miércoles, 27 de marzo de 2013

Escultura del agua: Desfiladero de la Yecla

Llena el agua de sol busca la sombra.
busca la sombra la oquedad hundida.
En la peña más alta el cuervo anida.
Del fondo sombreado el pez se asombra.



Sombra y agua resbalan por alfombra
de arena, a golpes de aluvión batida.
Frescura y viento gimen por la herida
del peñascal, que el hombre Yecla nombra.

 

Por la angostura del desfiladero
traza en volandas ingeniería mano
puente genial, que salva el precipicio.

 

Y así en la Yecla admira el pasajero
desfiladero, puente y pasamano,
juntos naturaleza y artificio.

Bonifacio Zamora. Temas y Paisajes. 1950.

 

Recorriendo esta comarca entre Lerma y Silos uno no puede dejar de visitar el desfiladero de la Yecla. Desde luego no es un lugar desconocido: su cercanía a Silos, su facilidad de acceso y su originalidad lo hacen un lugar harto visitado; pero no por eso lo voy a dejar fuera de mi "catálogo". Se encuentra a tan sólo un par de kilómetros de Santo Domingo de Silos en dirección a Aranda de Duero.


Se trata de una garganta de unos 1000 metros de longitud, unos 100 de alto y unos pocos de ancho (en varios sitios se tocan ambos lados con las manos).  La Yecla ha sido creado por el arroyo del Helechal en la potente masa caliza de las peñas de Cervera, tras la formación de una galería subterránea que ha acabado colapsando y desgastándose.


Os inserto un vídeo que se encuentra en la página web arlanza.com. Allí califican a la garganta de forma acertada como "el lugar donde nunca llega el sol". Por otro lado, con el color tan raro con el que hace las fotos mi cámara me han quedado estas imágenes como de un paraje de "Mordor".


martes, 26 de marzo de 2013

Árboles singulares: El Moral de Villoviado

Villoviado es un pequeño pueblo perteneciente hoy en día al ayuntamiento de Lerma. Para los que siguen un poco de cerca la historia burgalesa, es sobre todo conocido por ser el lugar de nacimiento del Cura Merino, guerrillero de la guerra de la independencia.

Tendré que preparar algún día una entrada sobre esta interesante figura, pero antes de eso creo que se merece la pena dedicar un artículillo aparte al excepcional moral que se encuentra a la vera de su iglesia. Con cerca de 6 metros de perímetro de tronco, es el más grueso de Castilla y León. Dado su grosor, no parece descabellado pensar que fuera plantado tras la edificación de la iglesia, realizada en el siglo XVI.


Este árbol tiene varias historias, las cuales os recomiendo consultar de forma mucho más extensa en el precioso libro "Arboles Singulares de Burgos", de César Javier Palacios. Señalermos en todo caso que la tradición popular defiende que éste árbol es uno de los que nacieron en Quintanilla de las Dueñas (cerca de Cerezo de Rio Tirón) tras el martirio de San Vitores en época romana; para luego ser trasplantado aquí. También habrá que dedicar un artículo en su momento a San Vitores, pero de momento bastará con señalar que, según su hagiografía, tras ser decapitado de la sangre nacieron unos morales que son a los que nos estamos refiriendo.

El caso es que San Vitores es el patrón de Villoviado. Realmente los patrones de los pueblos de la zona son en varios casos mártires de la época romana, lo cual ha sido interpretado tradicionalmente como un signo de una cristianización temprana. No en vano hemos de recordar que en entradas anteriores he hecho referencia a asentamientos y calzadas romanas cercanas.

Palacios también recoge varias anécdotas relativas a las propiedades curativas y nutritivas de frutos y ramas de este árbol, tal vez derivadas de su pretendido origen. El caso es que, ya sea por esto o por su ubicación junto a la iglesia, el árbol ha sido respetado y cuidado a lo largo de los siglos.






Como me pillaba muy cerca decidí acercarme a ver otro moral que se encuentra en el vecino pueblo de Rabé de los Escuderos. El caso es que en realidad no se trata de la misma especie: mientras que el de Villoviado y la mayoría de los que aparecen en esta página son morales negros (morus nigra), apreciados por su fruta; el de Rabé es un moral blanco (morus alba), que es el que utilizan los gusanos para la elaboración de seda.

