viernes, 13 de diciembre de 2013

El Castillo de Rojas de Bureba

La siguiente parada de nuestra ruta la efectuamos en la localidad de Rojas de Bureba, solar de la familia homónima y en donde aún encontramos los escasos pero aún imponentes restos de su castillo.
La historia del linaje de los Rojas se remonta al siglo XII y para evidenciar su peso en el medievo baste recordar que en este blog ya los hemos mencionado en relación con  los castillos de Poza de la Sal, Cavia, Muñó, Mazuelo de Muñó y Rebolledo de la Torre, entre otros lugares.





 El castillo se localiza en un cerro destacado sobre el horizonte de la Bureba, a unos 1000 metros de altitud. Se trata de una superficie cónica de laderas pronunciadas muy cercana al río Zorita.



 Además de rastros de la muralla, lo más evidente son los restos de la torre de homenaje, de forma cuadrilonga, de la cual se conserva la pared N y O de fábrica de sillarejo. En el piso principal de la torre se describen los arranques de la bóveda con arco de medio punto. A continuación se aprecian dos pisos, el último presenta dos ajímeces ornamentando un ventanal que tiene bancos de piedra a cada lado; se conservan también dos canecillos moldurados del alero del tejado.


Adosado a la torre de homenaje se conserva lo que parece fue capilla y vivienda del castillo, que presenta dos ventanales, uno lobulado y con molduras, y el otro cuadrangular con una moldura de remate.

Según la información oral recogida, no hace muchos años se derrumbó uno de los lienzos del muro sur del castillo. En realidad resulta sorprendente que se conserven estas paredes de casi 20 metros de altura sin ningún tipo de sujeción. Además, el edificio ha sido parcialmente desmantelado en época moderna para aprovechar sus piedras por parte de la población local.


Los restos materiales documentados y los restos que se conservan del castillo permiten atribuirle una cronología medieval. Al parecer, fue reconstruido hacia el año 1300 por Sancho de Rojas, sobre los restos de otra estructura anterior que podría remontarse al siglo X. Durante la edad media este castillo era el centro político y militar de gran parte de la Bureba, y, sobre todo, en los veinte pueblos que constituían la Merindad y jurisdicción de Rojas.


En la historia y leyendas de este castillo, parece ser que Enrique III, llamado el Doliente, le puso asedio porque su dueño se había revelado contra el rey y había tenido la villanía de disparar contra su persona. Siguió sañudamente el cerco hasta rendir por hambre el castillo y entonces se postró ante el rey pidiéndole perdón, pero éste no quiso concedérselo, sino que mandó decapitarle y que su cabeza se colgase de una escarpia para escarmiento de otros. Curiosamente, hace unas cuantas décadas se descubrió en el castillo un sepulcro conteniendo un esqueleto sin cabeza.


No se sabe cuando se arruinó el castillo, pero la tradición del pueblo dice que desde entonces se guarda la fiesta de San Mauricio en acción de gracias por no haber habido desgracias en el momento de su colapso. Aún hoy se celebra una queimada popular en sus faldas y se realiza el nombramiento simbólico de los señores de Rojas.

1 comentario:

Miquel dijo...

me pone triste ver como ya no queda nada..
salut