martes, 18 de octubre de 2016

Ruta de senderismo: Rioseco y La Frente

Volvemos de nuevo hacia la zona pasiega burgalesa recorriendo sus senderos señalizados. Hoy remontaremos parte del cuarto y menos conocido río pasiego burgalés, el Rioseco, añadiendo un tránsito por un bonito hayedo y un área con buenas vistas de la zona.
 
Dificultad: Media. El recorrido no es difícil pero existen varios sube-bajas.
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Media. La señalización es buena pero hay muchos cruces, especialmente en la segunda mitad.
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 4 horas (14,5 kilómetros)



jueves, 13 de octubre de 2016

Eremitorio y necrópolis de San Martín de Ferrán

Aprovecho el tirón del artículo sobre las necrópolis cercanas a Villarcayo para hablar sobre otro escondido emplazamiento altomedieval: El eremitorio y necrópolis de San Martín de Ferrán. 

 El entorno de Herrán, y el desfiladero que lo conecta con el norte ha sido lugar de actividad al menos desde el neolítico. Tras el constatable paso de los romanos; durante la época altomedieval fue testigo de la presencia de al menos tres centros de actividad: la ermita de San Felices (que aparece agarrada a la roca al poco de iniciar el sendero del conocido desfiladero), el eremitorio del Pópilo, y el emplazamiento de San Martín de Ferrán.

De los tres lugares, este último es el único que no tiene acondicionado ni el acceso ni el emplazamiento propiamente dicho; tanto que no es posible localizarlo salvo que un visitante anterior nos de unas indicaciones precisas (en mi caso, Miguel Zález). Y es curioso este hecho puesto que San Martín de Ferrán es el de mayor importancia histórica.
 
Restos de una posible iglesia semirrupestre
 
El Monasterio de San Martín de Ferrán fue fundado en el año 852 por el abad Paulo, el presbítero Juan y el monje Nuño y varios acompañantes. El lugar fue consagrado por Felmiro, obispo de Valpuesta. En el 874 pasó a la propiedad del monasterio de San Félix de Oca y en el 1040 a la de San Millán de la Cogolla. El documento del 852 especifica que los primitivos repobladores encontraron restos de edificaciones antiguas que aprovecharon. Es posible que fueran restos tanto de época romana como de asentamientos de época visigoda. 

 Por cierto, que este acta fundacional, conservado en el monasterio de San Millán de la Cogolla, es uno de los primeros en los que se hace referencia al nombre de “Castilla”. Además, se encuentran unas cuantas palabras en lo que ya se podría también considerar castellano antiguo, entremezclado con algunos vasquismos
 
enterramientos en la parte superior
En cuanto a los restos, se observa la entalladura de una construcción semirupestre que pudiera ser el mencionado monasterio. Con planta rectangular y uno de sus lados excavados en la roca; existen mechinales y otros restos que parecen indicar la existencia de una cubierta. En este muro hay un banco corrido. Bajo la misma hay una gran cantidad de piedras y restos de tejas; posiblemente procedentes de la construcción citada. Sobre estos restos se aprecian varias sepulturas excavadas en la roca. Afloran en torno a media docena aunque es posible que haya bastantes más enterradas.

martes, 11 de octubre de 2016

Las necrópolis medievales de Cigüenza y Bocos

En nuestro anterior artículo mencionábamos a los jueces de Castilla, Laín Calvo y Nuño Rasura y tratábamos de su vinculación con Bisjueces y Villalaín; lugar este último de supuesto nacimiento y enterramiento del primero. Ahondando en este ámbito, la tradición quiere que el lugar de enterramiento del otro personaje fuese la iglesia de San Andrés de Cigüenza. Se da la circunstancia no obstante de que la parroquial de Cigüenza, pueblo cercano a Villarcayo, está consagrada a San Lorenzo. ¿Dónde está o estuvo esa iglesia de San Andrés?

Pues resulta que a menos de un kilómetro al sur del pueblo (a unos dos kilómetros de Villalaín y a cuatro de Bisjueces) se ubica una necrópolis altomedieval conocida con el nombre de Las Sepulturas; pero también como San Andrés. Además de la veintena de enterramiento más evidentes, una reciente excavación (año 2014) ha puesto de manifiesto la existencia de estructuras de mayor tamaño, entre ellas sin duda algún templo, que se extienden desde el periodo tardorromano (siglo III – IV) hasta bien entrada la Edad Media (siglos IX o X). Según algunos autores la actual Cigüenza se corresponde con la localidad prerromana de Segontia Paramica; aunque esta teoría es rechazada por otros.
 
