martes, 15 de junio de 2010

Ruta de senderismo: el mágico monte Hijedo

Probablemente el bosque más bonito, más mágico y más evocador de lo que fueron en el pasado estas tierras. Son casi 3000 hectáreas repartidas a partes iguales entre Cantabria y Burgos. ¿Por qué hemos de decidirnos por uno de las mitades pudiendo tener ambas? Al fin y al cabo, no vivimos de la política. Así que, bienvenidos al bosque.


Dificultad: Alta
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Muy Alta
Tiempo: 5,5 horas (18 kilómetros)


Situación.

Para acceder al monte Hijedo desde Burgos según la ruta propuesta deberemos recorrer los 60 kilómetros que separan Burgos de Quintanilla Escalada. Poco después tomamos a la izquierda la carretera que bordea el Ebro y que nos lleva a Cantabria.

Al llegar, tras superar varias localidades, a Ruerrero, tomamos en una rotonda la carretera de la derecha y en unos cinco kilómetros tomamos a la izquierda el carreteril que nos permite ascender a Riopanero. A la altura de las primeras casas, y en una curva a la izquierda, vemos la señalización del camino que, hacia la derecha, nos conduce al inicio de la ruta. Es aproximadamente un kilómetro hasta la portilla que restringe el acceso a vehículos no autorizados y en donde existe una pequeña zona habilitada para el aparcamiento.

Puntos de Interés

Bosque como conjunto: roble albar, hayas, curso de agua con sus pequeños saltos. Tejos centenarios, acebos. Cabaña de Hijedo, Mirador. Rocas y prados de la zona despejada.

Descripción de la Ruta

Desde el punto donde aparcamos al vehículo, al estar situado a cierta altura, tenemos una primera visión de las lomas onduladas cubiertas de arbolado que van a dominar el paisaje de esta ruta.


Avanzamos unos doscientos metros y nos internamos en el bosque, a la vez que empezamos a descender. Al cabo de aproximadamente un kilómetro alcanzamos el cauce del arroyo Hijedo, cruzando un pequeño puente que nos conduce al refugio de Hijedo, en un entorno en que llama la atención la existencia de un grupo de abetos.



El camino remonta suavemente el curso del arroyo, dejando este último a su izquierda. El árbol dominador es el roble albar, de perfil estilizado. La escasez de ejemplares de gran porte y la uniformidad de tamaños parece indicar que la mayoría tienen relativamente pocos años y se han desarrollado desde el cese de la explotación intensiva de este recurso. Puede establecerse el inicio de esta recuperación a mediados del siglo XIX cuando se redujo la producción de carbón vegetal destinado a ferrerías.

El bonito curso de agua alegra la vista con frecuentes saltos, a los que se añaden a veces las cascadas de los arroyos secundarios laterales.
 



Con poco cambio de panorama recorremos con facilidad los primeros 3 kilómetros y medio del recorrido, momento en el cual abandonamos al camino principal (que se aleja del río) para ir en busca de este último a través de un sendero muy marcado.


A partir de aquí, durante aproximadamente un kilómetro y medio, deberemos vadear el río en unas cuantas ocasiones. La facilidad de esta acción vendrá determinada obviamente por el caudal del mismo pero lo normal es que acabemos encontrando pasos practicables. En ocasiones veremos dibujados senderos secundarios que nos permitan evitar algún que otro vadeo.

Aproximadamente a mitad de este avance nos encontraremos con una cancela que marca el límite entre Burgos y Cantabria. En todo este tramo las hayas se hacen cada vez más presentes y es más frecuente descubrir árboles de mayor porte.


Finalmente, al cabo de cinco kilómetros de avance global, y tras dejar el río a nuestra derecha, alcanzamos una señal de cruce de camino correspondiente al sendero de pequeño recorrido PRC-BU-30. Es importante que memoricemos este punto pues será punto de llegada tras el recorrido circular que vamos a efectuar.