Además este segundo árbol es mucho más joven. Según Palacios fue plantado a mediados del siglo pasado. Si esto es cierto al moral le van bien las cosas pues ya ha alcanzado un grosor en el tronco cercano a los 3 metros de perímetro.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Ruta de Senderismo: Sendero de las Grandes Encinas

Recorremos un encinar de transición entre las peñas de Cervera y las planicies del Arlanza medio, en lo que en realidad es el último rastro hacia occidente del Sistema Ibérico. Conserva restos de la configuración adehesada del pasado y los ecos de un poblamiento prerromano.

Dificultad: fácil
Orientación (sin GPS con cartografía o track): Media
Belleza: Normal
Tiempo y distancia: 2 horas y media (10 kilómetros)





lunes, 18 de marzo de 2013

Antiguos monasterios burgaleses: San Juan de Ortega (y II)

Hoy nos ocuparemos de los elementos principales del patrimonio de San Juan de Ortega, entre los cuales figura sin duda su bucólica ubicación en un calvero de los bosques de Montes de Oca.
 
La iglesia

La parte más interesante del templo, declarado BIC en 1931, se centra en el ábside triple (uno de los pocos de este tipo que se ubican en la provincia) y los muros y capiteles del crucero, de la época románica. La obra es en general sencilla, pero de gran armonía y elegancia. El hábil arquitecto resalta los elementos verticales en detrimento de los horizontales, consiguiendo con ello una mayor sensación de esbeltez.
 

viernes, 15 de marzo de 2013

Antiguos monasterios burgaleses: San Juan de Ortega (I)

No podemos decir que el santuario de San Juan de Ortega sea desconocido, pero tras realizar una visita e informarse de la historia y el patrimonio del lugar, uno se pregunta porqué no le tenemos más presente a la hora de hablar de los lugares de mayor interés de nuestra tierra.
 
San Juan de Ortega fue y es un santuario nacido por y para el Camino de Santiago, fruto del proyecto de un solo hombre cuya historia tiene tintes casi novelescos, que sin ser rey ni poderoso ha conseguido que su sueño haya llegado, con mejor o peor fortuna, hasta nuestros días y aún hoy siga cumpliendo, día a día y año a año, la función para la cual fue creado.
 
Voy a dedicar un primer artículo a la historia e intrahistoria del lugar y un segundo al patrimonio físico que aún nos queda. Intentaré hacer en ambos un esfuerzo de síntesis, para que no me quede muy largo ni dejarme cosas interesantes en el tintero.
Plazoleta de acceso, con la capilla de San Nicolás y la iglesia
 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Escultura del agua: La Torcona

El sistema de cavidades de Ojo Guareña es un auténtico laberinto formado fundamentalmente por las aguas los ríos Guareña y Trema. Este último cauce es un auténtico diablillo que juega a esconderse y reaparecer por diferentes sitios y en función de la época y el régimen pluviométrico.

De esta forma, está seco buena parte del año hasta la zona de Butrera, pero a medida que va lloviendo van entrando en acción diversas surgencias río arriba, la mayoría pequeñas, salvo la surgencia del Torcón y sobre todo, de la Torcona.


Esta última es una cavidad con un portalón que se sitúa en el plano superior de todas ellas, y por lo tanto es la última en entrar en acción. Pero cuando lo hace crea un espectáculo ciertamente llamativo.  

 Es una pena que mi poca pericia, la dificultad de encontrar un buen punto de vista y los colores ocres no permitan apreciar toda la belleza del lugar.



El desarrollo de esta cavidad es de unos 2500 metros.




Estas dos últimas fotos están hechas en verano.



