jueves, 9 de septiembre de 2010

Quintana de Valdivielso

Quintana de Valdivielso es un interesante pueblo relativamente poco conocido salvo por las gentes de la zona.



Uno de los primeros edificios que nos encontramos es la llamada casa Grande. antigua propiedad de la familia de los Huidobro,  hoy establecimiento de turismo rural de tamaño relativamente grande (incluyendo un jardín de casi 4000 metros cuadrados).


El edificio que más suele llamar la atención del visitante es Palacio Torre de los Zorrilla-San Martín. De época renacentista y excelentemente restaurado, está dedicado también hoy al turismo. (Ver: http://www.torresanmartin.com/ )



De planta rectangular con torreón en un extremo, resalta por sus almenas. La torre consta de tres cuerpos destacados por molduras y adornados con escudos. Este palacio fortificado fue solar del destacado miembro de la inquisición Diez de Rozas.



Ambos cuerpos del edificio estuvieron en el pasado separados.


Prácticamente enfrente de la Casa Grande se encuentra un edificio que edificio que difícilmente pasará desapercibido al visitante.




Resulta que este edificio fue edificado en origen por la acaudala familia Huidobro (que también poseyó como dijimos la Casa Grande) para servir como colegio de niñas huérfanas desde el lejano 1883. Aún se pueden apreciar en sus estancias los rastros de tal uso (compatible con el que se le da actualmente) así como de decoración de estilo andaluz.

Pero quizá lo mas curioso de la historia de este edificio venga del periodo posterior a su uso docente. Durante bastante tiempo permaneció aún en propiedad de la familia Huidobro que, atención, es la misma que desde la desamortización posee el maravilloso templo de San Pedro de Tejada.



Pues bien, si hacemos caso a lo que se cuenta en el recomendable texto "San Pedro de Tejada y su retablo", el edificio sirvió durante un tiempo de almacén para guardar (mas bien deberíamos decir amontonar) algunos de los tesoros que iban saliendo del templo.

Por ejemplo, poca gente sabe que San Pedro de Tejada pudo presumir de tener su propio lignum crucis. La reliquia fue llevada al colegio en depósito con ocasión de una reforma en la iglesia de Puente Arenas, pero nunca más se ha sabido de ella.

También estuvieron depositadas (por decirlo de alguna manera) durante un tiempo, y tras un ajetreado periplo que incluyó una restauración en Madrid, las tablas del retablo de la iglesia, hoy a salvo en el Museo del Retablo de nuestra capital.

Un ejemplo más curioso lo constituyen los capiteles de trazos mozárabes que aparecieron en el entorno de la iglesia hacia 1920 y que incluso pudieron ser vistos por el autor del libro (los reproduzco a continuación).

Con claras conexiones con los observados en San Miguel de Lillo o Santa Cristina de Lena; uno de ellos representa a los tres jóvenes hebreos: Ananías, Azarías y Misael rehusando adorar la estatua de Nabucodonosor y luego se representa el acto de atizar el horno en el que luego serán sacrificados. En otros capiteles podemos ver a Adan y Eva a punto de coger el fruto prohibido, un león devorando a un hombre y una estrella de cinco puntas. Nada se sabe de todos ellos.

Como anécdota final, la campanilla que remata la fachada del edificio también proviene de San Pedro de Tejada, y se seguía usando al menos hasta hace poco para llamar al rezo del Ángelus. Tal vez le debamos a la familia Huidobro el hecho de que aún se mantenga en pie la iglesia de San Pedro de Tejada, pero no sé si ello compensa la humillación de ver como se tratan a estos tesoros y la que se experimenta hoy en día cada vez que se quiere visitar el templo.

En todo caso, lo más valioso de Quintana es la apartada Torre medieval de Loja, algo alejada del casco urbano.



Es la torre más importante del Valle, tanto por su grandeza, como por su elegancia y número de escudos heráldicos. Es cuadrada y de sillería en arcos, ventanas, esquinales y almenaje, de mampostería concertada, el resto.



