lunes, 10 de septiembre de 2012

GR1 burgalés: Torme - Puentedey

Esta cuarta etapa pasa por la Merindad de Castilla la Vieja y por la de Valdeporres. Hay una alternancia entre tierras de labor y zonas montaraces, pero poco a poco estas últimas van predominando.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con cartografía o track): Media
Belleza: Normal
Tiempo: 4 horas y media (20 kilómetros)




Puntos de Interés

Pueblo de Salazar. Tramos boscosos. Tramo junto al río Nela. Puentedey.

Descripción de la Ruta

Dejamos atrás la iglesia de Torme avanzando por la carretera hacia el bloque principal del pueblo. Entramos en una gran plaza que se abre a nuestra derecha y seguimos por la primera calle que, perpendicular a la carretera, abandona el pueblo.

El camino asciende dejando a la derecha una loma cubierta de carrascas y a la izquierda la planicie cerealista de los alrededores de Villarcayo. Al principio está bastante marcado, pero por momentos se va cerrando hasta amenazar con desaparecer. En esta zona tenemos la suerte de ver planear un alimoche. Dos kilómetros después de dejado atrás Torme llegamos a Villanueva la Blanca.

Unos cien metros antes de llegar a la iglesia buscamos la calle que gira hacia la derecha, pasa junto a un pilón, y deja atrás la localidad. A partir de aquí empezamos el que probablemente sea el ascenso más duro de la jornada, pues hemos de salvar unos 150 metros en aproximadamente kilómetro y medio.

Avanzamos pues en dirección noroeste por un marcado camino entre carrascas. Ignoramos un primer desvío que desciende hacia la izquierda pero algo más adelante sí que seguimos otra nueva opción en dicha dirección (existe un banquito para el descanso en este punto, el más alto de la jornada de hoy).
 
Llaneamos durante aproximadamente un kilómetro hasta encontrarnos con un camino mucho más ancho y cuidado. Lo seguimos hacia la izquierda de modo que ascendemos un poquito y luego empezamos un largo y fuerte descenso hacia el valle, casi sin giros. En un momento dado empezamos a observar hacia la derecha el alargado caserío de Salazar.
 
Cuando llevamos más de un kilómetro de descenso encontramos hacia la derecha el camino que nos lleva a la localidad citada. Poco después ignoramos una primera opción hacia la izquierda y enseguida tomamos una segunda, ya cerca del cartel anunciador del pueblo, pero antes de llegar al mismo tomamos la calle que asciende por la derecha.

Enseguida nos vemos sorprendidos por el amplio elenco de caserones y casas montañesas de este pueblo. Llegamos a la pequeña ermita del Cristo y seguimos durante unos metros por la parte alta del pueblo. Luego descendemos hasta llegar al borde de la carretera y un nuevo cartel informativo del GR1. Desde aquí volvemos a ascender un poco y, junto a una casa con balcón soportado por unas bellas rejas metálicas, buscamos el sendero que se interna de nuevo en el bosque. Dejamos así atrás Salazar, coincidiendo durante unos cientos de metros con un PR.

Minutos después llegamos a un edificio aislado que bordeamos por la derecha. Aquí nace un bonito sendero que asciende nuevamente hasta la ermita de San Bartolomé, un sencillo edificio que a la vez sirve de cota del antiguo camino que comunicaba Villarcayo con Puentedey, pasando por Salazar, antes de que fuese posible construir la carretera que sigue el río Nela.

Frente a nosotros se encuentra el valle medio-alto del Nela, en el que se refugian interesantes pueblos: Escanduso, Escaño, Brizuela, Puentedey…. Seguimos por la carretera que pasa junto a la ermita durante unos 200 metros. En este punto nace un sendero muy poco definido hacia la derecha. De hecho el próximo tramo es el más complicado de seguir de todo el recorrido de hoy.
 
El sendero, que con un poco de atención podemos seguir, avanza hacia el oeste casi sin variar de altitud. Tras un tramo algo más boscoso sale a campo abierto y llega a la unión entre dos tierras de labor. El sendero continúa entre las mismas, pero es recomendable seguir por el borde de una de ellas debido a la irregularidad, vegetación y humedad del camino original. Terminadas estas dos tierras por la izquierda continúa otra mientras que por la derecha sigue el monte. Tratamos de seguir en la misma dirección hasta que el sendero, casi desaparecido, se encharca. Pasado este tramo cruzamos hacia la izquierda el arroyo, cruzamos la tierra de labor, y buscamos el sendero que se encuentra al otro lado de la misma.

