miércoles, 15 de mayo de 2013

Eremitorio del Pópilo o Pópulo

Visitamos hoy otro foco eremítico de la zona, en el lugar conocido como el Pópulo o Pópilo. Se encuentra en la boca de un pequeño vallejo muy cerca de Herrán.


El resto más característico de este yacimiento es el hueco dejado en la pared rocosa por el tallado de una iglesia remirupestre. A partir de esta oquedad se construiría la iglesia altomedieval, de la que existe documentación hasta el siglo XVI.



En torno a la iglesia se extiende la necrópolis. Durante las excavaciones se han descubierto mas de 30, la mayoría construidas con lajas de piedra.


Por otro lado, se tienen indicios de poblamiento del lugar por pueblos prehistóricos, en torno al 5000 AC

Más información: http://zaleza.blogspot.com.es/2010/02/el-popilo-herran.html

lunes, 13 de mayo de 2013

Regreso a los pueblos del silencio: Villanueva del Grillo

Vamos con un tercer pueblo abandonado en el Valle de Tobalina: Villanueva del Grillo. Como en el caso de los anteriores, recomiendo leer su historia en el libro: "Los pueblos del silencio", de Elías Rubio.


Los últimos habitantes lo abandonaron en 1966. apenas 20 años antes los habitantes estaban en torno a 50. Aquí vemos algunas casas cada vez más invadidas de vegetación.


Como curiosidad diremos que hasta finales del siglo XIX el pueblo era un enclave de la Merindad de Cuesta Urria en Tobalina. Otros pueblos de Tobalina y Trespaderne también pertenecieron hasta hace no mucho a Cuesta Urria.


Esta casa parece tener algún tipo de mantenimiento


En la siguiente imagen aparece la irreconocible iglesia. Según parece hasta hace unos 20 años estaba en relativo buen estado. Su retablo se encuentra en el museo del retablo de Burgos. Detrás del mismo apareció un segundo retablo pintado en la pared.



Muy cerca encontramos esta plantación de adormideras, que por lo que parece se está poniendo de moda.

viernes, 10 de mayo de 2013

Conjunto arqueológico de la Peña del Mazo en Pajares

La falda sur de la sierra de Arcena alberga otros restos de fenómenos monasteriales y eremíticos. Podemos ir descubriéndolos siguiendo la pista asfaltada que pasa junto a la misma, entre San Martín de Don y Herrán. En las dos próximas entradas veremos un par de ellos, quedando el resto para futuras exploraciones.

Pasados los restos del pueblo de Plágaro, y a la altura del pueblo de Pajares, se encuentra uno de los mismos sobre una gran plataforma rocosa que da nombre al yacimiento, la Peña del Mazo.


Los restos encontrados corresponden a dos momentos bien diferentes, el primero tiene lugar en torno al siglo V, un momento romano tardío, donde se aprovecha el emplazamiento como punto de control militar, vinculado probablemente a la vía que atravesaba el valle.

Reconstrucción virtual del lugar según paneles explicativos.

El segundo momento de ocupación se identifica por los restos de una iglesia situada en la parte central de la peña y un cementerio rupestre que funcionan entra los siglos IX y XI. Se han encontrado fosas para unos 90 individuos, todas orientadas en el sentido E-O.




Además encontramos una serie de oquedades y marcas en la pared sur que indican la existencia de estructuras en la misma, posiblemente sobre un un poblado existente bajo la gran peña.


El devenir del lugar se extiende al periodo documental: Al pié existió un monasterio que pertenecía a San Millán de la Cogolla en 1193. Con el tiempo quedó en ermita denominada primero de San Esteban y luego de San Justo, desaparecida definitivamente en 1724.

El yacimiento ha sido recientemente puesto en valor con el acompañamiento de varios paneles explicativos
.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Regreso a los pueblos del silencio: Plágaro

Recuperamos la visita a otro de los pueblos del silencio de Elias Rubio, cuyas ruinas nos reciben con esta curiosa estampa. Es también un tanto simbólica, pues el parecer en los últimos tiempos el lugar sufrió el corte de la luz al no poder ser pagada por los vecinos, hecho que aconteció poco antes de la apertura de la "atómica".