Para el acceso existen varias opciones. Desde la carretera que desde Villarcayo se dirige a Ojo Gareña, y una vez pasada la desviación a Butrera, alcanzamos la desviación a Hornillayuso. Tan sólo unos metros después encontramos un camino a mano izquierda. Dejamos el coche al inicio del mismo y enseguida alcanzamos el cauce del Trema. Si está seco es indicativo de que la Torcona va a estar seca también, y si tiene agua probablemente no podamos cruzarlo, pero es la mejor opción para acercarse hasta la misma boca de la cavidad en época estival. Para ello seguiremos las sendas que dejan el cauce a la izquierda unos 400 metros (por momentos hay algo maleza, pero no es infranqueable). La cavidad se encuentra al otro lado del cauce.

En época de lluvias o deshielos creo que la mejor opción es seguir la carretera hasta el pueblo de Cornejo y el desvío hacia Ojo Guareña. Una vez al otro lado del río y desde el mismo pueblo de Cornejo buscamos un ancho camino (creo que es apto para el coche) que retrocede paralelo a la carretera original pero esta vez al otro lado del cauce. Pasados unos dos kilómetros de camino, y justo antes del segundo camino que asciende hacia la derecha encontramos el acceso al punto desde donde están tomadas mis fotos. En todo caso, podéis verlo en el mapa si pulsáis en la opción "ubicación".

lunes, 11 de marzo de 2013

Peñaranda de Duero (y II)

(viene del anterior artículo)


precioso arco de ingreso al patio

Por un zaguán en ligero desviaje se accede, entre columnas de nobles materiales, al patio central del palacio. Obra amplia y armónica, tiene una planta inferior con esbeltas arquerías de medio punto sobre pilares apilastrados, mientras la planta segunda tiene altura menor y lanza una serie de arcos deprimidos apoyados sobre columnas, teniendo en sus enjutas medallones de personajes históricos y mitológicos.


A un lado está la escalera, con tribuna, ricamente adornada con motivos renacentistas, donde se comienza a apreciar la riqueza de los interiores del palacio. Llama sobremanera la atención el impresionante artesonado de madera tallada que arranca de un friso de yesería mudéjar.

La escalera es una obra excepcional

Artesonado formado por 2 partes de abajo a arriba: cornisa inferior plateresca con prominentes bustos, cornisa con mocárabes y una tercera línea de cornisa renacentista, sobre todo este sistema apoyan luego grandes paneles trapezoidales casetonados, ornamentados con medallones heráldicos sostenidos por pares de angelotes y rematados a su vez por tres fajas ornamentales a modo de cornisa.

Artesonado de la escalera, protegido de las palomas por una malla.

Las habitaciones, sobre todo las del ala que da hacia la plaza (la zona visitable), están caracterizados por su abundancia de techumbres de madera y yeserías de tradición mudéjar. Entre las estancias destaca la denominada Salón de Embajadores.



Diversas esculturas romanas (algunas hoy en el Museo de Valladolid), tapices, techumbres y otras riquezas de que hay constancia, se dispersaron por el abandono y otros usos del palacio. Cabe decir que el origen de estos tesoros viene dado por condición del Conde de Miranda como Virrey de Nápoles, lo que le valió numerosos regalos del Vaticano.


 
En el año 1948 el Estado expropia el palacio y lo destina a formación de la conocida “sección femenina”. Este acto sirve para salvar de la ruina a este valioso patrimonio, si bien se decide adosar un ala moderna en una zona por otra parte ya por entonces bastante arruinada del palacio.
 
Más recientemente la Junta de Castilla y León se hizo cargo del edificio y lo dedicó a actividades varias, entre ellas algunos cursos de la Universidad de Burgos. El edificio cerró hace más de un año y el Ayuntamiento y la Junta están en negociaciones para que al menos pueda procederse a la visita turística (yo al menos tuve la suerte de poder visitarlo en una apertura puntual que se produjo la pasada Semana Santa).
 
La ex-colegiata de Santa Ana, que se eleva frente al palacio de los Zúñiga, fue fundada en 1605 por D. Francisco de Zúñiga y Avellaneda, séptimo conde de Miranda y primer duque de Peñaranda, Virrey y Capital General del Principado de Cataluña y del reino de Nápoles.


