jueves, 25 de febrero de 2016

Paisajes de guerrilla (V): Escenarios de las operaciones de Francisco de Longa (segunda parte)

(viene del anterior artículo)
Vista del valle de Caderechas desde los restos de la ermita de Santa Marina

En junio se envían desde Burgos dos columnas de infantería de 500 unidades cada una. En vista del encuentro Longa, junto con las fuerzas de Pinto y Salazar, les espera en las alturas del valle de Caderechas. Allí tuvo lugar un fuerte enfrentamiento en el que se consiguió hacer retroceder a los imperiales hasta Briviesca. Desde este punto, tras recibir refuerzos, obligan a dispersarse a la guerrilla.

 
Portillo de Bedón. Al fondo, Espinosa de los Monteros

En octubre de 1811 dos columnas con sendos destacamentos de dragones y dos cañones ligeros salen hacia el norte de Burgos en busca de Longa. Martin Eguiluz, el segundo de Longa, de nuevo se entero y se retiró hacia el valle de Espinosa, dejando un grupo de espías en el paso del Portillo de Bedón. Los españoles logran retirarse ordenadamente hacia los Valles Pasiegos, no sin antes infringir bastante daño a los franceses desde estas alturas. Las columnas son obligadas incluso a retirarse hacia Villarcayo. Una pequeña revancha de la más conocida Batalla de Espinosa.
 
 
Monasterio de Nuestra Señora de Rivas de Nofuentes, actualmente vacío.


Desde principios de 2012 los franceses abandonan las intentonas de capturar a los guerrilleros, centrándose en mantener las grandes ciudades y mover con seguridad suministros y correo. Ello permite organizarse a las guerrillas adquiriendo mayor tamaño y pareciéndose cada vez más a ejércitos regulares.
 La guerrilla de Longa llegó a alcanzar un grado de profesionalización impensable en otras partidas. Entre otras medidas, se organizó un grupo de captación de caballos y yeguas, e incluso un servicio de remonta ubicado en Valdeporre. El monasterio de Nuestra señora de Rivas en Nofuentes (Merindad de Cuesta Urria), fue convertido en hospital de campaña.
 

Salinas restauradas en Poza de la Sal.
El suministro de la Sal de Poza llegó a ser de importancia durante la guerra. Longa fue el encargado de su administración durante los periodos en los que la localidad permanecía en manos españolas. Durante la fase del reclutamiento forzoso, los trabajadores de las salinas eran liberados de tal obligación; tal era la prioridad de dicha producción.

Vista de Sasamón desde la lejanía, con su gran iglesia como gran protagonista.

En Mayo de 2012 se intenta un golpe contra Burgos en el que participan las tropas de Longa, aprovechando que muchas de las fuerzas francesas se habían desplazado hacia la importante batalla de Ciudad Rodrigo. El objetivo secundario era obligar a la permanencia de tropas en la capital castellana debilitando con ello sus fuerzas en la batalla principal.

Una parte de los efectivos fija a los destacamentos de Palencia mientras el día 4 se ataca el destacamento de Sasamón con el fin de atraer a la guarnición de Burgos. Los defensores se organizan bien y, ante la noticia de la concentración de una importante fuerza en Vitoria, se abandona el proyecto. No obstante esta operación dejó en evidencia la relativa debilidad de las fuerzas francesas respecto a un ejército español cada vez más osado y capaz.
 
Ya mencionamos en el artículo dedicado a Sasamón los destrozos que sufrió la gran iglesia de la localidad durante la guerra de la Independencia.

Alturas que rodean Ameyugo, antes de el comienzo de la llanura de Miranda
 
El 20 de Junio de 1812 Longa vuelve a planear una acción en la zona de Ameyugo sobre un correo escoltado. Se situó en las laderas cercanas  y dispuso un destacamento en la salida del desfiladero para evitar que viniesen a socorrerlos desde Pancorbo.
Allí les fueron dañando y creado bajas a medida que los franceses se retiraban primero a las alturas cercanas a Bujedo y luego a Orón, donde aguantaron hasta la llegada del refuerzo desde Miranda (pues los de Pancorbo fueron sorprendidos al intentar ayudar por las dos compañías apostadas por Longa a tal efecto). Los imperiales tuvieron unos 56 muertos y Longa aproximadamente la mitad. Durante las siguientes semanas realiza más ataques audaces en el camino entre Burgos y Pancorbo.
 
Vista de la iglesia de Sedano desde una pequeña necrópolis altomedieval

Una columna se planta a finales de noviembre en Sedano y exige a las autoridades el pago de contribuciones en el plazo de 24 horas. A la madrugada del día siguiente Longa, perfectamente informado, ya se encuentra en el lugar. A las siete de la mañana ataca la iglesia y la casa cercana donde se encuentra el comandante Froment. Los franceses huyen en desorden hasta Mozuelos, donde había otro destacamento. Allí los franceses tuvieron que defenderse durante siete horas y acabarían retirándose hasta Huérmeces para reunirse con su general.