La puerta de ingreso es de medio punto, con enormes salmeres y cerramiento de madera, con librillos góticos; en la parte baja hay buitreras en desviación para la defensa. Sobre ella campean dos finos escuditos bajo guardapolvo: el primero cuartelado con cinco lises y dos ruedas alternando; el segundo lleva árbol con lobo pasante y caldera. El primer piso se ilumina con un ajimez plano, inscripto en un marco bien labrado; ocupa el centro del mismo el escudo primitivo de los Velascos (escaques de veros).

Sabemos que D. Juan Sánchez Saravia de Rueda fundó en 1515 sobre esta torre, llamada de Loja o de Penilla, un mayorazgo, que heredó su hijo el Licenciado D. Juan de Saravia Rueda, fallecido en 1534, que fue alcalde mayor del Condestable de Castilla. Esto explica la presencia del escudo de los Velasco en la torre. Procedía esta familia de la casa llamada Abadía de Rueda, cerca de Villarcayo, y en Villacomparada de Rueda tenían la torre que también hemos mostrado en este blog.



El segundo piso tiene una bella ventana adintelada y protegida por un arrabá, donde campea en el centro el escudo de los Velasco, y a su lado se repiten los anteriormente descritos. Más arriba se aprecia un voladizo a modo de matacán sobre tres arquitos, y bajo el voladizo, a la derecha, una ventana gótica. La barbacana consta de seis almenas y un cubo a cada lado, con almenas más pequeñas. Para arrojar el agua de lluvia hay gárgolas con figuras de lobos.

La fachada de Poniente ofrece algunos canes de apoyo para una cubierta en su zona baja y una pequeña ventana en el segundo piso. En la fachada de Mediodía hay una puerta con arco de medio punto, formado por largos salmeres. A ella se llega por una escalera de piedra; la presencia de canes de apoyo paralelos a la subida, indica que estuvo cubierta. El pie de la puerta está defendido por una buitrera, cerca de la cual hay un ventanillo de pabellón. Más arriba sobre cuatro canes de apoyo se sitúa una “terraza” de madera.



La fachada oriental, en parte tapada por un edificio añadido, conserva dos ventanitas en el primer piso y un ajimez en el segundo, adornado con un escudo de tres bandas. El interior de la torre conservaba, al menos hasta mediados del siglo pasado (no sé como estará ahora) sus pisos de madera y yeso, su escalera y la decoración de sus estancias, en las que se podía destacar la presencia de varios arco de yesería gótico-mudéjar. Adosado al edificio, a la parte de Oriente, hay un accesorio, que, según la tradición fue cárcel. 

No podemos abandonar Quintana sin echar un vistazo, aunque sea por el exterior, a los estudios "Pedro Barcina", sede de Radio Valdivielso, una original y encomiable iniciativa rural con una ya larga trayectoria. Durante estos años Radio Valdivielso ha sido la voz del valle, ha permitido acercar a todos los vecinos, recuperar tradiciones e historias, editar libros... en definitiva dar dinamismo y orgullo de lo propio a sus gentes.




Buena parte del texto corresponde al incluido en el líbro de 1930 “ Apuntes descriptivos, históricos y arqueológicos de la Merindad de Valdivielso” de Julián García Sainz De Baranda y Luciano Huidobro Serna,

1 comentario:

Marian dijo...

Hola Soy Mª Angeles y soy hija, nieta y sobrina de toda una familia de Quintana
Mis tios eran mas coocidos y eran Eloisa Y Claudio el del molino. Tambien era muy conocido mi primo Juanjo hijo de los anteriores. Me encanta vuestro blog y me gustaria que si teneis fotos antiguas de quitana las publicaseis. Estoy haciendo un album para mi padre que falllecio el año pasado y me gustaria recuperar fotos del pueblo y se su gente antiguas
Os agradezco de antemano que hayais publicado sobre Quintana
Un abrazo
por si os interesa mi blog es
manualidadesdemiren.blogspot.com

y mi correo
gotzonemiren@hotmail.es