lunes, 9 de abril de 2012

Gumiel de Izán

Gracias a su emplazamiento a la vera del camino a Madrid y a la rentabilidad de sus viñedos la villa de Gumiel de Izán fué próspera ya desde la Edad Media. Pero, a diferencia de otros lugares, los gomellanos han sabido mantener esta vitalidad del pasado, lo que se ve en el mantenimiento de un trazado urbano de cierto interés y sobre todo en el fervor con que conservan sus ancestrales costumbres.


En todo caso, el elemento más interesante de todo el pueblo, que sorprende incluso al que viene sobre aviso, es la enorme iglesia parroquial de Santa María, y más en concreto la gran fachada barroca de más de quince metros de altura, configurada como un retablo en piedra.


La fachada aparece datada en el año 1627, lo que la hace un siglo posterior a la construcción del grueso del templo. Salvo las figuras centrales de La Asunción y La Coronación, la mayor parte de las hornacinas aparecen vacías, lo que parece indicar un problemas presupuestarios de última hora. Vamos, que estas cosas no sólo pasan ahora.


La fachada por sí sola bien merece la parada, pero si tenemos oportunidad de visitar su interior no debemos desaprovecharla. Para ello deberemos intentar contactar con el cura (teléfono 947 54 40 18) o aprovechar los periodos de apertura en verano o Semana Santa. Si lo logramos, nos encontraremos con uno más de nuestros amplios y abundandes templos góticos (tal vez por ello menos valorados) y sobre todo con un excepcional retablo tardogótico de finales del siglo XV.


Esta obra es una de las mejores en su género de toda Castilla.  Su estructura es de tipo casillero y una restauración relativamente reciente hace que la escultura, el dorado y la policromía de sus veinte relieves luzcan en todo su esplendor. Muestran escenas de la vida de Cristo y de la Virgen.


Aunque el retablo eclipsa el resto de obras, merece dedicar un poco de tiempo a las mismas. La antigua Sacristía sirve ahora como museo y capilla de invierno. En la misma encontraremos un muestrario de diversas obras, entre las cuales la más destacada pueda ser una virgen del siglo XII que ha participado en alguna edición de Las Edades del Hombre.

De las diferentes capillas me llaman la atención un cristo articulado (que puede disponerse tanto en la cruz como yaciente) de rostro muy bien tallado, un gran cristo gótico del siglo XIII, un órgano necesitado de reparaciones, y tallas-relicario y capiteles procedentes del ya desaparecido y en su tiempo pujante monasterio de San Pedro de Gumiel.

1 comentario:

luchadora dijo...

¡¡¡ Mi pueblo !!!