Necrópolis de Cigüenza. Obsérvense al fondo las construcciones de Villarcayo
 
En todo caso, y como en otras ocasiones, las evidencias arqueológicas parecen desmontar las teorías generalizadas de despoblamiento masivo durante la dominación árabe. En otro ámbito, resulta sugerente pensar que la antigüedad de la tradición sobre el lugar de enterramiento de Nuño Rasura se remonte al menos al momento en el que aquí quedase una iglesia o ermita.

También a tiro de piedra de Villarcayo, aunque hacia el norte en lugar de hacia el este, encontramos otra pequeña necrópolis conocida como Peña Arena o Peña de los Moros, en un pequeño resalte en terreno de Bocos. Este yacimiento tiene la peculiaridad de haber tenido una fase de ocupación prehistórica. En lo referente al periodo altomedieval se han identificado más de 60 tumbas, de las cuales hoy sólo son visibles un pequeño grupo bastante deteriorado. No muy lejos hay algunas oquedades que se podrían corresponder con el eremitorio.
 
Necrópolis de Bocos

De hecho, estas dos necrópolis, junto con la de Peña Horrero en Fresnedo, son conocidas en la zona desde hace tiempo. Resulta curioso leer las notas que les dedicaba Julián García Sainz de Baranda en su libro “Villarcayo y la Merindad de Castilla-Vieja”, publicado en 1934. 

 “Mas si no se han encontrado signos de la existencia prehistórica del hombre en ella, no deja de haber manifestaciones protohistóricas numerosas en diversas partes de su territorio. Señales claras de ello, son las estaciones sepulcrales de Fresnedo, Bocos y Cigüenza, en los sitios denominados Peña Urrero, Peña Arena y San Andrés respectivamente, en las cuales muéstranse abiertas y talladas en las rocas numerosas sepulturas, orientadas al E., que siguen en sus huecos la línea del cuerpo humano e indican la existencia de tribus asentadas en él, siendo la más importante la primera, donde se encuentran señales evidentes de haber habitado permanentemente. Por sus características, parecen pertenecer a los celtas, siendo la existencia de éstos clan, sus últimas ramificaciones hacia el E., de este pueblo poblador de España”

Más información en:
http://www.condadodecastilla.es/cultura-sociedad/arte/necropolis-de-san-andres-de-ciguenza/
http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z2B144A5C-CDC3-F3F2-6025C076BE7A15A2/20140730/ciguenza/fin/imperio/romano/siglo/ix

jueves, 6 de octubre de 2016

Bisjueces y la leyenda de los jueces de Castilla

El relato histórico tradicional de la construcción de Castilla como nación ha incluido dentro de su mitología la existencia de dos jueces que impartían justicia en los periodos iniciales de la creación de la identidad castellana. El fundamento de la institución vendría dado por el deseo de los habitantes de la zona norte de la actual provincia de Burgos de evitar los engorros derivados de la dependencia judicial de Asturias (traslados, costes, retrasos…). 
 
Así, se habría conseguido obtener de parte de los reyes asturianos y leoneses una autonomía parcial en el ámbito judicial. Para ello los habitantes escogieron a dos prohombres: Laín Calvo y Nuño Rasura, para que administraran justicia basándose en la costumbre y en leyes orales de tradición visigoda e incluso prerromana.
 
Hoy en día parece demostrado que estos supuestos jueces (que tiene dedicados a su nombre varias calles y monumentos) nunca existieron. Su aparición en el relato histórico tiene su origen a finales del siglo XII, como parte del proceso de construcción de la identidad castellana. Así, los Jueces de Castilla se constituían como una justificación de la relativa autonomía de la que supuestamente había disfrutado desde antiguo el territorio. No sólo eso, estos dos personajes le daban “empaque” a su vez a los dos personajes más importantes de la primitiva Castilla: Fernán González y el Cid Campeador, que descenderían genealógicamente de los primeros.
 
