martes, 5 de julio de 2016

Ruta de senderismo: Peña Lusa

Dentro de la sucesión de marcadas cumbres que marcan la divisoria del término de Espinosa de los Monteros con la vecina región de Cantabria, podemos citar como una de las de mayor personalidad Peña Lusa. Consideradas de occidente a oriente, esta es la última en la que los macizos calizos toman un perfil protagonista (vista de lejos semeja una pirámide o cono), ya que a partir de este punto todas las cimas aparecen cubiertas por la capa herbosa típica de la montaña. Además, con sus 1575 metros es una de las más altas de la zona. 

Dificultad: Alta. La longitud no es muy larga, pero hay tramos con fuertes desniveles e incómodos.

Orientación (sin GPS o track): Relativamente fácil si el día está claro, aunque en algunas zonas es difícil localizar el mejor sendero a seguir.
Belleza: Alta. 
Tiempo y distancia: 4 horas (12 kilómetros)





Situación y acceso


El acceso a Espinosa de los Monteros desde Burgos se realiza siguiendo hacia el norte la N-627 y la C-629. Pasado Villarcayo y el portillo de Bocos llegamos al pueblo de Baranda. Desde aquí nace una carreterita que nos permite atajar el tramo hasta Espinosa. Alternativamente podemos seguir algo más hasta la glorieta de El Crucero y llegar al pueblo por una carretera de más entidad. 

Una vez en la villa seguiremos la carretera hacia los portillos pasiegos. Pasados unos cinco kilómetros localizamos el comienzo de la carretera de ascenso al portillo de la Sía. Recorremos los siete kilómetros que nos separan del alto, dejando el coche justo antes de entrar en Cantabria, a la derecha. 

Puntos de interés
 
Algunos tramos de sendero. Bosquetes de hayas. Paisaje montañoso. Vistas en todas direcciones. Cima de Imunía. Cima de Peña Lusa.
 
Descripción de la ruta
 
El hecho de comenzar desde el puerto, a más de 1200 metros, nos va a librar de mucho del esfuerzo que sería necesario caso de empezar a caminar desde alguno de los valles. Enfrente de donde hemos dejado el coche se encuentra la pista de acceso al parque eólico de La Sía. 
 
Ascendemos por la misma mientras vemos a nuestra izquierda el paisaje que bordea la carretera por la que hemos ascendido: cuidadas cabañas rodeadas de prados especialmente verdes. A la derecha tenemos también una buena panorámica del valle de Soba, cerrado al norte por la sierra del Hornijo. Subimos sin demasiado esfuerzo por el camino que da servicio a los diferentes aerogeneradores. Terminados los mismos podemos observar, frente a nosotros, el aspecto de lo que nos queda de ruta: un ascenso primero frontal que al cabo acaba girando hacia la derecha buscando la pirámide rocosa de Peña Lusa.
Superamos una pendiente herbosa con un esfuerzo moderado y ganando rápidamente altitud. Hacia la cota 1400 aparece ante nosotros una empinada loma culminada por el alto de Imunía. Ante la misma tenemos dos alternativas; ascenderla ahora o dejarlo para el retorno. Decidimos afrontar el ascenso (la alternativa implicaría buscar un sendero prácticamente llano que la bordea por la derecha). Buscamos la trocha que asciende más claramente (con frecuencia estas trochas se vuelven borrosas y confusas). En la parte alta observamos un pequeño canal que parece dividir la cima en dos. Andamos un poco por el mismo y buscamos el lado izquierdo. Con atención y precaución superamos algunas grietas y llegamos sin mayores novedades a la cima.
 
Esta cima, situada a 1520 de altitud y también conocida como La Rasa, tiene la peculiaridad de que aparece cubierta por una serie de hitos montañeros a modo de columnas. Además las vistas son excelentes: el Picón Blanco, la zona de Espinosa aún cubierta de niebla y cerrada por las antenas del pico Bedón y una excelente panorámica de la zona de ascenso a Castro Valnera y Pico la Miel; vista esta última que nos acompañará el resto de la ruta. 
 