Al hilo de lo anterior, Plágaro saltó en cierta medida a la actualidad hace unos pocos años cuando el alcalde del Valle de Tobalina hizo una propuesta un tanto peculiar para situar aquí el hipotético parador alternativo a Garoña. Por cierto, como muchos suponíamos, al final ni Parador ni Central, ni inversiones compensatorias...

Salvo por esta anécdota, Plágaro es uno más de los pueblos del noreste burgalés que no pudieron aguantar la ola de la emigración. Sus últimos habitantes lo dejaron a principios de los 70. Lo que hoy vemos son unas pocas casas que aguantan en pie acosadas por la vegetación que parece descender desde la sierra de Arcena.  El nombre podría provenir de "pelagus", zona pantanosa, como efectivamente son parte de sus terrenos.



El elemento más característico es sin duda la espadaña de su iglesia, que conserva unas pinturas murales en su deteriorado interior.


 

Apenas a unos centenares de metros de Plágaro se encuentra un elemento de interés para el compilatorio de patrimonio popular que es este blog: la ermita de los Santos Mártires. En este lugar existió un monasterio que se remontan al menos al año 1116, tal y como se constata de un documento de donación al monasterio de Oña. En 1260 el lugar dejó de ser monasterio y quedó reducido a ermita. El edificio se sitúa en un bucólico paraje al pie de un antiguo sendero montañero que comunicaba con Álava, el "paso malo".



Como vemos el templo se encuentra en buen estado. No en vano fue restaurado hace unos 15 años. De hecho esta ermita era el marco de una de las romerías más concurridas de todo el valle, tradición que se sigue renovando cada año a finales de septiembre.



De vuelta hacia las ruinas de Plágaro podemos meditar sobre los versos dedicados al lugar por Bonifacio Zamora:

De Plágaro recuerdo
hombres y nombres. Y una callejuela…
Don Eulogio, el enjuto Don Eulogio,
Todo nervio, pastor de almas y ovejas.

La casa rectoral: arco de entrada,
- labor de cantería - frente a ella,
cercada de insegura
pared de canto, la pequeña huerta.

Más abajo, la fuente. Más arriba,
el calvario de piedra.
Y el camino del monte. Y aquél otro
que a los Mártires lleva.

¿Triscarán los corderos por delante
De la ermita, el amor de la lindera?




lunes, 6 de mayo de 2013

Ruta de senderismo: el Hayadal de Quintanilla

Los que conocemos los bosques burgaleses sabemos que en los mismos la primavera comienza bastante tarde: la foliación de las hayas empieza a finales de abril y la de los robles cuando mayo está bien entrado. Lo podemos ver en esta ruta realizada hace casi un año. Se trata de un recorrido relativamente sencillo que transita por las laderas que cierran el espacio natural de Ojo Guareña por el norte. Descubriremos un pequeño pero precioso hayedo en las fuentes del río Ulemas, uno de los que alimenta esta emblemática red de galerías subterráneas.

Dificultad: Media
Orientación (sin GPS con track o cartografía): fácil
Belleza: Alta
Tiempo y distancia: 11 kilómetros y 3 horas




Situación.

Saldremos de Burgos en dirección norte por la N-627 hasta que poco después de Sotopalacios nace la CL-627 en dirección a Villarcayo. Pasada esta localidad tomaremos la BU-562 que se dirige hacia Cornejo. Tres kilómetros más delante de esta localidad llegamos a Quintanilla del Rebollar en la intersección con la C-6318. Unos metros a la izquierda nos encontramos, algo separada el pueblo, la Casa del Parque del Ojo Guareña. Dejaremos el vehículo en su aparcamiento.

Puntos de Interés

Prados ganaderos. Vistas sobre las conchas de Sotoscueva. Casco urbano y fuente de Quintanilla del Rebollar. Robledales, hayedos y abedulares de las fuentes de Ulemas.