Una vez localizado el sendero lo peor ha pasado, seguimos ascendiendo en dirección noroeste hacia una nave ganadera. El sendero, que camina entre carrascas, deja la misma a su derecha, pasa dos portillas metálicas y se trasforma en un camino algo más marcado, sin cambiar de dirección.

No mucho después se deja de ascender mientras se gira hacia la izquierda. Desde aquí se tienen unas excepcionales vistas de los Canales de Dulla. Descendemos un poco y llegamos a un camino mucho más marcado. Nosotros hemos de continuar hacia la izquierda pero hacia la derecha, como a unos 300 metros, podemos acercarnos a ver la restaurada ermita románica de San Vicente (se incluye en el track).

Llegamos a Sobrepeña, pero sin entrar en el pueblo seguimos la carretera hacia la izquierda. Ascendemos un poco y pasamos muy cerca de la ermita de la Virgen de la Paz, un buen mirador sobre la zona. A partir de aquí, siguiendo la carretera, empezamos a descender.

En una curva cerrada a izquierdas dejamos atrás un marcado camino a la derecha. Unos veinte metros después hay un poco marcado sendero que en unos instantes baja hasta el pueblo de Nela. Desembocamos en la misma carretera, ascendemos unos 50 metros por ella y nos desviamos hacia la izquierda. Dejamos atrás las últimas casas tomando un estrecho pero marcado sendero.

Casi inmediatamente salimos a un pequeño y cerrado cañón sobre el Nela, cuyo agua sólo se intuye debido a la cerrada vegetación. Descendemos un poco, nos incorporamos a un sendero más marcado y desembocamos en un delicioso sendero a la vera del río.

Poco después nos separamos algo del cauce pero acabamos llegando junto al mismo, a la altura de una pasadera de cemento. Al otro lado giramos hacia la izquierda, pasamos junto a un área de esparcimiento y baño y alcanzamos las primeras casas del pueblo de Brizuela.

Al llegar a la confluencia con el antiguo ferrocarril Santander-Mediterráneo nos unimos a su trazado hacia la derecha, aunque en realidad seguimos un sendero paralelo al mismo. Dejamos atrás la estación de Brizuela, ahora acondicionada para el turismo, y llegamos a la vera del Nela por un cerrado bosque de ribera. Al salir del mismo el sendero se separa algo del río, pero sigue pegado a la caja del ferrocarril, sin cruzarlo. Nos unimos a un camino más ancho y, tras dejar atrás el campo de fútbol, finalmente cruzamos la antigua vía y enseguida vemos el característico puente natural de Puentedey.
 
 Comentarios

En general es prácticamente imposible seguir todo el recorrido fiándose sólo de las señales de pintura blanca y roja. Sobre todo en las zonas más humanizadas y campos de cultivo la señalización es prácticamente inexistente. En otras zonas es correcta. Como ya hemos visto hay algunos tramos en los que el sendero está prácticamente borrado.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)



Presentación con fotos de la ruta


viernes, 7 de septiembre de 2012

GR1 burgalés: Salinas de Rosío - Torme

La tercera etapa tiene dos partes bien diferenciadas. Hasta Bárcena de Pienza las tierras de labor son predominantes, pero a partir de entonces pasan a dominar las pequeñas elevaciones y los primeros prados. En el alto de Bocos abandonamos el municipio de Medina de Pomar para pasar al de Villarcayo - Merindad de Castilla la Vieja.  

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con cartografía o track): media
Belleza: Normal
Tiempo: 3 horas y media (16 kilómetros)





Descripción de la ruta

Desde el centro de Salinas de Rosío alcanzamos la carretera y buscamos el camino parcialmente asfaltado que se dirige hacia el noroeste. La siguiente franja del recorrido transcurre por tierras de labor. La pista asfaltada termina junto a otra pista asfaltada y justo aquí tenemos un tramo comprometido.