 
Su diseño y trazado, de atrevidas líneas, se atribuyen a Rodrigo Gil de Hontañón y a Pedro de Resines, y llama la atención por el contraste que ofrece su gran altura y sus débiles elementos sustentes. La portada fue diseñada por fray Pedro Martínez en un estilo barroco clasicista, de tipo columnario, a semejanza de un retablo, con nichos y diversas imágenes de santos. En la parte superior aparece la imagen de Santa Ana, la titular de la parroquia, y los escudos de los Zúñiga y Avellaneda.
El acceso viene precedido por una escalinata con ocho columnas de mármol de estilo renacentista traidas desde Napolés por el Sexto Conde de Miranda, Juan de Zuñiga y rey de Napolés, asi como los tres bustos de los tres emperadores romanos que se hallan en la fachada. Los elementos del interior en cierta medida desmerecen la ambición del proyecto, probablemente porque los sucesores demostraron menor interés o disponían de menos recursos que el fundador. Llama la atención no obstante una curiosa colección de reliquias, dispuestas en retablos neoclásicos, traídas de Italia con motivo del paso de los condes por esas tierras
 
Dentro del conjunto histórico de Peñaranda de Duero, declarado el 25 de abril de 1974, destaca por su singularidad la Botica, farmacia de principios del siglo XVIII, que se ha ido manteniendo y custodiando por ocho generaciones de farmacéuticos de la familia Jimeno, y que en la actualidad, sigue en activo conservando la tradición de otros tiempos y todo en ella ofrece un sabor añejo e incluso misterioso. Las visitas han de realizarse previa reserva. (cabe decir que, al menos el día que estuve yo, a las propietarias no parecía hacerles mucha gracia el tener que enseñarla).
 
 
La fachada conserva la inscripción de "Botica" y en el enrejado de una ventaja puede verse la típica simbología farmacéutica. En su interior se conserva una interesante colección de tarros de cerámica, que han venido siendo utilizados de forma habitual en esta farmacia, así como originales piezas de vidrio, algunos de ellos contenedores de antiguos medicamentos, como la famosa Triaca Magna de andrómaco, hoy medicamentos exóticos que en su día fueron de uso cotidiano.


Otra de las dependencias indispensables en toda farmacia, es la rebotica, situada detrás de la farmacia y que sigue conservando todo el encanto de siglos pasados, presenta una serie de cajoneras dedicadas a conservar plantas medicinales. A continuación se dispone el antiguo laboratorio, en el que se pueden contemplar diversos artilugios, así como una interesante y práctica colección de libros, algunos del siglo XVI. Al fondo, un pequeño jardín, en su día utilizado como huerto de cultivo de plantas medicinales, que no se daban de forma espontánea en la comarca castellana como adormideras, saúcos, ricinos, rosas rubras y de Alejandría, belladona, beleño, estramonio, violetas, jacintos, etc...



Entre tanto elementos de interés de la localidad puede pasar desapercibido el precioso rollo gótico que se encuentra en un lateral de la irregular plaza. Sin embargo se trata sin duda del más interesante de la provincia, y no en vano ya en 1931 fue declarado monumento. Al parecer hasta hace no mucho se encontraba en el exterior del recinto amurallado, junto a la carretera. Pero en 1959 fue trasladado a la plaza de la villa. Este rollo proclamaba la jurisdicción de los Zúñiga-Avellaneda, que tenían aquí el centro de sus estados y la residencia de un tribunal de apelación.


El astil o fuste es cuadrado, con una serie de baquetones adosados, animando la superficie y dando esbeltez a la obra. Unos escudos mostraban las armas de los Zúñiga, aunque hoy se han borrado. Algunos salientes corresponden a animales y otras formas que servían para la exposición de penados o el simbolismo jurisdiccional. En la culminación hay nuevos elementos tardogóticos, sobre gárgolas, con cogollos que rematan en el pináculo. Su construcción parece, a juzgar por la morfología tardogótica de sus elementos, propia de los primeros decenios del siglo XVI.

