miércoles, 22 de septiembre de 2010

X Ruta Carreteril: Quintanar de la Sierra-Poza de la Sal

Como cada septiembre, la Cabaña Real de Carreteros recorre una ruta de nuestra provincia para llamar la atención sobre esta ancestral actividad y de paso fomentar el conocimiento de nuestra tierra.
 
En esta ocasión la ruta tiene como temática la secular actividad de transporte de madera, pez, lana y sal hacia los puertos cantábricos, para lo cual se complementará con la del año que viene en donde se llegará hasta la costa.
 
En días pasados ha recorrido lugares como Monasterio de la Sierra, Jaramillo de la Fuente o Atapuerca. Ayer se hizo una parada especial en Burgos, en donde se recordó la utilización de madera de la sierra en la restauración del Hospital de la Concepción. De aquí al viernes se tomará el camino de Poza de la Sal, en donde se restaurará una salina con madera transpotada por las tres parejas de bueyes que hacen el recorrido.
 
Links:

martes, 21 de septiembre de 2010

Lara de los Infantes, lugar milenario

Entre unas cosas y otras, y como era de esperar, sólo he podido sacar una jornada parcial para aprovecharme de los programas de apertura de monumentos que se nos ofrecen durante el verano. Al menos me parece que salió bastante productiva, como podreis opinar de los próximas entradas.
 
Inicié mi periplo en el milenario lugar de Lara de los Infantes, de simbolismo harto elocuente: los pueblos preromanos habitaron en lo más alto del castro, una reseñable ciudad romana existió en la localidad, a escasos centenares de metros se erigió el semilegendario castillo de Lara (del mismo hemos hablado en un articulo bastante mas reciente).
 
Como no era cuestión de desaprovechar el tiempo, nos limitamos a visitar el propio pueblo, y por comenzar con algo os hablaré de los restos romanos, de los que destacan gran número de estelas romanas, que se pueden contemplar en el Museo de Burgos.

Pero aún se pueden contemplar los restos de esta época en el pueblo. El más elocuente es la fuente que se encuentra en la parte baja del pueblo, que es una de las pocas que probablemente merezca el apelativo de "romana" de todas las que así se apellidan en la provincia.


Y con un poco de atención veremos aquí y allá, insertas en los muros de las casas, restos de otras estelas. Donde más en la antigua fragua del pueblo.




Cuentan los lugareños que buena parte de esta fragua se construyó con los restos de la antiquísima y ya perdida ermita de San Julián. En los primeros decenios del siglo pasado aún quedaban bastantes restos tal como se aprecia en la siguiente foto.



Además se pudo recuperar la lápida fundacional que se retrotrae nada menos que al año 862 y se conserva también en el museo de Burgos.

Es bastante plausible que la antigua ciudad romana, fundada como consecuencia del descenso al llano del pueblo turmogo que habitaba en lo alto de la peña, mantuviera su actividad durante el periodo visigodo (no debemos olvidar que estamos a escasos kilómetros de Quintanilla de las Viñas) y su recuerdo perviviera durante la larga época de exilio (siglo y medio) en las tierras del norte.

Tanta debía ser la preponderancia del lugar que recién recuperado el territorio los prohombres del lugar se apresuraron a fundar este templo (y lógicamente recuperar la ciudad) que pronto se convertiría en la sede señorial más importante de alta edad media. El lugar recibiría luego el apellido de aquellos legendarios infantes, nacidos de esta tierra, que recogen las crónicas medievales.

Por otro lado, y esto ya es cosecha mía, la presencia en los muros de la fragua de un escudo de los Reyes Católicos y varios tambores cilíndricos me hace pensar si no tendrán parte de los restos otro origen; como pudiera ser una picota cuyos restos aún se encuentran en la era anexa a la parroquial.


Pero, vayamos precisamente al motivo inicial de la visita al lugar; que no era otro que la contemplación de la iglesia de la Natividad. Lo primero que llama la atención son los restos de una antigua galería porticada, hoy tapiados.


Al interior vemos que este espacio no forma parte, como es habitual, de una ampliación del templo, si no que sigue existiendo un espacio intermedio hoy carente de techumbre. También podremos apreciar un hecho bastante original: que la galería porticada recorría no sólo el muro sur, sino también el oeste.


