jueves, 16 de julio de 2009

Regreso a los pueblos del silencio: Tamayo

Hoy nos toca escribir sobre otro de los pueblos emblemáticos de la despoblación en Burgos. Se trata del histórico núcleo de Tamayo, en las proximidades de la gran villa de Oña. Su todavía desafiante perfil puede ser visto por todos los conductores que circulan por este tramo de la N-232.

Desde las ruinas de Tamayo se observa el panorama de la villa de Oña. Competidora histórica y finalmente causa de su desgracia.

Tamayo, a la sombra de su importante vecina, fue siempre un lugar de señorío, como lo atestigua su historia y los restos de sus edificaciones. Situado a la vera del camino real entre la Bureba y medina de Pomar, tuvo siempre en el comercio uno de sus principales baluartes. Pero, con el tiempo, la que fue causa de su auge también lo sería de su ruina. El gran carácter expansivo de la villa oniense impediría el desarrollo de esta localidad y acabaría ahogándola.



Aspecto de la casa habitada del pueblo. Las calles antiguamente estaban empedradas

La construcción de la nueva carretera apartada del pueblo supuso el tiro de gracia para una localidad que vivió un pequeño auge a principios del siglo pasado, siendo ocupada por algunos trabajadores del cercano canal de Trespaderne y de la residencia de Oña; pero todo acabaría a finales de los sesenta; aunque en la actualidad una familia se ha instalado en la localidad para vivir de forma estable.

 Ábside de la iglesia. Cubierto de hiedra

 


Algunas de las nobles paredes que aún resisten en pie.

El paseo por las calles (históricamente empedradas) de Tamayo aún nos permite ver las paredes (ya sin tejado ni puertas) de sus recias construcciones, invadidas por la vegetación. Se puede hablar de la misma manera de su monumental iglesia, que resiste en pie y al lado de la cual hay un venerable ejemplar de moral.
Portada principal y moral de la iglesia.


Las bóvedas del templo aún resisten. Al fondo se observan los restos de antiguos frescos.
Cuenta la tradición que los últimos niños de Tamayo se subían por las ramas de este moral para entrar por las ventanas del cercano palacio. También eran utilizadas las ramas por el último sacristán para acceder al campanario, cuando la escalera de acceso no ofrecía ya garantías.
 
Aunque los hombres se han marchado, la huerta de la zona sigue mostrando su tradicional generosidad.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra que haya más personas que muestran intereés por Tamayo.
Te invito a visitar www.tamayo.info en el que podrás ver información muy amplia sobre la historia de este digno pueblo burgalés, origen de todos los que llevamos ese apellido

Montacedo dijo...

Gracias por el comentario. Enhorabuena por la página y ójala tengáis éxito en vuestros proyecto. La leeré de vez en cuando a ver cómo os va.

Anónimo dijo...

Hola Eugenio ,supongo que eres tu y tu familia los unicos habitantes del pueblo,que envidia medas,me uviese gustado ami vivir en un sitio asin vesos.

María Elena Tamayo (Mariele) dijo...

A pesar de no vivir muy lejos de este pueblo, no lo conozco, aunque sí sabía de su existencia, porque yo soy Tamayo. Ultimamente me he sentido interesada en conocer los origenes de mi apellido, por lo que tu pagina me parece muy interesante. En cuanto tenga oportunidad lo visitaré. Me gustan los pueblos abandonados, recorrerlos imaginando su historia y sacando fotos de los mismos. Con más razón éste, del que llevo su apellido. Gracias por tu aporte

javi dijo...

en el alto , quedan los restos del castillo de tamayo , un saludo

Montacedo dijo...

Gracias por el apunte.

Castillos del Olvido Castillos de España dijo...

Estuve hace un tiempo recorriendo sus calles en busca de los resto de su castillo, aunque poco queda de el...

Castillo de Tamayo


http://castillosdelolvido.com/castillo-de-tamayo/

Montacedo dijo...

Gracias por comentar. Creo que Zález habló algo de este castillo.