Casi de frente a la dirección que traíamos se encuentra un camino prácticamente borrado que asciende por la ladera. Lo mejor tal vez sea continuar unos metros por la nueva pista hacia la derecha y luego ascender a las tierras de labor de la parte izquierda. Atravesaremos las mismas buscando la parte superior y con un poco de suerte encontraremos los restos del sendero citado. En todo caso, ascendiendo por esta ladera acabaremos encontrando una carretera más marcada que tomaremos hacia la derecha y que tras ascender algo más nos acerca al pueblo de La Riba, punto que se constituye en un buen mirador sobre el valle.

Seguimos por la carretera atravesando y abandonando la localidad. Unos 500 metros después encontramos la señal indicadora del camino hacia la izquierda que hemos de tomar (enseguida llegamos a una bifurcación, en la que seguiremos por la izquierda). El nuevo camino tiene una vegetación más densa pero al menos en el momento de escribir estas líneas el avance es factible. En todo caso en menos de un kilómetro desembocaremos en un camino más ancho y en una zona de tierras de labor. Este camino sigue, como los anteriores, en sentido oeste, para al cabo de kilómetro y medio llegar a un cruce junto a un pilón de agua. El trazado original del GR1 sigue por un sendero que se encuentra de frente, pero al estar invadido por la vegetación nosotros seguiremos hacia la derecha. 

Unos cientos de metros después ya vemos el pueblo de Quintanilla de Pienza. Llegamos a un cruce que tomamos hacia la izquierda y entramos en el pueblo, junto a una amplia era ocupada por un campo de fútbol y juegos infantiles. Nos encaminamos hacia la iglesia que dejamos un tanto a nuestra izquierda y buscamos la calle que, hacia la derecha, nos conduce a la Nacional 629.

Seguimos la misma en dirección norte y con precaución hasta alcanzar en unos instantes el cruce que hacia la izquierda conduce hacia Bárcena de Pienza. Cruzamos el río Trueba y seguimos por la amplia recta que rápidamente llega al caserío de esta localidad, con las casas muy espaciadas. Llegamos a una especie de plazoleta en donde se encuentra el centro social y unos juegos infantiles giraremos hacia la izquierda para continuar el recorrido. Si tenemos interés, por el camino que nace hacia la derecha, avanzando unos 200 metros y luego girando hacia la derecha, encontramos el ábside de una antigua ermita románica con interesantísimos capiteles que ahora se utiliza como cementerio.

Una vez seleccionado el camino correcto abandonamos la localidad. Al poco llegamos a una bifurcación en la que hemos de seguir hacia la derecha. Comenzamos a ganar altura entre cultivos y pequeños robles. Un kilómetro después de dejar atrás Bárcena, en una nueva bifurcación, seguimos por la izquierda. El camino, muy marcado, nos ofrece unas muy buenas vistas sobre las lagunas de Gayangos, y luego se sumerge en un bosquecillo de robles bastante bien formado. La dirección es suroeste. Pasado el bosquecillo cambiamos de vertiente, accediendo a la llanura de Medina, que se observa no muy lejos, cerrado el paisaje por la sierra de la Tesla.

Descendemos un poco y nos cruzamos con un camino poco marcado que seguimos realizando un fuerte giro hacia la derecha. A partir de aquí entramos en una parte en la que el sendero a veces se difumina. Como referencia la dirección es oeste y tras ganar un poco altura al principio, nos mantendremos cerca de la cumbre de esta pequeña loma, pero casi sin ascender.

En todo caso deberíamos llegar sin demasiadas complicaciones a la carretera CL-629, A un kilómetro aproximadamente del puerto de Bocos. Enfrente vemos un camino mucho más marcado de piso blanquecino. Cruzamos la carretera junto a un panel informativo del GR1 un tanto antiguo y seguimos por el camino indicado.

Tras un breve ascenso empezamos a descender, cambiando a la cuenca del río Trema. Al poco vemos unas dorsales rocosas en donde podemos intentar buscar los vestigios de una antigua necrópolis medieval, muy desfigurada, entre otras cosas porque era lugar de excursión desde el cercano balneario de Gayangos. En todo caso nos dirigimos al encuentro entre los dos primeros grandes bloques pétreos, entre los que encontramos un paso. Al otro lado, sorprendidos por el verdor del terreno, localizamos un sendero que pronto se convierte en camino.