Al parecer el lugar fue adaptado posteriormente como "troje" o almacén de alimentos, e incluso como vivienda auxiliar, durante mucho tiempo. De hecho tal vez se remonte al periodo en que el templo formaba parte de un antiguo monasterio.
 
Por lo demás, la portada, ya protogótica, muestra influencias silenses en un perfil maltratado por la cal.

El interior del templo muestra un aspecto más desolador. Las paredes necesitan una intervención de mejora y los retablos llaman más la antención por el número de figuras desaparecidas que por su belleza (algunas piezas fueron recuperadas de robo, pero nunca regresaron al pueblo). Al parecer está en proyecto una acción en este templo que, no olvidemos, no deja de ser Bien de Interés Cultural.




lunes, 20 de septiembre de 2010

"Somos como esos viejos árboles" (Labordeta)

Hace tiempo que había encontrado este verso relacionado (reconozco que muy de soslayo) con mis queridos árboles singulares pero... qué mejor momento para traerlo.




Somos
como esos viejos árboles
batidos por el viento
que azota desde el mar.

Hemos
perdido compañeros
paisajes y esperanzas
en nuestro caminar.

Vamos
hundiendo en las palabras
las huellas de los labios
para poder besar

tiempos
futuros y anhelados,
de manos contra manos
izando la igualdad.

Somos
como la humilde adoba
que cubre contra el tiempo
la sombra del hogar.

Hemos
perdido nuestra historia
canciones y caminos
en duro batallar.

Vamos
a echar nuevas raíces
por campos y veredas,
para poder andar

tiempos
que traigan en su entraña
esa gran utopía
que es la fraternidad.

Somos
igual que nuestra tierra
suaves como la arcilla
duros del roquedal.

Hemos
atravesado el tiempo
dejando en los secanos
nuestra lucha total.

Vamos
a hacer con el futuro
un canto a la esperanza
y poder encontrar

tiempos
cubiertos con las manos
los rostros y los labios
que sueñan libertad.

Somos
como esos viejos árboles.


lunes, 13 de septiembre de 2010

Quintana de Valdivielso (y III): El caso radio Valdivielso

En la parte alta de Quintana de Valdivielso se encuentra un pequeño y bastante humilde edificio; antigua escuela y casa concejo edificado bajo el mecenazgo, otra vez, de los Huidobro.
Poco nos llamará la atención de lugar, como no sea una alta antena que surge de su tejado, y que nos da la clave.


En efecto, se trata de la sede de Radio Valdivielso, o estudios Pedro Barcina (en honor al ilustre dulzainero del valle). Radio Valdivielso nació como una original aventura hace casi 10 años de la mano de Jokin Garmilla, un foráneo que quedó prendado del valle, y que de manera artesana puso en marcha este proyecto con el posterior apoyo de una asociación constituida en torno a esta idea.

Durante estos años Radio Valdivielso ha sido la voz del valle, ha permitido acercar a todos los vecinos, recuperar tradiciones e historias, editar libros... en definitiva dar dinamismo y orgullo de lo propio a sus gentes. El proyecto parecía consolidarse en 2004 cuando se regularizó su situación e incluso se empezó a trabajar con una subvención del Ayuntamiento.

Pero ahora resulta que debido a ciertas divergencias entre el alcalde y Jokin no se ha renovado la licencia (desde el pasado 30 de agosto), con lo que se pierde el acceso a la subvención y a las instalaciones. Como no conocemos el caso no podemos ponernos del lado de ninguna de las partes, pero sería de desear que se recuperase el entendimiento y no se viniese todo abajo, lo cual sería muy triste.

Os dejo unos links por si os queréis documentar:

- Un artículo del diario de Burgos. y Otro.

- Entrevista en RNE.

- La web de la asociación, con un mensaje de apoyo nada menos que de Eduardo Galeano.

- La opinión de Elías Rubio.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Quintana de Valdivielso (II): El antiguo Colegio de niñas huérfanas y su conexión con San Pedro de Tejada

En el periplo descrito ayer me dejé a propósito un edificio que dificilmente pasará desapercibido al visitante, y que se encuentra prácticamente enfrente de La Casa Grande.




