miércoles, 22 de mayo de 2013

Ruta de senderismo: El cañón del Rudrón

Eclipsado ante la fama del cercano cañón del Ebro, el cañón del Rudrón es mucho menos conocido. Tal vez desde el punto de vista visual sea menos rotundo, pero lo compensa en buena medida con una naturaleza más inalterada.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): Muy fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 21 kilómetros y 5 horas y media.


Situación

Saldremos de Burgos por la N-627 en dirección norte hasta el kilómetro 53. Aquí tomamos la carretera que hacia la derecha conduce a los pueblos de La Lora. Pasados tan sólo un par de kilómetros encontramos el desvío que en unos tres kilómetros nos lleva hasta Hoyos del Tozo.

Puntos de Interés

Pueblos de Hoyos del Tozo, San Andrés de Monterados y Moradillo del Castillo. Cascada de la Coladera. Cortados rocosos. Bosques de quejigos. Bosque de ribera. Curso del Rudrón. Surgencia de la Fuentona.

Descripción de la Ruta

Tomamos como referencia la pequeña iglesia de Hoyos de Tozo, aún más empequeñecida por la gran roca bajo la que se encuentra. Dejamos el edificio a nuestra derecha siguiendo un camino algo más marcado. Antes de llegar a un chalet aislado un sendero hacia la derecha nos lleva a la pequeña cascada de la Coladera (seca en periodo estival).

Bordeamos el chalet y empezamos a ascender por un sendero tallado en la roca. Tras dos revueltas tenemos el desvío que nos lleva en poco más de un kilómetro hasta el pueblo de Barrio-Panizares, no hay más que seguir el camino más marcado junto al río por un paisaje mixto de cultivos y laderas empinadas.

De regreso a la parte alta de Hoyos del Tozo seguimos el sendero tallado en la roca hasta llegar a un depósito de agua. Lo dejamos a nuestra izquierda y afrontamos una rampa algo más dura por un terreno bastante desprovisto de vegetación. El camino va algo separado de los cortados, pero nos podemos asomar para ver Hoyos del Tozo a nuestros pies y el inicio del cañón de Rudrón propiamente dicho.

Como hemos empezado pronto, aún vemos posados a los buitres, esperando a que la temperatura más adecuada para empezar sus eternos planeos. Bajamos un tramo y afrontamos una nueva cuesta que nos llevará a la cota superior de la jornada de hoy. Desde este punto tenemos una vista más abierta y se empiezan a ver cada vez más quejigos, el árbol protagonista de la ruta de hoy.

Descendemos suavemente entre árboles y campos de cultivo y volvemos a ascender coincidiendo con un giro y el paso a una pista mucho más marcada. La configuración del cañón y el arbolado hace un poco difícil apreciarlo en toda su amplitud.

Tras un buen tramo por esta nueva pista el caminante observador empezará a descubrir algunos árboles frutales. Son los indicios de los casi desaparecidos restos del antiguo pueblo de Ceniceros. Buscamos la iglesia, desde la que se tiene una buena vista del cañón. Recuperamos el camino, que se aleja del cañón, y en unos centenares de metros observamos el caserío de San Andrés de Montearados, que se desparrama por la ladera.

Muy cerca del caserío buscamos un sendero que baja directamente al mismo. Si no lo vemos claro podemos seguir por el camino principal, el único inconveniente es que daremos una vuelta mayor. Al final del sendero, ya junto a las casas, alcanzamos un camino más marcado tomándole hacia la derecha y dejando atrás el pueblo.

Tras un corto llano empezamos un marcado descenso por un barranco secundario formado por el arroyo de San Andrés (normalmente seco). Poco a poco el vallejo se va haciendo cada vez más profundo. Tras más de dos kilómetros de descenso llegamos a una bifurcación. El camino principal sigue hacia Moradillo del Castillo mientras que el de la derecha será el que utilizaremos para completar el recorrido hasta Hoyos del Tozo.