Rodeados de nuevo por los robles vamos siguiendo el camino más marcado en dirección oeste. Pasado algo más de un kilómetro desde Peña Horrero, entre el arroyo Bedón y un gran peña, nos unimos a un camino mucho más definido que seguimos hacia la derecha. 

A partir de aquí volvemos a transitar entre tierras de labor, aunque hacia la derecha no se pierde el carácter montaraz. Un kilómetro después, sin demasiadas novedades, llegamos al borde de la carretera BU-562, justo en el punto en el que supera el puente sobre el río Trema y entra en la localidad de Torme. Al otro lado del puente encontramos un cartel informativo y una iglesia parcialmente románica.

Comentarios.

Tramo sencillo aunque de nuevo con dificultades en algunos momentos para seleccionar el camino correcto.

Track de la ruta (pulsa en el círculo verde para más información)


Presentación con fotos de la ruta:
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

GR1 Burgalés: Perex - Salinas de Rosio

Seguimos el recorrido a partir de Perex con un paisaje similar: pequeños bosques, tierras de cultivo y elevaciones moderadas.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con cartografía o track): Media
Belleza: Normal
Tiempo: 4 horas y media (19 kilómetros)

 
Descripción de la Ruta

Girando a la derecha en la plaza de Perex entramos en un nuevo camino y en unos 600 metros llegamos a una portilla canadiense y un cruce, en el que hemos de seguir de frente. El pinar se hace dueño del paisaje mientras avanzamos por una pista ancha. Pasado un primer tramo suave hemos de afrontar una larga y dura rampa al final de la cual nos encontramos un camino a la izquierda que hemos de tomar.

Descendemos rápidamente durante algo más de un kilómetro, hasta encontrarnos con una puerta que hemos de cruzar. Justo al otro lado nos encontramos con otro camino, que tomamos esta vez hacia la derecha para volver a ascender suavemente. El pino sigue siendo el protagonista de todo este tramo, pero abundan interesantes ejemplares de roble y haya.

La ascensión culmina junto a un área de recreo, con fuente, mesas y asadores. Desde esta área hemos de seguir unos 300 metros más hasta descubrir un camino no muy marcado que nace hacia la izquierda. Habremos avanzado unos 500 metros por este maltratado camino cuando en una curva llegamos a una especie de cruce. Nosotros seguimos por el camino que se encuentra de frente, de modo que en realidad trazamos una curva a izquierdas. Al poco rechazaremos una opción para ir a la derecha.

Aunque el camino no se encuentra en muy buenas condiciones, siempre será el más marcado, avanzando, aún con algunas curvas, siempre en dirección oeste. En un punto deberemos superar una portilla para el ganado. De esta manera llegaremos junto a una tejavana para la paja, punto en el cual debemos de buscar hacia la izquierda la portilla que hemos de superar. El camino situado al otro lado es más marcado, gira hacia la derecha y luego hacia la izquierda y acaba junto a otro camino que hemos de tomar hacia la derecha, ya en las proximidades del pueblo de Paresotas.

Alcanzamos el caserío junto a la carretera que lo cruza pero, a no ser que necesitemos buscar la fuente, tomamos esta última hacia la izquierda alejándonos de las casas. La carretera cruza el arroyo de la Serna e inmediatamente después hemos de dejarla por el camino que nace a la derecha.

Ascendemos rechazando las opciones que surgen a nuestra derecha y nos introducimos de nuevo en el bosque, esta vez protagonizado por encinas carrascas. Los siguientes metros seguimos siempre por el camino frontal y acabamos saliendo a una zona más amplia ocupada por tierras de labor hacia nuestra izquierda y dehesa a nuestra derecha. Desde esta zona podemos ver los Montes de la Peña que aparecen casi a nuestras espaldas y de frente diversos páramos de escasa altura.
 
El camino sigue sin pérdida posible en dirección suroeste. Tras un largo tramo ascendemos un poco y llegamos a un cruce más marcado, en el que hemos de seguir hacia la izquierda y descender hasta el pueblo de Návagos, que se encuentra muy cercano. Tras observar el perfil de una torre medieval, usada hoy como cementerio, y la espadaña de la iglesia alcanzamos las primeras casas. Giramos hacia la izquierda pasando junto a una bella fuente y alcanzamos la calle principal del pueblo, que seguimos hacia la derecha. Recién abandonado el pueblo llegamos a una bifurcación en la que seguimos por el camino de la izquierda (el otro da servicio a una nave).
 