Seguimos las indicaciones en dirección a la cabaña de Hijedo (2,5 kilómetros), lo que nos obliga a separarnos del arroyo y, sobre todo, a ascender por un tramo de cierta dureza. Al poco, empezamos a contemplar aquí y allá ejemplares de tejo y los más abundantes acebos. Unos y otros estarán muy presentes en los siguientes kilómetros.



El avance alterna fuertes repechos con descansillos. Al cabo de un kilómetro y medio desde el cruce tomamos un importante giro a la derecha, de casi 180 grados, y empezamos a vislumbrar amplias perspectivas del bosque.

Un poco después alcanzamos, junto a un gran ejemplar de haya, los restos de un vallado de piedra junto a una nueva indicación. A la derecha el camino por el que habremos de continuar la ruta en unos minutos, y a la izquierda, la cabaña de Hijedo que contemplaremos inmediatamente.


La denominada cabaña de Hijedo es en realidad un palacete de principios del siglo XX, construido al parecer por un erudito natural de la comarca. Cuentan las crónicas que aquí llegaron a celebrarse bodas, en la capilla anexa. Lo más destacable son sus dos torres y el tejo que nace junto a las mismas.

Abandonamos la zona despejada que rodea el edificio para regresar al último cruce, y continuamos nuestro avance. Al poco contemplaremos a nuestra derecha unas grandes losas que sirven de excelente mirador natural para hacernos una idea del tamaño, la forma, la belleza y valor de este bosque.


El sendero que a veces es un poco difícil de seguir, asciende un poco y nos conduce a los mayores tejos del recorrido, especialmente uno que crece agarrado a una gran roca y ronda los cuatro metros de perímetro. En este tramo también pasan a ser muy abundantes los acebos.



A los diez kilómetros de avance total, y cuando ya el trazado toma una vocación claramente descendente, el sendero pasa a ser un camino bastante más ancho, a veces reafirmado con piedras.



Un kilómetro más y salimos del bosque en una zona en la que lo más singular son unos bellos prados y sobre todo, las rocas de caprichosas formas que cierran el paisaje (algunas son aprovechadas para la instalación de colmenas en forma de dujos).


Rechazando el camino que continúa recto trazamos una amplia cruza a derechas que, a la vez que desciende, nos acerca de nuevo al bosque, alcanzando igualmente de nuevo el curso del arroyo principal, que ahora se sitúa a nuestra izquierda.
 
 

Llevamos 12 kilómetros y aún nos queda un kilómetro más hasta alcanzar la señal del primer cruce de caminos. Tras tener que vadear el río algunas veces más, alcanzamos este punto, desde el cual nos queda desandar lo andado hasta el vehículo.

Comentarios

Tradicionalmente, la ruta comenzaba unos metros más adelante, a la altura del refugio de Hijedo, lo que hace que la ruta actualmente se alargue un par de kilómetros más. Como veremos en el comienzo de la ruta, parte del sendero se corresponde con un ramal del GR-99, sendero del Ebro, que empieza en las proximidades de Ruerrero y “curiosamente” termina justo en la parte cántabra. No estaría mal plantearse prolongar este ramal para volver a enlazar con el Ebro más al norte, en las cercanías del Monasterio de Montesclaros.

El gobierno de Cantabria ha acondicionado en Riopanero una antigua casa fuerte como Centro de interpretación del Monte Hijedo, de regreso en el pueblo podemos seguir las indicaciones hasta el lugar.

La parte burgalesa, y más en concreto el bucle, se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PR-BU-30, cuyo folleto de momento podemos descargarnos aquí. También puede resultar interesante la lectura de esta guía.

Aunque afortunadamente la ruta discurre casi en su totalidad por buena sombra, en esta zona puede llegar a hacer bastante calor. Debemos tener en cuenta que no hay fuentes en todo el trayecto. Las hojas de los árboles empiezan a salir a principio de Mayo, aunque un paseo invernal tiene gran interés, especialmente porque es más fácil descubrir los vetustos tejos.