La construcción cumple actualmente funciones de sede del Centro de Interpretación Arte y Natura ; Un centro multidisciplinar en que además de material expositivo relacionado con el valle se organizan actividades varias para niños y jóvenes.
Pero no es esta la razón principal por la que he individualizado este lugar: Resulta que este edificio fue edificado en origen por la acaudala familia Huidobro (que también poseyó como dijimos la Casa Grande) para servir como colegio de niñas huérfanas desde el lejano 1883. Aún se pueden apreciar en sus estancias los rastros de tal uso (compatible con el que se le da actualmente) así como de decoración de estilo andaluz.
Pero quizá lo mas curioso de la historia de este edificio venga del periodo posterior a su uso docente. Durante bastante tiempo permaneció aún en propiedad de la familia Huidobro que, atención, es la misma que desde la desamortización posee el maravilloso templo de San Pedro de Tejada.
Pues bien, si hacemos caso a lo que se cuenta en el recomendable texto "San Pedro de Tejada y su retablo", el edificio sirvió durante un tiempo de almacén para guardar (mas bien deberíamos decir amontonar) algunos de los tesoros que iban saliendo del templo.
Por ejemplo, poca gente sabe que San Pedro de Tejada pudo presumir de tener su propio lignum crucis. La reliquia fue llevada al colegio en depósito con ocasión de una reforma en la iglesia de Puente Arenas, pero nunca más se ha sabido de ella.
También estuvieron depositadas (por decirlo de alguna manera) durante un tiempo, y tras un ajetreado periplo que incluyó una restauración en Madrid, las tablas del retablo de la iglesia, hoy a salvo en el Museo del Retablo de nuestra capital.
 
Un ejemplo más curioso lo constituyen los capiteles de trazos mozárabes que aparecieron en el entorno de la iglesia hacia 1920 y que incluso pudieron ser vistos por el autor del libro (los reproduzco a continuación).
 
Con claras conexiones con los observados en San Miguel de Lillo o Santa Cristina de Lena; uno de ellos representa a los tres jóvenes hebreos: Ananías, Azarías y Misael rehusando adorar la estatua de Nabucodonosor y luego se representa el acto de atizar el horno en el que luego serán sacrificados. En otros capiteles podemos ver a Adan y Eva a punto de coger el fruto prohibido, un león devorando a un hombre y una estrella de cinco puntas. Nada se sabe de todos ellos.
 
Como anécdota final, la campanilla que remata la fachada del edificio también proviene de San Pedro de Tejada, y se seguía usando al menos hasta hace poco para llamar al rezo del Ángelus.
Tal vez le debamos a la familia Huidobro el hecho de que aún se mantenga en pie la iglesia de San Pedro de Tejada, pero no sé si ello compensa la humillación de ver como se tratan a estos tesoros y la que se experimenta hoy en día cada vez que se quiere visitar el templo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Quintana de Valdivielso (I)

En nuestros habituales periplos por nuestra querida provincia son ya muchas las veces en que uno se encuentra con lugares respecto a los que es difícil explicarse porqué no son más conocidos y visitados. Uno de los que me han sorprendido más últimamente en este sentido es Quintana de Valdivielso, respecto al que, tengo que reconocer que no había visitado antes.

Aquí su acceso.

Un cerezo rebosante de frutos, con la Tesla al fondo

La casa Grande. antigua propiedad de la familia de los Huidobro, (que tendrán protagonismo en la siguiente entrada) y hoy establecimiento de turismo rural de tamaño relativamente grande (incluyendo un jardín de casi 4000 metros cuadrados)


El edificio que más suele llamar la atención del visitante es Palacio Torre de los Zorrilla-San Martín. De época renacentista y excelentemente restaurado, está dedicado también hoy al turismo. (Ver: http://www.torresanmartin.com/ )


De planta rectangular con torreón en un extremo, resalta por sus almenas. La torre consta de tres cuerpos destacados por molduras y adornados con escudos. Este palacio fortificado fue solar del destacado miembro de la inquisición Diez de Rozas.

Ambos cuerpos del edificio estuvieron en el pasado separados.


Pero lo más valioso de de Quintana es la apartada Torre medieval de Loja.