Descripción de la Ruta

La original estructura de la Casa del Parque procede del hecho de que antiguamente funcionó como escuela, construida a expensas de la fortuna de un indiano. Para empezar la ruta no iremos hasta el edificio, sino que buscaremos una senda que nace por el lado izquierdo del aparcamiento, en dirección al pueblo.

Llegados a la calle principal seguimos la misma en dirección a una peculiar fuente lavadero, que funciona también como pilón para ganado. Se trata de una de las fuentes más originales de la provincia. Dejamos la misma a nuestra izquierda siguiendo las señales de la estación de FEVE. El último edificio de pueblo es una bella casona que funciona como casa rural.

Caminamos ahora por una pista asfaltada en dirección al barrio de El Rebollar, en donde se encuentra la estación de FEVE. Nosotros hemos de seguir por un camino que nace a la derecha, aunque antes podemos acercarnos al lugar (son apenas unos doscientos metros) para ver el tejo que nace entre el apeadero y la iglesia.

Una vez en el camino nos encontramos con un nuevo cruce, en el que esta vez seguimos por la izquierda. Caminamos entre bellos prados ganaderos y enseguida llegamos a la pista que da servicio al barrio de Herrera de Redondo. Nos acercamos hasta este lugar, apenas una agrupación de casas de claro sabor popular. Bordeándolas por el lado derecho nace un camino que se encamina directamente hacia el monte.
 
Empezamos un corto pero duro ascenso mientras nos vemos inmersos en un robledal. Tras superar 150 metros de desnivel en un kilómetro, llegamos a un descanso en el punto en que el camino gira hacia la izquierda. Caminamos ahora entre el robledal a la izquierda y un pinar a la derecha. Un kilómetro más adelante, cuando el bosque clarea bastante, se nos incorpora un camino por la izquierda mientras que nosotros afrontamos el repecho más fuerte de la ruta, unos 400 metros.

Desde la parte superior del repecho observamos el bosque caducifolio que cubre las fuentes del río Ulemas. Al fondo se encuentran parte de los montes de La Engaña. A continuación nos sumergimos en el pinar descendiendo un poco. Llegamos a un camino mucho más ancho que tomamos hacia la izquierda y ascendemos un poco. Curiosamente coinciden la mitad del recorrido, el punto más alto y la transición del pinar al hayedo.

A continuación empezamos a pasar sobre los diferentes arroyos que constituyen las fuentes del río Ulemas. Como suele ocurrir en estos casos, el continuo cambio entre las vertientes de los arroyos hace que se alternen el robledal con el hayedo. Entre este último encontramos ejemplares interesantes.

Hacia el lado occidental del valle llegamos a un cruce en el que seguimos hacia la izquierda, comenzando un suave descenso. En este tramo encontramos una sorpresa. Un bello rodal de cenicientos abedules, entre los que incluso se localiza alguno de más de dos metros de perímetro. Minutos después el camino gira hacia la derecha saliendo del valle.

El paisaje ahora está mucho más despejado, lo que nos permite tener una buena perspectiva de las conchas de Sotoscueva, las diferentes elevaciones que cierran la Merindad por el sur. Nos vamos acercando paulatinamente hacia un nuevo pinar de repoblación. Justo al llegar al mismo giramos hacia la izquierda para descender bruscamente por una especie de cortafuegos.

Tras unos 700 metros de descenso la pendiente se modera. Justo entonces encontramos un desvío hacia la izquierda que hemos de seguir. A partir de aquí sólo hemos de seguir este camino, rechazando las opciones que ascienden o descienden bruscamente. Tras superar la vía del tren gracias a un camino llegamos en unos momentos hasta el aparcamiento.

Comentarios

La ruta se corresponde con el sendero de pequeño recorrido PRC-BU 37, integrado dentro de la red de senderos del Espacio Natural de Ojo Guareña. Nos podrán informar sobre los mismos en la Casa del Parque, aunque con esto de la crisis tiene unos horarios de apertura bastante restringidos.

