miércoles, 7 de marzo de 2018

Árboles singulares: el almendro de Cubo de Bureba

Hacía ya años que llevaba dándole vueltas a la búsqueda de este ejemplar, del cual había encontrado alguna referencia suelta en publicaciones sobre árboles singulares pero poca información actual; y menos respecto a su ubicación. Me temía yo que, como en alguna otra ocasión, se tratase de un ejemplar de reciente desaparición.

El almendro destaca entre las tierras de cereal.
Pero una vez manos a la obra, con un poco de trabajo personal y otro poco en colaboración con mi amigo Miguel Zalez, pudimos dar con este soberbio ejemplar. La verdad es que si se sabe la zona y lo que se está buscando, no es difícil de encontrar pues destaca sobremanera en medio de unas de las llanuras de la cuenca burebana.




Tanto más si se escoge la época de principios de marzo, cuando se encuentra en plena floración, aunque este año que está siendo más frío y lluvioso tal vez se retrase algo. El ejemplar tiene unos diez metros de alto y más de cuatro metros de perímetro de tronco.

Aquí aparece Montacedo no por narcisismo, sino para dar idea del tamaño del ejemplar.
Se encuentra en una finca muy pequeña que por razones no muy bien conocidas quedó fuera de la concentración parcelaria; quizás porque el suelo no era de muy buena calidad. Ello y el respeto de sus propietarios ha permitido que este venerable árbol se convierta en un superviviente nato; se le calcula una edad en torno a los 300 años.


Me contó un vecino de edad avanzada que antiguamente iban a coger arena en esa zona; y la verdad que efectivamente el suelo es arenoso, casi parece ceniza. Quizás tenga algo que ver con la cercana ubicación de un castro de la edad de Hierro (algunos creen que aquí pudo situarse la antigua Vindeleia).


También me dijo el señor que antes de la concentración en este pago abundaban no sólo los almendros, algunos de similar talla que este del que estamos hablando, sino también cerezos y nogales. Nadie lo diría a la vista de estas grandes planicies cerealistas. Hoy los almendros siguen siendo abundantes en los bordes de la gran cuenca burebana. Pero pasan más bien desapercibidos, salpican aquí y allí algunas tierras, acompañan en su trazado a los caminos…


Es curioso que este árbol, que hasta hace nada había sido prácticamente ignorado, haya sido fruto de varios artículos en internet a raíz de que el bueno de Zález publicase el suyo. Incluso en algún caso han tomado sus fotos, quiero creer que con permiso.

Poza de la Sal y sus almendros; vistos desde el castillo

En esta zona se unen los humildes manantiales que darán lugar al río Oroncillo, nadie diría que este pequeño curso de agua es el que acabó formando el conocido estrecho de Pancorbo, hollado desde hace milenios por viajantes de todo tipo. Uno de estos manantiales es el de Fuentequejar, situado apenas a unas docenas de metros de nuestro almendro.

Almendros en el entorno de Moradillo de Roa, en el otro extremo de la provincia.

Más información en el blog de Zález

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenos dias Javier,soberbio ejemplar,tiene que ser bonito verle en flor. Algo sabia y habia visto que Miguel publico sobre este almendro.

Javier Montacedo dijo...

Gracias por comentar.