Tras caminar algo más de 500 metros entre los quejigos alcanzamos los restos del antiguo Molino del Zurdo. En este punto el río, ya estamos junto al Rudrón, forma una bonita caída aprovechando la presa del antiguo cauce molinar. Desde aquí ascendemos unos cuantos metros separándonos del río y pronto llegamos a Moradillo del Castillo, un pueblo con cierto encanto. Una bonita y generosa fuente nos espera a la entrada del pueblo viniendo por carretera, en una especie de plazoleta que sirve como balcón sobre el río. Esta localidad fue capital de uno de los alfoces primitivos de la época repobladora.

Tras el descanso retomamos nuestros pasos hasta el cruce que indicamos anteriormente. El nuevo camino es bastante menos marcado y más sombreado. En unos cientos de metros llegamos a una especie de aparcamiento. Hasta aquí se podría llegar con coche pero desde este punto el camino se transforma en un sendero que se interna en la espesura. Empezamos con ello los 7 kilómetros largos de sombreado bosque de ribera que nos separan de Hoyos del Tozo.

Caminamos entre la espesura que acompaña el río. Según la configuración del valle nos alejaremos más o menos del agua e incluso por momentos ascenderemos algo por la ladera. Este río se caracteriza por su pureza, y tradicionalmente ha tenido fama truchera. Con un poco de atención podremos ver algún ejemplar, otra cosa es que podamos tomar una foto decente.

A los dos kilómetros, poco después de los restos de un antiguo puente el sendero se estrecha claramente pero siempre podremos seguirlo sin demasiada complicación. Algo después vemos una nueva caída de agua resto de otro antiguo molino, que llevaba el curioso nombre de "Rasgabragas". En esta zona se encuentran algunos robustos ejemplares de Quejigo. 

A los tres kilómetros y medio, coincidiendo con un profundo meandro del cañón encontramos una caudalosa surgencia, la Fuentona, que nace directamente de las entrañas de la roca. Momentos después hemos de descender bruscamente unos metros en la búsqueda de la orilla del río. A partir de aquí el sendero tiende a alejarse del cauce, lo que es una pena pues es la zona más agreste y con mayores saltos de agua. Dejamos atrás los restos de una antigua central hidroeléctrica y un poco más adelante vemos los restos de otro molino. Poco después podremos bajar con cierta facilidad a ver uno de los saltos de agua.

Al poco y casi sin darnos cuenta el entorno cambia bruscamente. El río vuelve a amansarse y la vereda se transforma en un ancho camino. Pronto la sombra desaparece y volvemos a encontrar campos de cultivo. Ahora podemos ver las horadadas rocas, aptas para la cría de muchas especies de aves. Ya sólo nos queda cubrir los cerca de dos kilómetros que nos separan de Hoyos.

A medida que nos acercamos al pueblo nos vuelve a llamar la atención su ubicación a la sombra de los cortados calizos. Nos llevará unos minutos recorrer el alargado caserío hasta la iglesia donde iniciamos el recorrido.

Comentarios

Recorrido sencillo y llevadero salvo por la longitud. Lo cierto es que el acceso hasta Barrio-Panizares no aporta mucho (salvo que se decida salir desde este punto). Si decidimos prescindir de esta variante nos ahorraremos más de dos kilómetros y una media hora. También podemos ahorrarnos un tramo similar evitando llegar a Moradillo, si bien el desvío a este pueblo merece más la pena.

El tramos que discurre por el fondo del cañón es una de las rutas señalizadas por el proyecto TRINO, para fomentar el turismo ornitológico en Castilla y León. Es recomendable buscar un momento del año en donde el río tenga un cauce aceptable pero en donde los árboles caducifolios tengan hoja. En época de crecidas algunos tramos de la senda estarán poco practicables.

Pulsa aquí para descargarte esta descripción en pdf

Track del recorrido (pulsa en el círculo verde para más información):



Vídeo con imágenes del recorrido



2 comentarios:

Miquel dijo...

Ostras...No lo conocía...
Gracias.

Anónimo dijo...

la hicimos al reves..descubriendo el cañón aparecimos sin saber en hoyos del tozo..alli los lugareños nos obsequiaron con un refrigerio en una especie de tasca y nos indicaron la vuelta por ceniceros y san andres. Clavamos tu ruta de casualidad. Recomendable en epoca de agua..no vimos las nutrias pero oir si que se oian. Amigos de Ibarrangelu