Descarga esta descripción.

Track de la ruta:



Imágenes de la ruta



viernes, 3 de mayo de 2013

Torre de Quintana-Martín-Galíndez

Después de una entrada algo "densa", la de hoy, muy breve, va dedicada a esta torre medieval de Quintana-Martín-Galíndez (la capital del Valle de Tobalina). Fue levantada por la familia Salazar en el siglo XV, en el marco de sus luchas intestinas con los Velasco. Por lo que parece sirvió durante un tiempo como lugar de reunión de los regidores del valle.


Responde al tipo de torre propiamente dicha y palacio adosado. Loa materiales constructivos son variados, las esquinas y los vanos de buena sillería, el resto de mampostería. La fachada principal del palacio se abre en el lado sur, donde se localiza la puerta de acceso. En los lienzos se abren varios ventanillos de arquillo apuntado y saeteras; en el paramento sur destaca un buen ajimez. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Montejo de San Miguel

Enfrente de Montejo de Cebas, al otro lado del Ebro, se encuentra Montejo de San Miguel. Sorprende este pueblo al visitante por el elevado número de grandes casonas dentro de un entramado urbano magníficamente conservado.


Al parecer el motivo de tan llamativa arquitectura se debe en parte a la antigua existencia de indianos originarios de este lugar; pero también a la tradicional explotación del chacolí aprovechando la buena orientación de parte de la localidad. 




No en vano, buen número de casas disponen todavía en la actualidad de bodegas en donde se criaba este vino; hasta que las epidemias de principios del siglo XX dieron al traste con su producción.


Afortunadamente hoy podemos visitar uno de estos edificios acondicionado actualmente como un excelente museo. En el mismo lo que más llama la atención es su preciosa bodega construída con excelente piedra de sillería y las enormes barricas que aún se conservan. También, por ejemplo esta gran prensa de uva de más de 200 años de antigüedad. Para que luego digan que en Burgos no se hacía chacolí.


Pero los intrumentos relacionados con la elaboración del vino son sólo una parte de los que existen en este museo, que nos guía por todas las antiguas actividades del medio rural mediante una visita guiada que se hace muy amena y para nada larga a pesar de su duración. Además el museo organiza todos los años talleres relacionados con actividades artesanas y oficios perdidos. Para más información podéis consultar su página web. Por cierto que el museo cumple en agosto los diez años de existencia.

Pero aún hay mas. En el entorno de Montejo se puede hacer una pequeña ruta de senderismo (menos de 5 km). El primer punto de interés es esta tejera restaurada.


Precisamente en el museo también nos informan de la laboriosa y minuciosa tarea de los tejeros, que casi siempre venían de Asturias. A cada zona que llegaban buscaban un punto en donde tuviesen suministro de arcilla y leña, y un lugar en pendiente para construir la tejera, y desde allí trabajaban para los pueblos de contorno en un proceso incesante que les llevaba todos los meses de buen tiempo.


Desde la tejera se sube por una ladera cubierta de una variada vegetación mediterránea hasta el cerro que ocupa la antigua ermita de San Miguel.



Desde la ermita se tienen unas excelentes vistas del valle de Tobalina, de la cercana ciudad de Frías.


...o del pico Humión.


El edificio tiene evidentes rastros del periodo románico aunque fue muy reformado en el siglo XVII. En este lugar existió el antiguo monasterio de San Miguel de Clusía (por la cluse o garganta que forma el Ebro en este punto), cuyos primeros datos se remontan al siglo XI.


La ermita fue sede de una hermandad de hijosdalgos que se remonta al menos a 1602.


Desde la ermita iniciamos el descenso hacia el la vera del Ebro. Encontramos varias placas informativas sobre las plantas. No en vano esta senda se denomina senda botánica (está incluída dentro de la red de senderos del Parque Montes Obarenes-San Zadornil).



La presa de Montejo, que sirvió para dar electricidad al balneario que comentábamos en el anterior artículo. Desde aquí ya sólo quedan unos minutos antes de regresar al punto de partida.