lunes, 17 de junio de 2013

Iglesia de Grijalba

El pueblo de Grijalba pasaría desapercibido si no fuera por el imponente templo que se alza en sus inmediaciones, y es que por esta zona la presencia de voluminosas iglesias es prácticamente un denominador común. La iglesia de Santa María de los Reyes es uno de los más notables ejemplos del arte gótico rural español. Así que por allí me acerqué el verano pasado aprovechando la jornada de puertas abiertas.

 
El edificio se comenzó a construir en el segundo tercio del siglo XIII, sobre una iglesia anterior de estilo románico cuya fundación se atribuye al rey Alfonso VII. También se quiere ver en el color claro de la piedra de esta desaparecida iglesia, “Ecclessia Alba”, el origen del topónimo de Grijalba. La iglesia de Nuestra Señora de los Reyes quiso imitar los ejemplos que en esos momentos se estaban construyendo en la capital del reino castellano, a la sazón la ciudad de Burgos. Presenta una planta de tres naves, más ancha la central, marcado crucero y tres ábsides poligonales en la cabecera.


Su severo exterior, que incluso transmite cierto aire de fortaleza, se ve animado por la fachada principal que ocupa el hastial meridional del crucero. En ella se abre una abocinada puerta formada por numerosas arquivoltas apuntadas de las que sólo está decorada la exterior con finos motivos vegetales. Todas alas arquivoltas se apoyan en una serie de capiteles corridos en los que se narran distintas escenas del evangelio. Encima de la portada se abre un fino rosetón y sobre este una cornisa adornada con figuras humanas, cabezas, rollos y bolas. También llaman la atención las gárgolas zoomorfas que asoman por debajo del alero del tejado. A los pies del templo se levanta una torre muy plana que casi parece una espadaña.


El interior, en el que se puede rastrear el influjo de los talleres de las Huelgas y la Catedral de Burgos, destaca por la amplitud del espacio existente y por el coro situado justo en la mitad de la más elevada nave central. Todo el edificio está cubierto por bóvedas de crucería que se sostienen con pilares de núcleo cilíndrico, reforzados con columnillas adosadas.


Las bóvedas del crucero y la cabecera todavía conservan las pinturas originales con las que se decoraron sus ligaduras y sus nervios.

En el centro de la iglesia se encuentra un bonito órgano, restaurado recientemente. Mi visita coincidió con el proceso de afinado del instrumento para un próximo concierto, por lo que la música acompaño a las explicaciones de mi joven guía. Data de 1724.



Hacia la cabecera encontramos una serie de retablos barrocos, entre los que se conserva un interesante grupo escultórico, siglo XIV, de Santa Ana, la Virgen y el Niño.


Pero lo más llamativo de estos retablos es probablemente el modo en que supieron integrar las bellas vidrieras góticas (también recientemente restauradas) que adornan las ventanas de los tres ábsides. Aunque han sufrido algunas alteraciones, son originarias de los siglos XV y XVI.





Pero no es oro todo lo que reluce. La iglesia de Grijalba viene arrastrando problemas estructurales que incluso obligaron a cerrarla durante un periodo de los ochenta. Hasta donde yo he podido saber aún no se ha hecho una intervención en profundidad que solucione el problema de forma definitiva.

2 comentarios:

Miquel dijo...

Un edificio del que no tenía idea.
Gracias por publicarlo ¡
salut

Anónimo dijo...

solo verla al natural aun desde fuera, es impresionante, en tan pequeño pueblo, manda g !!