En la oficina de Turismo os podéis informar sobre los diferentes edificios visitables de Peñaranda de Duero. Cabe decir que la botica al parecer sólo se abre los días laborables. ver www.penarandadeduero.es.

viernes, 8 de marzo de 2013

Peñaranda de Duero (I)

Peñaranda de Duero es si duda uno de los pueblos más bonitos y conocidos de la provincia. La estampa del castillo vista desde su plaza es una de las más típicas de nuestras tierras de Burgos. Hace ya casi un año que estuve por la zona y he ido retrasando el artículo relacionado entre otras cosas con vistas a consultar algún libro que me sirviera como base para aportar algún dato especial que no venga en las guías. Pero aunque he dado algunas vueltas, no he conseguido identificar ninguno, así que he tenido que ir haciendo el bosquejo a partir de diversas fuentes.

Peñaranda aparece incluida durante el siglo XI en el alfoz de Clunia y más tarde en el de San Esteban de Gormaz. En 1300 el rey Fernando IV hace merced a Fernán Ruiz de Amaya del señorío de Peñaranda, de quien la adquirió el infante don Pedro, hijo del rey Sancho IV, dejándole en su testamento del año 1317 a su esposa doña María hija del rey de Aragón. En tiempos de Alfonso XI entró el lugar en la casa de Avellaneda por casamiento de doña María Ochoa, señora de Peñaranda, con Diego López de Avellaneda, señor de Avellaneda y Fuente Armejil, en los campos Sorianos.

En esta y siguientes, diversas tomas del castillo

El blasón de los Avellanedas, lobos cebados y orla de aspas, lo heredó el hijo de estos Ochoa Martínez de Avellaneda, que engrandeció su casa con el señorío de Aza, y el nieto Juan González de Avellaneda le dio renombre, en las contiendas de Pedro I y Enrique de Trastámara, siendo preso en la batalla de Nájera en 1367, luchando a favor del segundo.

 
A salvo de las terribles venganzas del rey don Pedro, dejó el señorío en 1409 a su hijo Pedro Núñez de Avellaneda, de quien lo heredó su vástago Juan de Avellaneda, muerto en 1426, recién casado con doña Constanza de Arellano, de cuya unión nació póstuma doña Aldonza de Avellaneda “una de las más hermosas y mas nobles mujeres de estos reinos”.



Doña Aldonza casó en los años centrales del siglo XV con don Diego de Zúñiga, primer conde de Miranda del Castañar. La sugestiva distinción de tan encumbrada dama, lejos de refrenar la galante inclinación del conde, le lanzó por los años 1467 a una pendencia de amores con la condesa de Treviño, a la cual aposentó en el castillo de Iscar, dando lugar al patético asalto de la fortaleza por las mesnadas del conde de Treviño, hijo de la condesa, quien con ayuda de los contingentes del conde de Haro y del marqués de Santillana, pudo arrancar a su madre del lado del apasionado magnate.


Las sombras que empañaron lo blasones de los Zúñigas, se desvanecieron en el siglo XVI con don Francisco de Zúñiga y Avellaneda, tercer conde de Miranda, creador del gran Palacio de Peñaranda, del que hablaremos más adelante.


El castillo de Peñaranda parece un largo y esbelto navío de piedra, anclado en roca viva sobre la cumbre de un cerro. Entre sus líneas de almenas destaca la altiva torre del homenaje, taladrada por ventanas ajimezadas. La puerta abierta al sol de levante, otea en la llanura el alejado boscaje de huertas y arboledas, fecundadas, entre campos amarillentos, por las aguas del Arandilla.


Se suele asociar una fortificación en este lugar con el avance que el año 912 realizaron los cristianos hasta el Duero, pero la construcción actual es obra ya del siglo XV, realizada por los Avellanedas. Tiene cierta relación con los castillos de Gormaz y Peñafiel, pues se alza sobre el escarpe alargado.

 

La puerta está en la parte oriental, con un foso excavado en la misma roca que se pasaba mediante puente levadizo. Después hay dos cortinas de la muralla muy largas y próximas, reforzadas por cubos cilíndricos, entre las cuales queda un estrecho paso por el que se llega hasta la torre del homenaje, que se levanta sobre el centro de la fortificación.