Es la torre más importante del Valle, tanto por su grandeza, como por su elegancia y número de escudos heráldicos. Es cuadrada y de sillería en arcos, ventanas, esquinales y almenaje, de mampostería concertada, el resto.

La puerta de ingreso es de medio punto, con enormes salmeres y cerramiento de madera, con librillos góticos; en la parte baja hay buitreras en desviación para la defensa. Sobre ella campean dos finos escuditos bajo guardapolvo: el primero cuartelado con cinco lises y dos ruedas alternando; el segundo lleva árbol con lobo pasante y caldera.

El primer piso se ilumina con un ajimez plano, inscripto en un marco bien labrado; ocupa el centro del mismo el escudo primitivo de los Velascos (escaques de veros).

Sabemos que D. Juan Sánchez Saravia de Rueda fundó en 1515 sobre esta torre, llamada de Loja o de Penilla, un mayorazgo, que heredó su hijo el Licenciado D. Juan de Saravia Rueda, fallecido en 1534, que fue alcalde mayor del Condestable de Castilla. Esto explica la presencia del escudo de los Velasco en la torre. Procedía esta familia de la casa llamada Abadía de Rueda, cerca de Villarcayo, y en Villacomparada de Rueda tenían la torre que visitamos hace unos días.


El segundo piso tiene una bella ventana adintelada y protegida por un arrabá, donde campea en el centro el escudo de los Velasco, y a su lado se repiten los anteriormente descritos. Más arriba se aprecia un voladizo a modo de matacán sobre tres arquitos, y bajo el voladizo, a la derecha, una ventana gótica.

La barbacana consta de seis almenas y un cubo a cada lado, con almenas más pequeñas. Para arrojar el agua de lluvia hay gárgolas con figuras de lobos.

La fachada de Poniente ofrece algunos canes de apoyo para una cubierta en su zona baja y una pequeña ventana en el segundo piso. En la fachada de Mediodía hay una puerta con arco de medio punto, formado por largos salmeres. A ella se llega por una escalera de piedra; la presencia de canes de apoyo paralelos a la subida, indica que estuvo cubierta. El pie de la puerta está defendido por una buitrera, cerca de la cual hay un ventanillo de pabellón. Más arriba sobre cuatro canes de apoyo se sitúa una “terraza” de madera.

La fachada oriental, en parte tapada por un edificio añadido, conserva dos ventanitas en el primer piso y un ajimez en el segundo, adornado con un escudo de tres bandas.

El interior de la torre conservaba, al menos hasta mediados del siglo pasado (no sé como estará ahora) sus pisos de madera y yeso, su escalera y la decoración de sus estancias, en las que se podía destacar la presencia de varios arcose yesería gótico-mudéjar.

Adosado al edificio, a la parte de Oriente, hay un accesorio, que, según la tradición fue cárcel.

Buena parte del texto corresponde al incluido en el líbro de 1930 “ Apuntes descriptivos, históricos y arqueológicos de la Merindad de Valdivielso” de Julián García Sainz De Baranda y Luciano Huidobro Serna,

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Valdenoceda tópica

Pues sí, ya sabéis que no siempre traigo lugares o historias desconocidas. Hoy por ejemplo inicio la entrada con esta imagen repetida hasta la saciedad, de la torre y ermita de Valdenoceda al inicio del valle de Valdivielso, lo que no por ello implica que la estampa sea menos bella.

De la torre poco sabemos. Perteneció a los Velasco tal como muestran sus varios escudos. Siu estado de conservación es bastante bueno, manteniendo sus almenas y ventanas geminadas. Se puede fechar entre finales del XIV y principios del XV.

De la iglesia románica se conserva la torre y el husillo de acceso.


Una portada sin grandes alardes.


Y algunos relieves empotrados, que parecen ser parte de un tetramorfos rodeando al Pantocrator, y que recuerdan en algo a la cercana San Pedro de Tejada.

Más sobre este templo.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Villalaín y su maldición

En Villalaín, pedanía perteneciente y muy próxima a Villarcayo, existe una minúscula ermita con restos románicos y pinturas medievales en su interior.

En el templo ha tiempo que no se celebra culto, pese a que era costumbre bautizar aquí a los neonatos del pueblo, y ello porque amenaza ruina.