Avanzamos sin grandes novedades por el nuevo camino, que vuelve a estar sombreado. El primer tramo está más marcado y luego se convierte en camino carretero. Saliendo del bosque llegamos a un valle algo más definido, apareciendo de frente una pequeña cima de forma cónica. Una vez en las faldas de dicha cima llegamos a un camino de tierra de mayor anchura. Lo tomamos hacia la izquierda y vamos girando y bordeando la cima citada hasta llegar a un nuevo valle que nos conduce al pueblo de Villamor.
 
Entramos en el pueblo junto a la carreterita que lo cruza y desembocamos en la BU-551, más ancha y con doble carril. La seguimos hacia la derecha unas decenas de metros pero tomamos un estrecho sendero que asciende hacia la derecha, cruzando una portilla.

La vereda transcurre por una ladera apenas ocupada por esbeltos robles y va ganando algo de altura. De frente observamos unas lomas y el perfil del cementerio de Salinas de Rosio, hacia donde nos dirigimos. El sendero busca un antiguo camino que tras un corto tramo de ascenso llega al lugar citado. Desde aquí disfrutamos de una amplia panorámica de esta parte del valle de Losa, con mayor proporción de cultivos. A nuestros pies el Pueblo de Salinas de Rosío y junto al mismo un área sin cultivar en donde se encontraban las antiguas eras de Sal, que se remontan a época romana.

Una pista de cemento nos permite descender del cementerio hasta el pueblo, que alcanzamos a la altura de su iglesia, su preciosa fuente y los restos del antiguo Hospital de la Misericordia, del siglo XV, únicos vestigios de un pasado bastante más próspero.

Comentarios

Este tramo puede hacerse un tanto pesado. Con tanto cambio de dirección es fácil perderse. En realidad esta etapa se podría acortar sensiblemente sin afectar a su interés uniendo de manera más directa Pérex con Paresotas siguiendo los senderos de Medina GR186 y PRBU134; ambos por otra parte mejor señalizados.

Track de la ruta:



Presentación con fotos de esta etapa.
 

lunes, 3 de septiembre de 2012

GR1 Burgalés: Puerto de la Horca - Pérex

Cambiamos la temática durante unas cuantas entradas para describiros el primero de mis proyectos de senderos de largo recorrido por Burgos. Lamentablemente me llevará bastante tiempo ir completándolos, pues siempre se está a expensas de la agenda y de encontrar a alguien que te vaya a recoger tras cada una de las etapas.

Y para comenzar la mejor opción me pareció GR1, conocido como "sendero histórico", y que discurre entre Ampurias y Finisterre (podéis encontrar más información aquí). El GR1 por Burgos cruza las Merindades de este a oeste, por parajes quizás no tan espectaculares como otras alternativas. Tal vez por ello es menos conocido y algunos tramos se encuentran bastante perdidos, aunque por otra parte tienen una originalidad que no ofrecen otros recorridos. El trayecto lo he ido haciendo en diversos momentos, por lo que probablemente veáis algunas incongruencias entre el aspecto de los paisajes que muestran las fotos.

Empezamos nuestro andar en el Puerto de la Horca, punto que separa el valle de Losa y Valdegobía, en Álava. Obviamos con ello un pequeño tramo de unos 3 kilómetros que cruza la merindad de San Zadornil a la altura de Valpuesta. Este primer tramo es bastante corto, de unos 10 kilómetros, sobre todo porque está pensado para poder llegar desde la localidad de Bóveda. Transita por tierras de Losa por un paisaje mixto que mezcla las tierras de labor con bosques de diversas apariencias, muy típico del norte burgalés. Elevaciones moderadas y paisajes suaves.
 
Dificultad: baja
Orientación (sin GPS con cartografía o track): Normal
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 2 horas y media (10 kilómetros)





Situación

Para llegar al puerto de la Horca, punto de comienzo de esta ruta, hemos de alcanzar Oña por la N-I hasta Briviesca y luego por la carretera comarcal que llega a la villa condal. Desde Oña continuamos por la carretera Nacional 232 hasta su cruce con la N-627. Pasado el desfiladero de la Horadada llegamos a Trespaderne. Aquí seguiremos la BU-550 que conduce al puerto de Angulo para, al cabo de unos 20 kilómetros, tomar la pista a mano derecha que conduce a Bóveda (provincia de Álava). Los primeros kilómetros representan el ascenso al puerto de la Horca. En el kilómetro 5,5 llegamos a la cima, que constituye el límite con el País Vasco y el lugar en el que el GR1 entra definitivamente en la provincia de Burgos.