Esta torre del homenaje, cuadrangular, tiene una planta baja con puerta apuntada, más otras tres plantas superiores. En la parte superior está el adarve, con un matacán voladizo y almenas, con aspilleras y troneras. A esta evocadora fortaleza no le son ajenas las leyendas. Así, se narra la historia de la “Cantamora”, un hada encantada de cuya voz aún resuena el eco entre los muros del castillo; y una referente el Diablo, que en una excursión nocturna dejó impresa su huella en la rojiza peña.

El pueblo desde las laderas del castillo. Destacan sobremanera la iglesia y el palacio

En el siglo XVII, la fortaleza debía estar deshabitada y prácticamente inservible, lo que aconsejaba a su propietario, el conde de Miranda, la utilización del palacio que poseía en la villa como depósito de armamento. A pesar de este posible abandono, su monumentalidad y calidad constructiva le permitieron llegar al siglo XX con el suficiente vigor y presencia como para ser considerado uno de los castillos más impresionantes de la provincia de Burgos, lo que le granjeó la declaración de monumento histórico-artístico en 1931. Hoy en día en el interior de la torre del Homenaje se ha instalado el Centro de Interpretación de los Castillos.

Calle típica

El casco urbano alberga valiosos ejemplos de arquitectura popular castellana, así como piezas urbanas de gran interés. La Plaza Mayor o Plaza de los Duques de Peñaranda se consolida en el siglo XVI con la construcción, por los Terceros Condes de Penaranda, del Palacio y la Colegiata que la presiden. Espacio urbano puramente renacentista, se encuentra así presidido por un edificio civil y otro religioso, representación de los poderes del Antiguo Régimen.

Restos de la muralla

Cerrando el conjunto encontramos una hilera de casas entramadas sobre pórticos apoyadas sobre el lienzo de la muralla y bajo las cuales se abre uno de los arcos de acceso al núcleo urbano. En la plaza se encuentra también el Rollo Jurisdiccional y una fuente visigotica reformada por Alonso Gil en 1663. Junto a ella se abre el espacio urbano del ayuntamiento, típicamente castellano, sobre el que se contempla una majestuosa imagen del castillo.

Fachada del palacio desde el atrio de la iglesia. Observad el marmol italiano de la columna


Francisco de Zúñiga y Avellaneda, Conde de Miranda, fue el promotor del palacio que se conserva, que sería realizado en el segundo tercio del siglo XVI. No hay seguridad sobre la autoría del mismo, para la que a veces se apunta el nombre de Francisco de Colonia. Con más fundamento ha sido sugerido el de Felipe de Vigarny para la fachada. En todo caso estamos ante una de las joyas del plateresco civil español.

Típica imagen de Peñaranda, con el palacio dominando el espacio


La fachada principal ocupa una gran parte de la irregular plaza. El sobrio paramento de sillería está rítmicamente abierto con sencillas ventanas en los pisos inferiores, notables ventanales en la planta principal, con marcos de pilastras y frontones curvos avenerados que ostentan las armas familiares. Sobresale la puerta con su mayor decoración, añadiéndose heráldica, pajes, amorcillos, con motivos renacentistas y el busto de Hércules, detalle clasicista propio del humanismo de esta familia y de la proximidad de la romana ciudad de Clunia.

(continúa en el siguiente artículo)


miércoles, 6 de marzo de 2013

Cereceda y Carlos Armiño

Ya nos acercábamos hace bastante tiempo por Cereceda, pedanía de Oña, para ver su mágica "fuente del Oro María". Hoy hacemos otra breve parada para mostraros esta curiosa exposición de escultura al aire libre que se encuentra al pie mismo de la carretera.


Las obras pertenecen al prolífico escultor Carlos Armiño, del cual tenemos varios ejemplares en la ciudad de Burgos.


Carlos Armiño es natural de Cereceda y aquí tuvo su primer taller. Hoy trabaja fundamentalmente desde Santander.


Pero aún colabora con iniciativas en la zona, como la actividad "embarr-ARTE", desarrollada con los niños de la Merindad de Valdivielso el año pasado.


Las esculturas forman una estampa muy llamativa con el marco del paisaje circundante, como se puede ver en estas imágenes tomadas la pasada primavera.


Más información en la página web del artista.