El cauce pierde buena parte de su caudal en el verano. No obstante ello hace más fácil afrontar los numerosos vadeos a que nos obliga la ruta. En caso contrario, se hacen un tanto complejos y sobre todo ralentizan la marcha. Puede darse el caso de que tengamos que cancelar la ruta si el río trae mucho agua.
 
Track de la ruta (no es mío pero es correcto).
 


9 comentarios:

Japy dijo...

Precioso reportaje. Una pasada de ruta. El último tramo de la Cabaña Monte otra vez al rio no lo he hecho nunca pero lo tendré en cuenta para próximas veces. Saludos.

Montacedo dijo...

Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Hola! muchisimas gracias por toda esa informacion y detalles que nos mencionas, Mañana tengo intencion de ir a dar una vuelta por ahi con unos amigos. Estoy seguro que nos encantara esa ruta. Un saludo

Montacedo dijo...

Gracias a vosotros por vuestros comentarios. Espero que os haya gustado pese a que el otoño está un pelín avanzado.

Anónimo dijo...

Hola, estaba pensando en talar un tejo o parte de él para construir un pequeño tocador. ¿Sabes si en la zona hay vigilancia? Por lo que veo tienen bastante buena pinta...

Montacedo dijo...

Gracias por el sarcasmo...Estaba pensado en serio en quitar estas entradas pero por una casualidad estos días pasados he pasado por el centro de interpretación del Monte Hijedo en Riopanero, y hay varias fotos en las paredes con la gente al lado de este mismo tejo. Además como cito el tejo está en el mismo recorrido del PR-BU-30, con lo que parece claro que las instituciones públicas no consideran una prioridad el que no se sepa donde está este tejo.

Anónimo dijo...

Haces bien, unas instituciones públicas tan saneadas como las nuestras, que velan sin cesar por el bien del ciudadano, no pueden más que estar en lo cierto en todo su proceder. A ver si doy yo también con ellos...

Julian Campo LLopis dijo...

Hola de nuevo Montacedo.

En esto del respeto de los arboles singulares nuestra diputación deja que desear. En el Valle de Mena, hace poco vallarón una serie de tejos de buen porte que se encuentran en el hayedo a los pies del pico del Cabrio camino del Aguasal, con anterioridad habian talado dos. En la saca de los pinos o corte de montes he visto talar buenos ejemplares de castaños, que yo sepa en el Monte Redondo (monte a las espaldas de Villasuso, los ejemplares de Castaño tan singulares que se encuentran en el no tiene protección alguna, ni estan catalogados...en dos de ellos se han construido unas cabañas).
Respecto al Monte Hijedo, como otros montes, hasta hace poco estaba abandonado, hoy parece que el interés turístico de la diputación señaliza los recorridos (aunque sin papeleras, que no digo que las pongan en todos los lados, pero si a la entrada, en los parkings). Como comentas en otro artículo, la catalogación de arboles singualres es cosa de hace poco. Que yo sepa la poda o tala de arboles en nuestra provincia (corrigeme si me equivoco), no es tan restrictiva como en otras, permitiendo la tala de arboles de importante porte y perimetro (como he comentado he visto hermosos tocones de hayas y robles..que en Mena y en parte de las Merindades es el singular Roble Albar). En fin, esperemos que estos bellos montes que embellecen la comarca y nos alegran las rutas que vsa indicando, sean mejor protegidos de cara al futuro.

Montacedo dijo...

No puedo hacer otra cosa que darte la razón. Se supone que se va a hacer un catálogo de árboles singulares de la provincia, pero la cosa se paralizó inexplicablemente hace más de un año. Incluso aunque se establezca un sistema de protección, no hay garantías de que sea algo más que papel mojado. Muy triste todo.