Un día más dedico el post a una de mis antiguas rutas, avisando, aún a riesgo de ser pesado, de que tanto el recorrido como la descripción se realizaron hace bastantes años. Todo ello a la espera de que en un futuro no muy lejano pueda volver a dedicarle tiempo a recuperar los trazados.
Dificultad: 3
Orientabilidad: 2
Belleza: 3
Tiempo: 6 horas.
Situación.
Para llegar a Jaramillo Quemado, punto de partida de la ruta, hemos de salir de Burgos en dirección sudeste por la carretera de Soria. Poco después de la localidad de Hortigüela hay que tomar un cruce a la derecha que a través de Cascajares de la Sierra nos lleva por una carretera local hasta Jaramillo Quemado. El pueblo nos recibe con su imponente iglesia, cuya torre es de época románica. Hay que atravesar todo el pueblo hasta llegar a una zona de tenadas situadas en la zona alta.
Puntos de Interés
Iglesia románica de Jaramillo de la Fuente. Tenadas de Matalbar. Bosque de robles. Ermita de Valpeñoso.
Descripción de la Ruta

Al pié de las tenadas donde nos encontramos se observa el pequeño valle que forma el río Jaramillo. Un camino que nace a nuestra izquierda nos acerca hasta el borde del mismo. El camino discurre en este primer tramo por el margen izquierdo del río por una senda que se acerca más o menos al mismo según la estrechez del valle.
La parte más próxima al río está formada por un bosque de ribera mientras que las laderas aparecen cubiertas de ejemplares jóvenes de roble. Paulatinamente el paisaje se abre y el camino (a veces poco marcado) discurre entre unas tierras de labor abandonadas un poco más alejado del río.
Poco después el camino se hace más marcado y se empiezan a encontrar las primeras huertas. Tras atravesar el río por un original puente de grandes losas entramos en el pueblo de Jaramillo de la Fuente. Atravesamos sus calles hasta desembocar en la carretera, que se toma hacia la izquierda caminando por ella unos metros hasta divisar la torre de la iglesia a nuestra derecha.
Ya junto a la iglesia destaca su homogeneidad, ya que toda ella conserva la construcción del periodo románico. Su ábside, su torre, pero sobre todo la galería porticada. Si somos aficionados merece la pena dedicar un rato a contemplar los relieves e incluso se puede solicitar la visita a su interior. Otro aspecto que resalta (al menos a mí) es que la piedra bastante más oscura que la que acostumbramos a ver en construcciones de este tipo. Posiblemente por las características de la roca serrana (ocurre lo mismo en la iglesia de Pineda de la Sierra).

Dejamos atrás la iglesia en dirección a la carretera y pocos metros mas adelante la abandonamos por un camino a la izquierda que se dirige al cementerio. Bordeando el mismo por su lado derecho entramos un camino que antiguamente constituía una cañada de merinas. Pero poco más adelante hemos de abandonarlo en dirección a unas tenadas que aparecen en la ladera que aparece en el monte que se abre frente a nosotros.
Ganamos altura a medida que nos acercamos a las mismas. Ahora se puede distinguir la pradera que cubre la parte anterior, a menudo ocupada por ovejas y vacas, y el bosque que se abre tras las mismas formando una bonita estampa de conjunto. Tras pasar entre las tenadas de Matalbar seguimos por un camino que continúa la ascensión entre robustos ejemplares de roble rebollo y en dirección a un vértice geodésico al cual es recomendable subir para gozar de una bonita panorámica.

A nuestros pies se contempla el bosque de robles. Más robustos y aislados los cercanos. Más esbeltos y cerrados los de la parte alta del monte. Al sur se puede distinguir el pueblo de Jaramillo de la Fuente recién visitado. Al oeste los picos del Mencilla y al este la inconfundible peña Carazo.
A la altura del monolito el camino se bifurca en dos decidiéndonos por el camino de la derecha, que se interna en el cerrado bosque de robles. Poco después, y ya en pleno bosque, hemos de decidirnos de nuevo por el camino de la derecha. Vamos a ir acompañados durante bastantes kilómetros por este cerrada y homogénea masa boscosa. Tras unos cientos de metros llegamos a un cruce más importante rodeado de alambradas en el que hay que tomar un fuerte giro a la izquierda.

En este bosque es un tanto difícil tomar referencias aunque intentaré dar unas buenas indicaciones. Tenemos un primer tramo de unos diez minutos tras el que aparece un camino secundario a la derecha. Nosotros hemos de continuar por el camino principal aproximadamente otros veinte minutos hasta abandonarlo esta vez sí, por un nuevo camino secundario que se abre a la derecha. Este camino inicia un leve descenso y en determinados tramos aparece inundado por la vegetación. No hemos de ponernos nerviosos y continuamos por el mismo por un bosque en el que los árboles son cada vez más pequeños y nos permite observar un vallejo a nuestra izquierda y también los montes que nos rodean, entre los que destaca el picón de Lara a nuestra derecha.
Aún hemos de continuar un tramo más por este camino hasta que observemos unas campas y algunas tierras de labor por debajo del camino y a nuestro lado derecho. En este pequeño anfiteatro la ladera situada más a la derecha presenta grandes rocas entre las que es posible distinguir una pequeña cruz de madera. Al pie de la misma está la ermita de Valpeñoso, imposible de distinguir entre la espesura.

Una senda que cruza el camino nos permite descender hasta el vallejo. Al alcanzar las praderas encontramos un camino que asciende por la derecha hasta la escondida ermita. Por fin la encontramos, en uno de los rincones más aislados de la provincia. La construcción no tiene gran interés pero el entorno es muy bonito. (hay una fuente de la que recomiendo no beber).
En nuestro camino de descenso encontramos una pista que hemos de seguir en la siguiente etapa del recorrido. Bordeamos unas tierras de labor durante unos quince minutos hasta un cruce de caminos en el que hemos de desviarnos hacia la derecha para cruzar el río San Martín por un puente de hormigón en ruinas (a no ser que lo hayan arreglado).
Abandonamos el camino por la izquierda nada más cruzar el río en dirección a la vía del tren Santander-Mediterráneo que se observa a unos cuantos metros. Ya junto a la mismo la bordeamos hasta alcanzar de nuevo el río. Hemos de aprovechar el puente de la vía para atraversarlo. Hay que extremar las precauciones porque hay algunas tablas sueltas y la altura es considerable.
Tras pasar el mal trago abandonamos la vía por la derecha. Por un camino que discurre entre las tierras de labor y el río. En medio de las tierras se distingeun unas extrañas elevaciones de terreno. En realidad se trata de unos túmulos megalíticos de casi 5000 años de antigüedad.
A la altura del tercer túmulo (el único excavado) hay que tomar un camino hacia la izquierda que atraviesa lar tierras en dirección de nuevo hacia la vía. El camino la atraviesa e inivia un corto ascenso tras el cual se desciende al encuentro de la carretera que nos lleva de nuevo a Jaramillo de la Fuente.
Comentarios
Ruta larga y un poco dura debido a los cambios de terreno. El trozo previo a la ermita de Valpeñoso puede resultar conflictivo. Se puede realizar aunque no haya llovido demasiado, pero un fuerte calor puede apretar demasiado en algún tramo del recorrido.
(comentarios de 2009). La información que tengo de la zona es que el monte se encuentra bastante abandonado. Supongo que con otras infraestructuras ocurrirá lo mismo.
La descricpión y el mapa original publicados por Enrique del Rivero (tomo II de Rutas y paseos) se pueden observar
aquí.