Estaríamos ante uno más de nuestros desastres del patrimonio (que diría Elías Rubio) si no fuese porque además, la tradición quiere que este sea el lugar de nacimiento y enterramiento de uno de los legendarios jueces de Castilla: Laín Calvo (Villa-laín).

La leyenda nos da un dato más. Queriendo una vez comprobarse cuanto había de verdad en la creencia, se abrió el sarcófago pero en ese instante los restos del pro-hombre se evaporaron al contacto con el aire abierto.
Pero esta entrada tiene al menos una cara amable. Tal y como vemos en la fotografía que da paso al artículo, un gran cartel nos anuncia una actuación en la ermita de santa maría de Torrentero (que así se llama este templo) por parte de la Fundación del Patrimonio Artístico, esa que agrupa a las cajas de Ahorro de la región (que, por cierto, no sé en qué quedará tras los procesos de fusiones).

Pero ojo, de momento estamos sólo ante una serie de actuaciones previas a la intervención en sí.
Por ejemplo, se han colocado unos testigos para evaluar el progreso del deterioro de la fachada y se han descubierto una serie de enterramientos (uno de ellos, curiosamente, cubierto con una casaca del ejército francés de la época de la guerra de la independencia). Esperemos que entre unas cosas y otras no se acabe viniendo abajo el templo antes de empezar.



El resto de enterramientos al parecer guardan relación con la poderosa familia de los Isla, que durante un tiempo fué propietaria de la ermita. No en vano a escasos metros se levanta su antiguo palacio señorial, en lamentable estado y a la vista de todo aquel que transita camino de Villarcayo.













































Existe una razón adicional para el abandono a que se ven sometidos palacio y ermita y para la colocación de testigos en la grietas del templo y es que la misma piedra que se utilizó para la construcción de estos edificios es desde hace décadas objeto de deseo y explotación en forma de cantera a cielo abierto.

Quejas y denuncias no han servido de nada, la cantera sigue funcionando a buen ritmo. Se dice que no afecta al pueblo pero, aunque así fuera, ¿quién iba a querer invertir en mantener este palacio teniendo una enorme cantera al lado?

Os pongo una imagen sacada del sig-pac para que juzguéis por vosotros mismos (en círculo los dos edificios en cuestión).












viernes, 3 de septiembre de 2010

Árboles singulares: la encina de Sotoscueva

Cuentan que desde tiempo inmemorial existió en este alto que se eleva sobre el mágico lugar de Ojo Guareña una centenaria encina bajo la cual se reunían los representantes de la merindad de Sotoscueva.

Durante muchos siglos y al menos hasta el siglo XVII, esta gigantesca encina milenaria fue testigo de los acuerdos tomados por los vecinos más notables para el mejor gobierno del valle. En 1616 fue creado el archivo de la Merindad, donde se empezó a levantar acta de todas aquellas reuniones y a registrarse los diferentes acuerdos, ya que hasta entonces nada quedaba escrito, al tenerse como suficiente testigo al gran árbol. Todo lo acordado bajo el gran arbol era respetado escrupulosamente, fieles todos a las costumbres ancestrales de origen pagano.

Hacia 1650 se trasladaron los plenos a las inmediaciones de la ermita, en una gran sala rupestre habilitada a tal efecto, y conocida todavía como sala del concejo (aún se utiliza en eventos singulares y se visita en la pequeña ruta guiada por las cuevas). Desde 1924 los plenos se desarrollan en la capital de la merindad, Cornejo.
Una leyenda afirma que aún en el siglo XVIII los habitantes de la zona sentían una gran veneración por la encina. Enterado el arzobispo de Burgos, consideró tal culto como un resto de paganismo demoníaco; y ordenó que fuese cortada, quemada por completo y dispersadas sus cenizas por el campo.
Pero el recuerdo pervivió en las gentes. Tanto que, ya en los años 70 Pedro Macho, que durante bastante tiempo fué el guia y encargado de las cuevas decidió individualizar una de las mediadas encinas del monte rodeándola con 16 pequeños monolitos rectangulares a modo de asientos. Así, pues este árbol singular en el que muchos se fijan es a su vez una creación singular de una persona. El ejemplar tiene un perímero de 1,20 metros y apenas unos 60 años.
Fuente: "Árboles singulares de la provincia de Burgos" Cesar Javier Palacios.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Ruta de senderismo: Los cuatro ríos Pasiegos

Otra ruta antigua en la que no puedo dar muchos detalles, pero que traigo aquí en honor a la belleza de la zona.