Girando aún más encontramos el final del portillo de Lunada, el Pico del Fraile (con su inconfundible radar militar) y nuestro objetivo, peña Lusa. Descendemos suavemente en dicha dirección siguiendo el sendero que continúa por la divisoria provincial. Se asciende suavemente girando un poco hacia la derecha y luego un poco hacia la izquierda, buscando evitar en la medida de lo posible el sube-baja de las ondulaciones del terreno.
 
Llegamos así a una inesperada y brusca bajada en la que vamos a perder más de 100 metros de altitud. Al principio es un poco difícil encontrar el mejor sendero, pero con un poco de atención localizamos los hitos montañeros y unas flechas de color verde que facilitan la bajada. En todo caso hay que afrontarla con calma ya que hay zonas con resaltes pétreos que podrían provocar una lesión.
 
Llegamos así a un collado denominado como colinas de Tramasquera; punto al que podríamos haber llegado siguiendo un camino desde el valle de Lunada. Seguimos el sendero de frente ascendiendo primero con suavidad, un poco hacia la derecha. Hacia ese lado aparecen algunas contundentes elevaciones calizas, siempre con el valle de Soba en el fondo. 
 
Finalmente encontramos de frente el macizo hacia el que hemos estado caminando. Tras un pequeño descenso buscamos el punto mejor de un ascenso que a primera vista parece complejo. Localizando los hitos montañeros en primer lugar se comienza casi de frente, ayudándose en algunos puntos con las manos para superar algunos resaltes rocosos. Al poco se sigue hacia la izquierda, siempre con precaución por lo irregular del terreno.
 
Minutos después los hitos o CAIRN nos señalan por donde hay que seguir: una empinada canal en donde de nuevo hay que echar la mano en algún punto. Llegamos así a la zona alta, en donde se gira a la izquierda y la pendiente se suaviza claramente. La senda asciende paralela al cordal, sin buscar el mismo. 
 
Tras un giro observamos ya la cumbre a unos centenares de metros. Nos aproximamos hacia la misma paulatinamente y terminamos el ascenso, marcado por buzón y un vértice geodésico prácticamente desaparecido. Las vistas son espectaculares. Además de los paisajes ya citados podemos mencionar específicamente el puerto de Lunada, el ya cercano picón del Fraile y las cimas del parque Natural de los Collados del Asón. Al fondo, entre la niebla, parece intuirse la línea del mar Cantábrico.

Tras el merecido descanso emprendemos el regreso por el mismo camino. Hay que estar atentos a los hitos para no perder el trazado correcto. Cuando llegamos a las proximidades de la cima de Imunía, antes del suave ascenso final, hay que buscar el sendero que lo bordea por la izquierda. Al principio es un poco borroso pero pronto se acaba localizando. Ello nos permite enlazar con el sendero de ida sin necesidad de volver a ascender.

Comentarios
 
Ruta tirando a dura debido a varios ascensos por tramos complejos. No obstante la corta distancia y el hecho de empezar a 1200 metros la suaviza bastante. Es importante seleccionar un día claro para disfrutar más del recorrido y también para evitar desorientaciones. Además, en días de lluvia o niebla el agua nos va a dificultar el paso por algunos puntos.
 
Además de la posibilidad de efectuar el ascenso desde el valle de Lunada; si disponemos de dos coches podemos integrar este recorrido en travesías más ambiciosas; bien hacia la zona de Picón Blanco, bien hacia la zona de Castro Valnera.
 
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Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información)


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Vídeo con imágenes del recorrido (incluye vídeo panorámico desde la cima)


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Magnífica zona.

Amador dijo...

Unas fotos muy bonitas,me traen buenos recuerdos de imunia y peña lusa pues hace varios años que no subo por alli,es una zona preciosa con unas vistas muy dilatadas.Tengo el recuerdo de unos tejos dentro de un hayedo,pero no estoy seguro si era en peña lusa o en la tramasquera.Un abrazo desde Burgos.

Montacedo dijo...

"sherpa" Ballesteros y tú sois los mayores expertos en tejos de Burgos. jeje.