Puntos de Interés

Vistas sobre la ermita de San Pantaleón. Paisajes mixtos de cereal y bosque. Tramos de bosque de interés. Algunas muestras de arquitectura popular.

Descripción de la Ruta

Retrocedemos unos metros por la carretera hasta llegar al kilómetro 5, muy cerca del cual vemos un poco marcado camino a la derecha, sobre el mismo lecho de roca. Superamos un vallado y el camino se hace algo más marcado. Giramos a la izquierda y unos centenares de metros más adelante a la derecha, hasta llegar junto a la fuente Camero.
 
Dejando el pilón a nuestra derecha seguimos el camino que se acerca a un vallado. Vemos las señas del PR-BU-62 junto a las de color blanco y rojo. El paisaje está ocupado por las encinas, algunas de tamaño interesante, pero descubrimos frecuentes robles y algunos acebos.
 
Un tramo después el camino vuelve a girar a la derecha y observamos ya el vallejo que nos va a conducir al fondo del valle del Jerea. Cruzamos una portilla por la que salimos del vallado y continuamos por el camino principal, obviando los distintos caminos que surgen a los lados, hasta que alcanzamos la carretera BU-550.
 
Avanzamos por la misma con precaución en dirección Burgos hasta alcanzar la ermita de San Roque, junto a la que nace un camino. Tomamos dicho camino durante unos 800 metros, alejándonos un tanto de la carretera, hasta llegar a un cruce en el que seguimos por la derecha.
 
El nuevo camino se dirige ya directamente hacia el espolón rocoso donde se encuentra la ermita románica de San Pantaleón, famosa no sólo por su arte sino con supuestas relaciones con la tradición del Santo Grial. Llegamos de nuevo junto a la carretera, pero seguimos por el camino cementado que nace al otro lado.
 
Pasados unos 200 metros tomamos una senda a la derecha que en unos instantes nos deja junto al puente por el que hemos de cruzar al otro lado del río Jerea. Si tenemos intención de ver más de cerca la ermita deberemos de seguir de frente antes de cruzar y subir por la empinada ladera, para luego regresar de la misma manera. Durante unos kilómetros nuestro andar va a coincidir con el de otro sendero de largo recorrido, el GR-85.
 
Una vez al otro lado del río seguimos paralelos al mismo por una zona herbosa durante unos cientos de metros, hasta que nos encontramos con una valla de piedra que bordearemos por su lado derecho, alejándonos definitivamente del río.
 
A partir de aquí comienza un tramo de aproximadamente tres kilómetros de suave ascensión y muy sombreado. El árbol predominante es el pino pero se encuentra abundante roble, e incluso acebos y hayas. Con un poco de atención podremos seguir el sendero principal, que transcurre prácticamente en dirección norte.
 
En los últimos metros de esta sección el sendero se va cerrando y finalmente nos obliga a salir a la tierra de labor que se encuentra hacia la izquierda. Avanzamos por esta zona de cultivo en la misma dirección durante unos centenares de metros más hasta encontrarnos con un camino más marcado que nace hacia la izquierda.
 
La nueva pista traza varias curvas en ascensión y finalmente se coloca en dirección noroeste. Unos 700 metros más y alcanzamos la carretera que, hacia la derecha, nos conduce rápidamente a Pérex de Losa.
 
A la entrada del pueblo encontramos un cartel explicativo del tramo recorrido y del siguiente, de unos 20 kilómetros. Seguimos por la carretera que cruza el pueblo hasta llegar a una especie de plaza donde se encuentra una bolera. Aquí termina el recorrido de hoy.

Comentarios

Aunque la ruta está señalizada con los colores blanco y rojo de GR, esta señalización es muy irregular, alternando tramos muy bien marcados con otros no tanto. En las proximidades de la portilla ganadera antes de alcanzar la BU-550, podemos buscar sendos caminos a la izquierda que nos conducen de manera más directa a San Pantaleón. Mejor alternativa para ello sería seguir el trazado del PRC-BU-62, pero ello nos aleja más del trazado original del GR1.