Además de provocar un número importante de bajas. Longa hizo además un centenar de prisioneros, quedando en su poder dos piezas de artillería, un obús, armamento, municiones además del producto de las contribuciones: más de 300 vacas, un centenar de ovejas trigo y dinero. También fueron liberados 60 vecinos que tenían como rehenes los franceses.
 
Cubo de Bureba. Foto de Miguel Zález

Siendo las posiciones de Briviesca y Pancorbo demasiado fuertes para las tropas de Longa, el guerrillero realizó varios intentos, cada vez más osados y contundentes, por destruir el fuerte en el que se refugiaba el destacamento de Cubo de Bureba, punto intermedio entre las citadas localidades.
 
El 25 de enero de 1813 se dirige hacia allí con varios batallones e incluso artillería. El destacamento de Pancorbo ni siquiera se atrevió a acudir en socorro ante el fuerte contingente desplegado. Tras un fuerte combate se consigue la rendición y destrucción del fuerte. Con esta operación, además de suministro de alimento y munición se consiguió interrumpir las comunicaciones por el Camino Real durante más de un mes.
 
Pueblo de Poza de la Sal visto desde los restos de su castillo
 
El general italiano Palombini se estableció con su división el 1 de febrero en Poza de la Sal. Desde esta posición podía simultáneamente proteger la carretera de Francia, vigilar a los hombres de Longa y dedicarse a recoger avituallamiento. EL general italiano envió destacamentos por la zona, unos de ellos a Rojas, quedándose con él unos 500 hombres.
 
Longa se dirigió sigilosamente a Poza de la Sal en la noche del 10 al 11 de febrero, siguiendo senderos de montaña. La sorpresa fue total, al descubrir los italianos a los guerrilleros cuando ya se encontraban en las mismas calles de la localidad. Tan sólo algunos imperiales consiguieron refugiarse al abrigo del castillo. El general Palombini fue sorprendido en su cama y fue ayudado a escapar de la casa por una mujer aprovechando una puerta falsa, para desde allí al amparo de la oscuridad unirse a sus hombres. Los soldados de Iberia llegaron al momento, recogiendo varias pertenencias del general, chocolate e incluso sus botas que no había tenido tiempo de ponerse.
 
Los soldados italianos lograron aguantar hasta la llegada desde Rojas del coronel Salvatori con refuerzos. Un batallón de Iberia que intentó cerrarles el paso fue rechazado. El combate se prolongo todavía un tiempo hasta que llegó otra columna desde Barrios e Bureba y Longa ordeno la retirada. Las bajas italianas estuvieron en torno a los 100 muertos y 300 prisioneros. Esta sorpresa de Poza tuvo gran impacto en la zona.
 

Vista del desfiladero de la Horadada desde el castillo de Tedeja
 
Como ya indicamos en el artículo de presentación, una de las acciones principales de Longa fue la toma de Castro Urdiales en los primeros meses de 1813. Durante su cerco, el general francés Foy se dirigió desde Burgos para intentar romperlo con su división de 3700 hombres. Longa intentó sorprenderle en el desfiladero de La Horadada, pero los franceses atravesaron el primer puente y dos compañías de voltigeurs escalando las rocas consiguieron desalojar de las alturas a los hombres de Longa. Posteriormente lograron romper el cerco que los españoles habían instalado al otro lado del desfiladero.
 
Restos de la Fortaleza de Santa Engracia. Pancorbo
A partir de junio Wellington inicia su avance hacia el norte. Tras un enfrentamiento bastante fuerte en el rio Hormazuela, cerca de Burgos, los franceses desalojaron Burgos haciendo volar el castillo. Se retiraron hasta Pancorbo, al abrigo de su fortaleza de Santa Engracia, esperando sorprender a los ingleses desde esta inexpugnable atalaya.
 
Pero éstos, informados por Longa, buscan un camino alternativo: Huérmeces - Masa - Puente Arenas y Villarcayo. El 16 de junio Wellington llega a Villarcayo y tiene un primer encuentro con Longa. A partir de aquí Longa apoyará directamente las operaciones. Los franceses no se enterarán de la maniobra hasta entonces, cuando los ejércitos aliados ya habían tomado posiciones en la ruta de Miranda a Bilbao. Esta maniobra tendría gran influencia en el éxito de la cercana batalla de Vitoria. Como recompensa por su participación en los últimos meses de la guerra, Francisco de Longa recibiría un reloj encargado por el mismo Wellington.