lunes, 28 de octubre de 2013

Regreso a los pueblos de silencio: Villota de Losa y Baró

Volvemos hoy a la temática de la despoblación, y más en concreto hablaremos brevemente de otros dos de "los pueblos del Silencio" de Elías Rubio. Como siempre os ofrezco apenas unos esbozos y algunas impresiones personales, animándoos a leer su libro.

La forma más rápida de llegar a Villota de Losa es probablemente siguiendo sendas pistas cercanas a Teza de Losa, y que dan servicio a una de las balsas de riego que citaba en mi anterior artículo. No obstante, si no queremos meter el coche por caminos la mejor opción es acercar el vehículo hasta la parte alta de Villacián, dejando el coche en el entorno del cementerio. Desde aquí parte un antiguo y bonito sendero acompañado de robles y arces (hay que superar una valla ganadera) que aproximadamente en kilómetro y medio nos deja en Villota.


En el trayecto encontramos algunos postes de la luz, cuyo cableado ha desaparecido. Al parecer los vecinos tuvieron que comprometerse a poner ellos mismos los postes para que se les suministrara la corriente eléctrica.


Y entramos ya en el pueblo, conocido en su época como "el balcón de Losa". Tal y como también mencioné en mi anterior artículo, el piso de las calles es el suelo natural, mitad césped y mitad roca. Las casas son aparentemente bastante robustas, con sillares en las esquinas y en los vanos, y losas (o lastras) mas pequeñas en el resto de los muros. 
Se trata de un pueblo bastante bonito y, pese a haberse despoblado en 1960, creo que muchas casas serían recuperables. Su población, hasta mediados del siglo XX, fue de unas 70-80 personas.

A continuación os dejo una serie de fotos. Tenéis bastantes más en el artículo que le dedica el interesante blog "Los pueblos deshabitados".









A tan sólo kilómetro y medio campo a través se encuentra otro de los "pueblos del silencio"; Baró. El acceso normal se realiza desde la carretera que conduce al túnel de Angulo. En todo caso lo mismo da, apenas recorridos unos centenares de metros por una carretera muy maltratada nos encontramos con el típico portón y el típico aviso.


Baró resistió como pueblo hasta principios de la década de los 60, cuando pasó a ser una finca privada. Hasta esa época su población rondó los 40 habitantes.

4 comentarios:

Miquel dijo...

Siempre me han producido desasosiego...siempre...

Amador dijo...

Enhorabuena por el medio millon largo de visitas , muy merecidas . Un saludo .

Montacedo dijo...

Muchas gracias. La idea es que cuando cumpla los cinco años de blog (quedan unos pocos meses) publicaré un artículo al respecto.

Anónimo dijo...

hay tambien algun castro en jurisdiccion de Baro