Track de la ruta




Presentación de fotos
 

viernes, 31 de agosto de 2012

Ermita de la Virgen de Fuenteltoro

En el pueblo de Villangómez, junto a la carreterita que lleva a la Granja de Quintanilleja, se encuenta una pequeña y sencilla ermita que recibe el curioso nombre de Virgen del Fuenteltoro o de Fuente del Toro. Por alguna razón se me ha estropeado la foto de la ermita, pero no la de la fuente que se encuentra al lado.


Según la tradición, la ermita recibe ese nombre por un toro que, escarbando con las patas, desenterró la talla de la virgen que se guarda en el interior de la ermita. Posteriormente, al sacar la talla de la tierra, brotó un manantial de agua que se convertiría en la fuente que hay junto al edificio. Hemos encontrado otros lugares con leyendas similares, pero ninguno con un nombre tan curioso.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Pueblos de la despoblación: Villahizán

En la carretera que conecta Villahoz con Arcos encontramos esta gran propiedad particular conocida con el nombre de Granja Cristo de Villahizán. En algunos sitios se le llama también Villahizán de Muñó, para distinguirlo de su homónimo Villahizán de Treviño (del que hablamos aquí hace algún tiempo).



Pertenece a la familia Echevarría, de gran tradición en el negocio Vasco del acero y propietarios en la actualidad de la marca "Bellota".

Con mi habitual discrección no quise acercarme más, pero entre los edificios modernos se conserva una ermita o iglesia de trazas románicas (incluso con algunos elementos anteriores) que conserva un cristo del siglo XIII, de ahí la denominación del lugar. Podéis ver una foto aquí.

En el año 1950 Luciano Huidobro escribió un amplio artículo sobre la historia del lugar en el Boletín de la Institución Fernán González. Resumiendo mucho señalaré que existen documentos que se refieren al lugar desde el año 1127. En el siglo XIV aparece como lugar de Behetría. No obstante en torno a finales de este siglo el lugar queda despoblado y pasa a propiedad de Mahamud.

Entre los siglos XV y XVIII se suceden periodos en que el terreno pasa a manos particulares y otros en los que retorna a Mahamud. En 1762 se procede a la venta definitiva a Luis Antonio de la Colina, capitán de navío. Este propietario fué el que inició la repoblación del lugar mediante colonos. Desde entonces se han ido sucediendo los propietarios hasta el actual.
 
A principios de 2016 la finca ha sido adquirida por el Grupo Siro, del sector agroalimentario.

lunes, 27 de agosto de 2012

Ermita de Villacisla

En un apartado rincón en medio de las llanuras de cereal, a unos seis kilómetros de Presencio pero perteneciendo a este pueblo, se encuentra la humilde ermita de Nuestra Señora de Villacisla.


El templo conserva su estructura de un románico tardío así como algunos elementos aislados. Otros elementos de interés son el moral que existe junto al edificio y la propia talla de la Virgen.


Los vecinos de Presencio y alrededores celebran sendas romerías al lugar en los meses de mayo y septiembre. Una cofradía aún se encarga del mantenimiento del lugar.

 
Imagen de romería en la ermita cedida por Pedro Lozano
 
Pero si he querido reflejar este lugar en el blog es sobre todo por una antigua leyenda que recogió en forma de poesía hace ya bastantes años un maestro jubilado de la zona, Godofredo Martínez. Se ambienta durante la invasión musulmana y refleja los esfuerzos de un ermitaño por salvar la imagen de la Virgen que teóricamente ya existía por aquel entonces:

Huyó de allí el ermitaño // con la imagen que guardaba

Llamada de Villacisla // después de muchas jornadas

A la montaña llegó // en su borriquita parda

Ocultando en las alforjas // a la mejor de las damas

Allá en Cantabria vivió // retirado en la montaña

Nuestro piadoso ermitaño // cuidando a la imagen santa

Hasta que en la reconquista // bajaron hacia el Arlanza

Cientos de foramontanos // en grupos de retaguardia

Con ellos volvió a Castilla // en su burra apresurada

Acercándose al cogollos //y a la ermita que dejara

En tiempos atrás tan sola // tan pobre y abandonada

Termino este artículo con dos imágenes del entorno en plena primavera.