Aceptada la falsedad del grueso de la leyenda, soy de los que prefiere meditar sobre la posibilidad de que contenga algo de realidad. ¿Por qué esta leyenda y no otra?¿Pudo existir algún tipo de organización judicial independiente en la zona en unos años (finales del siglo IX y principios del X) en los que el reino vivía años de confusión? En todo caso al autor de este blog lo que le gusta es más bien rastrear los rastros físicos que estos hechos (ficticios o reales) han dejado hoy en día. 

martes, 4 de octubre de 2016

Ruta de senderismo: en torno al castillo de Arreba


Interesante ruta por los bonitos valles de Manzanedo y Arreba recorriendo preciosos pueblecitos y bosques; con el añadido de la visita a los vestigios de un castillo altomedieval y al paraje del desfiladero de Las Palancas.

Dificultad: Media. Aunque no hay grandes desniveles (salvo el ascenso al castillo) hay bastante sube y baja y la distancia es tirando a larga. 
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Media. Hay algunos puntos conflictivos.
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 4 horas y media (17 kilómetros)
 





jueves, 29 de septiembre de 2016

La compañía de Seguros "La Unión Montijana"

El pasado mes de marzo la asamblea general de La Unión Montijana, seguros mutuos contra incendios a prima variable, acordaba la disolución de la sociedad. Acababa así un periplo de 136 años de existencia. Esta decisión vino motivada por la nueva ley de ordenación y supervisión de los seguros privados y que obligaba a estas mutuas a prima variable sin ánimo de lucro a transformarse en sociedades con un capital de tres millones de euros; medida absolutamente fuera de las capacidades y objetivos de esta agrupación. En el momento de su disolución contaba con 2.400 socios repartidos entre Montija Sotoscueva, Espinosa, Valdeporres, Villarcayo, Medina, Losa, Traslaloma y Mena.

Sede de la sociedad, construida a mediados del siglo pasado

 El 1 de enero de 1880 nueve socios fundaron en Villasante La Unión Montijana con el fin de crear una red de solidaridad que afrontara los graves perjuicios que los incendios originaban en las economías familiares. En unos años donde el fuego calentaba las casas y sus estructuras de madera ardían sin remedio, la Unión Montijana fue un respiro para muchos. En su momento convivió con otras mutualidades similares sin ánimo de lucro, como la Medinesa, la Losina o la de Seguros Mutuos a Prima Variable de Incendios de Casas del Valle de Mena, fundada el 11 de diciembre de 1853. 


Listado de socios fundadores

Como vemos, estas peculiares mutuas tuvieron especial predicamento en el norte de nuestra provincia. La Montijana acaparó la mayor cantidad de mutualistas hasta llegar en sus mejores momentos a las 4.000 pólizas. La de Montija ha sido además la última en desaparecer de toda España. Su funcionamiento se parecía en cierta medida a una asociación sin ánimo de lucro; de modo que las cuotas de los mutualistas variaban de un año a otro en función de los siniestros que fuera necesario cubrir; exceptuando unos reducidos gastos de funcionamiento. El fundamento era el principio de ayuda recíproca, y la responsabilidad era mancomunada, proporcional al importe de los respectivos capitales asegurados. De hecho, la liquidación implicará el reparto entre los mutualistas del fondo mutual y del dinero que se obtenga de la venta del edificio de la sociedad.

La historia de la entidad entre 1880 y 1937 se ha perdido. Durante la Guerra Civil desaparecieron los archivos de la mutua y el libro de actas más antiguo recoge la reunión de diciembre de 1937 que acordó rehacerla. Poco a poco, la Montijana fue recuperando el pulso y siempre pudo responder a todos los siniestros. El último importante fue el de las dos casas que ardieron en diciembre de 2013 en Quintana de los Prados. De hecho, todo parece indicar que, de no ser por la ley, hubiese podido seguir funcionando con normalidad durante muchos años.

 

martes, 27 de septiembre de 2016

Árboles singulares: el nogal de Vilviestre

En el mismo núcleo urbano de Vilviestre del Pinar se encuentra este enorme nogal de unos doce metros de alto y cinco metros de perímetro de tronco. Aunque no he logrado encontrar ningún dato sobre él (salvo que da nombre a una calle) no me he resistido a incluirlo en el blog.