miércoles, 16 de octubre de 2013

La preceptoría de Río de Losa


Tras el paréntesis de la última publicación volvemos al Valle de Losa remontando el río que define la comarca: el Jerea. Tal y como indicamos hace algunas semanas, durante siglo y medio Río de Losa fue cabeza de un pequeño municipio que acabó desapareciendo al integrarse en el actual de Valle de Losa. Tal vez por ello su casco urbano tenga un tamaño relativamente grande y bien estructurado.




En todo caso, si hemos parado en Río de Losa es en busca un edificio un tanto aislado, situado a la salida del pueblo siguiendo la pista que conduce a Villaluenga. A primera vista se trata de una casa de proporciones generosas, pero no espectaculares. Sin embargo, lo que estamos viendo es lo que queda de la torre defensiva levantada en el siglo XV por un miembro de la casa de Angulo. De su primer periodo apenas quedan algunos vanos y aspilleras.



La torre sufrió una transformación casi total a principio del siglo XX; y es precisamente este periodo de su historia el que más nos interesa y que nos describe Jesús Fernández en el libro “el Valle de Losa en la historia y en la Memoria”.

El señor Pradales, deán que fue de la Catedral de Burgos, adquirió la propiedad y dispuso la creación en la misma de una preceptoría o pre-seminario, cuyo objeto era ofrecer la primera formación a los niños de la zona que deseasen dar los primeros pasos en la carrera sacerdotal.

La preceptoría se creó con la autorización del arzobispado de Burgos en 1907, bajo el nombre de “preceptoría de Latín y Humanidades de Rio de Losa”. Inició su andadura con un capital inicial de 34.000 pesetas; cantidad a la que luego se irían añadiendo otras donaciones.

El primer preceptor o maestro fue Nicolás Oteo, que estuvo ejerciendo el cargo durante más de 40 años. Su sueldo inicial era de 1.000 pesetas anuales, a lo que se añadía parte de la contribución de los niños con mayores recursos, si bien la mayoría eran considerados pobres y no pagaban. Las cuentas de la preceptoría eran aprobadas por los curas de los pueblos cercanos.

Las materias de estudio consistían, entre otras, de Gramática Latina, Castellana y Griega, Traducción y Geografía. Los estudios terminaban en el tercer curso, pudiendo los alumnos ingresar a continuación en el cuarto curso en el seminario de Burgos. Los estudiantes participaban en las misas de los domingos del pueblo y colaboraban con el cura párroco. Tenían hasta una huerta cultivada por ellos mismos. La preceptoría se mantuvo como tal hasta mediados de siglo, pasando por la misma más de un centenar de alumnos.


Posteriormente el edificio permaneció en manos de la iglesia, y era ocupado por jóvenes para actividades de tiempo libre. No sé cual es su uso actual, pero hace unos 15 años, camino de la Lobera de Perex, pasamos junto a unas edificaciones cercanas (ya en medio del monte) que reciben el nombre de “El Campamento”, en las que observamos un grupo de jóvenes y monitores. Tal vez haya una vinculación entre ambas cosas. A ver si algún lector puede aclararnos algo al respecto.