentación con fotos de la ruta (integra un enlace a un vídeo panorámico desde la cima)


2 comentarios:

Miquel dijo...

esta bien esto del video, así conozco un poco el panorama¡

Modigliani dijo...

El senderismo es un sano ejercicio al que hay que ir siempre con el equipamiento apropiado ¿Cuál es? http://deporadictos.com/equipo-imprescinbible-para-senderistas/