Dificultad: Media
Orientación: fácil
Belleza: Normal
Tiempo: 4 horas

Situación.


Hay que salir de Burgos por la carretera CL-629 en dirección a Villarcayo. Unos 15 kilómetros más adelante, en la localidad de El Crucero, llegamos a una rotonda que hemos de tomar hacia la izquierda en dirección a Espinosa de los Monteros. En pleno casco urbano de esta bella localidad tomamos la carretera que hacia la derecha asciende hacia Las Machorras. Unos cinco kilómetros más delante de Espinosa observamos el cruce a la derecha que asciende al primero de los tres puertos, el de La Sía. Deberemos dejar el vehículo en el primer lugar apto que veamos después de tomar esta carretera.

Puntos de Interés

Cabañas y prados pasiegos. Vistas desde el mirador de la Sía.

Descripción de la Ruta

La ruta discurre por esta peculiar y original comarca burgalesa. Las cabañas, separadas entre sí por los diferentes prados, presentan una estructura de dos plantas en las que la vivienda se encuentra en la planta alta, por encima del establo.
Estas peculiares construcciones con tejado de pizarra dan un toque característico al paisaje, más entroncado con el de los cercanos valles cántabros que con el del resto de la provincia.

Ascendemos por la carretera en una serie de revueltas hasta alcanzar una escuela en ruinas. En las proximidades de este punto tomamos un camino que parte a la derecha. En realidad no hay un camino marcado, sino que deberemos ascender aprovechando los caminos que aparecen junto a las vallas de piedra que bordean los prados.

De todas formas enseguida salimos a un paisaje más abierto en el que resulta fácil orientarse. La carretera discurre por la parte izquierda del valle mientras que nosotros deberemos buscar la parte derecha, avanzando por el límite entre los prados y la ladera cubierta de matorral de montaña. Avanzando de esta forma contemplamos las diversas cabañas y prados, que forman una bonita estampa.

Un buen rato después el valle se va cerrando. De modo que podemos ver cómo la carretera gira a la derecha al encuentro del camino que nosotros seguimos. En un momento dado deberemos escoger la mejor opción para enlazar con la misma en su ascenso. La carretera describe a continuación algunas revueltas, que pueden evitarse avanzando transversalmente a la misma.

Finalmente llegamos a lo alto del portillo de La Sía. En primer lugar podemos darnos la vuelta para contemplar el valle formado por el río del mismo nombre. Ahora seguimos avanzando unos metros por la carretera que desciende entre dos rocas y da paso a un espectacular mirador desde el que se contempla una espectacular panorámica de los valles cántabros.

Tras solazarse el espíritu con el paisaje decidimos finalmente retroceder, en este caso sin abandonar la carretera en ningún momento. Esta otra vertiente del valle está más arbolada. Tras un largo, aunque cómodo descenso llegamos finalmente al punto donde aparcamos nuestro vehículo.

Comentarios
Esta ruta la realicé hace bastante tiempo pero, si bien a veces puede costar elegir el camino a seguir, es bastante fácil orientarse. Para una persona más o menos acostumbrada el ascenso no se hace duro ni largo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Villacomparada de Rueda

Ya veíamos en Torme que algo puede cambiarse del destino hacia la ruina de muchos de nuestras torres y palacios. Algo parecido está ocurriendo con este Palacio-Abadía de los Sarabia o Saravia de Rueda, en Villacomparada de Rueda (a tiro de piedra de Villarcayo).
 

La torre ha sido consolidada y la fachada oeste (la única que sigue en pie) ha sido al menos reforzada, quien sabe si como prolegómeno a un proyecto de reconstrucción integral.



 
Algo parecido le ha ocurrido a la sencilla iglesia, parcialmente románica, del pueblo, que ha sido restaurada esta vez por el esfuerzo y empeño de los vecinos, encabezados por el alcalde pedáneo y el párroco.


Ya de paso dejamos caer la vista sobre este sólido e imponente caserón; en venta con una aparentemente buena, aunque inconclusa, reforma.